Vivimos en confusiones en torno a la pandemia
Jorge Herrera Valenzuela
SemMéxico, 11 de mayo, 2020.-En medicina el término “cuarentena”
se refiere al lapso no definido que dura el aislamiento de personas o animales
para evitar el riesgo de que una enfermedad o una plaga se extiendan. La
pandemia del coronavirus o COVID 19 que azota al mundo, en México propició el
confinamiento casero y medidas sanitarias desde el pasado 17 de marzo. Las
actividades de gobierno se suspendieron ocho días después, excepto lo
relacionado con los servicios imprescindibles.
Para comenzar he de comentar que al saberse de los
primeros casos de personas contagiadas con el coronavirus, llamó la atención de
que se marginara al titular de la Secretaría de Salud y un subsecretario
quedara al frente del problema. Al mismo tiempo el presidente minimizó el caso
y mientras el funcionario habilitado como vocero oficial hablaba de que la
gente quedara en su casa, desde Palacio Nacional salió el exhorto para que las
familias comieran en los restaurantes.
Empezó el brote de infectados y se insistió en que
deberíamos de lavarnos las manos cuando menos 10 veces al día, inclusive en la
televisión indicaban como era el aseo de las manos. Se recomendó la sana
distancia entre las personas, ilustrando con un dibujo animado apareció “Susana
Distancia”. Sugirió que en las casas no fuesen recibidas visitas, incluyendo a
familiares (hijos-hijas, nietas-nietos, sobrinos-sobrinas) porque podía darse
un posible contagio.
Conforme pasaron los días se incrementó el número de
contagiados y aparecieron las primeras cifras de los decesos que hoy rebasan
los tres mil. El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, se adelantó al
tomar medidas extremas para evitar que la gente anduviese en la calle sin
motivo justificable. Le llovieron las críticas. En otras entidades los
gobernadores también dictaron medidas, además del #QuédateEnCasa, se ordenó el cierre de restaurantes, bares, cines.
Los espectáculos deportivos, los teatros y las iglesias católicas también pusieron
fin a sus actividades. Las autoridades recomendaron no celebrar reuniones de
más de 10 personas, medida que se aplicó en las funerarias.
Muchos voceros, muchas versiones
De tres semanas a la fecha, la ciudadanía vive en un
mar de confusiones en cuanto a las cifras de afectados, de fallecidos, de
hospitalizados y del número posible de contagiados, pero más grave es que escuchamos
a diversas voces refiriendo la fecha de “terminación” del confinamiento, del
regreso a las actividades y de normalizar nuestra vida.
El doctor Hugo López Gatell, subsecretario de Salud,
preside toda la atención al azote de la pandemia en México. Su tarea se
encaminó bien, hasta el día en que declaró que el Presidente de México “solo
contagia amor” y es un “hombre de fuerza moral”. Ese mismo funcionario que
reiteró que todos deberíamos de usar tapabocas y guantes, además de las medidas
antes señaladas, no tuvo eco en el tabasqueño que vive en Palacio Nacional,
pues nunca ha acatado la recomendación. Tampoco López Gatell lo lleva puesto.
Pues bien, en la actualidad el fin de la cuarentena
tiene diferentes fechas. El presidente en una de sus “mañaneras” aseguró que
“se levantará el confinamiento el 1 de agosto”. La jefa de Gobierno de la
Ciudad de México señala el 1 de julio. Otra voz apuntó el final para el 30 de
mayo, aunque hay quien asegura que será el 17 de este mismo mes. ¿Quién nos
dice la verdad? Ninguno. No es predecible en que momento “se aplanará” la
curva, sobre todo si la gente sigue saliendo a la calle y cree que con dos estampitas
harán efectivo “el detente”.
Sea cual sea la fecha del levantamiento del encierro
domiciliario, eso no significa que el peligro desparecerá automáticamente o por
decreto. El COIVD 19 seguirá en el medio ambiente. Estará flotando en el aire.
Los contagios pueden continuar y darse un rebrote, lo cual sería más peligroso.
La pandemia durará hasta que se descubra la vacuna contra ese virus invisible y
ello no será antes de un año.
Tenemos que entender que la vida ha cambiado. Cada
persona es responsable de mantenerse sana. El cuidado de nuestra salud no le
compete al gobierno, en ninguna de sus escalas. Debemos de mantener vigentes el
lavado constante de manos, con agua y jabón; sanitizar todo lo que llegue a
nuestra casa, es decir desinfectar las frutas, las verduras, limpiar los
recipientes (botellas, latas, frascos) y echar al bote de la basura las bolsas
de papel en que nos entregan los pedidos de diferentes artículos.
El uso de los tapabocas o de las mascarillas es
importante, aun cuando, oficialmente, se anuncie que, sin esa medida sanitaria,
podemos salir a la calle. No volveremos
de inmediato a nuestra vida normal. Esto ocurrirá cuando haya la vacuna
anticoronavirus.
Doble pregunta para meditar:
¿Para qué sirve el llamado vocero presidencial y por
qué es el titular de Relaciones Exteriores el coordinador gubernamental de un
asunto que compete a la Secretaría de Salud?
Suertudo compadre porfirista
En nuestra historia del Siglo XIX se registraron
muchos casos que califico de “curiosos”. Uno de ellos fue el del general
tamaulipeco Manuel González Flores,
combatiente al lado de su compadre Porfirio
Díaz. Les comento que “El Manco” González (perdió un brazo en la Batalla
del 2 de abril de 1867), por imposición del oaxaqueño, fue Presidente de México
de 1880 a 1884; recibió la presidencia de manos de don Porfirio y a él se la
devolvió, iniciándose los más de 30 años de gobierno porfirista.
Pues bien, aún no terminaba su gestión como
presidente y Manuel González “aceptó” ser candidato al gobierno de Guanajuato,
se reeligió dos veces y la tercera no pudo iniciarla porque falleció el 8 de
mayo de 1893, en su casa de Chapingo, Estado de México. Tuvo seis esposas:
Laura Mantecón, Juana Horn, Julia Espinosa, Amalia de la Rosa, Dolores Herrera
y una española, según sus biógrafos.
Porfirio Díaz lo quería tanto que el velatorio tuvo
lugar en un salón de Palacio Nacional y Manuel del Refugio González Flores es
uno de los siete Presidentes de México, cuyos restos están en la Rotonda de las
Personas Ilustres, en el Panteón Civil de Dolores, Ciudad de México.
La Glorieta a Cuauhtémoc
La mañana del 5 de mayo de 1877 fue colocada la
primera piedra del pedestal donde está ubicada la estatua del último rey
azteca, Cuauhtémoc. Era por primera
vez Presidente de México, Porfirio Díaz. La obra se hizo a iniciativa de otro
destacado mexicano, Vicente Riva Palacio,
quien se desempeñaba como secretario de Fomento, Colonización e Industria de
México.
El proyecto del monumento estuvo a cargo del
ingeniero Francisco M. Jiménez y la escultura de la estatua la realizó Miguel
Noreña y fue inaugurada el 21 de agosto de 1887. Como es del dominio público
dicha glorieta, la tercera en Paseo de la Reforma, está ubicada en esa avenida
con el cruce de la Avenida de los Insurgentes Sur, en la capital del país. El
costo de la escultura fue de 40,000 pesos.
Pita Amor, la Undécima Musa
Una mujer hermosa, apasionada y polémica nos dicen
que fue Pita Amor, a quien tuve la
oportunidad de conocer poco antes de su fallecimiento (el 8 de mayo de 2000) en
el restaurante Orfeo Catalá. De joven fue actriz e intervino en dos películas y
fue modelo de los pintores Diego Rivera,
Juan Soriano y Raúl Anguiano. Pita era de una familia de la aristocracia
que vino a menos en los años 40. Nuestra dama fue llamada por el añorado Salvador Novo, “La Undécima Musa” y
poéticamente fue apadrinada por el maestro Alfonso
Reyes.
Pita Amor fue muy estimada y punto de polémicas por su
forma natural de ser, franca, amable, sincera, hasta que perdió a su único
hijo, Manuelito, que murió ahogado en una pileta cuando tenía año y medio de
edad y lo cuidaba su tía Carito. A pesar de esa tristeza mantuvo sus relaciones
amistosas con Frida Kahlo, María Félix y
Gabriela Mistral. También fue amiga de Pablo
Picasso y de Juan Rulfo. La
recordaremos siempre como fue en su mejor época.
P.D. La agenda de estos primeros
diez días de mayo nos recuerda que un día 8 murieron dos artistas mexicanos, el
campechano Rafael Baledón, esposo de
la bella actriz Lilia Michel; él se
fue en 1994 y en 1997 falleció Jorge
Martínez de Hoyos, también de gran historial cinematográfico…Otros dos que
dejaron este mundo, en mayo, fueron el gran actor y director Julián Soler, en 1977. El toreo y actor
Manuel Capetillo, en su natal
Guadalajara, nos dejó hace 11 años y se cumplieron 10 años de la partida de Enrique Quezada, primera voz del
inolvidable trío Los Tres Diamantes,
en compañía de Gustavo Prado y Saúl
Sedano.
jherrerav@live.com.mx