SemMéxico, Cd. de México, 4 de febrero, 2026.- La inseguridad no se cubre se enfrenta fue la respuesta de Amnistía Internacional México a la petición de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, de llegar a un acuerdo con los medios de comunicación para bajarle a la nota roja.
Le recuerdan a la funcionaria capitalina que la seguridad se construye con políticas públicas integrales, enfoque de derechos humanos, prevención de la violencia, acceso a la justicia, y combate a la impunidad.
“Limitar o desincentivar la labor periodística no haca más seguro el país ni la ciudad de México”.
El organismo internacional de Derechos Humanos le señalan que es urgente atender las causas estructurales de la inseguridad y fortalecer las instituciones que protejan de verdad a las personas.
En su cuenta de X, Amnistía Internacional reafirma que la libertad de expresión y el derecho a la información no son negociables.
Clara Brugada, jefa de gobierno de la Ciudad de México en conferencia de prensa, este martes, afirmó que hay una disminución en el número de las carpetas por delitos de alto impacto, pero lamentó que la percepción de la gente no coincide por lo que la gente ve en la televisión. Mencionó que de acuerdo al INEGI más del 62 % de las personas se entera por la televisión. “Si todos los días los medios hablan de inseguridad, eso es lo que genera en la población”.
Clara Bugada Molina planteó hacer un “gran acuerdo” con los medios de comunicación. Busca que le bajen a la cobertura sobre hechos criminales y de violencia. Su argumento es que eso ayudaría a bajar la percepción de inseguridad entre los capitalinos.
Yucatán tiene una de las tasas más bajas de delitos de alto impacto en México.
Dulce Ma. Sauri Riancho
SemMéxico, Mérida, Yucatán, 4 de febrero, 2026.-En homicidios dolosos, se mantiene entre los primeros lugares de menor incidencia a nivel nacional; los secuestros prácticamente han desaparecido de las estadísticas oficiales desde hace varios años; y en delitos como violación, la entidad se sitúa abajo del promedio nacional. Sin embargo, algo no cuadra: la sensación de vivir seguro o segura en Yucatán se ha deteriorado de manera sensible en el último año. La pregunta es inevitable: ¿por qué existe una brecha tan grande entre los números fríos —las estadísticas criminales— y la percepción ciudadana de que “ya no estamos como antes”? ¿Cómo explicar que, en el estado más seguro del país, su capital y su zona metropolitana hayan salido del “top ten” de las ciudades donde la gente se siente más segura, para ubicarse en el lugar 13 en la encuesta más reciente? Intentaré ensayar algunas respuestas a esta paradoja. Pero antes, conviene hacer precisiones básicas. No todas las cifras sobre seguridad significan lo mismo. Tres fuentes, tres miradas En México existen tres grandes fuentes de información para analizar el fenómeno de la seguridad pública. Coinciden en su propósito general, pero difieren en alcances, métodos y escalas. Comienzo por el final: la incidencia delictiva que se construye a partir de la información que entregan las fiscalías estatales al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Este es el territorio de los llamados datos duros: homicidios, secuestros, violaciones, robos denunciados. Cada cifra corresponde a una carpeta de investigación abierta. Con esta información, puede afirmarse —sin exagerar— que Yucatán es el estado más seguro del país en delitos de alto impacto. Después viene la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe), que levanta el Inegi. Aquí el enfoque cambia. Este instrumento mide la victimización real: el autorreporte de haber sufrido un delito, ya sea en carne propia o de algún integrante del hogar. Aparecen delitos que rara vez llegan a una fiscalía: robos en la calle, carteras sustraídas, bolsas arrancadas, robo a casa habitación cuando los propietarios están fuera, daños menores, amenazas. La Envipe revela un dato incómodo: la cifra negra. La enorme cantidad de delitos que no se denuncian porque se considera inútil hacerlo, porque da vergüenza —en especial en delitos sexuales— o porque el trámite resulta humillante. En Yucatán, de cada 100 delitos, menos de 10 se denuncian. El porcentaje (9.4%) es prácticamente idéntico al promedio nacional. Lo demás se vive, se comenta en voz baja… y se calla. Este punto es fundamental para entender un cambio profundo en la cultura cívica del estado. Hace poco más de 30 años, nuestro Código Penal —entonces llamado de Defensa Social— contemplaba el delito de amenazas. Pleitos vecinales terminaban con frecuencia en la barandilla del juzgado. El robo de gallinas o pavos en los pueblos era objeto de denuncia formal. Cuando comenzó a levantarse la Envipe, Yucatán aparecía con niveles muy altos de delitos reportados. Recuerdo haberle dicho entonces al personal del Inegi: “nos castigan porque aquí se denuncia; porque la gente confía en la autoridad”. En otras regiones del país, el silencio ya era la regla. Hoy, esa situación parece haber cambiado. La población yucateca también empieza a compartir el sentimiento de que no vale la pena denunciar. Las víctimas se enfrentan a interrogatorios absurdos —“¿tiene la factura?, ¿dónde y cuándo lo compró?”— que terminan desalentando cualquier intento de queja. Es una erosión silenciosa de la confianza ciudadana. Una protesta muda contra la burocracia de la justicia. La percepción urbana El tercer instrumento es la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que también levanta el Inegi. Es trimestral y mide la percepción de inseguridad en 91 áreas urbanas del país. La pregunta es simple y demoledora: ¿qué tan seguro/a se siente de vivir en su ciudad? Aquí aparece un matiz decisivo. Para esta encuesta, la “ciudad de Mérida” no es solo el municipio de Mérida. El área urbana incluye también Kanasín, Umán, Conkal, Ucú y Progreso. La razón es clara: en esta zona metropolitana los flujos de transporte, trabajo, comercio y servicios son intensos. Se puede vivir en un municipio, trabajar en otro, acudir al hospital o estudiar en un tercero. La experiencia cotidiana es compartida. Es en esta zona metropolitana de Mérida donde se ha deteriorado la percepción de seguridad. Son sus propios habitantes quienes han “sacado” a Mérida de los diez primeros lugares. ¿Es por lo que ocurre en Mérida misma, o por lo que sucede en Kanasín o Umán? ¿Influyen los robos en Progreso, la violencia en fraccionamientos como Flamboyanes? No lo sabemos con precisión. La ENSU no permite ese nivel de desagregación. A ello se suma otro factor: Mérida es receptora y amplificadora de información. Linchamientos en Tekit, ejecuciones en Dzilam González, secuestros en ranchos de Buctzotz, detenciones de personajes ligados al narcotráfico. Todo eso impacta la percepción de quienes viven donde se concentra más de dos terceras partes de la población del estado. ¿Importa la percepción? Sí. Importa mucho. Sobre todo cuando el principal activo simbólico de Yucatán ha sido, durante años, su imagen de estado seguro y tranquilo en un país marcado por la violencia del crimen organizado. Yucatán sigue siendo seguro en delitos de alto impacto. Las autoridades investigan, detienen y sancionan. No importa a dónde huyan: los responsables son localizados y llevados ante la justicia. Esa es quizá la clave más importante: una sociedad que no tolera la impunidad. Pero los cambios sociales avanzan rápido. El crecimiento poblacional por la llegada de habitantes de otras regiones trae prosperidad, sí, pero también nuevos retos. En la periferia de Mérida reaparecen asentamientos irregulares y precarios. Aumenta el narcomenudeo en colonias antes consideradas tranquilas. En cabeceras municipales pacíficas surgen delitos antes desconocidos. Las redes sociales amplifican todo: permiten alertar, pero también exagerar. En una sociedad que hasta hace poco sacaba la mecedora a la puerta para “tomar el fresco”, cualquier alteración se vive como una amenaza existencial. No se trata de nostalgia por un pasado que no volverá. Se trata de entender que la seguridad no es solo ausencia de delitos, sino un estado de certeza: saber que, frente a los problemas cotidianos, existen instituciones que responden. Yucatán puede crecer hacia los tres millones de habitantes —y su zona metropolitana hacia el millón y medio— sin perder cohesión social. Pero eso exige algo más que buenas estadísticas. Exige prevención, atención a la salud mental, combate a las adicciones, cuidado de las personas adultas mayores y reconstrucción de la confianza ciudadana. Unir hechos y percepciones no es un ejercicio académico. Es una tarea urgente para conservar lo que tenemos y enfrentar con inteligencia las amenazas que ya asoman. Para seguir estando seguro/as. Sobre todo, para volver a sentirnos seguros.—Mérida, Yucatán dulcesauri@gmail.com Licenciada en Sociología con doctorado en Historia. Exgobernadora de Yucatán
Bachelet es una política con una trayectoria que combina liderazgo nacional y roles clave dentro del sistema de la ONU. / Foto arte: Jaqueline Bautista
La expresidenta de Chile se perfila como una de las figuras más destacadas en la carrera por convertirse en la próxima Secretaria General de la ONU
La presidenta de México apoyó la candidatura chilena quien dirigió la política mundial de género
Jair Soto
SemMéxico / El Sol de México, Cd. de México, 4 de febrero, 2026.- La expresidenta de Chile Michelle Bachelet Jeria se perfila como una de las figuras más destacadas en la carrera por convertirse en la próxima Secretaria General de las Naciones Unidas , un cargo que el mundo no ha visto ocupar a una mujer en más de 80 años de existencia de la organización.
Su postulación fue oficialmente inscrita por los gobiernos de Chile, México y Brasil, una jugada diplomática que busca posicionar a América Latina en la dirigencia del organismo multilateral.
Bachelet, de 74 años, no llega sin experiencia, es una política con una trayectoria que combina liderazgo nacional y roles clave dentro del sistema de la ONU, algo que la convierte en una aspirante con conocimiento profundo en el espectro internacional.
En Chile fue la primera mujer en ser presidenta en dos ocasiones, sirviendo de 2006 a 2010 y de 2014 a 2018, donde encabezó reformas sociales y fortaleció políticas públicas en educación, salud y derechos civiles. En ambas presidencias, su estilo equilibrado y pragmático le permitió sortear complejos escenarios políticos internos, consolidando una carrera que trascendió las fronteras de su país.
Su vínculo con Naciones Unidas data de más de una década. Entre 2010 y 2013 fue directora ejecutiva de ONU Mujeres, la entidad creada para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en todo el planeta. Posteriormente, ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, entre 2018 y 2022, cargo desde el cual posicionó la defensa de las libertades fundamentales ante crisis globales y violaciones de derechos en diversas regiones del mundo.
Visión, respaldo diplomático y retos geopolíticos
Este amplio recorrido le da a Bachelet un perfil distintivo frente a otros aspirantes: no solo ha liderado un Estado con transición democrática estable, sino que también ha sido función pública dentro de la ONU, con experiencia directa en diplomacia multilateral y defensa de valores que están en el corazón de la Carta de las Naciones Unidas.
En su carta de postulación para la Secretaría General, incluida en la documentación oficial que Chile, México y Brasil presentaron ante la ONU para formalizar su inscripción, Bachelet expone su visión sobre el futuro de la organización y los desafíos por delante.
La carta subraya que su vida personal y profesional ha sido moldeada por experiencias que le enseñaron “el valor de la dignidad humana y la solidaridad internacional”, en referencia a su exilio forzado durante la dictadura chilena y su largo compromiso con los derechos humanos.
El documento plantea que las Naciones Unidas deben adaptarse a un mundo profundamente transformado por crisis múltiples —como conflictos armados, cambio climático, desigualdades crecientes, migraciones masivas y disrupciones tecnológicas— y que su futura labor debe centrarse en renovar la confianza en el multilateralismo, promover la prevención de conflictos y reforzar la cooperación entre Estados y comunidades.
Perspectiva de género e impacto en la diplomacia mundial
Bachelet también propone una ONU que recupere eficacia, transparencia y cercanía con las personas. En la carta hace hincapié en que la adaptación institucional debe ir acompañada de un compromiso con los pilares fundacionales del organismo: paz, seguridad, derechos humanos y desarrollo sustentable.
Aboga por una diplomacia preventiva que sitúe la paz en el centro de las acciones y por integrar la perspectiva de género en la resolución de crisis, lo que refleja su experiencia acumulada en ONU Mujeres.
Los líderes que acompañan su postulación destacan que se trata de una candidatura que une experiencia, compromiso con los valores democráticos y una visión capaz de tender puentes entre distintas regiones del mundo. El presidente chileno, Gabriel Boric, enfatizó que la candidatura de Bachelet “refleja una esperanza compartida de que América Latina y el Caribe hagan oír su voz en la construcción de soluciones colectivas a los desafíos globales”.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum ratificó su respaldo asegurando que “ya toca” que una mujer dirija la ONU y que la trayectoria de Bachelet es un activo para enfrentar retos como la paz, la cooperación internacional y la atención a los sectores más vulnerables.
No obstante, la postulación no está exenta de críticas. Algunos sectores de la oposición en Chile han cuestionado la hoja de vida de Bachelet y su gestión anterior en la ONU desde una perspectiva política interna.
El proceso de elección de la Secretaría General exige llegar con alianzas amplias a los miembros del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General; estos pasos incluyen negociaciones diplomáticas con potencias de otras regiones y posibles vetos, lo que implica que la candidatura de Bachelet deberá sortear desafíos geopolíticos complejos para consolidarse.
Si finalmente es elegida, Bachelet se convertiría en la primera mujer en la historia de la ONU en asumir la Secretaría General y sólo la segunda persona latinoamericana en ocupar ese cargo, después del peruano Javier Pérez de Cuéllar.
México apoya candidatura de Bachelet a la ONU; Alicia Bárcena integrará consejo de inversiones: Sheinbaum
La presidenta aclaró que México apoyó la candidatura chilena debido a que la secretaria Bárcena formará parte del consejo de inversiones estratégicas en infraestructura del Gobierno federal
La presidenta Sheinbaum reconoció el perfil de Alicia Bárcena en el panorama internacional por el número de contactos que tiene la actual secretaria / Foto: Galo Cañas Rodríguez / Cuartoscuro.com
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que México decidió apoyar la candidaturadeMichelle Bachelet como Secretaria General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en lugar de proponer a la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, ya que la mandataria federal dijo que pidió a la secretaria que formara parte del consejo multisecretarial en México que analice los proyectos de inversión crítica en infraestructura durante el resto del sexenio.
El lunes, 2 de febrero, el presidente de Chile, Gabriel Boric, oficializó la inscripción de Bachelet, expresidenta de Chile, como candidata para encabezar la ONU con el respaldo de México y Brasil y posteriormente la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) emitió un comunicado conjunto en el que confirmó la candidatura.
“La expresidenta Michelle Bachelet encarna fielmente los valores de la ONU, y esta candidatura expresa una esperanza compartida: que América Latina y El Caribe hagan oír su voz en la construcción de soluciones colectivas a los tremendos desafíos de nuestro tiempo”, afirmó el presidente Gabriel Boric.
La presidenta Sheinbaum reconoció el perfil de Alicia Bárcena en el panorama internacional por el número de contactos que tiene la actual secretaria y por su labor al frente de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Sin embargo, dijo que le pidió a la secretaria que formara parte un nuevo consejo para la revisión de inversiones en el país en el contexto del Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, que fue anunciado esta misma mañana con una inversión de 5.6 billones de pesos para lo que resta del sexenio.
Asimismo, la presidenta celebró que la candidatura que encabeza Bachelet, quien ha sido presidenta de Chile en dos ocasiones, sea de una mujer con una visión pacifista en un momento de tensiones en el ámbito internacional.
Bachelet oficializa su candidatura a la Secretaría General con el apoyo de Chile, Brasil y México
ONU/Jean-Marc Ferre
La ONU informó que ya ha recibido la inscripción formal de la candidatura de la expresidenta de Chile Michelle Bachelet en las elecciones para ocupar la Secretaría General.
La elección para reemplazar, a partir del 1 de enero de 2027, al portugués António Guterres tendrá lugar a finales de este año.
Jorge Salcedo: Reportero de medio ambiente, derechos humanos y temas religiosos. Me gusta contar historias en las que se cruzan la ciencia, la vida cotidiana y los números. Ciclista urbano, cocinero ocasional y amante del café de especialidad.
SemMéxico, Cd. de México, 4 de febrero, 2026.-Después de 11 años seguidos de expansión en las remesas, periodo en el que estos recursos casi se triplicaron, en 2025 se confirma el fin de esta racha de crecimiento. El año pasado, México recibió 61,791 millones de dólares por remesas familiares, cifra que implica una caída de 4.6 % a tasa anual. En el pasado mes de diciembre, las remesas a México sumaron 5,322 millones de dólares, +1.9 % a tasa anual. Este dato es un respiro para el flujo de remesas en dólares al país, pues rompe una racha de 8 meses consecutivos de caídas en este flujo.
De acuerdo con una investigación del BBVA México, a pesar de la caída de las remesas a nivel nacional, en 9 estados crecieron en 2025: Baja California (+22.2 %), Campeche (+3); Guerrero (+3.4 %), Oaxaca (+2.2 %), Morelos (+1.9 %), Yucatán (+1.8 %), Puebla (+1.8 %), Zacatecas (+1.1 %) y Veracruz (+0.5 %) en 2025.
Por supuesto la frontera de Estados Unidos con México continúa prácticamente sellada para los migrantes no documentados; la Patrulla Fronteriza realizó solo 6,500 aprehensiones en diciembre de 2025. En el año fiscal 2025, el ICE removió a 320,000 migrantes, la mayor cifra de los últimos 12 años. Cabe destacar que las remesas a México enfrentarán tres grandes riesgos en 2026: una posible desaceleración económica en EU, la agresiva política migratoria de la administración Trump y la apreciación del peso mexicano.
Esto se explica por el fuerte aumento de migrantes no autorizados a Estados Unidos durante la administración del presidente Biden. El término “no autorizado” no es equivalente a “ilegal”. Algunos de estos migrantes ingresaron con algún tipo de “alivio migratorio”, como el programa Temporary Protected Status (TPS), y otros se encuentran en un limbo migratorio legal, por ejemplo, quienes solicitaron la protección a través de la figura del asilo, por lo que permanecen en territorio estadounidense hasta la resolución de su juicio migratorio.
Capacita SAT sobre Actividades Vulnerables y prevención de lavado de dinero.
Desde junio de 2025 se han llevado a cabo reuniones virtuales y presenciales con sujetos obligados de sectores que realizan actividades consideradas vulnerables, con el objetivo de capacitarlos en el correcto cumplimiento de las obligaciones que establece la ley en la materia. De esta manera, autoridades del SAT capacitaron a integrantes de organizaciones como colegios de notarios, corredores, mediadores, contadores públicos, abogados, artistas plásticos, inmobiliarias, juegos con apuestas, concursos y sorteos, representantes de donatarias, comercializadores de vehículos, entre otros, a quienes se hicieron recomendaciones de buenas prácticas y se les explicó cuáles son las obligaciones que corresponden a cada sector, entre ellas darse de alta en el Sistema del Portal de Prevención de Lavado de Dinero y presentar avisos o informes.
SemMéxico, Guadalajara, Jalisco, 4 de febrero, 2026.Los derechos de las mujeres se encuentran en riesgo en Panamá ante el retroceso institucional que implica la propuesta de eliminar el Ministerio de la Mujer y sustituirlo por un instituto de menor jerarquía administrativa.
Esta medida vulnera compromisos asumidos por el Estado panameño en materia de derechos humanos y debilita la capacidad institucional necesaria para enfrentar la discriminación estructural que afecta a más de la mitad de la población del país.
Actualmente se debate en la Comisión de la Mujer, la Niñez, la Juventud y la Familia de la Asamblea Nacional el Proyecto de Ley No. 447, presentado por el Órgano Ejecutivo, que propone la creación del Instituto Nacional de la Mujer. Esta iniciativa supone un retorno a un modelo institucional ya superado en 2023 con la creación del Ministerio de la Mujer, tras años de evidencia, incidencia y demandas sociales.
Los debates públicos y técnicos han demostrado que no existen fundamentos jurídico-políticos, económicos ni sociales que justifiquen esta decisión. Lejos del relato de “ya avanzamos”, Panamá continúa rezagado: solo el 21.74% de la Asamblea Nacional está integrada por mujeres, muy por debajo del promedio regional (34.5% en las Américas). A ello se suma la desigualdad económica: las mujeres destinan el 18% de su tiempo al trabajo de cuidados no remunerado —frente al 7.6% de los hombres— y persiste una brecha salarial estimada en 11.5%.
En este contexto, debilitar el principal mecanismo rector de las políticas de igualdad resulta injustificable. Panamá necesita fortalecer, no reducir, su institucionalidad de género. En ese sentido, diversas organizaciones del movimiento amplio de mujeres y redes feministas como el Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los derechos de las mujeres, CLADEM, se han movilizado en todo el país y en toda la región, para exigir al Órgano Ejecutivo a rectificar esta medida y a respetar la ley que crea el Ministerio de la Mujer y a la Asamblea Nacional a ejercer su rol como garante del orden jurídico y de los derechos humanos de las mujeres.
Los mecanismos de adelanto para las mujeres requieren hoy más que nunca, verse fortalecidos, cualquier cambio institucional que implique una regresión al modelo actual, será un grave retroceso para los derechos de las mujeres en Panamá y en toda la Región.
Fallas en el sistema de salud reclaman legisladoras
Feria de Promoción de la salud en el INCan
Micaela Márquez
SemMéxico, Cd. de México, 4 de febrero, 2026.- En el marco del Día Mundial contra el Cáncer mientras en la Cámara de Diputados se ponía el énfasis en las fallas del sistema de salud con abandono institucional en atención y desabasto de medicamentos, las estadísticas proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalaban un incrementó en la mortalidad, en una década, al registrar una tasa de 73.1 muertes por tumores malignos por cada 100 mil personas hasta 2024, cuando en 2015 la tasa era de 65 defunciones por cada 100 mil personas.
A partir de 2021 se ha mantenido una diferencia mujeres y hombres, la tasa en 2024 fue 74.9 % mujeres y 71.2 hombres.
El cáncer de mama sigue siendo la principal causa de muerte en mujeres adultas en los grupos de edades que van de los 30 y 59 años de edad y en mujeres de 60 años y más.
Mientras que la leucemia es la principal causa en niñas y jovencitas de 0 a 19 años y de 20 a 29 años de edad.
Por otra parte, destaca que en 2024, se reportaron 57 mil 19 egresos hospitalarios en establecimientos particulares de salud por tumores malignos; 57.9 % correspondió a mujeres y 42.1 %, a hombres.
De acuerdo con las Estadísticas en 2024 se registraron 819 672 defunciones, de las cuales 95 108 (11.6 %) se debieron a tumores malignos. De este total, 52.5 % correspondió a mujeres y 47.5 %, a hombres.
Por entidad federativa, Chihuahua tuvo la tasa más alta de defunciones por tumores malignos, con 90.1 defunciones por cada 100 mil habitantes, seguida por Baja California Sur (88.8) y Baja California (86.9). En contraste, Guerrero registró la más baja, con 50.7, seguida por Durango (63.6) y Tlaxcala (63.9).
En conmemoración del Día Mundial contra el Cáncer, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presenta datos sobre morbilidad hospitalaria a partir de las Estadísticas de Salud en Establecimientos Particulares (ESEP) 2024 y la mortalidad por esta causa, con base en las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) 2024.
En Cámara de Diputados legisladoras cuestionan fallas en el sistema de salud
En el marco del Día Mundial Contra el Cáncer que se celebra el 4 de febrero desde el año 2000, con el objetivo de concienciar sobre la enfermedad y movilizar acciones para reducir su impacto global, en la Cámara de Diputados, las y los legisladores advirtieron que en México cada año se detectan 200 mil nuevo casos y cuestionaron las fallas del sistema de salud.
La diputada federal por Durango, Verónica Pérez Herrera, llamó a no guardar silencio ante el abandono de pacientes con cáncer y la falta de tratamientos en hospitales públicos. Advirtió que el cáncer no se combate con discursos, sino con detección temprana, prevención real, especialistas, infraestructura, medicamentos y presupuesto, y lamentó que miles de pacientes estén llegando a consulta cuando la enfermedad ya se encuentra en etapas avanzadas.
Denunció el debilitamiento del Fondo de Salud para el Bienestar con recursos desviados y una reducción alarmante en su patrimonio, señaló que la Auditoría Superior de la Federación ha documentado inconsistencias graves en el manejo del Fondo, incluyendo transferencias millonarias de recursos a la Tesorería de la Federación, mientras una proporción mínima se destinó a enfermedades de alto costo.
Refirió que la Organización Mundial de la Salud señala que entre el 30 y el 50 por ciento de las defunciones por cáncer se podrían prevenir. “Prevenir significa llegar a tiempo, que el Estado haga su parte antes de que sea demasiado tarde”. Mientras que el INEGI reportó que en 2024 se registró una tasa de 73.1 defunciones por cada cien mil personas, más de 95 mil personas que fallecieron por un tumor maligno y el 52 por ciento correspondió a mujeres.
La diputada de Movimiento Ciudadano, Patricia Flores Elizondo coincidió en señalar que la falta de atención oportuna y el desabasto de medicamentos están relacionadas con las muertes por cáncer.
“… En México se muere gente no sólo por cáncer, sino por abandono institucional, que el desabasto mata, que la burocracia mata, que la indiferencia mata, y que cada persona, cada adolescente, cada niña o cada niño que interrumpe su tratamiento es una derrota del Estado…”, señaló.
La diputada del PRI, Mónica Elizabeth Sandoval Hernández recordó que el cáncer es la segunda causa de muerte en niñas y niños de entre 5 y 14 años, por lo que pidió una inspección minuciosa al IMSS, al ISSSTE y a todo lo que tenga que ver con la salud,
Fátima Almendra Cruz Peláez, diputada del PVEM, expresó que hoy se unen a una jornada internacional de lucha contra una enfermedad que año con año arrebata la vida de millones de personas en todo el mundo, y se refrenda el compromiso en la lucha contra el cáncer, a través de la concientización, la educación, la prevención y la defensa del derecho a la salud. “Es momento de hacer un llamado a comprometernos con el fortalecimiento de las acciones destinadas a mejorar el acceso a una atención de calidad”.
Observó que el cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel mundial. En México, más del 11 por ciento de las defunciones están relacionadas con esa enfermedad. A pesar de los esfuerzos realizados en prevención el diagnóstico tardío sigue siendo una barrera significativa. Es preciso asumir con responsabilidad que la atención al cáncer debe ser oportuna, accesible y de calidad, sin importar lugar de origen, condición económica o institución de afiliación, sino significa fortalecer la prevención, la detección temprana y la continuidad en los trámites.
La diputada Margarita García García (PT) expresó que es una fecha no solo conmemorativa sino humana, porque detrás de cada cifra hay un hombre, una familia y una historia de lucha. El cáncer sigue siendo uno de los principales desafíos de salud pública no solo en el país, sino en el mundo entero; no distingue ideologías, religiones ni condiciones sociales y evidencia profundas desigualdades en el acceso a la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento
Destacó la necesidad de seguir promoviendo la prevención y este Día Mundial contra el Cáncer es un llamado de atención a todas y a todos, y a los médicos, a las enfermeras y a todo el personal que está en los diferentes hospitales de oncología, y “que nosotros los legisladores actuemos con sensibilidad y responsabilidad, velando por la dignidad y vida de las personas”.
Feria por la Promoción de la Salud del INCan
El Instituto Nacional de Cancerología (INCan) conmemora el Día Mundial contra el Cáncer con la Feria por la Promoción de la Salud y la difusión de la campaña global “Unidos Por lo Único”.
El INCan ha invitado a la población a participar en actividades gratuitas, pláticas informativas, y stands de detección en sus instalaciones, con el objetivo de fomentar la prevención y la detección oportuna.
De esta manera se suma a la campaña global de la Unión Internacional para el Control del Cáncer (UICC) para el periodo 2025-2027, cuyo lema es «Unidos Por Lo Único» («Unidos por lo único que tenemos en común: la vida»). La campaña busca poner a las personas en el centro de la atención y resaltar que, si bien el cáncer afecta a millones de vidas, no define quiénes son.
Los mensajes clave del INCan y otras instituciones de salud mexicanas se centran en la importancia de la prevención, la detección temprana y el acceso a tratamientos oportunos. Se hace hincapié en la meta de lograr un diagnóstico en menos de 30 días y un tratamiento en menos de 62 días para mejorar los resultados de salud. La difusión se hace en sus redes sociales Facebook y X.
Crean Frente Amplio Democrático contra la reforma electoral. Crédito: Cuartoscuro
Llaman a la ciudadanía a actuar contra prácticas autoritarias
Elda Montiel
SemMéxico. Cd. de México. 4 de febrero 2025.- El Frente Amplio Democrático (FAD) surge para evitar una regresión autoritaria y defender los equilibrios constitucionales ante una reforma electoral sin consenso, en un contexto de alta tensión institucional marcado por propuestas que ponen en riesgo la autonomía de las autoridades electorales, el pluralismo político y los equilibrios constitucionales que han dado estabilidad y legitimidad a la vida pública del país.
En un comunicado donde dan a conocer su manifiesto, la organización ciudadana integrada por ex legisladores, académicos, investigadores, juristas, analistas, activistas y ciudadanos se declaran totalmente apartidistas y exigen el diálogo, la inclusión plural y el acuerdo entre fuerzas políticas, sociedad civil y ciudadana.
Precisa que “el método democrático – basado en el consenso, la deliberación y el respeto a la pluralidad- ha sido desplazado. Frente a ello la ciudadanía organizada tiene la responsabilidad histórica de actuar”.
Enfatizan que no se pronuncian contra personas ni partidos políticos sino contra practicas autoritarias que buscan cerrar la alternancia política y concentrar el poder. Por lo que se fijan como objetivo inmediato que no prospere cualquier iniciativa político-electoral regresiva en cualquiera de sus etapas legislativas.
En caso de que una reforma sea discutida sólo podrá considerarse legitima si:
• Autoridades y tribunales electorales auténticamente autónomos e imparciales.
• Elecciones libres, equitativas y competitivas, con posibilidad real de alternancia.
• Representación legislativa proporcional al voto ciudadano y prohibición de la sobrerrepresentación.
• Respeto al pluralismo político y a los límites constitucionales.
• Una ciudadanía informada, libre y plenamente autónoma.
Asimismo, el Frente Amplio Democrático convoca a ciudadanas y ciudadanos, organizaciones sociales, academia, juventudes, defensores del Estado de derecho y fuerzas políticas con vocación democrática a sumarse de manera pacífica, responsable y organizada a la defensa de la democracia. “La historia nos observa. El silencio también es una forma de complicidad”.
Entre las personas que suscriben el manifiesto se encuentranLorenzo Córdova Vianello, exconsejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE);José Woldenberg, presidente del entonces IFE; Jacqueline Peschard, exconsejera electoral y académica; Leonardo Valdés ZuritayMarco Antonio Baños, exconsejeros electorales.
Así como Dulce María Sauri, exgobernadora y expresidenta de la Cámara de Diputados, César Camacho Quiroz, ex gobernador y ex legislador, así como Emilio Álvarez Icaza,exsenador y activista. Angelica de la Peña, política mexicana, ex legisladora, Cristina Renaud, periodista, feminista, autora del suplemento Todas.; Héctor de Mauleón, periodista.
También participan académicos y analistas como Mauricio Merino, Roger Bartra, Rolando Cordera, Federico Reyes Heroles, Macario Schettino y Luis Rubio, además de Clara Jusidman y la politóloga Denise Dresser.
Se trata de saberes encarnados, colectivos y situados, elaborados por organizaciones de mujeres, movimientos sociales y otros colectivos Editado por Xochitl Leyva Solano y Lola Cubells Aguilar
Fue publicado por la editorial Traficantes de Sueños, en el Estado español en 2025.
Marisa Ruiz Trejo*
Como investigadora feminista, originaria de Chiapas, los aprendizajes provenientes de las mujeres, otras y comunidades zapatistas han sido inagotables.
El proceso de aprender ha implicado no solo reflexionar sobre las tensiones entre una academia políticamente comprometida y los activismos alter-anti, sino también reconocer la multiplicidad de prácticas de producción de conocimiento que emergen fuera de los espacios académicos y de la investigación formal.
Se trata de saberes encarnados, colectivos y situados, elaborados por organizaciones de mujeres, movimientos sociales y otros colectivos.
En esa línea, el libro Aprendiendo de las mujeres y las comunidades zapatistas, editado por Xochitl Leyva Solano y Lola Cubells Aguilar, fue recientemente publicado por la editorial Traficantes de Sueños, en el Estado español en 2025.
A partir del trabajo editorial de cuatro años, el libro agrupa en cinco grandes campos los aprendizajes de tres décadas de vida pública del movimiento zapatista y de las mujeres que lo sostienen: 1) el onto-político; 2) el de la defensa del territorio, la Madre Tierra y la memoria; 3) el epistémico-teórico-práctico; 4) el feminista; y 5) el artístico-lingüístico-cultural.
Los aprendizajes provienen del pensamiento insurgente de la Comandanta Ramona, las voces poderosas de miles de mujeres zapatistas, organizadas en los dos encuentros de Mujeres que Luchan (2018 y 2019), celebrados en el caracol de Morelia, hasta las voces de las mujeres y hombres en el Semillero “De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores” (2025).
Acompañado por una acuarela de Paola Stefani e ilustrado con fotografías de Lola Cubells, Paulina Trejo, Yuchen Li, Francisco De Parres Gómez, Inés Durán Matute y Manuel Jacobo Contreras, así como ilustraciones de Beatriz Aurora, Sebastián Giraldo y Claudia Faustin, este libro recupera memorias desde 1994, año que marcó un parteaguas en las luchas altermundistas con el levantamiento del EZLN. A lo largo de sus páginas resuenan las palabras de la Comandanta Esther y su énfasis en la centralidad de las luchas de las mujeres dentro del zapatismo.
La presentación del volumen, a cargo de Xochitl Leyva y Lola Cubells Aguilar, expone cómo colonialismo, patriarcado y racismo han sido dimensiones intrínsecas a la expansión del capitalismo, y cómo los pueblos originarios han tejido resistencias frente a estos sistemas de dominación.
El libro abre con un capítulo escrito desde Slumil K’ajxemk’op”, la “tierra insumisa” o la “tierra que no se resigna”, mayormente conocida como Europa. En “El zapatismo. Una brújula civilizatoria para Slumil K’ajxemk’op”, Lola Cubells Aguilar, profesora de la Universitat Jaume I de Castellón e integrante de la coordinación europea de la Travesía por la Vida, narra su largo acompañamiento, desde los años noventa, al movimiento zapatista.
El texto recorre hitos clave como los Acuerdos de San Andrés, la Marcha del Color de la Tierra (2001), el Encuentro Intergaláctico (1996), la creación de las Juntas de Buen Gobierno y los Caracoles (Oventik, 2003), la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (2005), las manifestaciones contra la guerra de Irak (2003), la muerte metafórica del Subcomandante Marcos y el nacimiento del Subcomandante Galeano (2014), la candidatura de Marichuy y el desembarco zapatista en Vigo (2021), el mismo puerto del que partió La Pinta en 1413. A través de este recorrido, Cubells sostiene que el zapatismo constituye una brújula civilizatoria para Slumil K’ajxemk’op (Europa), en un esfuerzo planetario por afirmar que “nunca más un mundo sin nosotras, sin nosotros y sin nosotras”.
El capítulo 2, “Nuestra Palabra es semilla que crece”, fue escrito por el colectivo Nurturers y el Colectivo Weaving Realities, integrado por Rosalba Icaza, Paulina Trejo Méndez, Nanna Kirstine Leets Hansen, Rosa Itandehui Olivera Chávez, Marina Cadaval Narezco, Brenda Rodríguez Cortés, Zuleika Bibi Sheik y Constance Dupuis. Todas ellas, afincadas en Los Países Bajos y en Dinamarca, se involucran en una escritura experimental, creativa y original, que combina, a la vez, lo personal y grupal.
Su propio colectivo se define así: “al ser producto de la academia y las artes colonizantes, buscamos habitar(les) de una manera otra” (p. 54).
En el texto reflexionan sobre “los distintos llamados zapatistas” y sobre cómo “estar juntxs y organizadxs en la defensa de la vida” que es “para nosotrxs una forma de arte: el arte de la re-existencia” (p. 54). La creatividad y potencia de este trabajo polifónico reside no solo en mostrar, en tres partes, cómo “las lucecitas que nacen en la noche brillan una a una” (p. 62) y, simultáneamente, todas a la vez, sino también en invitarnos a pensar en que “el mundo funciona en crisis constante” y “la sociedad global se está derrumbando” (p. 61). Aun así, afirman que “esas lucecitas voladoras son esperanza que no se puede apagar” (p. 62).
En el apartado “Mujeres y Zapatismos”, diversas autoras comparten memorias y aprendizajes situados. Rosa Itandehui Olivera Chávez expone: “cuando me lleno de desesperanza vuelvo a la imagen de mí jugando a ser Ramona en Primavera” (p. 67). Marina Cadaval Narezo resume sus aprendizajes zapatistas con las frases: “la comunidad cuida” y “recibimos de quienes se decía no tenían nada que ofrecer, y aprendimos de quienes se decía no tenían nada que enseñar” (p. 69).
Brenda Rodríguez, mujer migrante de color viviendo en tierras europeas, describe las propuestas zapatistas por la defensa de la vida y en contra de todos los sistemas de opresión deshumanizantes como “semillas que vuelan, semillas de esperanza y rebeldía que van recorriendo todos los rincones del planeta, inspirando a miles de personas” (p. 70) y recuerda la importancia de ser y de relacionarnos entre nosotrxs de otras formas, ya que estos aprendizajes nos han mostrado que en las comunidades zapatistas “no existen feminicidios ni desapariciones de mujeres (EZLN 2019)”, lo que implica habitar y construir un mundo diferente.
Por su parte, Zuelika Bibi Sheik y Constance Dupois señalan que: “los árboles son nuestros maestros” y que es necesario atender el llamado a regresar al bosque de las mujeres zapatistas, ya que de ahí “surge un conocimiento de las raíces entrelazadas bajo nuestros pies descalzos, nos damos cuenta de que, cuando competimos, ninguna de nosotras gana” (p. 77).
El capítulo 3 “Madre Tierra como subjetividad. Principios de buen gobierno, memoria, territorio y autonomía”, elaborado por Rocío N. Martínez González (Ts’ujul), expone su experiencia etnográfica (entre 2006 y 2014) en una de las fiestas más antiguas del calendario maya tsotsil en el Municipio Autónomo de Polhó mostrando cómo la autonomía se vive y se reproduce desde prácticas comunitarias concretas.
“Conocer el mundo en clave zapatista” (capítulo 4) fue escrito por Daliri Oropeza, quien narra la experiencia de Ki´tik, adolescente a quien entrevistó en territorio zapatista entre 2017 y 2020, quien ha estudiado en la escuela autónoma y a quien le preocupa el cuidado de la tierra. Además, Ki’tik y su madre, a través del trabajo de Oropeza, relatan sus perspectivas sobre los aprendizajes zapatistas desde el levantamiento en 1994 hasta la gira por Europa. Así K’itik expone: “Yo nací siendo zapatista y cuando tuve conciencia, pues vi realmente el por qué estábamos luchando” (p. 135).
El capítulo 5 “Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza”, de Inés Durán Matute, investigadora-activista, y Rocío Moreno, comunera de la comunidad coca de Mezcala, Jalisco, recupera memorias desde 1994, pasando por la creación del Congreso Nacional Indígena (CNI) en 1996, las palabras de la comandanta Ramona y del Subcomandante Moisés para construir comunidad y continuar con esperanza para defender la vida. Es un texto de diálogos fraternos, entre agosto y septiembre de 2021, en un compromiso por romper las formas tradicionales de hacer investigación.
En dicho capítulo, se presentan las voces de: Manuel Jacobo, del pueblo coca de Mezcala Jalisco, Maricela Mejía, del pueblo hñahñu de Santiago Mexquititlán, Querétaro, Juan Dionicio, del pueblo hñahñu de San Pedro Atlapulco, Estado de México, y de Valiana Aguilar, del pueblo maya de Sinanché, Yucatán. Todxs ellxs hablan de la dignidad, de las mujeres que luchan, de la autonomía, hasta la gira del Escuadrón 421 hacia Slumil K’ajxemk’op.
“De por sí lo que hemos aprendido es a aprender”: trazos de una epistemología zapatista” es el capítulo 6 escrito por Andrea Fajardo Camacho. Es un texto en el que la autora, feminista integrante del colectivo Tierra Negra de Cali, Colombia, describe su posicionamiento dentro de la academia en el marco de una guerra epistémica colonial, patriarcal y capital, pero también de las grietas. Particularmente, se centra en recuperar autores y activistas que han tratado de ir más allá de la dicotomía academia-activismo.
El trabajo de Xochitl Leyva inspira una gran parte de las reflexiones sobre metodología anticolonial activista de este trabajo que se pregunta para qué y contra qué. También trata las tensiones teóricas y metodológicas al cambiar la perspectiva de “objetos de estudio” por “compañerxs de lucha”, reconfigurando la relación epistémica hacia un “aprender a aprender”, y propone la idea de “epistemología zapatista” como “la lucha por la vida en su sentido más radical”, como “una forma de aprender a aprender no desde los centros hegemónicos, sino desde abajo y a la izquierda; no desde los conocimientos o prácticas de dominación, sino desde la resistencia cotidiana de lxs oprimidxs; no para ajustar cuentas con los calendarios y geografías dominantes, sino para inaugurar tiempos y modos de vida otrxs que, como nos han enseñado los pueblos andinos y amazónicos, apuesten por un “Buen Vivir” (p. 203).
Así Fajardo explica que el proceso de investigar con otrxs implica: “tomar postura en un escenario de guerra que no era posible sino a través de una lucha por la vida, con la plena certeza de que la Tormenta de la que hablan los compañerxs zapatistas nos demanda generar conocimiento que nos permita entender los distintos mecanismos de opresión de la Hidra, así como el necesario encuentro con quienes luchan desde múltiples frentes” (p. 189).
El capítulo 7, “Una cuota de energía al tejido de la vida” de Diana Itzu Gutiérrez Luna, es un trabajo sumergido en la sinergia de la dialéctica del Caracol-Corazón (Puy-O’tan), relacionada con la expresión territorial autónoma zapatista. Esta dialéctica se sostiene a través de varios hilos desarrollados por la autora.
El primer hilo de las tres R (autonomías) se refiere a: Recuperación de las tierras, Re-configuración territorial, desde los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) y la Re-significación territorial, desde la dinámica de los Caracoles zapatistas. Otro hilo son las tres A (libertad), relacionado con: a) autogobierno, b) autosustento material desde las filosofías de vida indígenas zapatistas y c) autodefensa, generando formas de resistencias-rebeldías con actos de no guerra (p. 217).
También están las trece semillas (dignidad): tierra, techo, trabajo, educación, salud, alimentación, comunicación, cultura, libertad, democracia, justicia, paz y autonomías (p. 219); los siete principios: bajar y no subir, construir y no destruir, convencer y no vencer, proponer y no imponer, representar y no suplantar, servir y no servirse, mandar obedeciendo (p. 219), y las siete direcciones entendidas como “rutas rizomáticas” y una que muestran múltiples posibilidades de integralidad y totalidad: “norte, sur, este, oeste, centro, arriba y abajo” (p. 220). Además, Gutiérrez Luna recupera los aprendizajes de las mujeres zapatistas frente a la guerra, tales como las experiencias de autonomía, de trabajo colectivo, de participación política, y de defensa del territorio. En el capítulo también aborda la figura de la muertéfora como una metáfora de aniquilación del imaginario colectivo con la muerte como único destino.
El libro cuenta también con la participación de una de las pioneras de la antropología feminista, Mercedes Olivera Bustamante, autora del capítulo 8, titulado “Lecciones a las feministas de las mujeres zapatistas”. Se trata de un texto publicado de manera póstuma, en el que la autora reflexiona sobre el feminismo indígena, acompañado de una carta dedicada a la Comandanta Ramona, escrita por Olivera en 2018. El capítulo se complementa, además, con dos entrevistas realizadas por Emma Gascó y Aluminé Cabrera a la antropóloga feminista.
La voz de Sylvia Marcos robustece el libro con el capítulo 9 “Aprendiendo de las zapatistas. Tejiendo hilos en la preparación del encuentro europeo con la Travesía por la Vida, Escuadrón 421”. En este texto explica cómo el zapatismo es una propuesta vital, pero también una propuesta relacional. Las aproximaciones del zapatismo, planteadas por la autora, distinguen, pero al mismo tiempo articulan, lo femenino y lo masculino a través de la concepción otroa; destacan el papel de las zapatistas y su participación activa, así como los procesos de descolonización del feminismo. En estas propuestas, los derechos colectivos son importantes, pero también el derecho al descanso y al disfrute. Estas reflexiones resultan fundamentales para seguir pensando críticamente y provienen de cursos impartidos por Sylvia Marcos en las comunidades zapatistas.
Al final del libro se incorpora “JUKUB: Poems from Chiapas for the Reverse Conquest” como capítulo 10. Este reúne los versos de poetas y poetizas de Chiapas escritos originalmente en ch’ol y tsotsil, dos de las casi setenta lenguas que se hablan en México, y traducidos al español y al inglés, en un ejercicio que las y los autores definen como una “navegación rebelde lingüística a través de la poesía”.
El volumen reúne voces poéticas diversas, como las de Miriam Esperanza Hernández Vázquez y Canario de la Cruz, desde el ch’ol, así como la de Edgar Darinel García, desde el tsotsil, articuladas por una defensa compartida de la resistencia lingüística y del poder de la poesía, tanto para impugnar el mundo tal como está constituido como para imaginar y trazar los contornos de otras posibilidades.
Aprendiendo de las mujeres y las comunidades zapatistas. Tomo II no es solo un libro para leer, sino un libro para caminar, escuchar y aprender colectivamente. Desde múltiples registros, teóricos, testimoniales, artísticos y poéticos, el volumen confirma que el zapatismo no es un objeto de estudio, sino una práctica viva que interpela nuestras formas de investigar, enseñar, estudiar y habitar el mundo.
Para quienes investigamos desde Chiapas y desde los feminismos críticos, este libro reafirma que aprender de las mujeres zapatistas implica descentrar la academia, asumir una ética relacional y comprometida con la vida, y reconocer que los horizontes de justicia, autonomía y dignidad se siguen tejiendo, día a día, desde abajo y a la izquierda. ¡Viva la dignidad rebelde de las mujeres y otroas zapatistas!
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El tomo II así como el I y el III se pueden adquirir en la librería de Traficantes de Sueños en Madrid y, en toda España y Europa, a través de su web: https://traficantes.net/ Para mayor información de la colección y de las autoras ir a https://alfarozapatista.jkopkutik.org/
“Tal vez jamás seas tú de mí/ Mas yo mi amor/ Esperaré…” Armando Manzanero
Moisés Sánchez Limón
SemMéxico, Cd. de México, 4 de febrero, 2026.- ¿Lo fueron? Dice que tomó la decisión “en las últimas horas”, pero la ingeniera Sheinbaum declara que “(él) le informó a la secretaria de Gobernación (Rosa Icela Rodríguez) hace unos días”. O sea…
Y no hay nadie que derrame una lágrima por su dimisión. Ni su cuaderno Changoleón ni la Princesa de Xico ni nadie se paseó sollozando por el laberinto del Senado. ¿Será porque ya era malquerido y lo perseguía el tufo insultante de la corrupción?
No, señoras y señores, no se dejen engañar, son duchos y duchas en eso de engañar con la verdad. ¿A poco no? Mire usted…
El dizque más chingón de los notarios públicos del sureste había dividido a la bancada morenista; de 67 senadores integrantes más de una veintena ya no comulgaba con su coordinación. Y la senadora Guadalupe Chavira lo dijo con todas sus letras en su momento; no hace mucho.
¡Recórcholis, Batman!
¡Por supuesto!, hay quienes, morenos timoratos, no se atrevían a manifestar inconformidad porque el notario López Hernández controlaba y selectivamente dosificaba el presupuesto cameral como presidente de la Junta de Coordinación Política; incluso desde ese cargo ordenó la muerte por inanición publicitaria de la prensa alternativa, portales profesionales, serios, no afines y diarios no disciplinados.
Pero…
¿Se fue porque quiso y avisó a quien debía avisar, no a la ingeniera presidenta? Aunque, como dice Ricardo Monreal: “ninguno somos indispensables”.
Así se llevan en la 4T y la Princesa Caramelo dizque se desentiende de sus muchachos y, ejemplo de ello, dijo haberse enterado al cuarto para las doce de la renuncia del autonombrado soldado del régimen, Adán Augusto, quien dizque se separa de la coordinación de la bancada senatorial de Morena y, por ende, de la presidencia de la Junta de Coordinación Política para dedicar tiempo a operar territorialmente para el partidazo Morena.
¿Para qué? Pues para ganar elecciones, dice, y que Morena arrase en las intermedias alzándose con las 17 gubernaturas en disputa y, luego, ¡a hueso!, mantener la Presidencia de la República en los comicios federales de 2030.
¿Así o más sencillito?
—(…) ¿el senador Adán Augusto López le informó sobre su decisión de dejar la coordinación de Morena?, y si ¿usted sabía que se iba a ir ahora a trabajar a territorio? –preguntó la colega Karina Aguilar a la ingeniera presidenta, en la mañanera de ayer lunes 2 de febrero.
—Le informó a la secretaria de Gobernación (Rosa Icela Rodríguez) hace unos días, y sabíamos que se iba a integrar al trabajo territorial de Morena. Entonces, le informó a la secretaria de Gobernación.
Y tomaron la decisión, entiendo que ayer –, respondió la ingeniera Sheinbaum Pardo.
–¿Considera que esta es una buena decisión del senador? Digamos, ¿hace más falta en Morena, que como operador al exterior? –prosiguió la colega.
—Esa es una decisión de él. Y pues siempre va a ayudar –atendió la ingeniera presidenta mas no precisó en qué ayudará Adán Augusto, pero…
—No, él tomó la decisión de… y el partido de invitarlo. Eso fue lo que nos informó –respondió la Princesa Caramela.
O sea, en buen castellano, para la ingeniera presidenta, está claro: fue decisión de Adán Augusto separarse de los cargos, por tanto: ¡que se rasque con sus uñitas!
Pero ¿y qué dijo el autollamado “político profesional”, es decir, Adán Augusto López Hernández?
Bueeeno, se justificó con aquello de que tal y como lo ha hecho “en otras etapas de mi vida política” salió antes de concluir con sus encomiendas, lo mismo cuando fue diputado local que federal y senador y, presumió con el pecho henchido:
“(…) cuando fui gobernador acepté la invitación del mejor presidente en la historia de México para acompañarlo en la Secretaría de Gobernación, y ahora voy a ir a trabajar por todo el país, a fortalecer rumbo a la elección del 2027 (…)”.
¿Qué le parece? Chipocludo el patriota Adán Augusto López Hernández a quien le da prurito la prensa, pero casualmente de pronto tomó cariño a los periodistas; antes no le gustaba hacer declaraciones, hoy prácticamente arranca de manos de reporteras y reporteros grabadoras y micrófonos, posa para la tele.
Luego, pues ya ni modo, contó como informó a sus pares de este detallazo de renunciar y luego que, por decisión unánime de la bancada morenista fue designado el poblano Ignacio Mier como su sucesor.
“Yo le deseo a mi amigo, a mi hermano Nacho Mier, el mayor de los éxitos, y seguramente será un gran coordinador y un gran presidente de la Junta de Coordinación Política”, declaró el notario Adán; ruborizado, Nacho agradeció y, ¡faltaba más!, en reciprocidad alabó el talento y habilidad política de Adán.
Pero la colega Sara Pablo no lo dejó ir y le preguntó:
“Senador López Hernández, ¿cuándo tomó la decisión? Si lo habló con la presidenta Sheinbaum, si se lo pidieron o usted decidió, y preguntarle, ¿qué tanto pesaron los escándalos en los que se ha visto envuelto por algunos temas, como sus ingresos y como el subsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez, ligado con la barredora?
“Bueno –respondió Adán Augsto–yo, esta es una decisión que digamos que tomé en las últimas horas cuando se abrió la posibilidad de ir a hacer trabajo político electoral rumbo al 2027, cuando me toca ahora algo que requiere de tiempo completo, como es lo de fortalecer la unidad adentro del movimiento, adentro del partido, es algo que no me exagero (…) pues lo he hecho toda la vida, yo me he caracterizado por hacer trabajo territorial, y en este momento lo más importante es fortalecer al partido, al movimiento rumbo al 2027”.
Vaya, vaya, vaya, patriota, demócrata, disciplinado y austero, hasta la última frase Adán, hermano de Andrés Manuel tiró el acertijo:
“Yo platiqué con quien tenía que platicar estas cosas, y ahora se lo pedí, le pedí a mis compañeros que me aceptaran que me retirara del grupo parlamentario, con quien tenía que platicar estas cosas, con quienes se tienen que platicar”.
¿Se lo platicó y pidió a Su Alteza Serenísima Andrés Manuel Primero, porque la Princesa Caramelo asegura que de la dimisión de Adán le avisó Rosa Icela?
Pero, haiga sido como haiga sido –Felipe dixit–más de una y un senador de Morena, del PT, el PVEM y hasta del PRI y el PAN o Movimiento Ciudadano, están de plácemes. ¿Nacho Mier les regateará el presupuesto, o el notario será poder tras el trono? ¡Sopas, Drakko! Digo.
A un año de creada la Secretaría de las Mujeres, su titular reconoce la ruptura entre el Estado y amplios sectores del feminismo durante el sexenio anterior y plantea la urgencia de reconstruir la interlocución
Aumento de presupuesto en 2026 sólo para centros libres
Sara Lovera y Xóchitl Bárcenas
SemMéxico/El Sol de México, Cd. de México, 3 de febrero, 2026.-La secretaria de las Mujeres, Citlalli Hernández Mora, reconoce que uno de los principales desafíos del nuevo gobierno no está solo en el diseño de políticas públicas, sino en reconstruir el diálogo entre el Estado y el movimiento feminista, tras un sexenio marcado por la confrontación, la desconfianza y la ausencia de interlocución efectiva.
“No dialogar con todas las feministas sería un error histórico”, afirma Citlalli Hernández al reconocer que la polarización entre feministas institucionales y colectivas críticas debilitó la agenda de las mujeres y fragmentó los esfuerzos para combatir la violencia y la desigualdad.
“El sexenio pasado fue muy difícil generar una sinergia entre la acción de gobierno y la denuncia de los movimientos feministas”, señala Hernández Mora, de 35 años y con una trayectoria política construida en Morena.
La secretaria identifica responsabilidades en ambos lados. Desde el movimiento, señala, a las feministas que participaban en el gobierno “prácticamente se nos cerraron las puertas solo por ser feministas institucionales”, mientras que dentro de las propias instituciones se consolidaron prejuicios. “Hubo posturas que asumieron que todas las feministas eran malintencionadas o eran de derecha”, reconoce, al aceptar que la politización y partidización del tema deterioraron la posibilidad de diálogo.
“Esa falta de diálogo no tiene que repetirse”, sostiene Hernández. Recuerda que incluso durante su etapa en el Senado una de sus mayores frustraciones fue no haber logrado “un diálogo mínimo con el movimiento feminista que se manifestaba en las calles”.
La apuesta por reconstruir la interlocución, dice Hernández Mora, se traduce en una estrategia territorial concreta: los Centros LIBRE.
En la conversación en el podcast de La Lovera explicó o dijo que son esos centros.
“Son espacios de atención directa”, explica, donde abogadas, psicólogas y trabajadoras sociales acompañan a mujeres en situación de violencia y canalizan los casos a las instancias correspondientes.
La secretaria adelanta que esta política contará este año con un incremento presupuestal adicional, más allá de lo aprobado originalmente, de más de 350 millones de p esos, lo que permitirá aumentar el número de Centros LIBRE de 678 a casi mil en el país.
Hernández vincula esta estrategia con una reflexión expresada por la propia Presidenta Claudia Sheinbaum. Relata que la mandataria le ha reconocido que, pese a las políticas implementadas en la Ciudad de México y a nivel federal, no ha logrado erradicar la violencia contra las mujeres. “La Presidenta me dijo: ‘yo no he logrado encontrar la fórmula exacta para combatir y erradicar la violencia’”, refiere. Según Hernández, esa autocrítica explica el giro hacia la escucha directa y el trabajo territorial.
El despliegue territorial también despierta suspicacias. ¿La entrega de la Cartilla de los Derechos de las Mujeres en asambleas no es una actividad política con miras a las elecciones intermedias de 2027?, se le pregunta.
“Cargo un estigma y creo que es un poco injusto”, responde, al recordar su trayectoria como secretaria general de Morena (2020-2024). “Reunirte en una asamblea con mujeres es político porque hablas de la cosa pública, no necesariamente partidista”. Las asambleas responden a una instrucción presidencial de escuchar propuestas para corregir lo que no ha funcionado.
Pero ejercicios similares a los Centros LIBRE ya se hicieron, por ejemplo el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas cuando gobernó la Ciudad de México. Cuál es la diferencia con los Centros LIBRE. El gobierno está organizando a las mujeres, señala la periodista.
— Yo diría que los Centros LIBRE es la primera política pública para las mujeres articulada con los tres niveles de gobierno. Porque el ejemplo que pones de Cuauhtémoc Cárdenas, pues era en la Ciudad de México—, responde la funcionaria.
Se le insiste sobre una crítica histórica: la política para las mujeres ha avanzado, durante décadas, sin respaldo presupuestal suficiente. Incluso en periodos particularmente adversos —como el sexenio de Miguel de la Madrid— se multiplicaron centros y programas que ofrecían actividades y capacitación, pero sin recursos sólidos ni continuidad. Desde esa experiencia, hoy persiste el mismo problema. El Sistema Nacional de Cuidados está planteado sin financiamiento, no hay dinero suficiente para la prevención de la violencia ni para la capacitación. Nunca ha habido presupuesto, ahora tampoco, se le plantea.
Hernández reconoce que el presupuesto es uno de los mayores desafíos, pero rechaza que la política actual carezca de recursos o se limite a la simulación. “Yo no digo que todo ya esté perfecto”, responde, y sostiene que el reto de la Secretaría es lograr que la política de género no dependa solo de una dependencia. Afirma que el presupuesto de las mujeres debe ser asumido por municipios, estados y por todo el gobierno federal, y explica que “transversalizar” significa que todas las áreas del Estado incorporen una visión compartida de igualdad y combate a la violencia. Detalla que existen programas federales para centros de justicia, refugios, alertas de género y el Programa de Atención Integral para el Bienestar de las Mujeres (Paibim), que da vida a los Centros LIBRE y a una red de abogadas, pero admite que el desafío es garantizar seguimiento, evaluación y resultados, y no solo la asignación de recursos.
¿Y LAS ALERTAS DE GÉNERO?
Durante el primer año de gestión de Citlalli Hernández, los grupos de investigación y los mecanismos asociados a las alertas no han operado con normalidad, pese a que los recursos continúan asignándose. Además, que estas funciones hayan pasado de la Secretaría de Gobernación a la Secretaría de las Mujeres, contradice el diseño legal que coloca a Gobernación como responsable de coordinar la respuesta del Estado frente a la violencia contra las mujeres.
“No, yo no creo que funcionen las alertas”, dice Hernández sin rodeos. A su juicio, tras más de una década de aplicación, los mecanismos no han logrado reducir la violencia en los territorios donde se activaron.
Atribuye ese fracaso a la forma en que se ejercen los recursos: presupuestos que llegan a los estados sin seguimiento ni evaluación, utilizados para acciones genéricas que cumplen con el trámite, pero no transforman la realidad de las mujeres.
Citlalli Hernández ilustra esa crítica con ejemplos concretos. Explica que, en muchos casos, los gobiernos reportan la compra de chalecos para policías, botones de pánico o distintivos simbólicos como acciones de prevención. “¿En qué se traduce eso directamente para transformar la vida de las mujeres?”, cuestiona. De ahí —dice— la necesidad de territorializar la política pública: acompañar el gasto, exigir resultados y asegurar que cada peso se traduzca en atención directa y efectiva.
La periodista recuerda que la alerta no es una política pública integral, sino un mecanismo de emergencia previsto en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, pensado para actuar en territorios en crisis. Señala que hoy existen alertas en 27 estados y recuerda que la Presidenta anunció su revisión. Hernández confirma que ese proceso está en marcha y subraya la necesidad de dialogar con las organizaciones y especialistas que impulsaron las alertas para redefinir su alcance y fortalecer sus lineamientos.
Hernández insiste en que ningún instrumento funcionará si se mantiene la distancia entre el Estado y el movimiento feminista. “Sería un error histórico no generar un punto de encuentro entre todas”, afirma. Tras un primer año centrado en la construcción institucional de la Secretaría, sostiene que el desafío de fondo es abrir una interlocución real, intergeneracional y plural, capaz de corregir inercias y errores acumulados durante décadas. “Yo me miro como una empleada de las mujeres y de las feministas”, dice.
Con esa convicción, la secretaria proyecta el siguiente tramo del sexenio. “Yo creo que vamos a lograr eso”, afirma, al evaluar el arranque de la nueva dependencia. Y añade: “este primer año me da elementos para decirte que sí, que podemos sacudir el aparato del Estado”, en referencia a la posibilidad de que el diálogo, la presencia territorial y la revisión crítica de las políticas existentes se traduzcan en cambios reales para las mujeres.
La noticia de que científicas de la UNAM desarrollaron un biosensor para detectar el virus del papiloma humano en 30 minutos, con un sencillo procedimiento podría evitar la mortalidad de 5 mil mujeres al año y más de 10 mil nuevos casos. Haría justicia a las mujeres y de paso contribuiría a disminuir la violencia de género. Es también asunto de salud pública.
Tatiana Flordelisio del Laboratorio Nacional de Soluciones Biomédicas para Diagnóstico y Terapia de la UNAM donde se desarrolló el biosensor explica que el cáncer cervicouterino segunda causa de muerte en mujeres productivas es perfectamente prevenible, es muy común y el hallazgo es espectacular. Pienso que en tiempo de mujeres obliga a una rápida respuesta desde Palacio Nacional.
Los estudios y las pruebas tienen 10 años, pero hoy está a un paso de ser realidad, falta la validación clínica ante la Comisión Federal contra la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris). La inversión para llevarlo a todo el país es de 5 mil millones de pesos, menor al costo de cualquier megaproyecto.
Con todo el poder del Estado habría que hacer una producción masiva de inmediato e invertir, si la vida de las mujeres importa. En 1997 hubo intentos para crear clínicas de displasia que entonces cada una costaba un millón de pesos pero no se logró.
Esta auto prueba, ideada en un pequeño laboratorio donde trabajan unas 60 personas, en su mayoría menores de 26 años, con estudios en biología y medicina a física, matemáticas, química y diseño industrial, facilitaría a las mujeres derribar barreras culturales y empoderarlas.
“Estamos tratando de empujar y hacer conciencia de que si queremos avanzar, necesitamos tener inversión. Por más bueno que sea un desarrollo, si no hay inversión se va a quedar en el laboratorio y ya”, dijo Fiordelisio.
Tras cinco años de deficiencias en atención y estudio del cáncer esto es gran noticia, ya que sólo al 16% de las mujeres en el país se les hacen pruebas de detección, y cerca de 27 millones nunca se han hecho una prueba, por costos elevados, procedimientos dolorosos, centralización de servicios y, en muchos casos, violencia de género y restricciones culturales.
Es hora de mostrar que sí estamos en tiempo de mujeres. También científicas mexicanas desarrollaron la vacuna para detectar el virus del papiloma humano que debe aplicarse a niñas y niños a partir de los 13 años como prevención. Las campañas de vacunación fueron detenidas, por la pandemia y la “austeridad”.
Este momento es para actuar, ya tenemos estudios y diagnósticos clarísimos, el cáncer cervicouterino es prevenible y evitaría muertes innecesarias, niños huérfanos, vidas truncadas, igual que la mortalidad materna, enorme deuda con las mexicanas , las más pobres.
El cervicouterino afecta más a las urbanas pobres, campesinas e indígenas. Información sustentada indica que muchas pruebas nunca se analizan por falta de reactivos y laboratorios en zonas rurales.
El biosensor detecta 10 genotipos del virus de alto riesgo, al cabo de media hora, devuelve un color rojo para las muestras positivas a los tipos 16 y 18, presentes en el 65% de las mujeres con cáncer cervicouterino, y una tonalidad distinta aparece de variantes con potencial cancerígeno. Es manual, puede hacerlo cada niña o mujer en privado.
Prevenir y atender el problema no es técnico, sino social y económico: millones de mujeres nunca se han hecho una prueba, muchas la evitan por miedo, vergüenza o falta de acceso. Flordelisio explica que en muchas comunidades ellas no acuden al médico porque sus parejas lo prohíben o por incomodidad y vergüenza que implica el procedimiento tradicional con el espéculo. “Nos encontramos con casos donde incluso hubo violencia hacia el personal médico. Es terrible pensar que una cuestión moral o de pudor pueda costarte la vida”.
Ahora que se habla con mujeres en todo México, llevar y enseñar a usar el biosensor, sería salvarlas y empoderarlas. Veremos.
*Periodista. Editora de género en la OEM y directora del portal informativo semmexico.mx
SemMéxico, Oaxaca, 2 de febrero, 2026.- Este martes inicia la audiencia de juicio final en contra de Moisés N, quien presuntamente cometió el delito de feminicidio agravado en contra de Hiromi D.C., estudiante de la Universidad del Mar, en la costa oaxaqueña en octubre de 2024.
Moisés N, quien habría sido novio de la estudiante de Biología Marina, fue detenido por elementos de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca cuando se encontraba en la ciudad de Oaxaca, en la región de Valles Centrales, luego de huir desde Puerto Ángel donde cometió el feminicidio.
La joven fue encontrada con signos de estrangulamiento por la propietaria de la casa donde Hiromi D.C. había rentado una habitación.
La audiencia final se prevé realizar en el Centro de Justicia Manuel Sabino Crespo de Ejutla de Crespo, donde se constituirá el tribunal de enjuiciamiento.
SemMéxico, Ciudad de México, 2 de febrero, 2026.- Montañés rústico y grosero. En el origen la palabra “gabacho” significaba eso. Campesino francés en las fronteras de Aragón y Cataluña. Así llegó el apelativo a tierras de América, y lo de franchute gañán se trasladó a los “americanos” rubios y patanes que fueron llegando a partir de 1848. La guerra por la que cedimos California, Texas y Arizona.
Gabachos que habitan “el Gabacho”, o sea, la patria de su majestad, don Donaldo Trump, buscando desesperadamente retornar a los años de felicidad y supremacía (por medio de MAGA, su campaña electoral) cuando Mickey Mouse, Elvis Presley y Dwight D. Eisenhower mangoneaban el mundo a su gusto.
Así las cosas, consideremos la necesaria publicación de un Diccionario de Gabachismos, que iniciaría con:
BARDA –muro fronterizo que se extiende (o debería extenderse) a lo largo de los mil kilómetros que van de Tijuana a Ciudad Juárez, y que el presidente Trump buscó levantar físicamente en su primer periodo. También se le conoce como La Línea. De ahí el concepto “saltarse la barda”. Igual que “el muro”, “la alambrada”.
BESTIA –“la Bestia”, ferrocarril de carga que corre del Itsmo de Tehuantepec hacia el norte (Nuevo Laredo, Reynosa, Ciudad Juárez), sobre el cual trepan los inmigrantes centroamericanos (hondureños, nicaragüenses, haitianos incluso) para viajar encaramados sobre el techo de los vagones. También le llaman “tren de la muerte”, y en el se evita ser requeridos en los puestos de control migratorio distribuidos a lo largo de las carreteras.
CARAVANA –tropel o romería de migrantes centroamericanos que avanzan desde la frontera sur (Tapachula, Corozal) hacia el norte. Las columnas, que parten cíclicamente, son de caminantes (no en vehículos) y conjuntan a muchas familias enteras. Su arribo a la frontera es todo un espectáculo.
COYOTE –traficante ilegal de personas, fundamentalmente migrantes que buscan llegar a la frontera norte, muchas veces ligados a los distintos cárteles de la droga. La cuota promedio es de 8 mil dólares por “pasar” a un ilegal a suelo estadunidense.
DERECHOS HUMANOS –argumento que se esgrime a la hora de enfrentar a los guardias fronterizos (derecho a la vida, la libertad de expresión, derecho al trabajo, igualdad ante la ley), aunque el sujeto se encuentre en falta ante las leyes migratorias.
GREEN CARD –documento que garantiza la “residencia permanente” de un extranjero en suelo norteamericano. Es la panacea de todo migrante.
ILEGAL, INDOCUMENTADO –persona que habita y trabaja en territorio de EU sin documentos que garanticen su residencia lícita. Lo contrario, un “residente legal”.
MIGRA –agente fronterizo. Policía de migración, hoy destacadamente cumplido por la agencia ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) que incursiona permanentemente en los sitios públicos y centros laborales frecuentados por la población latinoamericana (especialmente mexicanos).
MOJADO –en inglés, “wetback” (espalda mojada). Migrante ilegal que cruza el río Bravo (o Grande) a nado o vadeándolo. “Irse de mojado”.
REFUGIO –casa o residencia para acoger migrantes (proporcionando techo, alimentación y auxilio psicológico), normalmente a recién llegados. Ahí se les prepara a fin de continuar su migración legal a los EU, o su residencia local.
REMESA –envío regular monetario a los familiares del migrante. Se emplean todo tipo de medios de transferencia (físicos, bancarios, por transmisión digital).
PAPELES –documentos que garantizan el libre tránsito del migrante (“green card”, pasaporte, visa). “Llevar o no llevar papeles”.
PUENTE –paso fronterizo, aduana ubicada sobre el cauce del río Bravo. “Cruzar el puente” es ingresar legalmente a los EU.
QUEDAR(SE) –ingresar a territorio estadunidense como visitante o turista, y decidir la permanencia en ese país para laborar o establecer una familia, sin trámite migratorio legal. “Fue y se quedó”.
VISA –Obtenerla es la garantía para aspirar al “sueño americano”. Perderla es un trámite que anuncia el inicio de un procedimiento judicial (por rastreos mafiosos) que puede terminar con la cárcel.
Migrar, migrar, migrar… como lo hicieron nuestros antepasados, como lo hacen nuestros familiares, huyendo siempre de las infaustas condiciones del aquí y ahora. “Hacer las Américas”, se decía antes; “mudarse a Gringolandia”, se dice ahora. Con ICE, o a pesar de ella.
Pensadoras latinoamericanas y caribeñas fue presentado hace unos días
Coordinado por la investigadora y ensayista cubana Zaida Capote Cruz
Lisandra Fariñas
La Habana, febrero (SEMlac).- Reconocer a las mujeres como productoras de pensamiento crítico, y no solo como sujetos históricos, activistas o figuras culturales, sigue siendo una deuda pendiente en las narrativas intelectuales de América Latina y el Caribe.
Invisibilizadas, leídas de manera fragmentada o expulsadas del canon, muchas de ellas pensaron la política, la nación, la cultura y las desigualdades desde espacios no siempre legitimados por la academia o la historia oficial.
A saldar -al menos en parte- esa deuda apuesta el número 124 de la revista Temas, dedicado al dossier «Pensadoras latinoamericanas y caribeñas», presentado el 29 de enero en la sala Héctor García Mesa, del edificio del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), de la capital.
El volumen propone una lectura crítica de las genealogías del pensamiento regional y coloca en el centro ideas elaboradas por mujeres que articularon tempranamente críticas al patriarcado, al racismo, al colonialismo y a las desigualdades de clase, entre otras.
Durante la presentación, el politólogo y director de Temas, Rafael Hernández, subrayó que este número dialoga con la línea editorial de la revista, interesada desde sus inicios en el análisis crítico de los procesos culturales e ideológicos contemporáneos, y destacó el valor de un dossier que no solo recupera nombres y obras, sino que interroga los criterios con que se ha construido la historia intelectual de la región.
Coordinado por la investigadora y ensayista cubana Zaida Capote Cruz, el número reúne siete trabajos vinculados al proyecto «Pensamiento crítico de mujeres en América Latina y el Caribe (1870-1970)», impulsado desde la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), y dedicado a recuperar el pensamiento crítico producido por mujeres en América Latina y el Caribe entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX.
Capote señaló que uno de los principales desafíos del proyecto ha sido romper con la idea restringida de quién produce pensamiento.
Muchas de las mujeres estudiadas no escribieron tratados filosóficos ni ocuparon cátedras universitarias, pero sí elaboraron ideas, diagnósticos y propuestas políticas desde el activismo político, el periodismo, la literatura, la antropología o la acción colectiva, entre otros espacios, tradicionalmente relegados en los relatos intelectuales hegemónicos, apuntó la reconocida ensayista cubana.
Pensar desde los márgenes, pensar en femenino
La investigadora destacó que muchas de estas autoras elaboraron diagnósticos complejos sobre sus sociedades y propusieron horizontes emancipatorios que hoy resultan especialmente pertinentes, en un contexto regional marcado por retrocesos en derechos y por disputas en torno a los sentidos del feminismo.
Desde esas premisas, el dossier recorre momentos, territorios y tradiciones del pensamiento feminista, antirracista y crítico en la región.
Uno de los trabajos centrales es «Feminismo antirracista y anticlasista en Cuba: el Tercer Congreso Nacional Femenino (1939)», del investigador Manuel Ramírez Chicharro. El artículo examina ese evento como un espacio de producción colectiva de pensamiento político cuyos aportes han sido insuficientemente reconocidos, donde se articularon demandas de género con reivindicaciones de clase y raza.
En el ámbito caribeño, «Hurston, Dunham, Deren: umbrales femeninos de una antropología sobre el Caribe», de la investigadora y ensayista Isabel León Olivares, recupera los aportes de Zora Neale Hurston, Katherine Dunham y Maya Deren, intelectuales y artistas que estudiaron y representaron el Caribe desde la etnografía y el arte, contribuyendo a revalorizar las culturas afrodescendientes frente a miradas coloniales.
El pensamiento feminista cubano de la primera mitad del siglo XX está presente en «Legados de Ofelia Rodríguez Acosta en el cincuentenario de su muerte», de la propia Capote, que revisita la obra y el activismo de esta escritora y periodista, una de las voces más radicales del feminismo en la isla, silenciada durante décadas.
En una línea de cuestionamiento a los relatos nacionales, «Yolanda Oreamuno y la deconstrucción de los mitos nacionales en Costa Rica», de la profesora de la Unam Rocío García Rey, analiza el pensamiento de la novelista costarricense, cuya escritura desmontó narrativas idealizadas de nación y mandatos patriarcales, proponiendo nuevas subjetividades femeninas.
La dimensión antirracista y anticolonial del pensamiento feminista aparece en «Paulette Nardal, pionera feminista panafricanista», de la profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa, Yazmín Luciana Salazar. El trabajo recupera la figura de esta intelectual martiniquesa, clave en los orígenes del panafricanismo y de la negritud, cuyo papel fue minimizado frente a sus contemporáneos masculinos, pese a su labor política, cultural y periodística.
A ello se suma «La Revolución cubana en la huella de Vania Bambirra y la teoría marxista de la dependencia», de la profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Carla Cecilia Campos Ferreira, que examina los aportes de la socióloga brasileña al análisis de los procesos revolucionarios y de las dependencias estructurales en América Latina.
Cierra el dossier «Yásnaya Aguilar Gil y la epistemología de la resistencia: hacia la desarticulación del pensamiento racista», de Ana Lourdes Álvarez Romero, de la Unam, centrado en la lingüista y escritora mixe y su propuesta de una epistemología de la resistencia orientada a cuestionar el racismo estructural y la colonialidad del saber en México.
Capote enfatizó que el dossier no busca idealizar a estas pensadoras ni construir una genealogía homogénea del feminismo, sino mostrar la diversidad de enfoques, tensiones y contradicciones presentes en sus obras.
Alertó sobre los riesgos de lecturas actuales del feminismo que desatienden la complejidad histórica y política de estas tradiciones críticas, y subrayó la vigencia contemporánea de estos debates en un contexto regional marcado por retrocesos en derechos y disputas en torno a los sentidos del feminismo.
En la presentación del número, la socióloga Marta Núñez Sarmiento retomó esa lectura al recordar que este es el cuarto número de Temas dedicado explícitamente a mujer y género, y que buena parte de los textos del volumen -más allá del dossier- dialogan con esas problemáticas.
En total, señaló, 11 de los 15 trabajos incluidos en la revista mantienen vínculos directos con los debates sobre desigualdad, cultura y pensamiento crítico.
Núñez Sarmiento subrayó la vigencia de muchas de las ideas elaboradas por las pensadoras recuperadas, en particular aquellas vinculadas a la educación, los derechos dentro de la familia, la persistencia de estructuras patriarcales y la necesidad de pensar las desigualdades desde un enfoque interseccional.
«No se trata solo de lo que fue superado, sino de lo que persiste«, afirmó, al articular el contenido del dossier con otros textos del número como «Volver a la educación primaria», resultado de un panel del espacio de debate Último Jueves y que recoge reflexiones colectivas sobre los desafíos actuales de la educación primaria en Cuba, desde las experiencias de docentes y especialistas.
Dialoga con el dossier al situar la educación como un espacio clave en la reproducción -o transformación- de desigualdades sociales y de género, dijo Núñez Sarmiento.
Para la socióloga, al poner en circulación estas reflexiones, Temas no solo recupera una memoria intelectual largamente fragmentada, sino que propone repensar el presente desde esas tradiciones críticas.
Reconocer a las pensadoras latinoamericanas y caribeñas -ayer y hoy- no es un gesto simbólico, sino una condición necesaria para comprender los conflictos, las desigualdades y las disputas que siguen marcando a nuestras sociedades, dijo.
La noche del Grito de Independencia, mientras millones miraban al balcón de Palacio Nacional, una artesana de una comunidad náhuatl en las faldas de La Malinche sostenía la respiración frente al televisor.
El vestido que llevaba la Presidenta no era solo una prenda ceremonial: era el resultado de un oficio heredado, de semanas de trabajo silencioso y de una decisión que cambió el rumbo de su vida.
Esta es la historia de Virginia Arce, la mujer que perdió un concurso, pero bordó para la historia.
Aura García
SemMéxico/El Sol de México, Cd. de México, 2 de febrero, 2026.- Eran casi las once de la noche del 15 de septiembre y Virginia Arce no estaba celebrando. Mientras su familia cenaba pozole, ella apenas probaba la comida. Tenía la vista fija en la televisión y las manos quietas, como si no quisiera adelantarse a nada. Llevaba más de dos meses guardando un secreto que podría no existir.
Había trabajado ese vestido durante semanas, sin saber si llegaría a verse. Nadie se lo había prometido. Nadie le había garantizado nada. Solo le habían dicho que existía la posibilidad de que la Presidenta lo usara esa noche. Posibilidad: una palabra frágil cuando se vive de un oficio que rara vez da certezas.
Cuando la transmisión del Grito de Independencia comenzó, Virginia contuvo la respiración. Si el vestido no aparecía, nadie lo sabría. Si aparecía, ya no habría forma de esconderlo.
Entonces lo vio.
No gritó. No se levantó de la silla. Apenas alcanzó a decir, casi para sí misma: “Sí salió con el vestido”. Claudia Sheinbaum lo lucía frente a la multitud reunida en el Zócalo capitalino. Virginia lo veía por televisión.
Ahí terminó el secreto. Y empezó otra historia.
—¿Tú lo hiciste?, ¿por qué no nos habías dicho?— preguntaban sus hermanos, su esposo y sus dos hijos. Virginia se llevó las manos al rostro y empezó a contar la historia de esa pieza artesanal. Habló de las jornadas de trabajo que se alargaban hasta la noche, de las veces que pidió ayuda a su hermana para terminar la cena y de las visitas familiares que tuvo que poner en pausa. En más de una ocasión, confesó, llegó a preguntarse si era normal ver doble.
“Estaba a la expectativa. Sí me habían comentado que iba a salir con el vestido, pero no podía estar segura. Y hasta no verlo, siempre tuve la duda. Pensaba: ‘híjole, a lo mejor tiene otra pieza y decide cambiarla’. No digo que no me emocioné, pero qué tal que le decía a todo mundo y terminaba por ponerse otra cosa”, recuerda.
Virginia es una mujer tlaxcalteca, originaria de San Isidro Buensuceso, del municipio de San Pablo del Monte. Hasta ese momento era una maestra artesana conocida, pero nunca —ni en sus más locos sueños— imaginó que su trabajo se asomaría por el balcón de Palacio Nacional.
Claudia Sheinbaum escogió su diseño: un vestido púrpura largo, de satín plisado, con cinturilla y en la parte superior, el bordado en máquina, tradicional de la localidad; ese que Virginia aprendió de su padre, Delfino Reyes Arce, cuando era adolescente.
“Le enseñé a mi papá y se quedó en shock, no sabía ni qué decir; estaba muy emocionado, y mis hermanos también. Fue una sorpresa para todos, hasta para mí. Mi papá está orgulloso de lo que hemos logrado y lo digo así, en plural, porque él abrió las puertas y yo fui detrás suyo. Juntos estamos haciendo que volteen a ver esta artesanía”, afirma Virginia.
El bordado como herencia
Don Delfino Reyes Arce no solo le enseñó a su hija a bordar: le heredó una forma de mirar el trabajo. Compartió el oficio con sus cinco hijos, pero sólo Virginia e Isabel aprendieron la técnica y le tomaron verdadero cariño. El bordado, dice Virginia, exige paciencia y constancia; “aunque la habilidad se trae en la sangre, no cualquiera puede hacerlo”, y menos aún sin práctica ni disciplina.
Virginia tuvo un entrenamiento riguroso. Su papá le exigió más que al resto y todavía recuerda todas esas ocasiones en las que la obligó a repetir el trabajo, con tal de que quedara “casi perfecto”.
“Me decía todo el tiempo ‘lo tienes que hacer bien’ y me hacía repetirlo muchas veces, aunque yo ya lo veía bonito. Siendo sus hijos nos exigía de más. Éramos sus alumnos, pero no nos tenía consentidos; al contrario”, señala Virginia con picardía.
Delfino Reyes empezó a bordar cuando era niño. Sus papás ya no podían pagarle la escuela y, finalmente, cuando cursaba tercero de primaria, dejó las clases y tomó los hilos.
Aprendió el oficio de uno de sus tíos y se volvió tan bueno que, incluso sin haber concluido sus estudios, la Secretaría de Educación Pública de Tlaxcala le otorgó una plaza para enseñar bordado. “Él estuvo 32 años como maestro de misiones culturales en la capital del estado, enseñando su profesión”, explica Virginia con orgullo.
Sin embargo, su trabajo no siempre fue bien recibido. En su juventud, hubo quien lo señalaba por usar máquina de coser, como si eso le restara valor a su labor. “Sí, tenemos una máquina de pedal, pero la máquina no hace sola el bordado. El nivel de detalle que trabajamos no puede hacerlo ni siquiera una máquina computarizada”, argumenta Virginia.
Y entre risas añade: “Mi maquinita tiene ya como 100 años. Era de mi abuela. Ella la compró usada; o sea, es de segunda mano y mira cuántos años ha sobrevivido”. Además, explica que a su casa han acudido antropólogos e investigadores que confirmaron que el bordado de San Isidro también es una artesanía, porque se trabaja con las manos.
Hoy, Delfino tiene 71 años y ya no ve como antes, pero su relación con el bordado no se ha roto. Desde los ocho años, no ha dejado los hilos. Sigue trabajando piezas, guiado más por la memoria y el tacto que por la vista. Junto a Virginia, mantiene vivo un oficio que no solo se borda con hilo, sino con herencia, rigor y tiempo. Así, el nombre de San Isidro continúa cosiéndose, puntada a puntada, en cada pieza que sale de sus manos.
La Malinche, hilo a hilo
El vestido que bordó Virginia Arce para el primer Grito de Independencia de la primera presidenta de México lleva entretejido un pedazo de San Isidro Buensuceso, comunidad indígena náhuatl asentada en las faldas de la montaña Malintzin, conocida como La Malinche. No es solo una prenda ceremonial: es territorio, memoria y oficio convertidos en hilo.
Es un bordado color perla que coloca cuatro golondrinas entre decenas de flores nativas. La tela luminosa enmarca un paisaje que se extiende desde la cintura hasta los hombros y desciende por los brazos, finamente, hasta los puños.
Los bordados tradicionales de la localidad no tienen iconografía prehispánica, pero se distinguen por plasmar la flora y la fauna características de la región, especialmente las que nacen alrededor del volcán La Malinche, ubicado en la frontera entre Tlaxcala y Puebla.
“Llevamos a la tela las flores y las especies que antes existían en la localidad y que se han perdido con el crecimiento de la población y la urbanización. Nuestros bordados plasman colibríes, golondrinas —que hay bastantes por acá—, palomas y pájaros azules que viven en el campo, en las faldas de La Malinche”, comparte Virginia.
Además, las y los artesanos también representan los colores de las flores y los cacaxtles de la cultura náhuatl, una especie de canasta o cajón que sirve para ahumar alimentos.
Virginia acota que, aunque los quetzales y los pavorreales no son originarios de San Isidro, también llegan a incluirlos en sus composiciones porque resultan atractivos y coloridos.
“Por ejemplo, lo que lleva el vestido de la Presidenta, además de las golondrinas, son flores y una ‘especie de guajolotes’, con esa forma esponjada y bonita de sus plumas. Fuimos adaptando la forma de algunos animalitos para hacerlo muy vivo, pero siempre cuidando la iconografía que usamos aquí”, dice la artesana.
Para Virginia, que la Presidenta “porte con orgullo y elegancia” sus diseños —como los de otras comunidades indígenas del país— no es un asunto de moda, sino de reconocimiento hacia las raíces del México antiguo.
“Hace que mucha gente reconozca que esto es un arte. Antes no se le daba valor a las artesanías; mucha gente regateaba el precio y, lamentablemente, los artesanos aprendimos a malbaratar nuestro trabajo, pero eso está cambiando”, dice.
Ese cambio de mirada ha sido observado incluso fuera del país, donde se ha destacado que el uso de diseños de comunidades locales coloca en el centro a la moda indígena y la defensa de los bordados mexicanos frente a la apropiación de las grandes marcas. El año pasado, el diario estadounidense The New York Times reconoció a Sheinbaum Pardo como una de las 67 personas mejor vestidas del año.
La artesana tlaxcalteca también aboga por el valor de cada pieza. Recuerda que la elaboración manual vuelve única cada creación, “casi como una pieza de colección”, y explica que, aunque se intente repetir un diseño, ninguna pieza es igual a otra.
“No es como si tuviéramos un sello y siempre saliera igual. Aunque sea la misma flor o la misma ave, siempre hay un detallito distintivo: a veces las flores son más altas o el pajarito es más gordito, con las alas más largas, y eso debe tomarlo en cuenta la persona que adquiere nuestra artesanía”, comenta al comparar sus piezas con las de una fábrica.
Que uno de sus bordados haya llegado al atuendo presidencial no lo vive como un logro individual. Para Virginia es la confirmación de un oficio aprendido en casa, en las faldas de la Malintzin, con paciencia, repetición y exigencia. Un trabajo que no depende del reflector, sino de la continuidad.
El vestido que casi no es
Cuando las diseñadoras alistaban el muestrario para la Presidenta, probablemente no imaginaron que la tela podría agotarse. Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió, según cuenta Virginia Arce.
El vestido del Grito de Independencia es de un púrpura vibrante, de subtono frío, cercano al índigo: un color que en la época contemporánea evoca la lucha de las mujeres y que, durante siglos, estuvo reservado para textiles de lujo y prendas de alta jerarquía. Ese tono fue el favorito de Claudia Sheinbaum cuando le presentaron las opciones.
Pero una vez definido el modelo, el bordado y el color, la tela simplemente dejó de aparecer. No estaba en ninguna tienda de la Ciudad de México. “Las telas se compraron en la capital, obviamente tenía que ser ahí, porque hay más propuestas de tonos y colores, y aun así costó un poquito conseguirla”, relata Virginia.
Para los diseños de alta costura, Virginia trabaja de la mano de la diseñadora Rocío Castro Cruz; el vestido del 15 de septiembre no fue la excepción. La pieza final fue el resultado del trabajo de cuatro mujeres que ya habían colaborado con la titular del Ejecutivo y que asumieron la encomienda más importante del año.
La anécdota llegó después. Rocío Castro se la contó a Virginia entre risas: cuando fueron a comprar la tela, les dijeron que ya no había. Durante el proceso de selección se había terminado. “Imagínate”, recuerda. Hubo que buscar en distintos puntos de la ciudad hasta encontrarla. “Fue como un tour”.
A pesar de la presión, Virginia subraya que el trabajo que entregó fue meticuloso, pero no extraordinario en términos de materiales. Aunque se trataba de la Presidenta, todo se mantuvo dentro de los parámetros habituales: las telas, los hilos, el bordado.
“No son materiales del otro mundo ni los más caros que existen. Son los hilos con los que siempre he trabajado y no hubo ninguna modificación especial. Hay personas que piden prendas con hilos de plata o de oro, y en este caso no fue así. Fue un vestido hecho con lo que siempre hemos usado”, puntualiza.
Sobre el precio, evita cifras cerradas, pero ofrece una referencia. Una blusa bordada por ella puede costar entre seis mil y ocho mil pesos. Un vestido implica más trabajo y depende de la densidad del bordado, la tela y la técnica. Puede rondar los 10 mil, 15 mil o hasta los 20 mil pesos. “Hay quien pide espaciar las figuras y hay quien las quiere muy juntas. Eso también cambia el precio”, explica.
Durante mucho tiempo, Virginia pensó que el vestido de Sheinbaum era solo una pieza más dentro de su trayectoria como artesana. Esa idea comenzó a cambiar la noche del 15 de septiembre, cuando lo vio en cadena nacional.
Conforme pasaron los días, la conciencia se volvió más clara. No era solo un vestido: era el que había portado la primera mujer presidenta en su primer Grito de Independencia. “Al principio yo decía: ‘es un simple vestido’. Ahora veo que no. Toda pieza cuenta una historia”, reflexiona
Desde entonces, algo cambió. Virginia tiene más trabajo, mayor reconocimiento y también más confianza en su oficio, pero, sobre todo, le queda la satisfacción de haber puesto su arte en un momento que quedará registrado en la memoria colectiva.
“Mi bordado y el color morado que eligió la Presidenta van a ser algo histórico. No sólo para mí: también para ella y para el país, porque es la primera mujer que gobierna México y es importante lo que decidió transmitir ese día”, concluye.
Abandonó un concurso, pero ganó mucho más
La historia y el trabajo de Virginia Arce se transformaron cuando su pueblo y sus conocidos supieron que bordaba prendas para la Presidenta. Sin buscarlo, se volvió una figura reconocida en la comunidad y comenzó a ser identificada incluso en la plaza pública.
La gente la detenía para felicitarla, le preguntaba por su historia y le decía que la había visto en redes sociales. A Virginia le daba pena salir: “ya compartí tu vestido”, “ya vi lo que hiciste”, “nos gustó mucho tu trabajo”. Lo escuchó tantas veces que, poco a poco, perdió el miedo a las cámaras.
“Todo el mundo me felicitaba y yo decía ‘híjole, esto no me lo esperaba’, pero es muy bonito. Mi familia también está muy contenta, sobre todo mi papá, que es quien me enseñó todo. Él es mi gran maestro, y ahora salimos en los medios”, dice con una sonrisa.
Para Virginia, una de las decisiones laborales más importantes fue no participar en un concurso de artesanías de su estado. En 2023 había preparado una blusa para el certamen y estaba a punto de inscribirla cuando recibió un mensaje que la obligó a elegir.
Era de la entonces secretaria federal de Cultura, Alejandra Frausto, quien le preguntaba si podía bordar una blusa para la candidata presidencial Claudia Sheinbaum. La prenda que pensaba llevar al concurso era una de sus mejores piezas y representaba meses de trabajo y la posibilidad de un reconocimiento nacional dentro del gremio.
“La primera pieza que le vendí fue en su campaña. La idea era que portara algo emblemático del estado. Alejandra Frausto ya conocía mi trabajo y el de mi comunidad, y nos invitó a hacer una blusa tradicional. Ese fue el primer contacto y la primera vez que la Presidenta conoció el bordado de San Isidro”, recuerda.
La disyuntiva fue clara: competir o entregar la pieza. Virginia decidió vender la blusa destinada al concurso. “A lo mejor con esa pieza hubiera ganado un lugar, pero fue más significativo que se la pusiera ella”, reflexiona.
La blusa le gustó tanto a Sheinbaum que después vinieron más pedidos. Virginia calcula que la Presidenta tiene hoy seis o siete prendas bordadas por ella. Todas, dice, con una historia detrás.
“Hemos hecho blusas, sacos y trajes. Tiene uno color hueso con bordado negro que usó ya como presidenta electa, otro el día de su nombramiento y la blusa de manta con bordado rosa que fue la primera”, detalla.
Para Virginia, sin embargo, la joya de la corona es el vestido púrpura del Grito de Independencia, por lo que representa para su familia, para San Isidro Buensuceso, para Tlaxcala y para las y los artesanos del país.
Sheinbaum, considera, ha enviado un mensaje silencioso: con cada prenda dignifica el trabajo artesanal. No es sólo la tradición lo que se borda, sino horas de trabajo paciente y una técnica que se sostiene con dificultad.
Virginia puede pasar la noche en vela cuando el encargo lo exige. Para el vestido del Grito trabajó con una pequeña lámpara junto a su mesa de costura.
“Es chiquita, pero intensa. Aunque no haya luz del día, sigo bordando a las dos o tres de la mañana”, confiesa.
Ese esfuerzo ocurre en un lugar donde casi nada está garantizado.
San Isidro Buensuceso, la comunidad del municipio de San Pablo del Monte, tiene poco más de 11 mil habitantes y una población mayoritariamente indígena náhuatl. Una parte importante de sus hogares enfrenta rezagos en servicios básicos y empleos formales. La economía es local y de subsistencia. En ese contexto, el bordado que Virginia aprendió de su padre no es una actividad rentable a corto plazo ni ampliamente practicada: hoy solo dos familias conservan la técnica completa. Si una deja de hacerlo, el diseño desaparece.
Virginia lo sabe. Por eso cada puntada es también una forma de resistencia.
La tradición recae en pocas manos
El bordado es una tradición conocida en San Isidro Buensuceso, pero cada vez menos practicada. Hoy, solo dos familias se dedican de forma constante a este oficio en la comunidad, una concentración que pone en riesgo la continuidad de su sello artesanal.
Virginia Arce y su entorno cercano intentan mantener vivo este arte, aunque saben que no basta con saber bordar: se necesita paciencia, constancia y tiempo. “Somos muy poquitos los que trabajamos este bordado. Mi papá tiene 71 años y ya no puede seguir el ritmo de antes. La otra familia también es grande. Los achaques llegan y uno ya no trabaja igual”, reconoce.
Virginia disfruta de su oficio. Al terminar cada pieza siente satisfacción, pero también tiene claro que el bordado es una fuente de ingresos posible y así se lo transmite a sus hijos. “Mi hija está en la preparatoria y mi hijo ya entró a la universidad. Aun así, les digo que aprendan a bordar, para el día que se acabe el trabajo. Ahora ya está reconocido en todo México y es más fácil vender una pieza que antes”, explica.
Ella aprendió a bordar por necesidad. Quizá por eso entiende que sus hijos no se aferran a la máquina. Su mensaje es doble: “tú te me vas a estudiar”, les dice, pero también insiste en que aprendan el oficio. Para Virginia, lo importante es que tengan opciones: un título universitario y, al mismo tiempo, un saber que les permita sostenerse si algo falla.
Más allá de sus hijos, algunos sobrinos han mostrado interés. Son pequeños: el mayor tiene 10 años. “Cuando nos ven trabajar a mi papá y a mí se emocionan. Se suben jugando a la máquina y empiezan a pedalear”, cuenta. No lo ve como juego menor: “que pedaleen ya es ganancia, porque se necesita coordinación de pies y manos”.
Fuera del círculo familiar, Virginia ha visto cómo el entusiasmo inicial de otros jóvenes se diluye. “Quieren aprender, pero se aburren, porque esto es largo. A veces pasan meses o años antes de recibir una retribución. Llega un momento en que se desesperan y se van”, lamenta.
Sabe que dedicarse a la artesanía implica sacrificios y que al inicio las ganancias no son evidentes. “Hay quien dice: ‘mejor me voy a trabajar a otro lado’, porque hay familia que mantener, cuentas que pagar”, admite.
Por eso, quienes aún bordan en San Isidro Buensuceso tienen una tarea clara: transmitir el conocimiento y lograr que no se pierda dentro de la comunidad. No es una misión heroica ni urgente en apariencia, pero sí frágil. Si una generación no toma la máquina, el bordado desaparece. Y con él, una forma de nombrar el lugar.
“Tratamos de que el conocimiento se quede aquí, entre los nuestros”, dice Virginia. “Cuando uno ve los resultados, le va tomando gusto. Es bonito”. Pero también sabe que el tiempo, como el hilo, no espera.