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Daremos certidumbre ante lo que se vislumbra como un gobierno «ocurrentista».

Redacción

SemMéxico. Campeche. 19 de septiembre de 2018.- Fortalecer una agenda legislativa común con perspectiva de género que integre a los Congresos Locales los instrumentos de participación que fortalezcan el desarrollo social, económico y cultural para trascender las acciones legislativas a un ámbito nacional, mismas que incidan en la observancia de los derechos humanos y promueva la igualdad de oportunidades es el objetivo de la Asociación Nacional de Mujeres Congresistas (ANMC).

Durante el acto de toma de protesta la mesa directiva, ante el gobernador de esta entidad, Alejandro Moreno Cárdenas, la diputada por Campeche y presidenta de la ANMC, Laura Baqueiro Ramos, sostuvo que esta asociación será uno de los principales referentes políticos conformado por mujeres en el país.

«No nacimos para observar, nacimos para contribuir a tener un mejor país, el que todas queremos», añadió la legisladora, quien agregó que incentivarán la participación ciudadana, para el desarrollo corresponsable de políticas públicas, desarrollarán un amplio programa de gestión social, ante las instancias federales, estatales y municipales.

En tanto la diputada por Querétaro y secretaria de la asociación, Lety Mercado, señaló que buscan ser una fuente de conocimiento y experiencia, de certidumbre y coherencia, ante lo que se vislumbra como un gobierno «ocurrentista» que un día propone algo y al otro día ya no se acuerda.

«Ser mayoría no les garantiza legislar correctamente, nosotras tendremos la responsabilidad de guiar y orientar a esas mayorías dispersas y, también, de respaldar a nuestros compañeros legisladores en lo nacional y en lo local, para que tengan la fuerza de la razón, la de la experiencia, la de la congruencia.»

A su vez, el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas sostuvo que es un hombre comprometido con el empoderamiento de las mujeres.

Dijo que, además de haber liderado un esfuerzo de toda la sociedad, “nos convertirnos en el Estado más seguro del país, hemos logrado disminuir la brecha de la diferencia salarial, además de que hemos incentivado la participación política de la mujer, contando con un congreso que es mayoritariamente conformado por mujeres, con 19 diputadas, todas que han obtenido su lugar por su capacidad y su intenso compromiso con la sociedad.»

Al tomar protesta de las integrantes de la Mesa Directiva de la ANMC, organización conformada por, además de que puntualizó legisladoras y ex legisladoras priistas de todo el país, las llamó a trabajar con tenacidad, para lograr su objetivo de ser la asociación que represente los intereses de las mujeres en el ámbito legislativo nacional.

Se comprometió a dar su respaldo para trabajar de manera institucional en el fortalecimiento y empoderamiento de las legisladoras de todo el país, «en torno a un proyecto que es México, el México que todos y todas queremos».

SEM/sj

El de atrás paga…

El candidato presidencial de Morena ofreció el oro y el moro.

AMLO ha comenzado a sufrir las consecuencias de aquella facilidad con la que prometió.

Moisés Sánchez

SemMéxico. Cd. de México. 18 de septiembre de 2018.- Seguramente en la burbuja de Andrés Manuel López Obrador cayeron en la cuenta de que, como reza la conseja popular, prometer no empobrece, cumplir es lo que aniquila.

Por eso, echaron mano de otra máxima, aquella que refiere: El que con leche se quema, hasta al jocoque le sopla y también comienzan a curarse en salud, o mejor dicho, recomendaron a su jefe meter reversa en aquello de no meterse a lo hondo cuando no lleva salvavidas.

En pocas palabras, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente electo, ha comenzado a sufrir las consecuencias de aquella facilidad con la que prometió en campaña sentar los cimientos de la IV República, a partir del combate a la corrupción y sujeto a la medianía juarista y republicana, reduciéndoles remuneraciones a los que se conoce como la burocracia dorada, o aquella que él calificó de “fifí”.

Pero, mire usted, más allá de analizar los pros y contras de abatir salarios e ingresos compensados nivel jeque, aún disfrutados desde el presidente Enrique Peña Nieto y hasta integrantes del conocido gabinete ampliado, el de un nivel abajito del gabinetazo que se receta ingresos que los han hecho literalmente millonarios, habrá que revisar con libre albedrío esas ofertas que hizo en campaña el licenciado López Obrador y que hoy se deslizan en ese ámbito de la demagogia elemental de campaña.

El candidato presidencial de Morena ofreció el oro y el moro, el maná del cielo, un escenario del México feliz y en jauja, despojado de criminalidad, sin narcotraficantes agarrándose a plomazos en cualquier plaza pública ni miembros del crimen organizado actores de vendettas al estilo Chicago de los años 30, porque los iba a perdonar aunque sin olvidar sus fechorías. ¡Ajá!

Hoy, consecuencia de esos foros para atender este tema, se ha percatado de que sus dichos no pegan y mucho menos calan favorablemente a su causa entre los damnificados de esa lucha contra el crimen organizado y de las andanzas de esos personajes que han hecho del secuestro y la venta de piso un pingüe negocio que supera, en ingresos, a la venta de drogas.

Y ha mostrado esa postura que tanto cuidó en campaña. En el Segundo Diálogo por la paz, la verdad y la justicia, por ejemplo, ante reclamos de padres y madres de familia que han perdido a sus hijos a manos del crimen organizado, el presidente electo sostuvo que el mantiene su palabra y dice lo que siente. Y, en ese ánimo, espetó ante los reclamos que disentía de lo que los dolidos padres reclamaban y que, para él, si hay perdón pero no olvido. Y punto.

¿A quién responsabilizar, entonces, de esta injusticia? Bueno, sencillo, al de atrás. El de atrás, es decir, el Presidente saliente, paga los platos, paga el pasaje de este periplo que iniciará el próximo 1 de diciembre y debe hacerlo sin mácula, libre de cualquier compromiso y, eso sí, sujeto al dictamen popular, mediante consulta, de temas espinosos, de aquellos que vayan en detrimento de la imagen del que será Presidente de la República.

Prometer no empobrece y, en este arranque de la gira del agradecimiento –¿Cuánto costará ir a dar las gracias por el voto del pasado 1 de julio?–, el Presidente electo ha comenzado a desdecirse de lo ofrecido en campaña, ha arrancado otra campaña para echar la culpa a los de atrás, en abierta contradicción con sus mensajes de paz y amor de días recientes, inclusive.

Y mire usted, en La Paz, Baja California Sur, dijo que las campañas electorales terminaron y por respeto a su investidura tiene que moderarse. ¿En serio?

Para el licenciado López Obrador, por respeto a su investidura, las consultas populares o las encuestas tienen esa extraordinaria validez de la última palabra, la que decidirá cómo se procede, decíamos, en temas espinosos.

Tal es el caso de lo que respondió al rechazo que asistentes al acto que encabezó en la plaza principal de La Paz, manifestaron contra el proyecto de una mina. Les ofreció hacer una consulta pública como parte de un ejercicio de democracia participativa. Incluso pidió levantar la mano a quienes habían entendido y sostuvo que no le fallará a los que votaron por él porque, adujo, “no voy a traicionar al pueblo. No me confundan. No soy como los de antes. A mí me suelen llamar peje, pero no soy lagarto”. Ya se le olvidó el amor y paz, el acuerdo de caballeros de no hablar mal de los que ya se van. ¡Caray! Y dónde quedó la presumida buena relación que dice tener con Peña Nieto.

Y luego sostuvo que apoyará a 33 mil jóvenes para recibir becas mensuales y ratificó sus compromisos en el sentido de duplicar la pensión a todos los adultos mayores para que llegue a mil 274 pesos mensuales, además de apoyar a las personas con discapacidad. Pero nada dijo de la edad, porque su promesa será cumplida a los adultos mayores de 68 años, no de 65 como actualmente ocurre. Además, ¿con qué lana si recibe al país en quiebra?

Porque, usted recordará que alabó a las finanzas que le entregará Enrique Peña Nieto, pero ahora dice que le entregan al país en bancarrota, pero incluso el sector empresarios lo desmintieron. ¿Le creemos al Presidente electo?

Y en su equipo pasa lo mismo, como ocurre con el próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, quien se ha convertido en el mejor enemigo que tiene la obra, porque dejó de ser proyecto, del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, y un ultra defensor del, ése sí, proyecto del aeropuerto de Santa Lucía.

Lo recomendable, a reserva de otras opiniones en contrario, es que el señor licenciado Andrés Manuel López Obrador y su gabinete en proceso de integración y aprendizaje de cómo se manejan los asuntos del país, guarden silencio, recuerden que ya no andan en campaña y esperen a después del 1 de diciembre para hablar de sus programas y proyectos, porque mientras tanto han metido al país en una situación de pasmo y zozobra. Digo.

sanchezlimon@gmail.com

www.entresemana.mx

@msanchezlimon

En nuestras universidades la violencia es escalofriante

Trata, secuestro, violaciones sexuales.

Las denuncias no llevan a nada.

Redacción

SemMéxico. Cd. de México. 18 de septiembre de 2018.- En las universidades de México suceden casos de violencia en la vida cotidiana escalofriantes. Por ejemplo, reclutamiento forzado al crimen organizado en el caso de los varones y la trata de personas con fines de explotación sexual para las mujeres.

También secuestros, desapariciones y “levantamientos” contra estudiantes de ambos sexos, principalmente en las universidades públicas de los estados de Guadalajara y Tamaulipas. En esta última entidad, algunos de los directivos de dichas casas de estudios están coludidos con los carteles del narco. Por razones de seguridad, se omite a la académica denunciante.

El testimonio de la doctora Isabel Barranco lo sustenta en su trabajo/relatoría reflexiva sobre el III Encuentro de Discusión y Análisis de Estrategias de Intervención para enfrentar la Violencia por Motivos de Género en las Instituciones de Educación Superior, publicado en el portal de SemMéxico en el especial Violencia Machista en Universidades.

  • Violencia docente en los posgrados. Ejemplos: cancelación de becas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), condicionar asesorías de investigación o dar malas evaluaciones injustificadas. Tal es el caso de tres estudiantes de posgrado de la UNAM que fueron acosadas por profesores de esta universidad. En entrevista, Dora R. declaró que presentó su denuncia en la Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias dentro de la UNAM (UNAD): fue agredida físicamente, hostigada en redes sociales y acosadas sexualmente por parte de un docente. Para ella, narró, las denuncias por acoso sexual en la UNAM no terminan en nada. No sólo no hay investigaciones, tampoco sancionan a los maestros acusados por las alumnas de la máxima casa de estudios.
  • En la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, la deserción estudiantil va en aumento, sobre todo en el sector femenil, ya que han sido víctimas de violencia sexual que las ha dejado incapacitadas para seguir estudiando y atender otras necesidades como lo es el nacimiento de un bebé no deseado. El diagnóstico elaborado por el Doctora Alma Rosa Sánchez, junto con otras colegas es: El espacio escolar es un lugar de poder. Predominan las humillaciones, la descalificación, la discriminación de algunos docentes en contra del estudiantado, basados en estereotipos de género, orientación sexual y clase social.
  • Violencia es la verbal, según Alma Rosa Sánchez: las carreras de Derecho y las técnicas se observa un lenguaje machista, sexista y misógino, empleado incluso por las mismas alumnas. Es decir, se humillan entre mujeres y claro, esto es caldo de cultivo para los varones tanto estudiantes como docentes. Si sumamos que no hay una política de equidad de género así como sensibilización de algunas funcionarias y académicas ajenas a la perspectiva de género, la tarea de toma de conciencia sobre la violencia de género resulta titánica; pero no imposible.
  • Sobre la prevención y erradicación de la violencia por motivos de género en las universidades, la doctora Rosalía Carrillo Meraz del Observatorio Nacional sobre Violencia entre hombres y mujeres y encargada del Proyecto Estudios comparados sobre violencia en las Universidades públicas de la UAM-Iztapalapa, en un diagnóstico para disminuir la violencia y fomentar la cultura de paz mediante el reveló que solo 1 de cada 10 estudiantes no conoce o ha padecido casos de violencia. Que el 67 por ciento de los estudiantes entrevistados, fueron o son víctimas de violencia, mientras que 33 % restante son los agresores o victimarios.

Se aplican talleres de autoconciencia, al preparar obras de teatro, donde las y los participantes toman conciencia de sus interrelaciones sexuales y afectivas basadas en las trampas del amor romántico, generador de otras violencias como celos, posesión, exclusividad, control entre otros, y que pueden conducir al feminicidio.

Rosalía Carrillo comentó que estas estrategias de prevención y erradicación de la violencia por motivos de género, forman parte de políticas públicas para fomentar y difundir la cultura de paz.

Y concluye Isabel Barranco: se quedan en el tintero muchas reflexiones, acciones, estrategias, propuestas, denuncias que nos dan para un documental, próximo a difundirse por este radio Ibero, 90.9, agradece, mediante mi persona, la oportunidad de haber compartido la Discusión y Análisis de Intervención para enfrentar la Violencia por Motivos de Género en las instituciones de Educación Superior. Ver texto completo http://semmexico.com/gallery-post.php?id=5861

SEM/gr

Sin resolver la situación de damnificados del temblor en Morelos

La pérdida de vivienda es la principal afectación.


Las autoridades no han cumplido con los beneficios del FONDEN ni la ayuda internacional.

Elda Montiel

SemMéxico. Morelos. 18 de septiembre de 2018.- A un año del sismo del 19 de septiembre de 2017, miles de personas afectadas en el estado de Morelos continúan sin resolver sus necesidades apremiantes; se quedaron sin vivienda,  sin empleo, muchas de ellas con el dolor a cuestas por las muertes y las heridas, pero dando muestras de resistencia para encarar a las autoridades que no han cumplido con el beneficio del Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) ni con los recursos provenientes de la ayuda internacional.   

Resultado de la investigación realizada por la Comisión Independiente de los Derechos Humanos (CIDH), en la que participaron diversas organizaciones sociales, se puede afirmar que en Morelos hay una violación a los derechos humanos de los damnificados del temblor del 19 de septiembre de 2017.

La pérdida de vivienda es la principal afectación, la mayoría sigue viviendo en casas de campaña o con sus familiares, por lo que las condiciones de vida siguen siendo precarias sin los servicios públicos necesarios ni con una seguridad adecuada.

Para la mayoría de las familias su principal ocupación era el comercio, muchas perdieron el trabajo y siguen desempleadas. 

La mayoría de las personas no cuenta con un Plan de Seguridad ni en la casa, empleo o en espacios público, por lo que los protocolos de seguridad oficiales quedan reducidos a anuncios de simulacros conmemorativos, que de ninguna manera permiten fomentar una cultura de prevención. 

“El daño psicosocial traumático se observa en la mayoría de las personas que enfrentan no solo la pérdida de su vivienda, sino de sus familiares. La mayoría no contó con apoyo psicosocial  y jurídico administrativo y constatamos falta de atención de programas oficiales”, señala el informe.

Existe una omisión de responsabilidad de parte de la Fiscalía General de justicia ante denuncias presentadas a particulares que defraudaron y no construyeron las viviendas como se había comprometido

La principal ayuda provino de las brigadas de la sociedad civil de toda la República mexicana y del extranjero.

La CIDH realizó la investigación de la situación de las personas afectadas en la colonia Emiliano Zapata del municipio de Jojutla, en Morelos con el fin de contar con un diagnóstico en materia de derechos humanos de las familias damnificadas que sirva de base para elaborar protocolos de Prevención y Atención ante Desastres de esta magnitud. 

Las encuestas se realizaron de manera minuciosa durante los meses de julio y agosto del 2018 y abarcaron tres municipios; Jojutla, Tlalquitenango y Zacatepec.

Aunque la mayoría dijeron haber sido beneficiadas por el FONDEN,  la mayoría de las quejas fueron para dicho fondo, Unidos por Morelos y Sedatu.  

SEM/gr

Trato despectivo, violento y recriminador nutre la vida universitaria

Es la primera vez que se incluye la agenda de género en el movimiento estudiantil

Las autoridades a unas nos tachan de indeseables y a otras de golpear a la UNAM.

Redacción

Andrea Medina

SemMéxico. Cd. de México. 17 de septiembre de 2018.- Lo que más incomoda a las autoridades de la UNAM es poner al descubierto lo que no funciona, lo que viola derechos universitarios, las arbitrariedades, las verdades con pelos y señales de cómo acallan y reprimen las voces de derechos colectivos agraviados y el trato despectivo, violento y recriminador contra las bases que nutren de vida a la Universidad. Esta realidad ha sido gritada por las feministas, quienes desde hace muchísimos años han ido sumando, una por una sus voces por la dignificación de sus personas, por los derechos más elementales, por la deconstrucción de una cultura que a diario nos machaca la existencia. Pero aunque nuestras denuncias son legítimas porque defendemos nuestros derechos como sujetos, nuestro derecho a circular libremente por los espacios públicos, nuestro derecho a no ser acosadas. Y sobre todo estamos hartas del maltrato fácil, inmediato y despectivo sea que nos vean como cosas o como seres de segunda. Estamos hartas de los abusos y violaciones, de que los agresores vivan su vida como si nada, que sean no sólo encubiertos, sino protegidos y a nosotras se piense que nos hacen el favor de escucharnos, cuando que lo que repetimos todo el tiempo es: JUSTICIA, QUEREMOS JUSTICIA Y REPARACIÓN DEL DAÑO.

“Las demandas …. son aceptables y atendibles”, es un mensaje desde la soberbia, tal como nos dicen a nosotras. Ya sabemos que tenemos derechos y que están obligadas como autoridades a cumplirlos. A las mujeres no necesitan dorarnos la píldora, porque nos damos cuenta inmediatamente de que un día nos dan el avión y al otro día en los hechos les valemos. Sabemos cuál es la forma del mensaje de la simulación porque en los hechos nosotras hemos solicitado mesa con el Rector Graue para manifestar nuestras demandas, hemos solicitado a la Abogada acompañarnos para revisar el Protocolo de atención a casos de violencia de género, hemos solicitado diálogo, que conozcan realmente los casos que se han convertido en graves o urgentes y nos tienen esperando. Las autoridades a unas nos tachan de indeseables y a otras de golpear a la UNAM. Ahora la agenda de género, es una legítima demanda… ¿antes no?

El trabajo de todas las mujeres que nos acompañamos en cuanto tocan a una y hacemos acto de presencia con escraches o denuncias manifestando: nos tocan a todas, esas batallas diarias, quitándonos el miedo, se han reflejado en casi todos los pliegos petitorios de CCH’s FES y facultades. Pero sobretodo han formado parte de la valentía de los más jóvenes, los que se lanzan a la calle porque es así, porque no piensan que tienen algo perder, más bien tienen claro qué ganar. Esos y esas jóvenes que sí marcharon por Miranda y claramente se manifestaron por el esclarecimiento, la justicia y un rotundo NO a los feminicidios y la violencia de género y contra las mujeres. La agenda no es la que algunos medios quieren que nos traguemos, no es la inseguridad, ese es un resultado.

Pareciera que sólo así el resto se animó a hacer suya la agenda de género, pero hay historia detrás. Estamos unidas en el “Lesvy somos todas” y existe la agenda de género también a nivel interuniversitaria.

Y por cierto, a pesar de que es la primera vez que se incluye la agenda de género en el movimiento estudiantil, no nos dejaron hablar y nos maltrataron en la propia interuniversitaria. No nos permitieron leer nuestro pliego petitorio, usurparon nuestra colectiva feminista conformada por universitarias de diversos planteles, nos negaron la palabra, recortaron puntos fundamentales porque les pareció que era suficiente marcar lo general. Era acuerdo de asamblea que después de doce horas esperando nos dieran la palabra, pero no fue así. ¿Quieren que aceptemos que está bien porque nos “hicieron el favor” de incluirla? No es un favor, es nuestro derecho, y sí es un agravio negarnos la palabra y editar nuestro pliego sin consultarnos, como quien le corrige la tarea a un niño. Fuimos tratadas como de segunda, pero estamos tan acostumbradas que se nos hizo normal, que a pesar de estar acreditadas para pasar, se le diera preferencia, incluso a colectivos no universitarios, y otros grupos mientras esperábamos más de dos horas a tan sólo un metro de acceder al Auditorio Alfonso Caso.

Para nosotras los actos machistas y sexistas no tienen bandera, es lo que permea los problemas de democracia y horizontalidad no sólo en las instituciones, sino en los movimientos sociales. Para nosotras las estructuras autoritarias no son ajenas a la cultura patriarcal. Nosotras hablamos de violencias estructurales que trascienden la historia. Y el porrismo es cultura patriarcal. Fuera porros de la UNAM, fuera agresores sexuales, hostigadores y abusadores de poder. ¡Cero tolerancia a autoridades omisas y negligentes!

SEM/gr

Denuncias por violencia de género en la UNAM aumentan mil por ciento en 2 años

Casos que se resuelven con disculpas

Es resultado de la implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM.

Redacción

SemMéxico. Cd. de México. 17 de septiembre de 2018.- Desde que se implementó el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género, en agosto de 2016, la UNAM ha recibido 485 denuncias por violencia sexual, psicológica, física y acoso; solo ha investigado al 80.2 por ciento de los agresores.

Entre septiembre de 2016 y junio de 2018, la UNAM registró 485 quejas por violencia de género.

En los últimos dos años, el número de quejas presentadas por violencia de género en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aumentó mil por ciento en comparación con la cantidad registrada durante los 13 años anteriores.

De acuerdo con Mónica González Contró, abogada General de la máxima casa de estudios, entre agosto de 2003 y el mismo mes de 2016, la UNAM registró un total de 325 quejas por casos relacionados de violencia de género, aproximadamente 1.9 por mes, mientras que, a partir de septiembre del mismo año y junio de 2018 recibieron 456 denuncias, unas 22 mensuales.

En entrevista, la abogada explicó que el incremento de denuncias es resultado de la implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM, que permitió a las víctimas identificar de manera sencilla las instancias y los procedimientos necesarios para iniciar una investigación por agresiones en su contra.

“A partir de que se promulgó el Protocolo, que tuvo una difusión muy importante, tuvimos un incremento de más de mil por ciento en las denuncias; sin embargo, nosotros no pensamos que haya habido ese aumento de un año a otro, sino que en primer lugar esta herramienta, pero también el ambiente social, han ayudado mucho a que las personas tomen conciencia sobre lo que es un acto de violencia de género”, señaló.

Entre septiembre de 2016 y junio de 2018, la institución registró 485 quejas por violencia de género, la mayoría de ellas por violencia sexual, psicológica, física y acoso. En la mitad de los casos, las agresiones se denunciaron en planteles de Ciudad Universitaria.

Informes sobre la Implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género de la UNAM indican que en dos años fueron denunciados 456 presuntos agresores; sin embargo, las autoridades únicamente tuvieron elementos para iniciar un proceso de investigación contra 397 (80%), y finalmente solo se inició un procedimiento formal a 366 de ellos (80.2%)

Contra otros 90 agresores denunciados, entre los que hay alumnos, personal académico, administrativo, de confianza y por honorarios de la universidad, así como personas externas a ella, no hay una investigación, ya sea por el desistimiento de las víctimas o porque no se encontraron elementos en su contra.

Casos que se resuelven con disculpas

Desde que el Protocolo fue emitido por la UNAM, 13 denuncias por violencia de género fueron resueltas a través del procedimiento de “justicia alternativa”, es decir, los agresores obtuvieron el perdón por parte de las víctimas y, en algunos casos, tomaron cursos para identificar conductas agresivas o pagaron las terapias psicológicas de las denunciantes.

González Contró reconoció que no hay medidas preestablecidas de reparación del daño en estos casos, pues “depende de las expectativas de la víctima”, pero en general, las sanciones que se dan en este tipo de procedimiento tienen como objetivo “que el agresor pueda entender la magnitud de la violencia”.

Sin embargo explicó la encargada de la implementación del Protocolo, no todos los casos pueden resolverse de esta forma, pues “requieren de situaciones muy específicas, porque si las denuncias involucran conductas que pudieran ser constituidas como un delito, no admiten un procedimiento alternativo, tampoco los casos en los que las víctimas sean menores de edad”.

Para que este tipo de procedimientos se lleven a cabo, la víctima y el agresor tienen que llegar a un acuerdo, lo que se dificulta, dado que muchas de las denunciantes expresan sentir temor.

La abogada aseguró que aunque son pocos los casos que se resuelven por esta vía, estos son “de mucho éxito, porque en primer lugar, la víctima ha logrado sentirse mucho más restaurada, ha logrado sentir que el agresor comprende el daño causado y lo ha reparado mediante distintas vías y, por otro lado, los acusados tienen la posibilidad de entender por qué la conducta que llevó a cabo constituye violencia de género y puede ponerse en los zapatos de la víctima, por decirlo de alguna forma”.

Además de las medidas de justicia alternativa por las que pasan la víctima y el agresor, existen otras prácticas en las que se incluye a toda la comunidad. Mónica González señaló que para restaurar el tejido social del ambiente en el que se dan las agresiones, se ofrecen talleres, círculos de aprendizaje y pláticas en los entornos en los que se desenvuelven los involucrados.

Alumnas desisten de procesos porque “no pasa nada”

Paloma, una estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) es una de las denunciantes que decidió desistir de su acusación contra uno de sus compañeros, quien la acusó de difamación porque supuestamente organizó actos de denuncia en su contra dentro de las instalaciones universitarias.

La joven de 18 años relató a Animal Político que en marzo pasado que Miguel “N”, también estudiante de la FFyL, fue acusado por dos de sus amigas por agresiones sexuales: una de ellas denunció que la violó, y la otra dijo haber sido víctima de abuso sexual.

Ambas señalaron a Miguel “N” en un acto público dentro de las instalaciones universitarias y días después, en las paredes de la facultad aparecieron carteles donde se acusaba a Paloma de ser la autora de las denuncias contra su compañero.

Paloma fue notificada por una abogada de la Unidad de Género de la UNAM de que había sido denunciada ante el Tribunal Universitario por difamación contra Miguel “N”. Por este motivo ella interpuso una queja contra su compañero, por violencia de género.

“Pedí que activaran el Protocolo por esa difamación en marzo de 2018 y empecé a ir a declarar ante las autoridades de la UNAM sobre lo que había pasado, aunque para mí era muy difícil, porque las dos compañeras agredidas eran mis amigas. Tuve que ir varias veces con una abogada a repetirlo todo, aunque me destruía emocionalmente, hasta que un día le pregunté que qué iba a pasar con el agresor y ella me dijo que no le iba a pasar nada”.

De acuerdo con la joven, la abogada de la universidad le explicó que “lo único que podía pasar era que platicaran con mis compañeros de carrera y con profesores para que no volvieran a pasar esas cosas”.

Además de Paloma, en los últimos dos años, cinco personas que iniciaron una queja por violencia de género en la universidad decidieron desistirse de su denuncia.

En algunos casos, las víctimas denuncian que, aunque a partir de la investigación de los casos se comprueba que existen actos de agresión, los culpables son disculpados por las autoridades universitarias, quienes reducen las sanciones.

En febrero de 2018, Judith, una trabajadora sindicalizada de la UNAM, denunció a uno de sus compañeros en el Instituto de Investigaciones Sociales por agredirla físicamente. Aunque las autoridades universitarias inicialmente determinaron que Octavio debía ser despedido, después, “en consideración de su trayectoria laboral”, cambiaron su sanción por una suspensión de ocho días.

De acuerdo con la investigación en la UNAM, existieron pruebas suficientes de que el trabajador incurrió en actos considerados como violencia de género contra Judith, como “comentarios obscenos, contactos físicos indeseados, violencia verbal y física, etcétera, dentro del establecimiento o puesto de trabajo donde presta sus servicios”.

Sobre este caso, la UNAM informó que el caso sería revisado por la abogada general, en su calidad de responsable de la aplicación del Protocolo.

Según los informes de la propia universidad, en 59 de los casos registrados en dos años, los agresores interpusieron un recurso de reconsideración o inconformidad por las sanciones que se les impusieron. En cuatro de los casos, el castigo fue revocado, y en otros cuatro casos, como el de Judith, se modificó.

Consultada sobre estos casos, Mónica González explicó que “dentro de los procedimientos hay distintas instancias universitarias que contempla la universidad, como parte del debido proceso. Entonces, efectivamente, hay personas que se inconforman ante la Comisión de Honor del Consejo Universitario, quien revisa la decisión del Tribunal”, y en ocasiones modifica las sanciones.

González Contró dijo que, ante estas situaciones, lo que la Oficina de la Abogada General espera es que “estas instancias, que son completamente independientes, determinen confirmar las resoluciones que establecen la sanción”.

Exigencia de investigar violencia de género, “muy oportuna”

La atención a casos de violencia de género en instalaciones universitarias ha sido una de las demandas planteadas a las autoridades de la UNAM por el movimiento estudiantil surgido después de las agresiones a alumnos del CCH Azcapotzalco el pasado 3 de septiembre.

Para la abogada General, esta demanda es “muy oportuna, porque la violencia de género es un problema que la universidad ha decidido enfrentar y darle la cara desde hace dos años, por eso es importante el número de denuncias”.

Mónica González hizo un llamado a la comunidad universitaria “a que denuncien y presenten sus quejas en canales institucionales, porque de otra forma la universidad no tiene la posibilidad de sancionar”.

Acerca de las denuncias que las alumnas y académicas de la UNAM realizan en actos públicos o a través de redes sociales, dijo que, cuando ellos se enteran que existen, “tratamos de contactar a las víctimas para pedirles que presenten su queja, porque si no nosotros no podemos sancionar”.

La funcionaria reconoce que “sin duda falta muchísimo por hacer, porque desafortunadamente el contexto cultural de nuestro país no ayuda mucho y la violencia de género está muy normalizada”.

Aunque dijo, por ello es que la institución “aspira a cambiar la forma en la que mujeres y hombres nos relacionamos mujeres y hombres, para que los agresores, que en el 96.5% de los casos son varones, entiendan que ciertas conductas son violencia de género, que son discriminatorias contra las mujeres y que impiden su desarrollo en la vida universitaria”.

*VERSIÓN DE LA ENTREVISTA TRASMITIDA POR TV UNAM

SEM/GR

El espacio escolar es un lugar de poder. Se reúnen universidades para prevenir violencia de género

Los actos de violencia y discriminación hacia mujeres y niñas siguen presentándose en todas partes.

Los encuentros de las escuelas incentivan a que los protocolos de las universidades sean armonizados.

Redacción

Isabel Barranco Lagunas. Publicado por Agridulce en julio de 2018.

SemMéxico. Cd. de México. – A una semana de haberse realizado el III Encuentro de Discusión y Análisis de Estrategias de Intervención para enfrentar la Violencia por Motivos de Género en las Instituciones de Educación Superior, se alcanzó uno de los objetivos centrales: visibilizar ante la opinión pública los diferentes tipos de  violencia de género que se ejercen en las universidades.

Este año la sede fue la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Campus Lerma, el pasado 23 de mayo, donde se dieron cita investigadoras, académicas, trabajadoras administrativas, sindicalistas, estudiantes y activistas de varias universidades de la República Mexicana y Latinoamérica.

Cabe recordar que en noviembre de 2014, en el marco del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, quedó integrado el Primer Comité contra la Violencia de Género y Defensoría de los Derechos Universitarios del entonces Programa Universitario de Estudios de Género, PUEG de la UNAM, donde se concibió el documento Violencia por razones de Género en la UNAM, que un año después sirvió de plataforma para concretarse como Protocolo para la Atención de Casos de violencia de Género de la UNAM, el cual estaba basado en diagnósticos, denuncias y propuestas para prevenir, sancionar y eliminar todo tipo de violencia, además de señalar los diferentes tipos de violencia de género que se ejercen en la universidad (violencia psicológica, física, patrimonial, económica, sexual, familiar, laboral, docente, en la comunidad, institucional, simbólica y feminicida).

El protocolo en ciernes tuvo la buena intención de aportar y enriquecer las herramientas estratégicas  para enfrentar la problemática, así como servir de plataforma para que cada institución de educación superior implementara sus propios protocolos. En la introducción de dicho instrumento se detalla:

«Para la elaboración de este documento se revisaron los documentos y propuestas generadas en la gestión de 2007 a 2015; los lineamientos y protocolos de otras instancias públicas y universidades; y bibliografía especializada. También se contó con la retroalimentación del Programa Universitario de Estudios de Género, el Programa Universitario de Derechos Humanos, la Defensoría de Derechos Universitarios, la Comisión Especial de Equidad de Género -así como- la retroalimentación e insumos proporcionados por la Subdirección General de Igualdad de Género de la Suprema Corte de Justicia de la Nación”.

De ahí el carácter itinerante para la discusión y análisis de estrategias de intervención para enfrentar la violencia por motivos de género en las diferentes y diversas instituciones de educación superior, tanto  públicas como privadas.

A cuatro años de distancia, los avances han sido significativos. Por su parte la Universidad Autónoma Metropolitana, dio a conocer el Programa Institucional Cuerpos que Importan. Su propósito es contribuir a la construcción de una política universitaria de tolerancia cero frente a este tipo de violencia.

En el comunicado publicado el 7 de junio de 2016 se da a conocer que: La violencia de género representa un problema social de gran magnitud que debe ser visibilizado y enfrentado en las instituciones de educación superior. Más adelante resalta: «El Programa Institucional Cuerpos que Importan promueve la discusión amplia sobre la violencia de género y está actualmente elaborando un protocolo para la Prevención, Atención y Eliminación de la Violencia de Género en la UAM- Xochimilco».

Un avance más y de frente al panorama de incremento de mujeres víctimas de violencia y feminicidio en el mundo, —donde nuestro país ocupa el cuarto lugar a nivel mundial—, es la integración de México a la campaña lanzada por la Organización de las Naciones Unidas, HeForShe, cuyo objetivo es “sumar acciones individuales y colectivas para alcanzar la igualdad de género, así como eliminar cualquier forma de discriminación contra las mujeres y las niñas”.

Asimismo, la campaña hace hincapié en que: «La igualdad de género libera no sólo a las mujeres, sino también a los hombres, de los roles sociales preestablecidos y de los estereotipos de género. Los actos de violencia y discriminación hacia mujeres y niñas siguen presentándose en todas partes: escuelas, empresas, trabajos, medios, en el hogar; por eso es importante que alcemos la voz. Finalmente, los países, empresas, universidades e instituciones que tienen mayor igualdad de género gozan de niveles más altos de crecimiento y de un mejor desempeño».

Las universidades que se adhirieron a la campaña HeForShe son: Universidad Iberoamericana (19 de agosto de 2015), UAM Azcapotzalco (05 de octubre de 2015), Universidad Nacional Autónoma de México (29 de agosto 2016), Universidad de Jalisco (18 de agosto de 2016), El Instituto Tecnológico Autónomo de México (04 de abril 2016) y la Universidad del Claustro de Sor Juana (30 de mayo 2017).

He de ahí la importancia y la urgencia para que se abran más foros de discusión, de participación, de intercambios institucionales para el análisis e implementación de estrategias, para que los protocolos no queden en meros simulacros, para evitar que las víctimas de algún tipo de violencia no termine re-victimizada, hundida en la soledad, aislamiento, estigma y marginación de su comunidad académica.

Del mismo modo, los encuentros interinstitucionales de las escuelas públicas y privadas incentivan a que los protocolos de las universidades sean armonizados con el Manual de Legislación sobre la Violencia contra la Mujer de la ONU, La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará, Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer, la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, los Principios de Yogyakarta sobre la Aplicación de la legislación internacional de Derechos Humanos en relación con la orientación sexual y la Identidad de Género, la Convención Americana sobre derechos Humanos y la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación racial, entre algunos instrumentos a nivel internacional.

Algunos mecanismos nacionales también importantes de mencionar son la Ley Federal para prevenir y Eliminar la Discriminación, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia y la Ley general para la Igualdad entre Mujeres y Hombres.

Por lo pronto, los esfuerzos de armonización por parte de las investigadoras, académicas, trabajadoras administrativas, sindicalistas, estudiantes y activistas universitarias se están concentrando en varios de estos manuales y protocolos para garantizar, prevenir, erradicar y sancionar estos delitos.

Durante el Tercer Encuentro, además de haberse dado a conocer los avances en materia de diagnóstico y elaboración de protocolos, hubo testimonios de casos de violencia muy escalofriantes que dieron pie para detectar otro tipo de crímenes que se ejecutan dentro de las universidades. Por ejemplo, reclutamiento forzado al crimen organizado en el caso de los varones y la trata de personas con fines de explotación sexual para las mujeres. Además, de secuestros, desapariciones y “levantamientos” contra estudiantes de ambos sexos, principalmente en la universidades públicas de los estados de Guadalajara y Tamaulipas. En esta última entidad, algunos de los directivos de dichas casas de estudios están coludidos con los carteles del narco. Por razones de seguridad, omito el nombre de la académica denunciante.

Otro tipo de violencia es la docente en los posgrados. Algunos ejemplos: cancelación de becas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), condicionar las asesorías de investigación o dar malas evaluaciones injustificadas. Tal es el caso de tres estudiantes de posgrado de la UNAM que fueron acosadas por profesores de esta universidad. En entrevista, Dora R. declaró que presentó su denuncia en la Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias dentro de la UNAM (UNAD), donde asienta que fue agredida físicamente, hostigada en redes sociales y acosada sexualmente por parte de un docente. Para Dora R, la mayoría de las denuncias por acoso sexual en la UNAM no terminan en nada. No sólo no hay investigaciones, tampoco sancionan a los maestros acusados por las alumnas de la máxima casa de estudios.

En tanto que en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, la deserción estudiantil va en aumento, sobre todo en el sector femenil, ya que han sido víctimas de violencia sexual que las ha dejado incapacitadas para seguir estudiando y atender otras necesidades como lo es el nacimiento de un bebé no deseado. El diagnóstico elaborado por la Doctora Alma Rosa Sánchez, junto con otras colegas es: El espacio escolar es un lugar de poder. Pues predominan las humillaciones, la descalificación, la discriminación de algunos docentes en contra del estudiantado, basados en estereotipos de género, orientación sexual y clase social.

Otro tipo de violencia es la verbal, a decir de la Dra. Sánchez: Las carreras de Derecho y las técnicas son donde se observa un lenguaje, machista, sexista y misógino, empleado incluso por las mismas alumnas. Es decir, se humillan entre mujeres y claro, esto es caldo de cultivo para los varones tanto estudiantes como docentes. Y si a eso le sumamos que no hay una política de equidad de género así como sensibilización de algunas funcionarias y académicas ajenas a la perspectiva de género, la tarea de toma de conciencia sobre la violencia de género resulta titánica; pero no imposible.

Sobre la prevención y erradicación de la violencia por motivos de género en las universidades, la Dra. Rosalía Carrillo Meraz del Observatorio Nacional sobre Violencia entre hombres y mujeres y encargada del Proyecto Estudios comparados sobre violencia en las Universidades públicas de la UAM-Iztapalapa, dio a conocer un diagnóstico para disminuir la violencia y fomentar la cultura de paz mediante el teatro-intervención, el teatro en atril y el psicodrama. Con base en una entrevista aplicada a un grupo focal de estudiantes de esa casa de estudios, de entre otros datos, la investigadora reveló que solo 1 de cada 10 estudiantes no conoce o ha padecido casos de violencia. Otro dato proporcionado por la Dra. Carrillo, es que el 67 por ciento de los estudiantes entrevistados, fueron o son  víctimas de violencia, mientras que 33 % restante son los agresores o victimarios.

Con la técnica Brechtiana, (Bertolt Brecht), en la cual el personaje no es un ente aislado, sino la suma de sus relaciones con los otros personajes y con el entorno circundante, se pone en escena la obra Ay amor ¿por qué me dueles?, que retoma las vivencias y experiencias de aquellas personas que han sufrido algún tipo de violencia, particularmente las sexuales como el acoso, el abuso, el hostigamiento y/o violación, para así conectar con el espectador. No es el personaje el que influye en los diversos componentes de la estructura dramática, sino que será la estructura dramática la que determinará las características específicas del personaje y sus circunstancias.

Además de obras de teatro, se aplican talleres de autoconciencia, donde las y los participantes toman conciencia de sus interrelaciones sexuales y afectivas basadas en las trampas del amor romántico, generador de otras violencias como celos, posesión, exclusividad, control entre otros, y que pueden conducir al feminicidio.

Rosalía Carrillo comentó que estas estrategias de prevención y erradicación de la violencia por motivos de género, forman parte de políticas públicas para fomentar y difundir la cultura de paz.

Se quedan en el tintero muchas reflexiones, acciones, estrategias, propuestas, denuncias que nos dan para un documental, próximo a difundirse por este Ibero, 90.9, que agradece, mediante mi persona, la oportunidad de haber compartido la Discusión y Análisis de Intervención para enfrentar la Violencia por Motivos de Género en las instituciones de Educación Superior.

Las nuevas demandas: feminicidio, violencias machistas y acoso sexual en las universidades

El sentir actual de las estudiantes es que no son apoyadas por las autoridades.

El flagelo de la violencia de género es ahora parte constitutiva del malestar del movimiento estudiantil.

Redacción

Josefina Chávez*

SemMéxico. Cd. de México. 17 de septiembre de 2018.- El 13 de septiembre de 1968 no se olvida, el eco de los pasos de jóvenes estudiantes que marcharon ese día resuenan, y se funden en otra marcha silenciosa donde la memoria se agiganta la tarde del 13 de septiembre de 2018. Contra la violencia impune de ayer y de hoy.

El 3 de septiembre estudiantes del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de Azcapotzalco fueron atacados brutalmente por un grupo de porros cuando realizaban un mitin frente a la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con el objetivo de entregar un pliego de demandas, incluyendo el feminicidio. Ese mismo día se realizó un homenaje en CCH Oriente a Miranda Mendoza quien fue secuestrada y murió calcinada.

Este ataque ocurrió en el contexto de la conmemoración de los cincuenta años del movimiento estudiantil 1968, sorprendente coincidencia que tuvo una respuesta inmediata. El 5 de septiembre la comunidad estudiantil estalló en una movilización masiva de aproximadamente 30 mil estudiantes, que inundaron el campus universitario en contra del ataque de los porros. Mas de 40 escuelas y facultades denunciando la violencia y la inseguridad que enfrentan todos los días, exigiendo solución a diversos casos de feminicidio que han impactado  a toda la comunidad en diferentes escuelas y ámbitos de los recintos universitarios.

Cincuenta años después del movimiento estudiantil de 1968,  y del surgimiento  del movimiento feminista en la década de los setenta; la violencia contra las mujeres, el feminicidio, las violencias machistas y el acoso sexual son demandas que han sido retomadas por una nueva generación  de mujeres feministas.  El flagelo de la violencia de género es ahora parte constitutiva del malestar del movimiento estudiantil que  en este mes de septiembre  ha tomado las calles. Como bien lo reconoce, lo nombra y lo incorpora, el Comité 68 Pro Libertades Democráticas en su pronunciamiento difundido; “Alto a la Violencia contra las mujeres en todos lados y en los espacios escolares”. Nueva época, nuevos aires, nuevas demandas se suman. La larga lucha de las mujeres fructifica y se enriquece en y con el movimiento social. El sonido del silencio emite silabas y claves nuevas; ¡Lo queremos todo!, ¡Las queremos vivas!, ¡Vivos los queremos¡.  Una generación que esta remando contra viento y marea para construir futuro.

Las nuevas tecnologías de comunicación, las redes sociales difunden rápidamente el proceso de organización y se propagan los carteles , asambleas, y múltiples formas de expresión, danzas, cantos, música, diseño que inmediatamente han inundado las redes sociales.. La Asamblea Interuniversitaria del 7 de septiembre organizó en varios ejes las propuestas vertidas para su discusión en las asambleas estudiantiles para la integración de su pliego petitorio.

El eje de Violencia de Género propone la resolución de los casos de violencia de género, y feminicidio. La exigencia de garantía de seguridad para las estudiantes; ruta de autobuses universitarios para mujeres cubriendo las zonas con índices de violencia; sanción a profesores que se expresan con comentarios machistas y/o  que acosan a estudiantes; revisión del protocolo contra la violencia de género, seguimiento y atención a las denuncias de acoso sexual, y ejecutar las acciones  administrativas y legales que sean necesarias. Incorporación de programas obligatorios y talleres y seminarios de sensibilización sobre la violencia contra las mujeres para toda la comunidad universitaria.

Las violencias machistas, acoso sexual y burocracia

La lucha en contra del feminicidio y las violencias machistas recorre no sólo las universidades mexicanas. Desde 2015 con el surgimiento del movimiento “Ni Una Menos” en Argentina es uno de los puntos centrales de las  movilizaciones de las mujeres en diversos países del mundo y de América Latina.

En nuestro país el antecedente mas cercano es la movilización, del 24 de abril de 2016 conocida como la Primavera Violeta, en contra de las violencias machistas, Una nueva generación de mujeres jóvenes radicalizadas encabezaron esta iniciativa. A ellas les ha tocado crecer en un contexto de violencia agudizado en las dos últimas décadas,  enfrentan el riesgo del feminicidio y viven día a día el acoso sexual. Una generación que nace en la era de las políticas neoliberales capitalistas, con pocas alternativas y un futuro incierto. Con el hashtag #MiPrimerAcoso, que se viralizó, miles de mujeres denunciaron el acoso sexual en sus vidas.

La Primavera Violeta, recorrió el país en más de 30 ciudades y 25. Este movimiento  colocó como punto central las violencias, que permean todo el entramado social, cultural, invisibilizadas y naturalizadas y que sostienen todo el entramado ideológico patriarcal. Lanzaron un fuerte y poderoso llamado a la actuación colectiva y en solidaridad, para romper el miedo, para enfrentar la violencia, a no paralizarse y actuar: “si nos tocan a una respondemos todas”.

En el mes de marzo, mujeres estudiantes llevaron a cabo una “toma” de la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM,  que logró visibilizar el acoso sexual en la universidad y decenas de mujeres dieron a conocer sus testimonios de acoso sexual en el ámbito universitario. Si bien se abrió un diálogo con las autoridades se ha evidenciado con el movimiento del 3 de septiembre, que el protocolo es un de los puntos centrales para que se logren definir con toda claridad cual es el apoyo real que la universidad y sus autoridades están dispuestas  a brindar frente al acoso sexual en la universidad.

Las universidades tienen un reto enorme, necesitan sacudirse la polilla, poner sus conocimientos al servicio de su propia comunidad en primer instancia.  El sentir actual de las estudiantes que están denunciando acoso sexual es que no están apoyadas por las autoridades, que hay trabas, que hay reacciones hostiles en contra de las estudiantes que denuncian. La lucha por la erradicación de la educación sexista pareciera será una de las nuevas materias.

Saber escuchar es fundamental, pedagogía necesaria, lo que se dice es que hay que entrar al problema, tomarlo, analizarlo y actuar, operar el apoyo, dejar de lado las inercias, las complicidades y analizar como agilizar una estructura que se convierte en un reproductor de omisión y de injusticia para las mujeres. ¿Cuál es el problema de fondo?.

* Directora de Cuadernos Feministas

Una maestra mexicana defendió a una víctima de acoso y como premio… la despidieron

Ordenaron la colocación de mantas para forzarla a abandonar el caso.

A la rectoría de la Universidad Autónoma de Chiapas no le cayó nada bien que se acusara a un veterano docente.

Redacción

Oscar Balderas

SemMéxico. /HuffPost México. 17 de septiembre de 2018.- Una de las cartulinas pegadas afuera de la rectoría de la Universidad Autónoma de Chiapas por el despido de la maestra y activista Patricia de los Santos Chandomí.

En un mundo ideal, una maestra que defiende a una alumna víctima de acoso sexual por parte de un profesor recibiría un ascenso o, al menos, felicitaciones por sus acciones. Pero en el micromundo de la Universidad Autónoma de Chiapas, el «premio» es un despido y la humillación pública.

Eso le sucedió a la investigadora Patricia de los Santos Chandomí, quien al llegar al plantel este martes 31 de julio se encontró con tres mantas anónimas que colgaban de los edificios de la universidad con su nombre y fotografías. En ellas, «alumnos» y «maestros» sin nombre exigían el despido de Patricia de los Santos, y dos familiares, por supuestos actos de corrupción.

En el fondo, dijo la docente, las mantas son una reacción a un conflicto entre ella y las autoridades escolares que comenzó hace unas semanas, cuando Patricia de los Santos acompañó a una estudiante de primer semestre a denunciar ante la Fiscalía General del Estado al maestro Juan Alonzo Cruz López, cercano a los directivos de la universidad, por acoso sexual.

Según la alumna, el maestro Juan Alonzo Cruz López la acusó de copiar en un examen, por lo que la expulsó del salón y la citó más tarde para una prueba oral. A solas, en el aula de clases, el maestro tocó de manera inapropiada a la estudiante, insinuando que si aceptaba tener relaciones sexuales su calificación cambiaría. La estudiante huyó del salón para evitar que la agresión subiera de tono.

El caso llegó hasta Patricia de los Santos, catedrática en la carrera de Derecho y reconocida activista a favor de los derechos de las mujeres, quien se ofreció a litigar a favor de la alumna y en contra de su compañero profesor. Días después de que se hizo pública su posición, otros maestros le informaron que «desde arriba» se había tomado la decisión de quitarle sus horas de asignatura, es decir, había sido despedida.

Desde entonces, la maestra ha intentado reunirse en varias ocasiones con las autoridades más importantes de la universidad chiapaneca para conocer las razones de su despido, pero el rector Carlos Eugenio Ruíz, no la ha recibido. Lo único que ha logrado fue recuperar tres horas de clase, de 18 que impartía, gracias al laudo de un juez que consideró injustificado su despido.

«Los casos de acoso y abuso sexual docente son frecuentes en la Facultad de Derecho de la UNACH, sin embargo, existe poca denuncia, debido a las represalias que sufren las denunciantes y sus acompañantes», señaló la catedrática, quien acusó que el director de la Facultad, Miguel Ángel Yáñez, y su adjunto, Jacobo Mérida, ordenaron la colocación de mantas para forzarla a abandonar el caso.

El Huffington Post México intentó conocer la postura de los directores y la rectoría de la Universidad Autónoma de Chiapas, pero hasta la publicación de este texto no hubo contestación.

En respuesta, 15 personas, incluidas estudiantes del Departamento de Humanidades, realizaron este miércoles 1 de agosto un performance llamado «Semestre Machirulo», en el que aprovecharon la afluencia del regreso a clases para vestirse como «maestros con penes de globo» para visibilizar la violencia «sistemática» contra las alumnas de esa universidad.

«No pienso retroceder un milímetro en esta lucha. Estoy haciendo lo correcto: defender a una víctima de acoso que tuvo el valor de hablar y denunciar. No me toca a mí cambiar de posición, sino a ellos, los machos, que sienten que una universidad libre de agresiones sexuales los hace vulnerables», afirmó Patricia de los Santos.

*Publicada el 2 de agosto de 2018.

Con la fuerza de las mujeres: ¡luchamos en defensa de la educación pública y contra la violencia patriarcal!

La Universidad también refleja la situación del país.

Rabia y hartazgo provoca la perpetuación de la violencia patriarcal en los espacios educativos.

Redacción

Pan y Rosas México

SemMéxico. Cd. de México. 17 de septiembre de 2018.- El ataque porril del 3 de septiembre, despertó la indignación estudiantil. Las mujeres estudiantes y universitarias nos hemos puesto al frente de las asambleas, los paros y las movilizaciones masivas junto a nuestros compañeros.

El ataque porril del 3 de septiembre, despertó la indignación estudiantil. Las mujeres estudiantes y universitarias nos hemos puesto al frente de las asambleas, los paros y las movilizaciones masivas junto a nuestros compañeros, para repudiar el ataque orquestado desde Rectoría y exigir la democratización de nuestras escuelas y universidades. Pero esta fuerza tiene que ir por mucho más.

La indignación por el ataque porril, también es la indignación por más de una década de agravios contra la juventud, hemos crecido bajo la “Guerra vs el narco”, los desaparecidos, el asesinato a luchadores sociales y periodistas, el aumento a la violencia contra las mujeres, la criminalización por el derecho a decidir, el feminicidio y los crímenes de odio, el desempleo, la precarización de la vida, con miles de jóvenes excluidos de la educación superior. Nos quieren quitar el futuro.

Ante este duro panorama y con la emergencia de un nuevo movimiento juvenil, es necesario ir más allá de las demandas estudiantiles, desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas ponemos todos nuestros esfuerzos para que este movimiento se desarrolle y se fortalezca, por ello consideramos que:

En primer lugar que el movimiento conserve su independencia política respecto los partidos del régimen y el Estado, que en los últimos años hemos comprobado que son los responsables de la violencia, la desaparición y la precarización de la vida. Como con los 43 de Ayotzinapa, insistimos #FueElEstado.

En segundo lugar que la toma de decisiones dentro del movimiento sea lo más democráticamente posible, para nosotras debe ser: integrando a la comunidad de conjunto con asambleas tripartitas (con trabajadores, académicos y estudiantes) por medio de delegados rotativos y revocables con mandato de asamblea, con asambleas generales públicas y abiertas.

En tercer lugar nos parece indispensable la unidad e incorporación de otros sectores en lucha, como las y los jóvenes que luchan por el acceso a la educación, las madres que luchan contra el feminicidio y la desaparición, las mujeres que luchan por el derecho a decidir, los pueblos que luchan contra el despojo, las y los obreros que luchan por sus derechos como las y los Jornaleros de San Quintín, quienes ya saludaron y se pronunciaron en favor de este movimiento. De igual forma es muy importante la unidad con el magisterio disidente, en la calles y con estos sectores populares está la fuerza vital que el movimiento tiene que aprovechar.

Por el derecho a decidir y contra la violencia patriarcal

Desde el movimiento estudiantil también expresamos, la rabia y el hartazgo que nos provoca la perpetuación de la violencia patriarcal en los espacios educativos y universitarios. Ante las terribles condiciones que enfrentamos a diario, denunciamos que las autoridades minimizan los casos de acoso y abuso sexual dentro de las escuelas y también, obstaculizan las investigaciones en casos de violación, desaparición y hasta feminicidios de compañeras, como lo hicieron con Miranda y Lesvy, nuestra Universidad también refleja la situación del país.

Frente al panorama de impunidad frente al feminicidio, el aumento de la violencia contra las mujeres, la represión a las luchadoras sociales; la criminalización de nuestro derecho a decidir y los crímenes de odio, consideramos indispensable que salgamos unitariamente a las calles. Por eso proponemos que el movimiento estudiantil abrace las siguientes demandas: la lucha contra la violencia hacia las mujeres, destitución, juicio y castigo a jueces y autoridades cómplices de impunidad ante el feminicidio, por Comisiones Independientes integradas por luchadoras sociales, personalidades de derechos humanos y familiares de las víctimas, por la desmilitarización del país, ¡alto al ataque y hostigamiento a l@s periodistas y luchadoras sociales, así como contra la tortura sexual, por la separación efectiva entre la Iglesia y el Estado. Por el derecho a decidir de las mujeres. Por los derechos de la comunidad LGBTII; esclarecimiento y castigo de los crímenes de odio.

Y este 28 de septiembre el movimiento retome como Jornada de Lucha el Día Internacional por el Derecho al Aborto, que todas y todos los estudiantes levante su pañuelo verde por el derecho a decidir. ¡Justicia Mariana Lima, Miranda Mendoza, Lesvy Berlín!

Desde Pan y Rosas, partimos de una definición fundamental: la violencia patriarcal y la opresión de género son una condición estructural de la sociedad de clases en la que vivimos. El Estado y sus instituciones son los principales responsables de la reproducción material e ideológica de la violencia patriarcal contra las mujeres. Y desde este punto consideramos que tenemos que enfrentarla.

Nuestra perspectiva es anticapitalista y revolucionaria, es por la emancipación de las mujeres y del conjunto de la humanidad. Peleamos por acabar con la división patriarcal que divide las filas de hombres y mujeres, por impulsar un potente movimiento de mujeres combativo e independiente del Estado. Porque el movimiento estudiantil retome las mejores lecciones de autoorganización y de unidad entre estudiantes y trabajadores levantando como propia la bandera contra los feminicidios y la violencia patriarcal.

La perspectiva separatista en el movimiento estudiantil

Insisten en «mejorar», «corregir» y «aportar» a los hipócritas protocolos.

La simpatía de compañeras por el separatismo parte en muchos casos de un sentimiento genuino ante la aberrante violencia y la búsqueda de justicia.

Redacción

Sandra Romero

SemMéxico. Cd. de México. 17 de septiembre de 2018.- Hace mucho que el movimiento feminista enfrenta presiones ideológicas y políticas del Estado. Ser separatista por supuesto no te vincula al Estado, pero sí las presiones políticas de las que este sector no se delimita.

Esto no significa que un sector del separatismo, burda y llanamente le trabaje a la policía. Aunque en el feminismo hay quienes «capacitan» y «asesoran» a policías y militares con «perspectiva de género» (agentes de las instituciones responsables de la violencia sexual contra las mujeres en Atenco en 2006) ¡…! y también las que trabajan para el Instituto Nacional de las Mujeres, órgano federal que dice trabajar por la «igualdad de género».

Entre la heterogeneidad del feminismo, ha sido la institucionalización una de las más fuertes presiones a las que se enfrentan las nuevas generaciones de mujeres en lucha por nuestros derechos.

Con la ofensiva neoliberal se extendió la idea de «emancipar a las mujeres», como parte de una conquista progresiva y pacífica.

Una de sus expresiones más claras es la demócrata Hillary Clinton (la carnicera de Libia, Yemen y otros pueblos). Cientos de representantes de la burguesía han llevado adelante la idea de lograr los derechos de las mujeres, vía la democracia liberal y por supuesto en los marcos del capitalismo. De aquí se desprenden millonarias sumas de dinero hacia ONGs y proyectos en países semicoloniales, abrazados e implementados por un sector del feminismo.

Aún sin ser institucionales, hay una fuerte presión en el movimiento de mujeres contra la idea de movilizarnos de forma independiente, en confrontación con el Estado y contra la búsqueda de una perspectiva revolucionaria. Para un amplio sector la lucha radica en «empoderarnos» o «deconstruirnos».

La simpatía de compañeras por el separatismo parte en muchos casos de un sentimiento genuino ante la aberrante violencia y la búsqueda de justicia por todas las vías. Sin embargo, ésta mayoritariamente se queda en los cauces estatales.

En la universidad esto se expresa en la búsqueda de justicia bajo concepciones punitivistas, ante la violencia de género, cuyo principal cauce son las oficinas jurídicas de la rectoría príista, los antidemocráticos Consejos Técnicos y Universitario y el Tribunal Universitario, responsable de miles de sanciones y expulsiones políticas a luchadores sociales.

Esta política es un retroceso en lo logrado por las madres de Juárez con su lucha contra el feminicidio, que denunciaron en la década de los 90s la complicidad del gabinete, partidos patronales, fiscalías, jueces, policías, militares y ministerios públicos, en preservar la impunidad.

Un sector de esta nueva generación separatista nos llama, directa o indirectamente, a confiar en las instancias institucionales. Insisten en «mejorar», «corregir» y «aportar» a los hipócritas protocolos instituciones contra la violencia de género impulsados por Rectoría.

Por décadas las luchas más combativas del movimiento estudiantil han cuestionado, enfrentado y planteado la caída de estas mismas instancias que con esta política buscan fortalecer.

La gama de posturas dentro del feminismo, desde las reivindicaciones igualitaristas hasta el reclamo de inclusión en una supuesta democracia pluralista, pasando por las propuestas separatistas más radicales, muestran que la potencialidad del movimiento de mujeres del que somos parte, está preso hoy en los estrechos límites del posibilismo postmoderno y el demasiado cercano horizonte de una democracia liberal, impregnada de una irreverencia superflua, que se intenta presentar como incuestionable.

Es necesario abordar esta discusión en el movimiento de mujeres universitarias, para que éste sea un empuje revolucionario dentro de la lucha actual del movimiento estudiantil.

Violan a una mujer cada hora en universidades en México

El acoso sexual en las escuelas de todos los niveles del país va en ascenso.

El último año fueron violadas 9 mil 876 estudiantes en el ámbito escolar.

Redacción

Ana Duarte

SemMéxico/ Regeneración. 17 de septiembre de 2018.- El acoso sexual que sufren jóvenes estudiantes en México se “normaliza” cada día más y va en aumento gracias a las fallas que presentan los actuales programas de prevención en materia de hostigamiento y acoso sexual en las instituciones educativas.

Recientemente, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh), indica que el último año fueron violadas 9 mil 876 jóvenes en el ámbito escolar, es decir, una estudiante cada hora.

Las cifras cada día son realmente alarmantes cuando se ha registrado que en el país existen  más de 46.5 millones de mujeres de 15 años o más, de las cuales 9.4% declararon haber sido víctimas de violación en su infancia.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sorprendentemente la Ciudad de México- “la ciudad de vanguardia”-, es la entidad (a nivel nacional) que registra los índices más altos en cuanto a agresiones en contra de mujeres, seguida del Estado de México.

Se normaliza la cultura machista

Nysaly Brito Ramírez, directora ejecutiva de la organización “Comenta Diálogo de Saberes”, la cual promueve un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, lamentó la situación en la cual las pocas víctimas de acoso y hostigamiento que se atreven a denunciar estos actos, por lo regular no se les cree debido a que existe una especie de complicidad con la violencia machista normalizada dentro del sistema educativo que impera en México.

“La cultura machista no tiene lugar de excepción. El temor a futuro que genera un montón de ansiedad y permite que el sexo se vea como una posibilidad de ser recompensado con calificaciones o reconocimiento social. Existe complicidad dentro del sistema, porque cuando una víctima quiere denunciar a un maestro que es acosador, lo que pasa, por lo regular, es que nadie le cree”, puntualizó.

La escuela del acoso

Para Isabel, una estudiante de licenciatura, define a su escuela como “una escuela del acoso”, debido al alto porcentaje de  alumnas que son víctimas de acoso sexual por parte de sus profesores. Lo más preocupante e indignante del caso es que a pesar de que en repetidas ocasiones hay alumnas que denuncian esta aberrante situación, pero los directivos hacen caso omiso.

La joven señala que el contacto con profesores acosadores no es una cosa nueva, pero “no cualquiera se atreve a hablar del tema”, pues al realizar señalamientos sobre acoso sexual en alguna institución “les puede ‘costar’ ser reprobada en la materia o en el peor de los casos las expulsan”, es por eso que las jóvenes prefieren callar.

Ante una dinámica frecuente de ese hostigamiento o acoso, las estudiantes mencionan que se ha normalizado tanto, que han llegado a un punto que les resulta hasta gracioso ‘jugar’ con esos personajes sombríos y en medio de ese ambiente hostil.

“El juego se trata de adivinar a qué profesor te estás refiriendo por medio de la descripción de las insinuaciones sexuales que nos hacen. En algunas ocasiones hemos llegado a nombrar hasta 10 profesores con los ejemplos de acoso. Sabemos que es grave y delicada esta situación debido a que un gran porcentaje de las estudiantes son orilladas a callar por medio de chantajes para pasar la materia”, relata Isabel.

Cuando se acepta el acoso

Es de lamentar que México ocupe los primeros lugares a nivel mundial en abuso sexual infantil, violencia y acoso escolar, de acuerdo con cifras registradas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Esta realidad evidencia la urgente necesidad de establecer políticas de prevención e intervención eficaces desde nivel prescolar hasta medio superior.

“Cuando uno llega a callar, al momento no te das cuenta que el daño no es sólo es para ti, sino para toda la comunidad estudiantil, pues al momento de callar además de que te conviertes en su cómplice, dejas en la impunidad a otro cerdo que se dedicará a molestar y a violentar a más compañeras”, abundó Isabel.

Dado que el acoso sexual se ha incrementado en menores de edad, se debe plantear con apremio un modelo educativo apoyado en un eficaz  programa de apoyo e intervención socioeducativo, centrado en el desarrollo de habilidades resilientes ante el alarmante panorama por el cual atraviesan las jóvenes y adolescentes.

SEM/gr

Simula UNAM atención a la violencia de género

Resistencia a la denuncia en la Asamblea Interuniversitaria

• Los protocolos de prevención: simulan nada más

Sara Lovera

SemMéxico Cd. de México. 17 de septiembre de 2018. En las universidades del país, una estudiante es violada cada dos horas. Los centros del saber lo encubren, simulan atender las denuncias de acoso sexual, hostigamiento, violación y hasta asesinatos. Los relatos, hechos y cifras revelan que los tímidos protocolos de atención y prevención sólo simulan. No resuelven. El machismo crece, y la protesta también. Hoy el asunto forma parte del pliego de peticiones de la Asamblea Interuniversitaria, pero ahí también hubo resistencia y no hay conciencia.

De la problemática, que en un año cobró casi 10 mil víctimas, están aquí algunos hechos. Semméxico, además, pidió a expertas reflexiones; buscó testimonios e indagó sobre hechos, un dato a destacar, es que cada dos horas una estudiante es agredida, que creció más de mil por ciento la denuncia sólo en la UNAM, y casos que aparecen en la prensa y luego se olvidan. (Ver textos en el Especial violencia machista en las universidades).

Hechos

El acoso sexual  a jóvenes universitarias ha crecido 11 veces desde 2016;  una joven es agredida cada hora en los campus del país; sólo en 2017 fueron violadas 9 mil 876 estudiantes, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de Relaciones en los Hogares (ENDIREH) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sorprendentemente la Ciudad de México- “la ciudad de vanguardia”-, es la entidad -a nivel nacional- que registra los índices más altos en cuanto a agresiones en contra de mujeres, seguida del Estado de México.

Esta situación hizo que la II Asamblea Interuniversitaria celebrada el pasado 14 de septiembre, pusiera en el tercer punto de su pliego petitorio, no sin resistencias, que las escuelas superiores de todo el país atiendan, prevengan la violencia contra las mujeres y se formen comisiones independientes y autónomas que construyen protocolos de protección efectivos. Hasta ahora, según información recabada, sólo tres universidades han escrito protocolos; sin embargo estos no funcionan, lo anterior según declaraciones de la abogada feminista Andrea Medina. También los hay en dos universidades privadas y otro en la UNAM.

Medina  explicó que lo que más incomoda a las autoridades de la UNAM es poner al descubierto lo que no funciona, lo que viola derechos universitarios, las arbitrariedades, las verdades con pelos y señales de cómo acallan y reprimen las voces de derechos colectivos agraviados y el trato despectivo, violento y recriminador contra las bases que nutren de vida a la Universidad en casos de violencia contra las mujeres.

Por su parte, la Asamblea Interuniversitaria exige además que haya transparencia en las propuestas y denuncias de género y homicidio; que es urgente la capacitación de trabajadores, alumnado y personal magisterial “para evitar la vulneración de derechos a mujeres; solicitan para el campus de la UNAM Pumabús exclusivo para las estudiantes.

De acuerdo a las consultas con expertas, ésta es la primera ocasión que en una movilización estudiantil la demanda de parar el acoso, la violencia y los atropellos sexuales a las jóvenes estudiantes aparece claramente, luego de una ola de respuestas juveniles de género y no violencia sexual, donde México es vanguardia.

Sin embargo la respuesta en las Universidades es muy lenta e indiferente. A ello la profesora de la UAM, doctora Isabel Barranco, sostiene que se ha abordado el problema, hasta con una campaña, pero, hizo notar que es urgente la apertura de foros de discusión, de participación, de intercambios institucionales para el análisis e implementación de estrategias efectivas, y que los protocolos “no queden en meros simulacros” y evitar que las víctimas no terminen re-victimizadas, “hundidas en la soledad, el aislamiento, el estigma y la marginación académica.

Las movilizadas, incluso en diversos grupos, como las de “izquierda” o las llamadas “separatistas”, en el pliego también exigen que los protocolos de protección se difundan en lenguas indígenas y braille, y que los casos denunciados los lleven abogadas con perspectiva de género.

Gritaron, pidieron, se movilizaron en las Asambleas

Qué dijeron, explicó la abogada Andrea Medina, cosas como éstas: “estamos hartas del maltrato fácil, inmediato y despectivo sea que nos vean como cosas o como seres de segunda. Estamos hartas de los abusos y violaciones, de que los agresores vivan su vida como si nada, que sean no sólo encubiertos, sino protegidos y a nosotras se piense que nos hacen el favor de escucharnos, cuando que lo que repetimos todo el tiempo es: JUSTICIA, QUEREMOS JUSTICIA Y REPARACIÓN DEL DAÑO.

Por ello las estudiantes reclaman mayor orden y transparencia en lo que respecta a protocolos para denunciar conductas de acoso y hostigamiento sexual. Crecieron lentamente las manifestaciones de hostigamiento, pero las instituciones de educación superior van lentas en responder con acciones a estos hechos, señala una investigación de Distintas Latitudes, plataforma de información y análisis en América Latina.

Este portal asegura que sólo cuatro universidades en el país tienen un protocolo para atender situaciones de hostigamiento y abuso sexual. Son la Universidad Michoacana de San Nicolás, la Universidad Veracruzana, la de Quintana Roo y la Autónoma de Sinaloa. El de la UNAM es inoperante.

De acuerdo con declaraciones de  Mónica González Contró, abogada General de la máxima casa de estudios en  la UNAM, desde que se implementó el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género, en agosto de 2016, ha recibido 485 denuncias por violencia sexual, psicológica, física y acoso; se habrían  investigado al 80.2% de los agresores.

La situación es preocupante. En los últimos dos años, el número de quejas presentadas por violencia de género en la Universidad aumentaron once veces (1157%), en comparación con la cantidad registrada durante los 13 años anteriores.

Ella explicó que el seguimiento señala que entre septiembre de 2016 y junio de 2018, la UNAM registró 485 quejas por violencia de género; entre agosto de 2003 y el mismo mes de 2016, hay un registro sólo de 325 quejas por casos relacionados de violencia de género, aproximadamente 1.9 por mes, mientras que, a partir de septiembre del mismo año y junio de 2018 recibieron 456 denuncias, unas 22 mensuales. Probablemente porque fue en 2014 que se habló del protocolo que ayudó a la denuncia.

Dijo textualmente, en entrevista en TVUNAM que “A partir de que se promulgó el Protocolo, que tuvo una difusión muy importante, tuvimos un incremento de más de mil por ciento de denuncias”, aunque, piensa que tal vez no fue aumento de un año a otro, “sino que en primer lugar esta herramienta (el protocolo), pero también el ambiente social, han ayudado mucho a que las personas tomen conciencia sobre lo que es un acto de violencia de género”.

A ello responde Andrea Medina, quien lleva un tremendo caso hace varios años en la Universidad de la Ciudad de México, “Las demandas… son aceptables y atendibles”, éste es un mensaje desde la soberbia, tal como nos dicen a nosotras. Ya sabemos que tenemos derechos y que están obligadas como autoridades a cumplirlos. Pero no necesitamos que nos doren la píldora. Es una forma de simulación.

Y señala que las estudiantes ahora revelan que “en los hechos nosotras hemos solicitado mesa con el Rector Graue para manifestar nuestras demandas, hemos solicitado a la Abogada acompañarnos para revisar el Protocolo de atención a casos de violencia de género, hemos solicitado diálogo, que conozcan realmente los casos que se han convertido en graves o urgentes y nos tienen esperando. Las autoridades a unas nos tachan de indeseables y a otras de golpear a la UNAM. Ahora la agenda de género, es una legítima demanda… ¿antes no?

Comentando el tema de la asamblea, Medina que dijo recoger el sentimiento de las estudiantes señaló que “a pesar de que es la primera vez que se incluye la agenda de género en el movimiento estudiantil, no nos dejaron hablar y nos maltrataron en la propia interuniversitaria. No nos permitieron leer nuestro pliego petitorio, usurparon nuestra colectiva feminista conformada por universitarias de diversos planteles, nos negaron la palabra, recortaron puntos fundamentales porque les pareció que era suficiente marcar lo general. Era acuerdo de asamblea que después de doce horas esperando nos dieran la palabra, pero no fue así”

En las universidades se normaliza la cultura machista

Nysaly Brito Ramírez, directora ejecutiva de la organización “Comenta Diálogo de Saberes”, la cual promueve un enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, lamentó la situación en la cual las pocas víctimas de acoso y hostigamiento que se atreven a denunciar estos actos, por lo regular no se les cree debido a que existe una especie de complicidad con la violencia machista normalizada dentro del sistema educativo que impera en México.

El relato y opinión de Sandra Romero, cuando habla de la perspectiva separatista en el movimiento estudiantil dice que la simpatía de compañeras por el separatismo –trabajar sólo entre mujeres, como en los años 70 – “parte en muchos casos de un sentimiento genuino ante la aberrante violencia y la búsqueda de justicia por todas las vías. Sin embargo, ésta mayoritariamente se queda en los cauces estatales. En la universidad esto se expresa en la búsqueda de justicia bajo concepciones punitivistas, ante la violencia de género, cuyo principal cauce son las oficinas jurídicas de la rectoría príista, los antidemocráticos Consejos Técnicos y Universitario y el Tribunal Universitario, responsable de miles de sanciones y expulsiones políticas a luchadores sociales, sin solución a la violencia de género.

Hay casos mediáticos de lo que pasa en los centros del saber.  Por ejemplo la andanada contra la investigadora Patricia de los Santos Chandomi, de la Universidad Autónoma de Chiapas, apenas en julio pasado. Cuando llegó al plantel el martes 31 de julio se encontró con tres mantas anónimas que colgaban de los edificios de la universidad con su nombre y fotografías. En ellas, «alumnos» y «maestros» sin nombre exigían su despido, de lo que se trababa, explicó ella misma es que las mantas fueron una reacción a un conflicto entre ella y las autoridades escolares que comenzó hace unas semanas, cuando acompañó a una estudiante de primer semestre a denunciar ante la Fiscalía General del Estado al maestro Juan Alonzo Cruz López, cercano a los directivos de la universidad, por acoso sexual.

Una nueva época es lo que se vive en los hechos y las protestas de este nuevo movimiento, de ello Josefina Chávez señala: Cincuenta años después del movimiento estudiantil de 1968, y del surgimiento del movimiento feminista en la década de los setenta; la violencia contra las mujeres, el feminicidio, las violencias machistas y el acoso sexual son demandas que han sido retomadas por una nueva generación de mujeres feministas.  El flagelo de la violencia de género es ahora parte constitutiva del malestar del movimiento estudiantil que en este mes de septiembre ha tomado las calles. Como bien lo reconoce, lo nombra y lo incorpora, el Comité 68 Pro Libertades Democráticas en su pronunciamiento difundido; “Alto a la Violencia contra las mujeres en todos lados y en los espacios escolares”. Nueva época, nuevos aires, nuevas demandas se suman.

Mujeres en el centro de la nueva Constitución de la CDMX

Redacción

SemMéxico. Cd. de México. 17 de septiembre de 2018.- El día de hoy entra en vigor la Constitución de la Ciudad de México, una de las más vanguardistas, sin embargo el reto más grande es que la ciudadanía conozca sus derechos para que pueda hacerlos valer.

Así lo dijo esta mañana en una breve entrevista en el programa radiofónico Así Las Cosas, la exintegrante del Constituyente de la CDMX, Clara Jusidman, quien aseguró que lo más importante es que la ciudadanía se apropie del contenido de esta Carta Magna y que conozcan sus derechos para que puedan exigirlos.

“Yo insistí en que tenía que hacerse un folleto, un tríptico, información sencilla para que se difundiera entre las y los habitantes de la Ciudad para que conocieran el contenido de esta nueva Constitución, eso es lo más importante, pero claramente no me hicieron caso”, aseguró Jusidman.

Además destacó que aún hace falta hacer una revisión sistemática y armonizar tanto la Constitución misma como las leyes reglamentarias que emanen de ellas y los ordenamientos legales que deban actualizarse con el fin de que estén en consonancia con esa ley suprema en la capital.

La Carta Magna de la Ciudad de México fue aprobada y publicada en la Gaceta Oficial el 5 de febrero de 2017; pero su aplicación se programó para hoy.

Una de las características  más importantes de esta nueva Constitución, considerada de avanzada, es la ampliación de los derechos humanos, conocidos como de nueva generación.

Entre estos se encuentran el derecho a una muerte digna; al uso de la marihuana con fines médicos y terapéuticos; el reconocimiento de todas las formas de comunidad familiar; la revocación de mandato en la ciudad, el castigo  a  toda forma de discriminación; el derecho a los servicios públicos del agua, a  un  medio ambiente  sano,  al tiempo libre y  a una vida libre de violencia.

Además, la Constitución de la CDMX garantiza los derechos de las mujeres, establece la paridad universal en la participación de las mujeres en las instituciones de gobierno y excluye el lenguaje sexista en su redacción.

SEM/gr

Morena se asocia al Verde Ecologista contra las mujeres

Anuncian el aumento de edad para la jubilación: ellas perjudicadas

¿Quién puede confiar en una política de género en medio de la esquizofrenia colectiva

Sara Lovera

SemMéxico. Cd. de México. 17 de septiembre de 2018.- ¿Qué haría usted con el Partido Verde Ecologista? Unírsele como ya hicieron los diputados de la nueva mayoría, para lograr la absoluta y poder cambiar a su antojo la Constitución. O bien lo pondría en la picota porque es el organismo político más detestable.

Veamos. El Partido Verde es el negocio de una familia. En los últimos 12 años contraviniendo lo más elemental de las reglas de una democracia imperfecta ha hecho campaña a favor de la pena de muerte; roba programas sociales establecidos; ha infringido los términos de la publicidad electoral y consentido la confusión de poderes.

¿Qué hacer con MORENA? Órgano hoy aliado del Verde. Este que no es precisamente un partido político, sino un movimiento. Que ganó las elecciones con  30 millones de votos pero que todavía no puede actuar como un cuerpo ideológico, y sus voceros un día dicen una cosa y al otro día la cambian. Que apoya a sus aliados contra los derechos fundamentales de las mujeres como el Partido Encuentro Social PES de extrema derecha y al tiempo se compromete con la transversalidad de género.

El Verde Ecologista es campeón en las maniobras políticas, más tradicionales y nefastas de nuestro sistema. Tiene un gobernador que al mismo tiempo es senador y se pronuncia por una nueva República pero obliga a 40 autoridades electas, todas mujeres, a renunciar para favorecer a sus candidatos perdidosos, todos hombres.

¿Qué hacer con esta gelatinosa situación? ¿Cuál será la política de género en el próximo gobierno? Con quién, me pregunto, se planea, negocia, programa, discute, en serio. ¿Cuál el futuro de instituciones y políticas para el avance de las mujeres? Si tras declaraciones esperanzadoras, al final sólo importa cómo controlar a la Junta de Gobierno que decidirá a la presidencia del Instituto Nacional de las Mujeres.

¿Y que hacemos con las mujeres que no se organizan? Hemos presenciado en las últimas semanas manifestaciones totalmente desarticuladas. Cada pequeño o gran grupo, frente, observatorio, coordinación o presencia actúa sólo por su “agenda”, mientras en el país todos los días hay mujeres asesinadas, oprobiosamente violentadas en toda la República.

Cómo y dónde se discute el perfil de las personas que habrán de  hacerse cargo de las instituciones de género construidas en los últimos 30 años: las agencias de delitos sexuales, la fiscalía nacional para los delitos contra las mujeres, las comisiones para atender y prevenir la violencia, los más de 300 enlaces de género en cada secretaría de Estado, en cada institución descentralizada y cada instancia autónoma; quién analiza los términos y el futuro de los sistemas nacionales de prevención de la violencia y otro de igualdad; quién decide en los estados y municipios donde ya han  asumido el cargo nuevos y nuevas autoridades; qué pasa con el presupuesto de género; quién que no sea con superficiales declaraciones está pensando en conocer, reconocer y dar cause a esas instituciones.

Mientras en el nobel Congreso ya se habla de aumentar  la edad de jubilación, hasta los 68 años, mientras la pelea fue por reducir la de las mujeres considerando su doble carga. Realmente qué proyecto de gobierno puede atajar el asesinato de 7 mujeres diarias; quién está enfrentando y cómo la violencia política contra las mujeres, expuestas a los arreglos como el del Verde Ecologista en Chiapas.

Qué será de las bases legales e institucionales que han ido dando forma a los derechos sexuales y reproductivos, negados por las alianzas partidarias, como sucedió apenas en Baja California Sur, donde no hay solución o la contradicción entre liberar y hacer autónomo al Instituto de las Mujeres en Morelos, y al tiempo dar la dirección a una responsable funcionaria y defenestrarla al día siguiente.

¿Cómo es que hemos llegado a este entuerto? Vivimos sin duda una gran inquietud. ¿Quién habla de las familias, con millones de mujeres, que tendrán que mudarse de ciudad? Porque el proyecto del nuevo gobierno busca descentralizar las secretarías de Estado. Qué pasará con las parejas que trabajan en una y otra, una que irá a Yucatán y otra a Nuevo León.

La distancia entre las elecciones y la toma de posesión, de varios meses, nos mantiene en una angustia permanente. Los ganadores, que no tienen claro en qué consiste la cuarta transformación, sin cargo definitivo, ya dan órdenes a los gobernadores constitucionalmente en funciones, por ejemplo.

Y los conflictos no cesan. Pero ¿quién actúa? Linchamientos en varios pueblos; asesinatos cotidianos, denuncias de desvíos de recursos, que para el presidente electo se solucionarán el primero de diciembre, con el sólo hecho de que él ocupe la silla presidencial. ¿Quién responde a las familias que buscan a sus familiares desaparecidas o desaparecidos? ¿Es cuestión de confianza?

Lo de los verdes es inaudito, pero los abrazan los morenistas; es como un momento de esquizofrenia colectiva, donde es más trascendente quitar las pensiones a los ex presidentes, crear un tren turístico de gran inversión, que dar una respuesta organizada a quienes viven en constante inseguridad.

En fin. Que el embrollo sólo produce inestabilidad mental a millones de mexicanos y mexicanas. No tenemos idea de lo que surgirá, con miles de miles nuevos políticos con mayoría, sin experiencia, que sería un asunto relativo, pero no tienen principios o ética partidaria ni organización.

Un día se habla de eliminar a la mafia del poder, y otro se habla de un país con estabilidad económica y al tercer día de un país en bancarrota.

En esta galimatías los más ambiciosos se acomodan, engañan, organizan a sus huestes, se preparan para tomar sus sillas. Como los Verdes, que no deberían tener registro de partido, sino ser juzgados por sus constantes violaciones al sistema político y electoral. Veremos.

saraloveralopez@gmail.com

SEM/gr