Sonia del Valle Lavin
SemMéxico, Cd. de México, 27 de abril, 2026.- ¿ ¿Cuántas cosas han pasado en esos 19 años en el sistema educativo? Me lo pregunto porque vi nacer a esta organización. Esta es una historia larga de mi paso por el periodismo especializada en educación, por eso tendrá varias entregas, porque vale la pena mirar el pasado para entender qué estamos haciendo en el presente.
Cuando llegué a trabajar al periódico Reforma y me asignaron la fuente educativa a los pocos meses, me encontré con un vacío: no había organizaciones civiles interesadas en el tema. Hablo de OSC que impulsaran cambios en la política educativa o la ley. Porque, como suelo decir: “nada de lo que sucede en el salón de clases es ajeno a la política educativa”.
Tenía una fuente enorme, pero con solo dos actores: la SEP y el SNTE, junto con su disidencia magisterial, la CNTE. No había más.
Me asombró la ausencia de OSC porque, durante muchos años, como periodista tuve relación con múltiples organizaciones que trabajaban temas de mujeres: violencia, derechos sexuales y reproductivos, aborto, participación política, entre otros. Y no solo había organizaciones, había redes, alianzas y pactos para impulsar cambios.
En educación, el terreno estaba vacío. Lo que existía eran organizaciones filantrópicas que daban apoyos a escuelas, estudiantes o docentes. Pero nada más.
Estamos hablando de 2003.
Mientras las y los investigadores del sistema educativo eran reacios. La mayoría no hablaba sobre sus resultados. Es más, ni siquiera los difundían. Recuerdo a más de uno salir corriendo cuando le pedía una entrevista o le solicitaba su investigación. Literalmente. Pero esa es otra historia.
Frente a la falta de fuentes informativas, lo que sí tenía era la ley, el presupuesto y la realidad. La mayoría de las investigaciones tenía que hacerlas yo, sobre todo cálculos para relacionar y comparar.
Y aquí sí tengo que decirlo: amé la regla de tres. Me servía para todo. Sumaba, restaba, sacaba promedios. Comparaba estados. Trataba de entender lo que nadie explicaba.
Recuerdo que publiqué una nota diciendo que cada quien tenía su propia estadística sobre el sistema educativo: la SEP por un lado, la UNESCO por otro, la OCDE también, y para rematar, el recién creado INEE con, como diría el clásico, “otros datos”.
Por eso recuerdo bien la emoción cuando supe de la creación de Mexicanos Primero. Me enteré por quien había sido subsecretario de Educación Básica, Lorenzo Gómez Morín, que dirigió la organización en sus inicios. Me invitó a una pequeña presentación en la Universidad Anáhuac. Después vino la presentación formal en el Centro Nacional de las Artes.
Entrevisté a casi todos los empresarios.
Recuerdo que me encantó conocer personas dispuestas a impulsar estrategias para mejorar la educación y garantizar el derecho a aprender de NNA.
Pero, sobre todo, recuerdo esto: me sentí acompañada. Y eso, en ese momento, hacía diferencia. Lo que vino después… merece contarse con calma. Mañana.



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