• Impunidad marca lo ocurrido a un año del hallazgo de su cuerpo
• El mejor reconocimiento para mi hija será cuando haya justicia, dice su madre
Soledad Jarquín Edgar
SemMéxico, Ciudad de México, 27 de abril, 2026.- 365 días después del anunció sobre el hallazgo del cuerpo sin vida de Sandra Estáfana Domínguez Martínez, hoy nada ha cambiado, la impunidad sigue.
Para la familia, como para defensora Yésica Sánchez Maya y la amiga de Sandra, actual diputada federal, Aracely Cruz Jiménez lo que hoy prevalece es inacción en el proceso judicial y el silencio de las autoridades, originado por la injerencia de un colaborador del gobernador Salomón Jara Cruz, quien hasta hoy funge como coordinador de los “delegados de paz”, Donato Vargas Jiménez. La respuesta, señalan las entrevistada fue la habitual al tratar de criminalizar a las víctimas.
Sandra Estéfana Domínguez Martínez permaneció desaparecida entre el 4 de octubre de 2024, cuando se le ubicó en María Lombardo de Caso, y el 24 de abril de 2025, cuando 201 días después fue localizada, tras la confirmación de que era Sandra Estéfana, las autoridades dieron una conferencia de prensa el 28 de abril, con el fatal anuncio.
El anuncio del fiscal Bernardo Rodríguez Alamilla, señaló aquella mañana que la activista ayuuk Sandra Estéfana Domínguez Martínez y Alexander Hernández Hernández, habían sido localizados tras casi siete meses en el rancho la Ceiba, ubicado en población de Unión y Progreso Tatahuicapan, Veracruz. El operativo que terminó en enfrentamiento tuvo como resultado que tres personas resultaron muertas, una de ellas Artemio García Torres, quien se decía dueño del predio de 20 hectáreas, una más permanezca prófuga y otra esté detenida.
Desde el primer momento su familia emprendió acciones para la localización de una hija, una madre, hermana y amiga, pero sobre todo de una defensora que enfrentó “interpeló a los poderes del Estado”, señala la codirectora de Consorcio Oaxaca, Yésica Sánchez Maya.
Apenas tres días después de la toma de protesta de la presidenta Claudia Sheinbaum y 35 días de la conformación de la LXVI legislatura federal, se encendieron las alarmas, cuando el 4 de octubre de 2024 se hizo pública la desaparición de Sandra Estéfana Domínguez Martínez, ya que se sumaba a otras ocurridas en 2021, cuando gobernaba el ahora senador morenista Alejandro Murat, se trataba de las defensoras Claudia Uruchurtu, quien puso en jaque la administración de la presidenta municipal de Asunción Nochistlán, por presuntos actos de corrupción, e Irma Galindo, defensora de los bosques Ñuu Savi en la mixteca oaxaqueña.
Diputadas de Morena hacen mutis
Desde el congreso federal, Aracely Cruz Jiménez, afectada por la desaparición de Sandra Estéfana dio una conferencia de prensa, acompañada de apenas unas cuantas diputadas para exigir la desaparición de su amiga, las morenistas oaxaqueñas se replegaron y no acompañaron la exigencia de “aparición con vida”.
Aquel episodio le dejó claro a la petista de qué estaban hechas las diputadas oaxaqueñas que fueron poco sororas, omisas y guardaron silencio, hoy a casi dos años de gestión como diputada federal, Cruz Jiménez sostiene que a Sandra la desaparecieron por “defender los derechos de otras mujeres le costó la vida”.
Al respecto, Sánchez Maya sostiene que lo que se quería era “dar una lección para todas las demás mujeres que defienden derechos”.
La denuncia de abril de 2023
En abril del 2023 a las tres se les recuerda juntas en el zócalo de la ciudad de Oaxaca para hacer pública una red de corrupción erótica que se distribuía en la red social de WhatsApp llamada “megapeda”, creada por quien todavía es funcionario de Salomón Jara Cruz, Donato Vargas Jiménez.
Pero, de acuerdo con lo que se dijo entonces, el problema había iniciado antes con el chat Sierra XXX, este último creado por Humberto Santos Ramírez, quien en 2021 tuvo que renunciar a su candidatura como diputado por el distrito 10 Mixe-Choapan por el parido Morena, sin embargo, hoy es el presidente municipal de Santiago Zacatepec, Mixe.
Los chats estaban compuestos por políticos y servidores públicos de diversos niveles de gobierno, así como líderes sindicales, tal era el caso de Sierra XXX que tenía entre sus integrantes a su creador Huberto Santos Ramírez, Donato Vargas Jiménez; Noe Aldaz, ex dirigente de la sección 22; Azael Santiago Chepi, también de exdirigente de la Sección 22 y a Pablo Díaz Jiménez, exdiputado local.
Años después aparecerá Megapeda, del que es señalado como su fundador Vargas Jiménez cuya lista era de entre 30 y 40 de estos personajes, entre ellos, Francisco Regino Montes, hermano del titular del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, así como Rolando Vásquez Pérez, quien fungía como jefe de Plazas de la Dirección de Recursos Humanos del INPI, así como otros y los antes mencionados.
De estos hechos existen carpetas en la Fiscalía General de Justicia de Oaxaca, así como solicitudes ante la Fiscalía General de la República para que atraiga el caso, sin que hasta ahora se tenga alguna respuesta.
Esta denuncia y el seguimiento a los casos legales que siguieron marcaron y cambiaron todo, sostienen por separado las entrevistadas.
La pérdida es para toda la sociedad
Perdí a una amiga, una consejera, a la persona que me hacía fuerte cuando también fui una víctima, pero la verdad es que detrás de la desaparición y el feminicidio de Sandra Domínguez, perdimos todas, perdió la sociedad.
Así lo explica, Aracely Cruz Jiménez, quien define a su amiga como una mujer valiente, un carácter difícil de encontrar en otras mujeres. Por ello, sostiene que a Sandra Domínguez se le debe “un reconocimiento profundo”, fue una acompañante de otras víctimas de desaparición, de mujeres que sufrieron violencia y de todas aquellas que fueron exhibidas en el chat pornográfico y donde se violó su intimidad.
Ella levantó la voz por todas y nos quitaron a una aliada, por eso ahora “no podemos claudicar, en la defensa de los derechos de las mujeres. se lo debemos a ella, dice sensiblemente emocionada la diputada Cruz Jiménez.
Una lección para todas: calladita te ves más bonita
Sí, agrega, Yésica Sánchez Maya, sin duda perdimos a un elemento importante en la comunidad de mujeres defensoras, una acompañante de otras mujeres en situación de violencia, una madre que perdió a su hija y una hija que perdió a su madre, una hermana responsable.
Para la defensora de derechos humanos de las mujeres, reconocida en México y Latinoamérica, la desaparición de Sandra Domínguez Martínez y su feminicidio tocó a la comunidad de defensoras. Fue una lección para todas, lamenta profundamente.
“Quienes lo hicieron sembraron terror, cualquiera que defienda derechos puede terminar como víctima de esos terribles delitos que le costaron la vida a Sandra Domínguez, sin duda, desde entonces sembraron miedo, uno que es colectivo, evidente, una mujer empoderada que pone su voz, su destino puede ser el asesinato”, dice a sabiendas de lo que expresa.
Sánchez Maya considera que el feminicidio de Sandra fue una respuesta a esa mujer que “interpeló los poderes, hasta entonces intocados, los poderes locales”, además de pretender, sin logarlo, deslegitimar la lucha de Sandra entre las y los hablantes de Ayuujk jää’.
Fue una lección para todas, nos recordaron aquel viejo y anquilosado refrán de “calladitas te ves más bonita”, mientras persiste la permisibilidad, la complicidad y la impunidad que favorece a un Donato Vargas Jiménez, protegido por el secretario general de Gobierno, José de Jesús Romero López y su propio jefe, el actual gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz.
Tras su desaparición y feminicidio, en lugar de justicia para Sandra tenemos un silencio total del Estado, que no se hace cargo de nada.
Sandra Domínguez memoria viva
“Yo como todas las madres de este país, seguiré exigiendo justicia para mi hija”, dice con pesar Aracely Martínez y apunta que su hija, siempre llena de vida, nunca debió morir de esa manera.
“Lo único que pido es que las autoridades actúen que no dejen su feminicidio en la impunidad”, deja en claro.
En entrevista, la familia de Sandra exhibe que hasta hoy nada ha sucedido con el proceso que lleve a la justicia, aunque sí hubo una revictimización por parte de las autoridades que evidentemente exhibieron la falta de capacidad del funcionariado.
Kisha Domínguez Martínez, odontóloga de profesión, sostiene que más allá de la voluntad para alcanzar el objetivo, en las instituciones los puestos públicos, administrativos u operativos son ocupados por personas que no están debidamente preparadas para ello, de ahí que ella misma ofreció sus conocimientos para identificar a su hermana y terminar con ese letargo burocrático revictimizante, pues le habían advertido que “no podían identificar los cuerpos” y que tendrían que esperar, “fue durísimo”.
Como el resto de su familia, lamentó que los perpetradores sigan ocupando los mismos cargos. Mientras el gobierno quiere maquillar todo, utilizar las cosas para la conveniencia de otros, “nosotras tenemos la verdad”, sostiene tajante.
Kenia Domínguez Martínez, refiere que su hermana Sandra fue no sólo mi hermana mayor, sino también un pilar en su vida, nuestro refugio, la persona que nos ayudaba en una emergencia, una profesionista que yo admiraba, “tengo presente que me quitaron a alguien que tenía que seguir en esta tierra”.
La cadena de impunidad tiene nombres y apellidos, Kishia tiene una lista en su memoria, se trata de funcionarios del gobierno estatal que fueron omisos con ellas. Todos tienen que ver con las víctimas y los derechos humanos, como Héctor Eduardo Vila Ortiz, entonces titular de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención Integral a Víctimas de Oaxaca; Flor Estela Morales, coordinadora para la Atención de los Derechos Humanos de Oaxaca; y la extitular de la Secretaría de las Mujeres, Anahí Sarmiento Pérez, que guardaron convencional silencio; así como personal de la Fiscalía General de Justicia de Oaxaca.
También escribieron cartas públicas dirigidas a la presidenta Claudia Sheinbaum, cartas que se quedaron sin respuesta, como también no ha habido respuesta alguna del Congreso de la Unión, salvo la voz de la diputada Aracely Cruz Jiménez, hay silencio.
En cambio, dice Kenia tuvimos el apoyo y la solidaridad de las organizaciones de la sociedad civil como Consorcio Oaxaca y Sol Rojo, entre otras.
Reconocimiento es justicia
Para las tres integrantes de esta familia a Sandra Domínguez se le debe el reconocimiento por lo que fue, una defensora de las mujeres, una que alzó la voz por todas, una mujer valiente y fuerte, una mujer cuyas palabras tenían peso, apuntan las hermanas Domínguez Martínez, pero Aracely Martínez, su madre, sostiene que no habrá mejor reconocimiento que la justicia.
SEM/sj




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