- Las
mujeres están expuestas a todo tipo de productos para ser la mujer “perfecta”
Cinthia Zúñiga
SemMéxico/Testigo Púrpura. 16 de agosto 2019.- ¿Has visto el
jabón que aclara la “zona íntima” para niñas bien? ¿O aquel que promete ayudar
en la firmeza? ¿Qué tal las cremas para la cara, las que cierran los poros, las
que prometen elasticidad, las que eliminan arrugas, las que aclaran?
Las mujeres están expuestas a todo tipo de productos para ser la mujer “perfecta” pero el intentar
alcanzar estos estándares que son reforzados mediante imágenes y videos en
redes sociales podría traer afecciones a salud física y mental, según señalaron
ginecólogas, dermatólogas y demás expertas.
Belleza tóxica
En la actualidad, la publicidad y las exigencias sociales
parecieran decir que las mujeres deberían ser seres lampiños solo con abundante
vello en cejas, pestañas y cabellera, con piel de un color uniforme y
bronceado, libre de manchas, celulitis, estrías y demás “imperfecciones”.
En el mercado existen miles de productos y procedimientos
médicos para modificar cuerpos que cuestan miles de pesos y pueden ocasionar
graves daños a la salud.
Si hablamos del área genital, abundan perfumes,
desodorantes, depilación con láser o cera, blanqueamientos y toda clase de
productos destinados a que esa zona luzca tal cual en las películas eróticas;
es decir, sin olor, textura natural, vello o pigmentación.
De acuerdo a la ginecóloga Helena Chávez Meltzer, el uso de
este tipo de productos afecta gravemente la microbiota vaginal, lo que puede
traer consigo erupciones, irritaciones, infecciones e incluso la propagación de
una infección vaginal como el Virus del Papiloma Humano en caso de ya
padecerla.
La especialista explicó que derivado del uso de jabones
íntimos perfumados, aclarantes o inhibidores de vello, o duchas vaginales,
desequilibra la salud de este órgano
“La vulva y la vagina
tienen un olor característico del órgano, que no debe disfrazarse, es natural y
normal, al ser un órgano que siempre está húmedo. Todos estos jabones, sprays y
demás productos solo perjudican la microbiota vaginal, pueden causar solo
alguna irritación o pueden ocasionar una infección (…) la vulva solo requiere
agua y jabón neutro, nada más”, mencionó.
Daños a la salud
“Odio la crema depilatoria, solo una vez la usé y me empezó
a escocer como a los 5 minutos de haberla puesto y aún después de retirarla me
siguió saliendo salpullido, el cual se me quitó como a la semana. Tuve una
picazón horrible, jamás se me ha ocurrido volverme a depilar, me quemó”, contó
Devanny Jaqueline, tras depilarse la vulva.
Chávez Meltzer detalló que la depilación del monte de Venus,
deja vulnerable a la vulva ya que el vello púbico brinda protección durante el
roce que conlleva tener las relaciones sexuales, por lo que al no existir este
vello incrementa la posibilidad de contraer una enfermedad de transmisión
sexual.
“En el peor de los
casos, al rasurarse el vello púbico con rastrillos pueden lastimar una lesión
por VPH que se extendería en una zona mayor a la ya existente. Si desean pueden
recortarlo, pero no arrancarlo de raíz ya que tiene una función de protección
para el organismo”, dijo.
Otra parte del cuerpo femenino que permanece en el centro
del escrutinio social es la cabellera, que debería ser lacia, lustrosa,
impecable, sin canas y de preferencia con algún detalle de color.
De acuerdo a estudios publicados en la Revista Mexicana de
Dermatología, la aplicación constante de tintes capilares puede desencadenar
afecciones en la piel cabelluda tales como hinchazón, prurito y ruptura de
folículos pilosos.
Mientras que el departamento de dermatología de la
Universidad de Ciudad del Cabo (University
of Cape Town – UCT) en Sudáfrica, ha investigado los ingredientes que
conforman los productos para alisar el cabello. Muchas marcas de productos para
el cabello han demostrado contener el componente cancerígeno “formaldehído” en
niveles altísimos de hasta cinco veces por encima del límite legal.
Según la investigación el formaldehído es un compuesto
químico incoloro, inflamable y de olor fuerte que se usa para fabricar
materiales y para producir muchos productos desde medicamentos, productos
cosméticos, textiles, etc; mientras que los tintes contienen fenilediamina,
ingrediente que causa irritación y puede ocasionar alopecia.
“Yo odiaba mi cabello
rizado, en serio que sí, no lo aguantaba. Me hacía alaciados permanentes
aproximadamente cada seis meses y la verdad siempre tenía irritada la cabeza,
con picazón y costras. Unos meses después de un retoque de raíz, se me
desprendió un pedazo de cabello y me quedó un cuadrado pelón en la cabeza y
aunque no se veía porque tengo mucho cabello si me preocupé. Desde ahí dejé de
alaciármelo y ya llevo tres años con mi cabello rizado”, contó Verónica.
Algo similar sucede con la sudoración, sobre todo en los
cuerpos femeninos; para resolver este “problema” existen cientos de
antitranspirantes, cuyos componentes afectan la salud de las mujeres.
“Compré un
desodorante aclarador, a los cuatro días de usarlo noté que toda mi axila se
empezó a llevar de granitos y a salir líneas negras cuando tenía mi axila
completamente limpia y blanca ya que no uso rastrillo nunca, solo pinza. Me
picaba también mucho y empecé a buscar en internet los ingredientes que
contenía el producto y a personas que les sucedería algo parecido, encontré
tanta información de los altos niveles de aluminio y de casos críticos que lo
tiré a la basura”, cuenta Jessi Paredes.
Un poco de historia
De acuerdo a la socióloga Nancy Ortiz, antiguamente las
mujeres eran adoradas como musas de la fertilidad y muerte y fue a partir del
renacimiento cuando surge el estereotipo de mujer como símbolo de belleza.
La masificación y estereotipos en torno a la belleza
femenina tuvo su boom con la época digital, a principios del siglo XX y se
acentuó gracias a la difusión masiva de imágenes corporales “perfectas”
diseñadas por marcas de ropa y maquillaje, contó.
“Es en el siglo 15 y
16 cuando se acentúa esta conceptualización pero no había estándares homogéneos
de como tenían que ser las mujeres o los cánones de belleza estandarizados que
tenemos en la actualidad, esto empieza en el siglo XX con los estereotipos difundidos
a través de medios de comunicación”, dijo.
La especialista comentó que actualmente la conformación de
estos estereotipos y su masificación está directamente vinculada con el
capitalismo que genera necesidades para vender productos o servicios a mansalva.
Así venden la idea de felicidad que se vende a través del
uso de un jabón, shampoo, labial o cualquier otro producto.
“Nos venden la idea
de que no estamos bien, de que no somos como debemos ser y toda esta
insatisfacción es el motor del consumo. Nos afecta en autoestima, nos
estandariza, nos imponen estilos de cuerpo con el que supuestamente seremos
bellas, de lo contrario no seremos felices”, agregó.
Ortiz mencionó que el capitalismo se vuelve un círculo
virtuoso de insatisfacción, pues aunque las mujeres cumplan con el estándar o
estereotipo social, terminan infelices, frustradas o deprimidas al no lograr la
realización que impone la sociedad a través de redes sociales.
¿Una luz al final del
camino?
En los últimos meses han iniciado campañas en redes sociales
sobre la aceptación del cuerpo como naturalmente es, el uso de productos
naturales y la mejora de la autoestima.
No obstante, la socióloga Nancy Ortiz advirtió que hay que
tener cuidado sobre este tipo de campañas de aceptación ya que también suelen
estar movidas por el capitalismo.
“El capitalismo se
adapta, no puede dejar de vender ni de existir, entonces se transforma a lo que
pide la sociedad como la moda ecofriendly, modelos XXL y otras tendencias que
si bien tienen una raíz buena, terminan conformando un círculo de pertenencia y
consumismo interminable”, agregó.
Lo importante, sostuvo, es procurar la salud antes de
cumplir con los estándares de belleza establecidos por la sociedad, amarte y
tomar decisiones en torno a tu físico basadas en tus propios pensamientos.