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Bloqueo económico y financiero a Cuba, otra vuelta de tuerca

• El bloqueo es el mayor obstáculo para la recuperación económica del país
• 5 días de restricciones equivalen al financiamiento necesario para reparar una central termoeléctrica

Dixie Edith
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 22 de septiembre 2025.- Entre marzo de 2024 y febrero de 2025 el bloqueo impuesto por los Estados Unidos a Cuba causó pérdidas estimadas en 7 mil 556 millones de dólares, lo que representa 49 por ciento más respecto al período anterior, dijo el canciller de la nación caribeña, Bruno Rodríguez Parrilla, en conferencia de prensa en La Habana.

Durante la presentación del informe más reciente sobre los efectos de esa política de sanciones económicas, comerciales y financieras, Rodríguez Parrilla explicó que el aumento exponencial de los daños en el último período se debe, fundamentalmente, a la reducción de ingresos por exportaciones de bienes y servicios, estimada en 2.608 millones de dólares, y a la reubicación geográfica del comercio cubano, con pérdidas superiores a 1.212 millones.

Tomando como referencia el valor del oro en el mercado internacional para evitar las fluctuaciones del dólar, los daños superan los 2,1 billones de dólares, una cifra extraordinaria para cualquier economía, especialmente para una nación insular e inmersa en una aguda crisis económica como Cuba.

El bloqueo es el mayor obstáculo para la recuperación económica del país, ya que crea barreras estructurales que afectan todas las formas de gestión económica, tanto estatales como no estatales, precisó el funcionario.

Historia larga y difícil

Rodríguez Parrilla también enfatizó que el bloqueo, definido como el sistema de sanciones unilaterales más prolongado de la historia moderna, ha sido aplicado de manera extraterritorial y viola el derecho internacional.

La Proclamación Presidencial 3447, firmada por el presidente John F. Kennedy en febrero de 1962, se considera la medida que lo inició formalmente y consistió en el embargo total del comercio con Cuba, en el marco de la Ley de Comercio con el Enemigo (1917).

Sin embargo, esa decisión inicial se fue complejizando con leyes como la Torricelli (1992), promulgada por George H. W. Bush y la Helms-Burton (1996), firmada por Bill Clinton, que fueron configurando una maraña de medidas y sanciones, incluidas muchas de carácter extraterritorial, agudizadas con la llegada al poder de Donald Trump.

El canciller cubano enfatizó que, a precios corrientes, los daños acumulados en más de seis décadas superan los 170.677 millones de dólares.

El 18 de octubre de 2024, Cuba presentó su IX Informe Periódico ante el Comité para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw).

Ese Comité «reconoció el impacto negativo del bloqueo económico, comercial y financiero en el disfrute de los derechos humanos de las mujeres y niñas en Cuba; así como los daños derivados de la injusta inclusión de Cuba en la lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo», precisa el texto presentado en el encuentro con la prensa.

Ya en 2021 el informe Derecho a vivir sin bloqueo. Impactos de las sanciones de Estados Unidos en la población cubana y la vida de las mujeres, realizado por la organización internacional Oxfam, había presentado historias de vida y datos que mostraron el impacto negativo de las medidas impuestas por las administraciones estadounidenses contra Cuba por casi seis décadas.

Helena Gentili, entonces representante de Oxfam en la nación caribeña, consideró que estas medidas obstaculizan el desarrollo de capacidades y proyectos propios, con liderazgo y ejercicio pleno de los derechos de las personas, principalmente de los grupos más vulnerables como mujeres, infantes, personas con necesidades especiales y enfermedades crónicas.

Incluso, en medio de la pandemia causada por la covid-19, no se flexibilizaron las medidas, lo que limitó el acceso de Cuba a insumos y recursos internacionales.

Impactos del día a día

Sesenta días de bloqueo equivalen al costo total del combustible necesario para satisfacer la demanda nacional de electricidad durante un año, lo que representa mil 600 millones de dólares, refiere el informe.

Igualmente, cinco días de esta política restrictiva equivalen al financiamiento necesario para reparar una central termoeléctrica.

Tales datos no son menores para un país afectado por prolongados y sistemáticos apagones y con una infraestructura eléctrica dañada por años sin los mantenimientos necesarios.

Entre 2024 y 2025, la generación eléctrica -por fallas en los equipos, la incidencia de dos huracanes y la falta de combustible-, ha enfrentado una aguda crisis, con afectaciones de más de 1.500 mega watts diarios, incluidas tres desconexiones del Sistema Electroenergético Nacional entre octubre y diciembre de 2024 y dos más en marzo y septiembre de este año.

En el ámbito de la salud, en tanto, 16 días de bloqueo, con daños calculados en 339 millones de dólares, equivalen al financiamiento del Cuadro Básico de Medicamentos para toda la población cubana, que cuenta con 651 renglones, 250 importados y 401 de producción nacional, con una afectación del 69 por ciento. De ellos, hay 364 medicamentos en falta hoy, lo que representa 56 por ciento del total.

En la educación, por solo poner otro ejemplo, los efectos del bloqueo en el periodo comprendido en el reporte se estiman en 89 millones 771.000 dólares.
«Tenemos limitaciones en la base material de estudio, como libros de textos, cuadernos de trabajo, diccionarios especializados, mapas, laboratorios, entre otros, para el desarrollo de las clases de los idiomas», declaró para el informe Lisandra Guerra Sosa, profesora del municipio de Bayamo, en la provincia Granma, a poco más de 600 kilómetros al este de La Habana.

Guerra Sosa dijo que las sanciones también están detrás de la insuficiente disponibilidad técnica de computadoras, televisores y piezas de repuesto para desarrollar el proceso con calidad.

El 28 y 29 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas discutirá el proyecto de resolución titulado «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba».
Más del 80 por ciento de quienes viven en Cuba nacieron bajo los efectos de esa medida coercitiva que genera daños emocionales, angustia, sufrimientos y privaciones que no son posibles de cuantificar, insistió Rodríguez Parrilla.

SEM-SEMlac/de

De cómo las niñas de La Laguna irrumpieron en la Fiesta de los Arcos

  • Cuando un gasoducto amenazó a su comunidad en 2019, las niñas del pueblo chichimeca de San Juan Bautista de la Laguna se unieron con sus abuelas para impedir que la empresa se apoderara de sus tierras y de su agua.
  • Esa participación derivó en la inclusión de las niñas en la Fiesta de los Arcos, donde en 2023 desfilaron por primera vez en 300 años

Erika Erandi / Quinto Elemento

SemMéxico/El Occidental, Jalisco, 22 de septiembre, 2025.- Suenan la tambora, la chirimía, el trombón y la tuba. Ese 24 de enero, entre los altares que procesionan por las calles, destaca uno adornado con flores rosas, moradas y azules. Son doce entusiastas niñas de La Laguna, de entre 8 y 15 años —en lugar de hombres, como es lo habitual—, quienes cargan sus 90 kilos. Ondean pañoletas con la imagen de la Virgen de la Candelaria, y en el centro de la estructura se lee “Arco de las Niñas”.

En 2023, en el pueblo indígena de San Juan Bautista de la Laguna, en Lagos de Moreno, Jalisco, sus habitantes vieron por primera vez en 300 años cómo las niñas se convertían en protagonistas de la Fiesta de los Arcos, con la que celebran anualmente a la santa patrona del agua. 

Las niñas encontraron complicidad en el cariño de sus abuelas, que inspiradas por su energía y creatividad les dieron su respaldo. Históricamente, las niñeces y las mujeres se limitaban a observar el paso de los arcos, pero había llegado el momento de “inventar” algo nuevo. 

Formados por estructuras de carrizo, madera o herrería coronadas por una cruz de la que surgen ocho rayos que apuntan al cielo, los arcos representan a los diez barrios del pueblo: Torrecillas, Rancho de la Virgen, El Lindero, Ladera Grande, Orilla del Agua, El Bajío, Ladera Chica, La Isla, Buenavista y Pueblo de Moya, en los que viven alrededor de 14 mil 500 personas. Sus habitantes se dedican, principalmente, a fabricar ladrillo rojo para la construcción y a tejer canastos y figuras de tule. 

Construir un arco materializa la comunalidad de los pueblos, ya que está formado por piezas pequeñas que, al coserlas o engarzarlas, simbolizan la unión de las personas y les da una identidad común. Cada año, una familia de cada barrio es la encargada de crearlo.

Que las niñas se unieran a la fiesta, dice Liliana Facio, antropóloga de Ladera Chica, significó reconocer que ellas también intervienen “en la decisión de lo que se hace en su territorio”. Para lograrlo tuvieron que enfrentarse a quienes se oponían a la participación de las niñas porque había que “cuidar las tradiciones”; eso le dijeron a Isidra Facia, doña Chila, los miembros del Consejo de la Laguna, pero ni las abuelas ni las nietas se dejaron. Después de ganar la lucha contra una empresa gasera, estaban listas para dar esta batalla. 

En el pueblo somos libres, yo pienso que a nadie le tenemos que pedir permiso—contestó doña Chila.

Y así fue como el Arco de las Niñas pudo desfilar.

‘Peligro de muerte’

Esta historia de autonomía comenzó en mayo de 2019, cuando los habitantes de La Laguna, un etnoterritorio chichimeca de tierras fértiles —un “pueblo de agua” donde el recurso hídrico comenzó a escasear desde que numerosas empresas se instalaron en la zona—, lucharon contra la instalación de un gasoducto de la empresa Gas Natural del Noroeste. Una defensa que asumieron también las niñas en compañía de sus abuelas. 

Josefina Rocha, una de las pobladoras, recuerda que la empresa quería abrir canales en la tierra e instalar los ductos bajo sus casas, sus escuelas y su laguna para extraer gas natural durante 60 años; para impedirlo, decenas de habitantes se plantaron a la orilla de la carretera México 80. “Mi abuelita iba porque no nomás iba a afectar a una persona, sino a todos”, dice su nieta Kenia, entonces de siete años.

La empresa argumentaba que el gas natural es ecológico por estar compuesto principalmente de metano, un gas que se descompone más rápido que el dióxido de carbono —que resulta de quemar combustibles fósiles como el petróleo—, y por eso ofrece beneficios climáticos, pero algunos estudios cuestionan esta afirmación, debido a las emisiones contaminantes asociadas a la producción del gas de esquisto. 

Cuando empezaron a marcar las paredes de su casa y las de sus vecinos para la instalación del gasoducto subterráneo, doña Chila, vecina del Lindero, advirtió:

Ese es un peligro latente, es un peligro de muerte; imagínate una explosión, una fuga.

La comunidad lagunera se organizó contra el acoso de los ingenieros y la insistencia de que vendieran sus casas y terrenos a precios bajos. “Borramos las marcas que habían puesto para pasar los tubos de gas”, recuerda Luz, entonces una adolescente de 15 años.

El 13 de mayo de 2019, cuando los habitantes se manifestaron bajo la consigna “NO al gas natural en el pueblo de La Laguna“, fueron reprimidos por la policía estatal de Jalisco, que detuvo a tres vecinos, quienes, gracias a la presión social, salieron libres al día siguiente.

La gente estaba también molesta porque la empresa gasera operaba sin permisos, con el respaldo del gobierno municipal. Su mayor temor era que se apropiaran de la laguna. En años anteriores, se supo de funcionarios que permitieron a las industrias administrar los pozos del pueblo. Una de sus exigencias era que se respetara su derecho al agua.

Hay veces que los políticos quieren ganar a fuerzas para poder quitarnos pedazos de tierra, dejarnos sin agua—advierte Kenia.

Tras una Misión Civil de Observación de Derechos Humanos —integrada por más de 15 organizaciones civiles—, realizada para documentar las violaciones a los derechos humanos causadas por el proyecto, un juez de distrito otorgó el amparo 1113/2019, que ordenaba la suspensión del gasoducto mientras la empresa no presentara los permisos otorgados por la Secretaría de Energía o la Comisión Reguladora de Energía. 

Acuerparse entre todas

Del amor por su pueblo y su capacidad para organizarse brotó la lucha. El 28 de mayo nació oficialmente el Campamento contra la Instalación del Gasoducto en La Laguna, a la orilla de la carretera México 80, en el barrio del Lindero. Niñas, niños y jóvenes se establecieron en el lugar; dormían en carretillas, casas de campaña y carpas para impedir que los policías estatales abrieran paso a la maquinaria de la empresa.

Las mujeres sostuvieron en gran parte el campamento; hubo turnos de vigilia, cocina colectiva, recaudación de fondos. Y las niñas participaron activamente. Luz, Kimberly, Kenia, Fer, Keily, Estrella, Carol y Luz asistían a las asambleas y vigilaban junto a sus familias que la obra no avanzara. “Defendíamos nuestro territorio, nuestras tierras, la vida de nosotros”, dice Luz.

Como un rayo de sol en un día nublado, el campamento se convirtió en una red de cariños y ternuras. “Yo la cuidaba a ella, y ella a mí”, dice Kenia sobre su abuela, doña Josefina, al recordar el lugar donde, mientras jugaba, construía un camino hacia la autonomía y la libertad en compañía de sus amigas.

La estrategia dio frutos. La Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió la Recomendación 26/2020 que obligaba a las autoridades a reconocer a San Juan Bautista de la Laguna como pueblo originario, y a la reparación del daño a sus habitantes por los derechos vulnerados —como a la manifestación pacífica y a la protección del medio ambiente— por los gobiernos estatal de Jalisco y municipal de Lagos de Moreno. El gasoducto fue detenido.

El 24 de enero de 2024, las y los laguneros recorrieron el pueblo con sus arcos, que ofrendaron a la Virgen de la Candelaria. / Foto / Elizabeth Limón Ahumada

Pero la victoria dejó una comunidad que necesitaba fortalecer su tejido social, debilitado por la confrontación con la empresa y las autoridades, que provocó desconfianza y divisiones internas, y hacerlo mediante el reconocimiento de su identidad indígena era la mejor opción. La Fiesta de los Arcos, que según Liliana, la antropóloga, “nos ha permitido convivir independientemente de las posturas políticas”, era el espacio ideal. Pero históricamente había sido “hecha por las mujeres y disfrutada por los hombres”, con poca intervención femenina en las decisiones.

Por ello, los habitantes organizados, junto a la colectiva Gata Azul, integrada por mujeres jóvenes de La Laguna, apostaron por fortalecer los lazos comunitarios. Fue así como decidieron impulsar la participación infantil. Una semana antes de la fiesta de 2023, convocaron a las niñas en el mismo lugar donde estuvo el campamento para construir su propio arco.

Ya habían comenzado a armarlo cuando doña Chila, mientras preparaba el mole para la fiesta, recibió una llamada. “No se va a poder porque no hay permiso”, le dijo alguien del Consejo de La Laguna. Pero ellas decidieron resistir hasta lograrlo.

Cerca de las once de la noche, las niñas y niños comenzaron a enrollar con telas la estructura del arco. Sus manos pequeñas cosían las grandes flores sobre cada rayo. Se turnaban en la elección de las pañoletas, e imaginaban cómo se verían ondeando al viento. 

Los arcos miden más de cinco metros de altura, y se necesitan por lo menos diez personas para llevarlos. La gente baila al ritmo de la banda mientras recorre el pueblo cargándolos, hasta llegar al templo, donde los ofrendan a la virgen. “Se siente mucha emoción y felicidad”, dice Kimberly.

Desde 2023, los arcos se han multiplicado, y la mitad son llevados por niñas y niños, incluso de edad preescolar.  

Un año después, en septiembre de 2024, San Juan Bautista de la Laguna consiguió su reconocimiento como pueblo chichimeca y fue integrado al Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas. La Fiesta de los Arcos contribuyó a respaldar esa decisión.

Cuando procesionan, las y los laguneros no solo cumplen con una tradición. Sostienen también la memoria de una lucha, la fuerza de una comunidad que dijo no al despojo y sí a la vida. Un arco que les recuerda que defender el agua y el territorio también es cosa de niñas.

  • Esta historia es la versión escrita del pódcast “Jalisco: Morritas y abuelas haciendo y heredando comunidad”, cuya investigación y guion fueron realizados por Elizabeth Limón y Diana Maciel. Forma parte de la serie “Periodismo de lo Posible: Historias desde los territorios” —proyecto de Quinto Elemento Lab, Redes A. C., Ojo de Agua Comunicación y La Sandía Digital—, que también puede ser escuchada aquí: https://periodismodeloposible.com/.

“Sujo” se corona como la Mejor película en la edición 67 de los Premios Ariel

  • De 17 nominaciones, “Pedro Páramo” consiguió sólo siete premios. “La cocina” alcanzó cinco
  • La dupla de directoras Astrid Rondero y Fernanda Valadez venció a “Pedro Páramo” en las categorías principales

Froylan Escobar Lara

SemMéxico/El Sol de México, Puerto Vallarta, 22 de septiembre, 2025.- Con “Sujo”, la dupla de directoras Astrid Rondero y Fernanda Valadez venció a “Pedro Páramo” en las categorías principales de la edición 67 de los Premios Ariel.

Mejor Película, Dirección y Coactuación femenina fueron las estatuillas con las que “Sujo” se posicionó como la ganadora frente a la ópera prima de Rodrigo Prieto, quien desde las nominaciones se ubicó como la favorita al contar con 17 menciones.

“Es una celebración del cine mexicano, felicitar a todos los nominados, a los ganadores, a todos los que hacemos cine. Esta película se hizo con la colaboración de mucha gente, de instituciones, la UNAM. Esta película se ha hecho con la colaboración de un equipo joven que creemos que el cine debe de ser más diverso, debe de hablar de nuestros tiempos, es la posibilidad para que reflexionemos aquello que nos duele tanto”, afirmó Fernanda Valadez sobre el escenario.

“Todas las vidas de todos merecen ser hermosas, bellas, felices y justas y esta película, eso quería hablar”, agregó Astrid Rondero.

Al grito de “Goya, Goya, cachún, cachún ra ra, Goya, ¡Universidad!”, fue como celebró todo el equipo de la película ganadora, al término de la ceremonia.

“Pedro Páramo”, filme que lleva a la pantalla grande la novela de Juan Rulfo, consiguió siete estatuillas plateadas en las categorías técnicas como Diseño de arte, Efectos especiales, Visuales, Fotografía, Maquillaje, Vestuario y Coactuación masculina, para Héctor Kotsifakis.

Detrás de esta quedó el filme “La cocina” de Alonso Ruizpalacios que destacó en Guion adaptado para Ruizpalacios, Música original para Tomás Barreiro, Sonido para Javier Umpierrez, Isabel Muñoz Cota, Michel Coutolenc y Javier Baksht, Edición para Yibrán Asuad y Actor para Raúl Briones. Los últimos dos ganadores externaron su postura en contra de las situaciones políticas de ciertos países.

Discursos poderosos

En vez de mencionar un discurso, Asuad calló y pidió silencio para las víctimas de Israel. “Por miles de víctimas del estado genocida de Israel guardaremos silencio”, dijo el editor mientras levantaba su pashmina.

Por otro lado, Briones fue directo, tanto contra Israel como con el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. “En nombre de todas las personas migrantes del mundo, fuck ICE, fuck you Donald Trump, fuck your administration, tú eres un psicópata y un criminal, que viva Palestina y que muera el estado genocida de Israel”, exclamó.

En el caso de la cinta “No nos moverán” logró cuatro premios en categorías como Revelación actoral para José Alberto Patiño, Ópera prima para Pierre Saint Martin y uno para Luisa Huertas, como Mejor Actriz, a quien dedicó su premio a las madres buscadoras.

“Este Ariel dedico a todos los muertos y desaparecidos en nuestro país en todas las luchas y a las madres buscadoras, a las que se no se les tomó en cuenta hace unos días, el cine vive, la lucha sigue, 2 de octubre no se olvida”, expresó Huertas.

Homenajes en la premiación

La gala, misma que se llevó a cabo en el Centro Internacional de Convenciones Puerto Vallarta, tuvo dos reconocimientos especiales. El primero fue el reconocimiento al Mérito Cinematográfico del Cine Mexicano que se le otorgó al filme “Amores perros”, por el 25 aniversario de su lanzamiento.

Acto seguido, Julieta Venegas, Ely Guerra y el rapero Pato Machete, se apoderaron del escenario para ofrecer un breve espectáculo musical, en donde interpretaron temas como “Amores perros”, “Sí señor” y “De perros amores”, del soundtrack de la cinta de Alejandro González Iñárritu.

A Guillermo del Toro le fue concedida la medalla al Mérito Cinematográfico por sus aportaciones al cine, sin embargo, el cineasta no pudo asistir por compromisos laborales.

“Quiero agradecer muchísimo este premio, significa mucho para mí porque es un reconocimiento al amor y a la fe que tengo por México, a la nación mexicana, la población del cine mexicano, la exhibición de cine mexicano, la restauración, etcétera. Y eso para mí es muy importante porque un árbol sin raíces no es árbol. Muchas las gracias a la Academia”, dijo Del Toro a través de un video.

¿Quién ganó el Ariel de Oro?

Fueron dos personalidades y una organización los que recibieron el Ariel de Oro, en esta edición.

Con una gran emoción, a punto incluso del llanto, Patricia Reyes Spíndola agradeció el galardón que le fue otorgado por lo cosechado a través de 53 años de carrera.

“Estoy muy emocionada y que me lo haya entregado María Rojo que es un ícono del cine nacional, lo agradezco profundamente, agradezco a la Academia, mi familia, a mis hermanos, sobrinos, a mi pareja, a todos mis compañeros que me han acompañado en estos años de carrera.

“Quiero compartir con toda la gente de cine, con el crew porque es un trabajo en equipo”, comentó la actriz sobre el escenario, quien vistió elegante, con un vestido blanco combinado con un reboso naranja.

Jaqueline Andere fue la segunda actriz que recibió la estatuilla dorada.

“Agradezco con todo mi cariño y mi amor a la Academia por este reconocimiento, representa el Oscar mexicano, también quiero recordar este Ariel no solo es para mí, sino a la gente que me ayudó desde que empecé como Luis de Llano Palmer, Ernesto Alonso y Luis Buñuel.

“Quiero dedicarle este Ariel de Oro a la razón de mi vida, a la que más amo en este mundo, mis nietos, mi yerno y a todos ustedes, felicitarlos por el gran cine que hacen, que están haciendo ahorita, muchas gracias y adiós”, sostuvo Andere, quien cumplió 67 años de carrera ininterrumpida.

El Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica también fue galardonado; su secretario general, Felipe Marino a través de su discurso, invitó a los inversionistas y productores a que den un mejor trato a los trabajadores de la industria.

AMACC de fiesta

El presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) tomó un breve espacio para notificar que la academia cumplirá 80 años de existencia el próximo 2026.

Entre los retos a superar no sólo destacan los obstáculos económicos, sino también los de las nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial.

En otros temas, pidió con urgencia la aprobación de la nueva Ley Federal de Cinematografía y abogó por los migrantes.

“La comunidad cinematográfica nacional estamos atentos de su aprobación y puesta en marcha (de la Ley). Confiamos en que esto suceda pronto. Vivimos tiempos de ideas abiertas. Sí, nuestros hermanos migrantes enfrentan momentos difíciles, debemos solidarizarnos con ellos, las crisis humanitarias y las guerras desgarran el tejido de la humanidad.

“Desde aquí abogamos por una cultura de paz y de respeto a los derechos humanos en el mundo. Esta noche, unidos por el premio Ariel, reafirmamos que nuestra industria no es solo decoración cultural, sino memoria viva, conciencia activa, faro de resistencia y esperanza”, aseveró Casas.

SEM-El Sol de México/fel

La igualdad de género se debate entre progreso y reacción

  • Una familia rural en Colombia adquiere destrezas digitales dentro de un programa manejado por la organización educativa Sole.
  • Cerrar esa y otras brechas en camino a la igualdad de género está entre los ODS que se encuentran en una encrucijada

SemMéxico/IPS, Ciudad de México, 22 de octubre, 2025.- La igualdad de género en el mundo está en una encrucijada, porque puede alcanzarse con inversiones y políticas adecuadas, pero se frena con la reacción contra los derechos de las mujeres y la desfinanciación de iniciativas igualitarias, advirtió un nuevo informe de entidades de las Naciones Unidas.

“Las inversiones específicas en igualdad de género tienen el poder de transformar sociedades y economías”, afirmó Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres, que preparó el informe “Panorama de Género 2025” junto con el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (Desa) de las Naciones Unidas.

Un ejemplo que mencionó Bahous es que “tan solo cerrar la brecha digital de género podría beneficiar a 343,5 millones de mujeres y niñas en todo el mundo, sacar a 30 millones de la pobreza para 2050 y generar un aumento de 1,5 billones (millones de millones) de dólares en el producto bruto mundial para 2030”.

Basándose en más de 100 fuentes de datos, el informe monitorea el progreso de las mujeres y las niñas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) asumidos como de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

Muestra que, a tan solo cinco años de la fecha pautada para esos logros en los 17 ODS adoptados para mejorar la vida humana y la del planeta, el mundo va camino de incumplir todos los indicadores del ODS5, de igualdad de género.

Reconoce el informe los progresos, pues las niñas ahora tienen más probabilidades que nunca de completar la escuela, y la mortalidad materna disminuyó casi 40 por ciento entre 2000 y 2023.

Las tasas de violencia de pareja son 2,5 veces menores en países con medidas integrales contra la violencia (es decir, leyes, políticas, mecanismos institucionales, investigación y datos, prevención, servicios y presupuestos) que en aquellos con protecciones deficientes.

El liderazgo de las mujeres en las negociaciones sobre el clima se ha duplicado. Y en los últimos cinco años, 99 leyes nuevas o reformadas erradicaron la discriminación.

Pero, al mismo tiempo, una reacción sin precedentes contra los derechos de las mujeres, la reducción del espacio cívico y la creciente desfinanciación de las iniciativas de igualdad de género amenazan los logros alcanzados con tanto esfuerzo.

Si las tendencias actuales continúan, el mundo llegará a 2030 con 351 millones de mujeres y niñas viviendo aún en la pobreza extrema.

Se estima que actualmente 9,2 por ciento de las mujeres y niñas viven en pobreza extrema, en comparación con 8,6 por ciento de los hombres y niños. Y el año pasado 46,4 por ciento de las mujeres en edad laboral estaban empleadas, en comparación con el 69,5 por ciento de los hombres.

Los conflictos son cada vez más letales para las mujeres y las niñas. Hoy en día, 676 millones de mujeres y niñas viven al borde de un conflicto mortal, la cifra más alta registrada desde la década de 1990.

El año pasado 64 millones más de mujeres adultas padecían inseguridad alimentaria moderada o grave en comparación con los hombres adultos.

A nivel mundial, 70 por ciento de los hombres usaron internet en 2024, en comparación con 65 por ciento de las mujeres. En los países menos desarrollados, apenas 29 por ciento de las mujeres están conectadas, en comparación con 41 por ciento de los hombres.

Datos sobre otros ODS también muestran que el mundo está retrocediendo en materia de igualdad de género, “pero también nos indican que, con inversión y voluntad política, esta tendencia puede revertirse”, apuntó Li Junhua, secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Económicos y Sociales.

“La acción acelerada y las intervenciones centradas en los cuidados, la educación, la economía verde, los mercados laborales y la protección social podrían reducir el número de mujeres y niñas en situación de pobreza extrema en 110 millones para 2050”, dijo Li.

El rendimiento económico acumulado estimado para los 25 años que distan de esa fecha se estiman en 342 billones de dólares, apuntó el responsable del Desa.

Bahous afirmó que la Agenda de Acción de Beijing+30 -adoptada a 30 años de la Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995 en la capital china- ofrece “un camino claro hacia los derechos, la igualdad y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas”.

“Describe seis áreas prioritarias para una implementación acelerada: erradicación de la pobreza, cero violencias, igualdad de poder y liderazgo, justicia climática, paz y seguridad, y plena participación en la revolución digital”, recordó Bahous.

Bahous expresó que “amplificar las voces de las jóvenes y las niñas es transversal a estas seis áreas”, y animó a todos los líderes a que se comprometan a invertir y a optar por “un mundo donde los derechos de las mujeres se garanticen a gran escala y los beneficios sean compartidos por todos”.

SEM-IPS 

Aumentan suicidios de presuntos feminicidas: van 66 en el año

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  • Durante la primera mitad del año se han registrado 66 casos, cifra que supera los registros de 2023 y 2024
  • La Corte estableció que una persona comete un feminicidio cuando por motivos de género asesina a una mujer 

Roxana González

SemMéxico/El Sol de México, Ciudad de México, 22 de septiembre, 2025.- De enero a junio del año en curso se registraron 338 casos defeminicidio en todo el país. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), 66 personas que cometieron dicho delito se suicidaron.

Los registros con los que cuenta la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) indican que la Ciudad de México, el Estado de México y Morelos, son los estados que concentran más suicidios de presuntos feminicidas.

La información a la que El Sol de México tuvo acceso destaca que la cifra del suicidio de los perpetradores de feminicidio va en aumento ya que en el año 2023 se contabilizaron 40; en 2024, 47 y en lo que va del 2025 suman 66 en los primeros seis meses.

Cabe destacar que de los casos de feminicidio registrados este año, en 36 los asesinatos fueron cometidos por elementos policíacos pertenecientes a diversas corporaciones de seguridad.

Apenas la semana pasada, Karla Cecilia fue asesinada en plena vía pública de una colonia del estado Chihuahua, minutos después, su agresor, un policía preventivo de nombre Manuel Álvarez Alvidrez, se suicidó con la misma arma con la que atacó a Karla, según refieren informes de la Fiscalía estatal.

En julio pasado, el caso de Oscar Valerio se hizo viral en redes sociales luego de que el agresor de 58 años publicó en Facebook varios videos en los que anunciaba sus intenciones de asesinar a su esposa y quitarse la vida.

El hombre, originario de la comunidad de Benito Juárez, en Zacatecas, difundió los materiales audiovisuales con mensajes en los que intentaba justificar el crimen.

Tras la publicación de los videos, la Secretaría de Seguridad Pública de Zacatecas informó que recibió una llamada al número de emergencia 911, lo que permitió movilizar a elementos policiacos hacia la vivienda de la pareja.

Sin embargo, cuando las autoridades llegaron al domicilio, encontraron los cuerpos sin vida de ambos. Según el comunicado oficial, “se presume que el sujeto le disparó a su pareja con un arma tipo revólver calibre .22 y, finalmente, se quitó la vida”.

Se presume que el sujeto le disparó a su pareja con un arma tipo revólver calibre .22 y, finalmente, se quitó la vida

De acuerdo con el Código Penal Federal, las penas por feminicidio en México van de 30 a 60 años de prisión con el agravante de que si la víctima es menor de edad o con discapacidad, o si el agresor es un servidor público que se aprovecha de su cargo para cometer el delito.

Para la psicóloga Mariela Espinosa, no pueden pensarse estos suicidios fuera de relaciones de violencia y dependencia emocional, donde hay un varón que controla y una mujer que es controlada.

Además, de acuerdo con Espinosa, la agresión contra la mujer puede expandirse a otras personas cercanas como son los hijos. “También se dan los casos que en el afán de dañar a la mujer dañan lo que más aprecian que son los hijos: Sucede lo mismo, les quita la vida y al darse cuenta de que ya no pueden ser un aparato de manipulación, pierde sentido la vida”, agregó.

La psicóloga destacó que el suicidio del agresor tiene como consecuencia directa la imposibilidad de alcanzar justicia por la víctima, ya que cuando un feminicida decide acabar con su vida no hay justicia. “No hay investigación, no hay restitución de la verdad sobre los daños padecidos por la víctima, no hay reparación para sus familiares y allegados, pues no hay quien responda por el hecho; así, definitivamente el crimen queda impune”, agregó la experta.

De acuerdo con la información de diversas fiscalías estatales en las que se tienen registro, la mayoría de los femicidios seguidos de suicidio del agresor están asociados al uso de armas de fuego, lo que para Espinosa no es casual, ya que éstas aparecen como símbolos de virilidad asociados al poder, la fuerza y la agresividad. “Otro es que los agresores se quitan la vida ante el temor de enfrentar la sanción social y las consecuencias judiciales, es decir muchos años en prisión”, agregó la experta.

SEM-El Sol de México/rg

Emprender y maternar: mujeres cubanas comparten retos y aprendizajes

  • Emprender siendo mamá presenta su sexta edición
  • El taller ha sido punto de encuentro para compartir experiencias sobre los equilibrios y tensiones

Lisandra Fariñas
SemMéxico/SEMlac, La Habana, 22 de septiembre, 2025.- Historias de vida, culpas compartidas, aprendizajes y orgullo materno se entrelazaron en la sexta edición de Emprender siendo mamá, un espacio de reflexión que reunió el pasado 19 de septiembre a mujeres cubanas que han hecho del emprendimiento y la maternidad un camino paralelo y desafiante.


La cita, organizada por primera vez de manera conjunta por los proyectos Los colores de Isa y To’Pensao, con el apoyo de la Red Cubana de Mujeres Emprendedoras y la Asociación Hermanos Saíz, tuvo como sede el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, en la capital.


Durante las cinco ediciones anteriores, el taller ha sido punto de encuentro para compartir experiencias sobre los equilibrios y tensiones entre los negocios y la crianza.


En esta ocasión, las participantes regresaron para cerrar un ciclo y abrir nuevos debates en torno a culpas, tiempos, divorcios, redes de apoyo, finanzas, sororidad, autocuidado y la siempre compleja relación entre los sueños profesionales y las demandas de la maternidad, explicó Zailin Pérez Zaldívar, fundadora de Los colores de Isa, una iniciativa centrada en el bienestar y disfrute de infantes, adolescentes y adultos.


«Queríamos reunir a las lideresas que han acompañado el proyecto en otras ediciones para escucharlas, celebrar los aprendizajes y pensar en los próximos pasos», dijo a SEMlac Pérez Zaldívar, quien destacó el servicio de cuidado infantil simultáneo al evento, a cargo de su equipo, que permite a las madres asistir acompañadas de sus hijos e hijas.


Voces que inspiran


La jornada estuvo marcada por testimonios íntimos y reveladores. Madelaine Rodríguez, fundadora de Decoluz, proyecto dedicado a crear lámparas artesanales con tuberías de PVC en 2019 y codirectora de To’Pensao, una iniciativa de coordinación y organización de eventos, habló de los momentos de culpa por no dedicar más tiempo a su hijo y de la alegría de verlo crecer comprendiendo el esfuerzo de su madre.


«Cuando Alan me dice ‘mamá, juega conmigo’ y yo no puedo, me duele; pero también me conmueve cuando, con solo siete años, entiende que mamá está trabajando por un sueño», confesó.


Lisette Abadie, de Pequeespacio, iniciativa centrada en la estimulación del desarrollo integral de infantes entre los tres y seis años, con recursos del arte y la psicología, destacó cómo la experiencia de maternar le enseñó a respetar la infancia y a diseñar proyectos centrados en la empatía hacia las niñas y los niños.
«Ser madre me ha dado la sensibilidad para entender que cada niño tiene mucho que enseñar, que merece ser escuchado y respetado», afirmó.


Sara Ida Hernández, creadora de Yo puedo emprender, dedicado a compartir conocimientos sobre el proceso de diseño y puesta en práctica de un negocio, y de la mentoría de negocios DoyDas, compartió que su hijo la ha impulsado a construir desde cero, enseñándole resiliencia y el valor de la transparencia.


«Él es mi héroe, mi compañero de camino. Me recuerda que siempre hay que probar para saber, incluso cuando el miedo dice lo contrario», dijo Hernández.
Para Maricel Povert, fundadora del Centro Holístico y de Bienestar D’Marie, en cualquiera de los caminos que se escoja, ya sea el de impulsar un negocio o ejercer la maternidad, es importante reflexionar sobre las lecciones de vida que deja el fracaso: «Siempre le digo a mi hija que por amor nada se hace mal. Aunque la vida no salga como esperas, lo importante es hacerlo todo desde el corazón».


Una premisa que comparte Yadira Rachel Vargas Horta, de Rizo Libre, un proyecto que defiende la afroestética, impulsa apoyo a la comunidad «afro rizada» y promueve el diálogo, la capacitación y espacios de socialización para abordar temas relacionados con la cultura, la identidad, la estética afrodescendiente, el racismo y la discriminación.


La joven relató su decisión de romper con el ideal de «madre perfecta» para encontrar un modelo propio que la hiciera feliz. «Con mi segunda hija entendí que no tenía que seguir el patrón de mi madre. Renuncié a la idea de que todo debía ser impecable y descubrí que la maternidad también es libertad», apuntó.


La activista Marbelis González, de La Mina/Tercer Paraíso, un proyecto de desarrollo local (PDL) cuya principal intención es abordar la gestión de residuos sólidos, principalmente plásticos, habló del desafío de los hijos que han emigrado y viven lejos y del amor que trasciende la distancia.


«Soy la madre de las ausencias, pero también de las conexiones invisibles. A veces cierro los ojos y los abrazo desde universos paralelos», compartió con emoción.


Yainiris Díaz, fundadora de Sugiero Cuba, un espacio que creó en el año 2020 con el propósito de dar visibilidad y promoción a pequeños negocios y emprendimientos, habló de los límites necesarios para proteger la vida familiar.
«He aprendido a dejar espacios, aunque sean mínimos, donde el negocio no entra.

Cuando mi hija me dice ‘mamá, ahora no trabajes’, ese momento es intocable», dijo Díaz.


Para Lora Cepero, de Miamar Estudio, es un desafío constante encontrar formas creativas de estar presente: «Aunque mi agenda esté llena, ellos saben lo que hago y por qué. Un simple detalle, como hacer una carpeta escolar con mis propias manos, es mi manera de decirles: aquí estoy», destacó Cepero, quien gestiona un estudio de fotografía.


Claudia Bernal, fundadora y directora de To’Pensao, recordó muchas ocasiones en que debió ausentarse de ferias y eventos para priorizar a sus hijos. «A veces tuve que decir no a oportunidades de negocio para quedarme en casa, y en otras ocasiones mi familia asumió mi lugar para que yo pudiera avanzar. Es un equilibrio que se aprende cada día», relató.


El encuentro fue también una ocasión para la presentación de la nueva etapa de To’Pensao, un emprendimiento que nació en 2019 como estudio creativo y hoy se relanza, fusionado con Decoluz, para organizar eventos y proveer mobiliario a otros negocios.


«Queremos que este sea el primero de muchos espacios donde acompañemos a emprendedoras y emprendedores a mostrar su trabajo. Nos mueve la pasión por los detalles y por crear ambientes que cuenten historias», afirmó Bernal, adelantando que el equipo seguirá apostando por encuentros que fortalezcan la comunidad creativa de la nación caribeña.


La cita celebró también los cinco años del proyecto Yo puedo emprender, que ha formado a más de 400 personas en herramientas para iniciar y consolidar negocios, incluso en contextos adversos. «El emprendimiento es también una escuela de vida; enseñar a otras mujeres a volar ha sido mi mayor recompensa», dijo Sara Ida Hernández.


En opinión de Pérez Zaldívar Emprender siendo mamá apuesta por ser un lugar imprescindible para compartir estrategias, apoyarse en redes y demostrar que la maternidad y los negocios pueden crecer juntos, con amor, paciencia y creatividad.

Juego de ojos| Mujeres que vieron a México (I)

En memoria de Arturo Gómez-Pompa.

Miguel Ángel Sánchez de Armas

SemMéxico, Ciudad de México, 22 de septiembre, 2025.- La ceremonia del 215 aniversario de la Independencia que por primera vez encabezó una presidenta, las menciones a las heroínas que estuvieron en la gesta y el recuerdo de Amalia González Caballero de Castillón Ledón, la primera mexicana que dio “el grito” en Dolores Hidalgo en 1959, son episodios que los analistas ya viviseccionan desde todos los ángulos y tendencias políticas e históricas imaginables.

Yo no puedo competir en este terreno, aunque sé que fueron muchas las mujeres que militaron en la gesta independista y más de una derramó su sangre, como también en la Colonia, en la Reforma y en la Revolución. A lo largo de nuestra historia una legión femenina sostuvo movilizaciones sociales, económicas y políticas. Me viene a la mente la imagen de Carmen Serdán deambulando sola en las madrugadas por las peligrosas calles de Puebla pegando manifiestos y dejando volantes.

Voy a recuperar una trilogía de escritoras que nos legaron testimonios de momentos clave en la construcción de nuestro país: Frances Erskine Inglis, Rosa E. King y Edith O’Shaughnessy. Anoto que a las tres las conocemos con sus apellidos de casadas. Si bien llegaron de otras tierras, yo me he tomado la libertad de reconocerlas como mexicanas.

Comienzo en esta entrega por Frances, a quien usted quizá conozca como la Marquesa Calderón de la Barca, cariñosamente llamada Fanny.

En 1843 se publicó en Londres un libro que levantó gran curiosidad y pronto se hizo referencia para entender -y según algunos malosos también para malentender-al país de las pencas de nopal en donde los nativos sesteaban: La vida en México durante una residencia de dos años, de una escocesa que casó con un argentino, Ángel Calderón de la Barca y Belgrano, a quien por uno de esos giros del destino le tocó ser el primer ministro plenipotenciario de España en la joven República Mexicana cuando el muy borbón y muy católico Imperio hizo de tripas corazón y con el “Tratado Santa María-Calatrava” reconoció la independencia de México en 1836.

La encomienda de don Ángel no era fácil: reconstruir relaciones con un país al que hasta hacía poco España había tratado como la colonia en donde los súbditos tenían el deber de obedecer y el privilegio de callar, así que venía en equilibrio en una frágil tablita entre diplomático del Imperio y puente a la reconciliación. Su arribo a México fue celebrado, pero también vigilado. Eran tiempos en que cada gesto diplomático cargaba con un gran significado simbólico.

Fanny, su esposa, nació en 1804 en el seno de una familia ilustrada. Desde muy joven fue viajera y cultivó la escritura y el contacto con círculos literarios. Su matrimonio la condujo a Madrid y de ahí a México. Las cartas que escribió a una amiga en Estados Unidos durante su estancia en nuestro país se publicaron como libro en donde se ofrece una de las miradas extranjeras que los estudiosos han juzgado como una de las más influyentes sobre el México de aquellos tiempos.

La obra es un mosaico: paisajes, costumbres, leyendas, personajes, descripciones de mercados, procesiones religiosas y escenas de hacienda. Fanny mezcla la curiosidad etnográfica con el asombro romántico propio de su época. El resultado es un retrato fascinante aunque parcial: un México pintoresco, barroco, lleno de contrastes entre la belleza natural y la miseria social.

En la capital mexicana, Fanny observó la vida cotidiana y la política bronca: pronunciamientos militares, cambios de gobierno, tensiones entre conservadores y liberales. Su testimonio repasa una ciudad colonial en sus costumbres, con carruajes, conventos, procesiones y tertulias, pero también con los primeros signos de modernidad.

Como Edith O’Shaughnessy casi un siglo después, Fanny vivió en un mundo dominado por hombres. Pero lo mismo que Edith -esposa del agregado político en la embajada yanqui en el huertismo-, en sus cartas escribe con libertad: confidencias a una amiga que se transformaron en material literario. Describía los vestidos de las señoras y los conventos, pero también daba cuenta de las disputas políticas y de las revueltas callejeras.

En un pasaje célebre, Fanny narra con ironía el interminable ciclo de levantamientos militares“Aquí una se va a dormir pensando que el país está tranquilo y se despierta con otra revolución”. Me recuerda una de las cartas de Edith -dirigida a su hermana en Nueva York- donde describe con desparpajo la visita del general Victoriano Huerta a la Embajada y del prolongado encerrón que él y Henry Lane Wilson tuvieron en la biblioteca para “echarse sus copitas” y quizá también diseñar “un plan” como se acostumbraba entre los revolucionarios.

La mirada de Frances combina ternura y condescendencia. Admira la belleza de los paisajes y de algunas costumbres, pero no oculta su incomodidad ante la pobreza, la suciedad de las calles o la violencia política. Su México es un país exótico, a veces encantador, a veces incomprensible. Y aunque sus juicios hoy tienen un timbre de superioridad europea, lo cierto es que aportan detalles riquísimos sobre la vida cotidiana en la primera mitad del siglo XIX mexicano. En todo el mundo los historiadores tienen en alta estima estos testimonios de la vida cotidiana. Reconstruir la sociedad inglesa del siglo XIX sería más difícil sin las hermanas Brontë.

La vida en México ha sido leída con ambivalencia: como fuente historiográfica y como espejo distorsionado de la mirada extranjera. Sus descripciones han alimentado admiraciones e irritaciones. Hay quienes, como Ángel de la O, la consideran pionera de una “escritura femenina de viaje”, precursora de la literatura de extranjeras que llegaron a México en diferentes circunstancias y decidieron tomar la pluma para registrar su asombro o la maravilla de las cosas que iban descubriendo.

Lo cierto es que la obra de Frances, con sus luces y sombras, fue y sigue siendo citada por viajeros y cronistas posteriores. Carlos Monsiváis juzgó la ironía de esta señora escocesa como antecedente de la crónica moderna mexicana. Interesante observación.

La marquesa escribió en un tiempo en que pocas mujeres publicaban libros. Ser esposa de un diplomático, igual que a la O’Shaughnessy, le abrió puertas y le permitió moverse en los salones de la élite mexicana, pero también la confinó a un papel secundario. Sus cartas son testimonio de ese doble filo: libertad para observar y narrar, pero límites marcados por el género y la etiqueta social.

Pero la suya es una mirada del siglo XIX que registra aspectos y tonalidades omitidos por las plumas masculinas: la moda, la vida doméstica, la religiosidad popular. Sus observaciones completan el panorama pues la historia no es sólo cañones y decretos, sino también misas, tertulias y cocinas.

Junto a Rosa E. King y Edith O’Shaughnessy, Frances Calderón de la Barca integra esta trilogía. Tres mujeres, tres extranjeras, tres contextos distintos: Fanny en el México recién independiente, Edith en la Revolución y Rosa en el zapatismo. Cada una escribió desde su margen: la viajera ilustrada, la esposa-diplomática y la hotelera despojada.

En el juicio de Ángel de la O, lo que las une es la fuerza de la escritura íntima convertida en testimonio histórico. Ninguna se propuso ser cronista oficial, pero las tres nos legaron retratos invaluables. Y quizá por eso sus voces resuenan todavía: porque en medio de revoluciones, pronunciamientos y caudillos, fueron mujeres quienes dejaron constancia de la vida que corría por debajo de la gran historia. (Continuará.)

Los Capitales| Trabajadores del SNAC confían en el nuevo Poder judicial

Edgar González Martínez

SemMéxico, Ciudad de México, 22 de septiembre, 2025.- Muchos de los 17 mil trabajadores pertenecientes al Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio (SNAC), están confiados en el que el nuevo Poder Judicial obligue Alejandro Martínez Araiza, secretario general del ese gremio, a rendir cuentas a las autoridades y a los trabajadores por el patrimonio y las cuotas sindicales que, en los últimos seis años, alcanzan casi 900 millones de pesos, denuncian trabajadores disidentes.

«El dirigente del SNAC no ha entregado a los comités sindicales los reportes cada seis meses que le obliga a cumplir el artículo 373 de la Ley Federal del Trabajo», por ello demandan: la renuncia, la suspensión del registro del SNAC y que la Fiscalía General de la República, El SAT y la STPS intervengan a la brevedad.

Los trabajadores quejosos nos aseguran que:

1.- El 20 de marzo de 2019, Martínez Araiza registró su toma de nota como secretario general del SNAC ante el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, pero ilegalmente y sin estar facultado; desde el 19 de febrero de 2016, empezó a depositar dinero a la organización The Non Violence Project, que le prometió utilidades del 100 por ciento.

Sin autorización de los 17 mil sindicalizados del SNAC, Martínez Araiza invirtió 13.6 millones de pesos en ese organismo, que impulsa programas para evitar la violencia en escuelas y centros deportivos de 11 países, pero jamás recibió los beneficios prometidos, por lo cual incurrió en delito de fraude.

2.- En 2019, a nombre del sindicato vendió el edificio de la sede sindical, ubicado la colonia Guerrero, de la Ciudad de México, por 10 millones de pesos y con ese dinero, más 1 millón de pesos adicional, compró otra propiedad que registró a nombre de su padre, Marco Antonio Martínez Armenta.

3.- Entre 2019 y 2024, ese sindicato acumuló pagos por 330 millones de pesos a proveedores, muchos sin evidencia de entregables o materialidad. Además, se cancelaron 50 facturas por 30 millones de pesos y 10 facturas de clientes por 10.5 millones, sin que exista constancia del destino de esos fondos.

Todos esos recursos desviados o usados sin aprobación de los trabajadores del SNAC, representan un año patrimonial global de 395.1 millones de pesos, que demuestran la resistencia a la rendición de cuentas y la opacidad con que opera la dirigencia sindical, encabezada por Martínez Araiza.

El 15 de abril 2025, se realizó una elección antidemocrática en el SNAC. Alejandro Martínez Araiza la adelantó siete meses y se reeligió por seis años más en medio de un cúmulo de irregularidades, como la alteración del padrón de trabajadores y la presentación de una planilla única, por lo cual el proceso debe ser anulado para realizar uno nuevo.

Acaso estos datos – se preguntan los quejosos- no son suficientes para que el nuevo Poder Judicial asuman su papel?

loscapitales@yahoo.com.mx

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Los refugios tienen presupuesto, asegura secretaria de la Mujer

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  • Durante una reunión con la Comisión para la Igualdad de Género del Senado explica que hay cambios en términos
  • Pide senadora Amalia García desfeminizar y desfamiliarizar los cuidados

Elda Montiel

SemMéxico, Ciudad de México, 19 de septiembre 2025.- En el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 destina presupuesto a Refugios, Centros de Justicia y Alerta de Género, lo que se hizo fue un cambio en el nombre del programa presupuestal, aseguró la secretaria de las Mujeres, Citlali Hernández Mora.

Durante la reunión de trabajo con la Comisión para la Igualdad de Género del Senado, que preside la senadora Martha Lucía Micher Camarena, la titular de la Secretaría de las Mujeres presentó el Anexo Transversal en Materia de Cuidados, una herramienta para construir un Sistema Nacional de Cuidados progresivo vinculado al Plan Nacional de Desarrollo, se dijo.

Hernández Mora explicó que era importante mostrar la metodología, ver los detalles, porque de los 466 mil 674 millones de pesos que se destina a los cuidados se tomó en cuenta, por ejemplo, sólo el 26 por ciento del presupuesto destinado a las pensiones de Adulto Mayor, no el cien por ciento, que según el INEGI son las personas adultas mayores susceptibles de cuidado.

Le pidió a las y los legisladores analizar a detalle el Anexo Transversal de Cuidados para que vean qué programas están al cien por ciento y cuales en menor porcentaje. Señaló que trabajo similar se va a hacer para que la Secretaría de Hacienda pase al Anexo 13, porque “no estamos satisfechos con lo cuantificado a las mujeres, porque muchas veces se considera programas que no beneficia a las mujeres directamente”.

Se refirió a la Red Nacional de Refugios y aseguró que mantiene diálogo directo con Wendy Figueroa, aunque sostuvo que difiere “en parte” de lo que ha planteado. “Lo que ella dice es que no dejemos de mencionar a los refugios, no lo haremos. Existe el presupuesto para los refugios, sólo cambio en términos administrativos”.

Por otra parte, la senadora Martha Lucía Micher se refirió a la importancia del Anexo Transversal de Cuidados que es aparte del Anexo 13, porque muestra que ya existe un Estado cuidado.

Recordó que el Anexo 13 nace de un ejercicio de todas las dependencias que dedicaban a las mujeres programas, entre ellas citó el cáncer de mamá, guarderías, créditos para el campo o para cooperativas. Se sacó de todas las dependencias y se creó el Anexo 13, pero ahí se metieron programas como el de Bienestar y otros que no visibilizaban recursos específicos para las mujeres.

Al concluir la reunión y hacer un resumen Micher Camarena señaló que era necesario hacer la aclaración “para que no hubiera el run run de que no hay recursos para los refugios” se compacto en un solo rubro, en el “Programa para la prevención y detección de las violencias feminicidas y atención a las causas”, cuyo presupuesto sería de 856 millones 782 mil 185 pesos. 

Al respecto, Citlali Hernández Mora precisó “ubicamos que es importante que estos programas tengan lineamientos más claros, en términos reales son subsidios de la federación a los gobiernos estatales, no era tan tradicional que el gobierno fuera territorial, se bajaba el presupuesto y ya no se sabía en qué se utilizaba”.

“Vemos áreas de oportunidad, porque no había lineamientos específicos. En teoría el presupuesto bajaba a Refugios, a Centros de Justicia, a Alertas de Género. Muchas veces en los gobiernos estatales les decían a las instancias de las mujeres que “sí cayó el recurso”. Pero ellos decidían qué les daban y para qué, se perdía en el limbo de las Secretarias de Finanzas estatales, acusó. 

“Estamos ajustando los presupuestos para que llegando a los estados si se destine para lo que es y no se pierda en las secretarias de finanzas estatales”. 

A su vez, la senadora de Colima, Mely Romero Celis (PRI) subrayó que los programas deben tener un alcance mayor para poder incidir en la realidad de una cantidad considerable de mujeres a nivel nacional. Pidió que se establezca un paquete para promover la inclusión financiera de las mujeres, a fin de que no dependan de las ayudas asistencialistas. Agregó que es necesario promover un esquema de guarderías o de estancias infantiles para que las mujeres puedan trabajar y no dejar a sus hijas e hijos con las abuelitas.

La senadora Amalia García Medina, de Movimiento Ciudadano, se pronunció por “desfeminizar” y “desfamiliarizar” los cuidados, “he dicho que las familias somos el Seguro Social del país” porque ellas son las que cuidan, cuando las mujeres puedan llevar a cabo actividades productivas.

García Medina celebró que haya un Anexo 31 y que la labor de cuidados tiene que ser compartida con las empresas, el gobierno y todos los actores de la sociedad. También pidió mayor atención a la capacitación y certificación de las personas cuidadoras, porque muchas veces las cuidadoras terminan muriéndose por la excesiva carga física y emocional, y por no estar preparados para brindar cuidado.

El senador Luis Donaldo Colosio, de MC, expuso que hay que dejar establecido por Ley que los programas de cuidados municipales tengan continuidad a pesar de los cambios administrativos, pues se pierde la inversión y capacitación cuando estos programas no se siguen proporcionando, como sucedió en Monterrey, cuando dejó de ser alcalde.

En su participación, Reyna Celeste Ascencio Ortega pidió a Citlali Hernández que compartan los resultados de las giras de trabajo que han realizado desde la creación de la Secretaría de la Mujeres, con el objetivo de identificar y atender necesidades de este sector de la población a través de iniciativas o puntos de acuerdo.

Por su parte, Virginia Magaña Fonseca, del PVEM, señaló la necesidad de que exista una ley que respalde el sistema de cuidados, porque se trata de un beneficio para la sociedad, para la economía del país, la salud y que ayuda a la prevención de accidentes.

Al hacer uso de la palabra, Patricia Carranza Rodríguez, directora general de Inteligencia,

Innovación y Planeación Estratégica para la Mejora Continua de los Programas de la Secretaría de la Mujeres, precisó que el presupuesto que se destina al sistema de Cuidados en México asciende a 466 mil 674 millones de pesos, equivalente a 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto.

Subrayó que respecto al monto total se contabilizaron un total de 49 programas presupuestarios que se ubican en 18 dependencias, entre las que destaca la Secretaría de Educación Pública, que cuenta con 11 programas; la Secretaría de Bienestar, seis; el Instituto Mexicano del Seguro Social cuenta con cinco; la Secretaría de Salud tiene cuatro; y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado también con cuatro.

Los programas Salud Casa por Casa; Pensión de las Personas Adultas Mayores; Pensión Mujeres Bienestar; Centros de Educación y Cuidado Infantil; la Beca Universal de Educación Básica Rita Cetina; el Programa de Madres Trabajadoras; y Pensión de Personas con Discapacidad, equivalen al 68 por ciento de todo el anexo transversal de la sociedad de cuidados.

SEM/em/sj

De violación sexual a violación de sus derechos como víctima, denuncia periodista indígena

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  • En Guerrero la justicia favoreció a su agresor, un funcionario del congreso local
  • El proceso judicial se realizó sin que la víctima fuera notificada

Lorena Vaniezcot

SemMéxico, Acapulco, 19 de septiembre, 2025.- Marbella N llamó a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora de esta entidad, Evelyn Salgado Pineda para que la violación sexual cometida en su contra por parte un trabajador del Congreso local no quede impune.

Llevo seis (ocho) meses demandando justicia, dice la periodista indígena quien fue sometida sexualmente por Emilio N, empleado del área de comunicación social del Congreso del Estado de Guerrero, quien invitó a Marbella y D.A. N., su pareja a su casa, tras una celebración convocada por el gobierno del Estado.

Durante la madrugada la mujer indígena hablante de Ñuu Savi fue agredida sexualmente por parte de Emilio N, quien a pesar de ser detenido fue puesto en libertad protegido por otros funcionarios locales, dice Marbella, quien relató esa noche salió huyendo, en tanto su pareja D.A. fue agredido a golpes por Emilo N mientras estaba dormido, aunque se defendió fue llevado detenido por policías municipales que llegaron a la casa alertados por los vecinos.

“Todo mal”, refiere una de sus amistades que la acompaña en la denuncia visual a SemMéxico.

De espaldas a una cámara, la comunicadora propietaria de la página de noticias Alta Voz de la Montaña que se edita en Tlapa de Comonfort, relata el periplo que ha tenido que enfrentan desde el pasado 17 de enero.

“Mi caso continúa impune”, dice Marbella y agrega que le cuesta trabajo creer que su agresor por ser trabajador del Congreso del Estado es protegido a pesar de lo que hizo.

Soy una persona humilde, de bajos recursos, tengo miedo, citó y “estoy aquí porque no quiero que a nadie más le pese lo que a mí”, apuntó ante el peligro latente que representa que Emilio N continué en libertad.

Por ello, pidió a la gobernadora Salgado Pineda que escuche su petición, “porque estoy cansada de todos los procedimientos, de todo lo que llevo haciendo para que mi caso continué como está”.

“Quiero que este llamado llegue a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para que se haga justicia, vivo con temor, a veces no quiero ni salir, no puedo dormir por lo que me pasó esa noche del 17 de enero”, dice quien en una visita de la presidenta mexicana entregó una carta.

Marbella también llamó a las organizaciones sociales que defienden los derechos de las mujeres, que se solidaricen con ella y se haga justicia.

Por otra parte, amistades de la pareja denunciaron que no hubo solidaridad por parte de buena parte del gremio periodístico con Marbella y su pareja, por el contrario, algunos medios de comunicación han hecho un “linchamiento mediático” en su contra.

Cabe señalar que tras los hechos, Emilio N se fue de Guerrero, pero fue detenido en el ISSSTE de Cuernavaca, Morelos en el mes de febrero, enviado a Guerrero y presentado ante el juez que libró la orden de aprehensión, sin que la víctima fuera notificada y, además, fue liberado por falta de elementos por parte de un tribunal de alzada.

Al tener conocimiento, Marbella se amparó y está a la espera de la resolución, la cual desea establezco la reapertura del caso, ya que evidentemente se violentaron sus derechos como víctima.

SEM/sj

2025, 40 años: el sismo reveló las condiciones laborales de las costureras, hoy no han cambiado

  • Enfrentan despidos masivos, salarios precarios y trabajo a destajo
  • En 1985, 600 costureras quedaron bajo los escombros, crearon sindicato y cooperativas, pero nada cambió, aun talleres clandestinos
  • Cuatro décadas después el gobierno capitalino declara al Monumento Patrimonio Cultural e Histórico, pero en el centro todavía talleres donde las encierran

Sara Lovera

SemMéxico, Ciudad de México, 19 de septiembre 2025.- Como si el tiempo se hubiera detenido, en el centro de la Ciudad de México, hay talleres de costura donde las obreras son encerradas y obligadas a trabajar, afirma contundente el abogado laboralista Manuel Fuentes Muñiz y una de las sobrevivientes del 19 de septiembre de 1985, Leticia Olvera, señala que, en 2025, la explotación, los malos salarios, la falta de seguridad social y la explotación continúan.

En el 40 aniversario del terremoto de 1985, en que se reveló la explotación de las costureras y 600 de ellas quedaron bajo los escombros, al Gobierno de la Ciudad de México decretó como Patrimonio Cultural e Histórico de la Ciudad de México el monumento a «La Costurera», localizado en avenida San Antonio Abad y Manuel J. Othón, en la colonia Obrera, como colofón de una cadena de “reconocimientos” en años recientes.

La Circula Feminista y el Centro de Reflexión y Acción Laboral, CEREAL, sostienen que las condiciones de quienes laboran en “la industria de la moda”, son idénticos a lo que sucedía hace 40 años, más de 600 mil trabajadoras están subcontratadas y de 390 mil  lo hacen sin salario, 65 por ciento son mujeres; las jornadas son extenuantes.

CEREAL advierte de cientos costureras en comunidades semi-rurales de Zapotlanejo, Jalisco, son explotadas; en Chihuahua recientemente hubo protestas y en Puebla, sobre todo en Tehuacán, los talleres son precarios.

En Zapotlanejo, Jalisco, cientos de mujeres costureras enfrentan condiciones laborales precarias, caracterizadas por bajos salarios, largas jornadas y falta de derechos laborales. Estas mujeres son la columna vertebral de la industria textil local, pero viven en una constante lucha por alcanzar un sustento digno para sus familias.

La Cámara Nacional de la Industria del Vestido asegura que hasta en los últimos ocho trimestres se han perdido aproximadamente 80 mil empleos debido a la competencia desleal de países asiáticos y al contrabando de productos textiles.

Según información de INEGI hay en el país más de un millón 74 mil 26 trabajadoras formales de la costura, el 1.3 del personal ocupado formalmente en toda la manufactura nacional y confirma que los salarios mensuales no llegan más que a 6 mil pesos, mil 200 semanales.

El sismo de 1985 evidenció las condiciones indignas y de explotación en las que trabajaban las costureras, incluso con castigos y torturadas, el 19 de septiembre de 2017 el suceso se repitió, esa vez en las calles de Bolívar y Chimalpopoca de la colonia Obrera, en esta ciudad. Declaraciones vecinales algunas de las costureras desempeñaban su trabajo en un sótano bajo llave, por lo que no pudieron desalojar el edificio a tiempo. Gracias al esfuerzo comunitario, se logró rescatar a 49 de trabajadoras entre los escombros.

En 1985 se supo todo de manera descarnada y aunque eso no ha cambiado, dice el abogado Fuentes Muñiz, este 19 de septiembre al recordar cómo murieron bajo los rollos de tela “ninguna acción puede reivindicar, las muertes. Hubo alejamiento del gobierno para inspeccionar esos inmuebles peligrosos, antes y ahora. Algunas de ellas no fueron identificadas, el pago que se pudo lograr no resarció las pérdidas humanas.

Explicó que la situación laboral de las mujeres sigue siendo un tema dramático al no haber vigilancia laboral para que los patrones cumplan con la ley, sólo en la Ciudad de México hay 440 mil centros de trabajo y sólo 25 inspectores, el 38 por ciento de mujeres que trabajan –ocho millones- están afiliadas al IMSS, de ellas el 60 por ciento tienen ingresos muy bajos y el 80 por ciento de las trabajadoras con hijos-hijas son madres solteras, lo que las expone a una mayor explotación laboral.

Para Fuentes Muñiz las mujeres en situaciones complejas, como las costureras, que en 1985 integraron el Sindicato 19 de Septiembre y ahora no existe, por lo que están a la vera de la injusticia laboral cotidiana. Su situación es casi idéntica que entonces.

Las trabajadoras de Teléfonos de México se han reinventado

El 19 de septiembre de 1985 alrededor de 600 costureras perdieron la vida entre pesados rollos de tela y las estructuras que se derribaron a las 7:19 horas. Hace 40 años, textual, se levantaron de los escombros las trabajadoras de la costura. Hace 40 años también se levantaron las mujeres telefonistas. El sismo del 19 de septiembre puso a prueba no sólo la respuesta de un gobierno, el de Miguel de la Madrid, sino a la justicia obrera, que no llega.

Las 600 costureras que perdieron la vida a las 7:19 horas, se trataba del primer turno de trabajadoras que recién había comenzado su jornada. De forma paralela, unas diez telefonistas quedaron atrapadas en el edificio de la calle de Victoria, en el corazón de la ciudad, donde se hallaba la base central del servicio telefónico.

Recordar a unas y otras, sin conmiseración, es verlas plenas y empoderadas frente a una desgracia “natural” y como siempre lo que está detrás: la negligencia, la irregularidad, la corrupción.

Los talleres de costura se mostraron plenamente, en su interior las peores formas de trabajo, ahora llamado eufemísticamente, trabajo precario o indecente. Ahí, se precisó, había mal trato, castigos, pagos miserables y una combinación de trabajo a pago semanal con pago a destajo: resultado 11 o 12 horas por jornada y lo que hoy sería a precios constantes 900 pesos a la semana.

En Teléfonos de México se abrió la grieta definitiva entre la modernización tecnológica y el ajuste estructural. Las operadoras, 38 años después, son un puñado entre más de 34 mil trabajadores y trabajadoras. La reestructuración implicó lo que también, para ocultar el sentido, se llamó “jubilación anticipada” y, sin embargo, la capacidad de organización permitió a las telefonistas varias cosas: ir a otros puestos, recibir capacitación, salvar su contrato colectivo y mantener un gremio, con todo, unido. Y más aún, las telefonistas lograron introducir lo que hoy se llama visión de género en su contrato de trabajo. Y fueron promotoras de una corriente sindical feminista. No sin esfuerzo.

Las costureras fundaron varias cooperativas y un sindicato. Crearon reglas laborales totalmente nuevas y sólo la corrupción hizo posible que tal y tan importante proyecto no pudiera crecer y ampliarse, combinado con la realidad de la industria del vestido abatida por la apertura comercial y el ingreso millonario de ropa proveniente de China, en los últimos 35 años.

Esta narrativa sólo por recordar sin victimismo, que es posible que la confianza y capacidad de las mujeres, enfrentadas a situaciones límite, consiguen generar cambios hacia adelante. De las dirigentes telefonistas, Rosario Ortiz ha sido diputada suplente y diputada federal; ha laborado en la Secretaría del Trabajo y Fomento al Empleo del Distrito Federal, convencida de la lucha obrera, como fuente de bienestar, politización y cooperación a la democracia, sin eufemismos. Es hoy dirigente de la Red de Mujeres Sindicalistas.

¡Nadie tenía idea!

Hace ocho meses en un salón de la colonia Narvarte se citó a una “pasarela de moda”, y quienes asistieron no encontraron en bellas modelos diseños de primavera o de otoño, sino a un grupo de mujeres que presentaron en improvisadas cartulinas, datos duros sobre la explotación de más de 400 mil trabajadoras de esa industria que incluye calzado, indumentaria y accesorios, donde todavía entre quienes laboran sin salario, el 65 por ciento son mujeres.

Hace 10 meses, se hizo la primera demostración pública de esta situación, por lo que hubo que leer mensajes de datos duros sobre la condición laboral, la precariedad de las trabajadoras de lo que hoy, eufemísticamente se llama industria de la indumentaria; hace 40 años el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de la Costura, la Confección del Vestido, Similares y Conexos, 19 de Septiembre, denunció, documentó y demostró que ahí, en los talleres del vestido había una  explotación que no tenía límites. Algo cambio, pero muy poco.

Hoy hay datos duros de cientos de fábricas. La Circula Feminista de Análisis Jurídico, informó al Senado de la República en un foro de “análisis” que las condiciones de quienes laboran en “la industria de la moda” son idénticos a lo que sucedía hace 40 años, más de 600 mil trabajadoras están subcontratadas y de 390 mil que trabajan no tienen salario, 65 por ciento son mujeres; que las jornadas son extenuantes y que esa industria que propone a la sociedad paradigmas de prestigio y estatus social, tiene como fondo trabajo precario, inhumano y sin derechos laborales.

De la lucha de las costureras hay claroscuros. Hablé con algunas mujeres dirigentes originarias de aquel sindicato, su vida cambió, individualmente, pudieron crecer, ver otros horizontes y algunas de ellas siguen militando en el movimiento social feminista; otras continuaron en las fábricas abriendo camino a las trabajadoras, unas más, como Lupe Conde, enseñó corte y confección en las escuelas técnicas. Evangelina Corona, quien encabezó al sindicato nacional, fue asambleísta y todavía a su avanzada edad continuaba laborando en una dependencia pública. Murió el 5 de enero de 2021.

Miles y miles a lo largo de estos 40 años perdieron el empleo y sus huellas se perdieron. Pero cada una, integrante o trabajadora de las más de 400 fábricas que estuvieron levantadas durante tres años, en un campamento en plena avenida Tlalpan, seguramente contribuyó a una corriente que 38 años después ha podido abrir al trabajo político de género, cientos de espacios donde las mujeres están conscientes de que el trabajo por la igualdad empieza a tener sentido.

En 2015 hubo un conversatorio sobre el sismo de 1985, ahí también se recordó cómo decenas y cientos de vecinas del centro se levantaron para rearmar sus casas derruidas por el terremoto; conocieron a otras mujeres, siguen en la pelea urbana, construyen casas, armaron solidaridades y sus hijas e hijos, encontraron otras rutas. De ellas Yolanda Tello fue diputada; se crearon varias organizaciones sobrevivientes al tiempo y a las contradicciones. Aparecieron hace unas semanas en una reunión de sindicatos independientes y reafirmaron su decisión de rescatar la contratación colectiva. Se sienten unidas a lo que hoy se llama industria de la moda.

Los sismos del 85 dejaron más. Según los analistas y quienes tomaron nota y siguieron las huellas de estas nuevas conciencias, han coincidido en que esa grieta profunda y “natural” producida el 19 de septiembre de 1985, hizo que se levantara una luz de democracia y reorganización de grupos, trabajadoras, asociaciones civiles y nació una nueva alternativa política de izquierda. Que ha dado sus frutos. Me dirán que está en crisis, si claro, las crisis nos abren nuevas ventanas y nuevos caminos, habría que abonar en positivo al futuro.

Sin cambio hoy el Monumento hoy declarado patrimonio histórico

A un lado del Hotel Amazonas, en la Calzada de Tlalpan, una de las principales arterias de la capital mexicana, se aprecia un monumento de fierro, aún en pie, representando a una costurera, cómo inerte testimonio de la lucha emprendida en septiembre de 1985 por las costureras del entonces Distrito Federal, luego de la sorprendente y trágica revelación de sus lamentables condiciones laborales.

Levantadas sobre los escombros ya que el sismo dejó atrapadas más de 600 costureras en decenas de edificios de la avenida San Antonio Abad, de las calles de Uruguay, Belisario Domínguez, Perú y José Ma. Izazaga, donde se concentraban pequeñas fábricas y talleres de confección, establecimientos hoy desolados– unas ochocientas costureras de 40 fábricas, de las más de 11 mil afectadas de 400 establecimientos por el terremoto del 19 de septiembre de 1985, lucharon más de tres años por sus derechos y sus puestos laborales. Protestaron y marcharon por las calles; organizaron mítines y alzaron un campamento.

Sin más recursos que el coraje y la razón, fundaron el 22 de octubre de 1985 el Sindicato Nacional de Trabajadoras de la Costura, Confección, Vestido, Similares y Conexos 19 de Septiembre, encabezado por Evangelina Corona, Alicia Cerezo, Guadalupe Conde, Leticia Olvera y Alejandra Martínez, entre muchas otras.

Organizadas y apoyadas por muy distintos grupos, enderezaron más de 345 demandas ante la Junta de Conciliación y Arbitraje, lograron convenios para dos mil trabajadoras en cerca de cien empresas, con indemnizaciones de aproximadamente 429 millones de pesos. En 84 empresas de la confección y del vestido hubo conflictos de carácter laboral, resueltos y/o archivados, con soluciones de una lentitud ofensiva.

Entonces había exceso de oferta laboral. Hoy hay despidos. Las costureras laboraban 11 horas diarias; trabajaban a destajo, no tenían horarios de comida, les pagaban centavos por cada costura, vivían humilladas y sin derechos laborales. Cientos de talleres operaban fuera de la ley. Lo mismo sucede tres décadas después.

Fueron tres intensos años de lucha, ellas en pie. Firmaron condiciones nuevas de trabajo, formaron dos cooperativas; crearon una guardería, se unieron a organizaciones sociales/feministas, pero 30 años después, el sindicato sólo representa a cinco empresas, tres de ellas fuera de la capital, en Irapuato, Guanajuato. Hoy, las condiciones de unas 10 mil trabajadoras no han variado.

Este septiembre al caminar por San Antonio Abad, Izazaga, 20 de Noviembre, Manuel Doblado, Belisario Domínguez, Paraguay, Ecuador y Perú, puede verse que los antiguos talleres desaparecieron en su lugar hay centros de venta de ropa importada que comercializan vestidos de fiesta y pantalones, trajes, sacos y faldas adocenadas provenientes de la maquila internacional.

En mayo de 2015, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ofreció a la Cámara de esa industria un apoyo de 450 millones de pesos, pues sólo en 2014 entraron al país 150 millones de prendas de vestir procedentes del extranjero. Diez años después los empresarios siguen quejándose y despiden a las costureras, como en Jalisco y Puebla.

Símbolo encarnado

Frente al lastimado monumento metálico en Tlalpan donde se alzó durante varios años el campamento de las costureras en lucha, que funcionaba como refugio y centro de las movilizaciones, se aprecia un tendejón derruido y gris, donde comenzaron las operaciones del sindicato. Los restauraron más tarde.

Cuatro décadas después, aunque no se sabe quién administró y vendió parte de ese terreno, en 2024 se expropió, dice Alejandra Martínez, la última secretaria general plantea que en estas décadas la industria se ha reducido; hay, como antes, talleres clandestinos, ubicados desde los años sesenta en Ciudad Netzahualcóyotl; hoy se multiplican en Tlaxcala.

Hace 10 años hubo una huelga que duró más de 38 meses en la fábrica Cartagena, símbolo encarnado: 21 costureras la sostuvieron, bajo la lluvia y en contra del desprecio y el olvido de Ernesto Kuri Serú, propietario de la fábrica, quien provocó el paro por negarse a pagar un solo derecho de estas costureras. Nunca tuvo solución esta huelga. 

Finalmente, en 2006, el Gobierno del Distrito Federal adquirió el terreno y otorgó un comodato a las costureras, quienes para entonces habían perdido el registro del sindicato y se convirtieron en una asociación civil que es una escuela de derechos laborales, profesionalizando a hombres y mujeres y reconstruyendo el archivo histórico del sindicato.

En el recuerdo de Alejandra estuvo la fábrica de vestidos Read, donde el sindicato operó durante 20 años. Ahí se hacían los vestidos de fiesta, con canutillo y tul; los trajes de novia, otros más de telas finas. Eran 40 las costureras que vieron cerrar el establecimiento en 2004. El combate contra el sindicato fue feroz, nos dice Alejandra.

Los símbolos sin soluciones

En estos años el gobierno de la Ciudad de México ha querido reivindicarlas, con acciones que no resuelven, como la donación oficial de un predio en 2024 y el renombramiento de un centro comunitario como “Evangelina Corona” en honor la primera secretaria general del ahora desaparecido sindicato de Costureras 19 de Septiembre. La reivindicación en 2025 se mantiene enfocada en la necesidad de una unión fuerte para defender sus derechos, superando el temor y la humillación. 

Acciones de supuesta reivindicación

  • Reconocimiento y Homenaje: El gobierno ha reconocido la historia y la lucha de estas costureras  dedicando espacios y conmemoraciones para recordar a las compañeras que fallecieron tras el sismo de 1985. 
  • Este día “Se declara como Patrimonio Cultural e Histórico de la Ciudad de México el monumento denominado «La Costurera», el cual se encuentra ubicado en Avenida San Antonio Abad y Manuel J. Othón, Colonia Obrera, en la demarcación territorial Cuauhtémoc en la Ciudad de México”, se lee en el decreto publicado en la Gaceta Oficial de este viernes. Tendencias y Materiales.
  • Entrega de un Predio: En enero de 2024, el Gobierno de la Ciudad donó oficialmente un predio a la Asociación Costureras y Costureros 19 de Septiembre, concretando así una lucha iniciada años atrás y apoyando su trabajo en la defensa del gremio. 
  • Homenaje en un PILARES: En 2023, se renombro el centro comunitario PILARES en San Antonio Abad como «Evangelina Corona», en honor a esta activista que fue parte importante en la lucha por los derechos de las costureras. 

Un cambio de vida

A Leticia Olvera la lucha obrera le cambió la vida. Militante de Mujeres en Acción Sindical tras el sismo de 1985, hoy mira el pasado con enojo. “Muchas fábricas cerraron apenas nos organizamos”, recuerda. Tal fue el caso de la de ropa íntima Cárnival. Hoy Leticia lucha para que sobreviva una organización de proyectos productivos, y aprendió que además de los derechos laborales, las mujeres necesitan igualdad y derechos sexuales y reproductivos.

Alicia Cerezo reconoce que su vida dio un giro de 90 grados. También se hizo feminista, pero advierte que miles de sus compañeras quedaron atrapadas en una condición lamentable y sostiene que el fracaso del sindicato está ligado a los intereses patronales y al sindicalismo espurio. Las costureras, tal y como fuimos antes, han desaparecido.

Alejandra Martínez reafirma que las costureras pagadas en nómina no logran más de mil 700 pesos semanales, y en este 2025 las que trabajan a destajo reciben sólo dos pesos al día por prenda cosida. Las jornadas se extienden hasta por 10 o 12 horas diarias. “No hubo cambio ni hay inspectores en los talleres, ni protección, ni se cumple con el salario mínimo profesional, ni se conmueve la Secretaría del Trabajo”, afirma.

Hoy las grandes tiendas departamentales contratan a empresas de dudoso origen, las llamadas outsourcing, explica el abogado Manuel Fuentes, uno de los principales  defensores de las costureras, quien añade que, donde hay pequeñas fábricas, existen contratos de protección, es decir, contratos de trabajo que proponen las centrales obreras, sin organizar a las trabajadoras en sindicatos y que sirven para encubrir a la patronal. El abogado de Cartagena, Eduardo Díaz, confirma que quienes laboran en la costura lo hacen sin derechos.

Sin embargo, el valor de las ventas se estima en 29.6 mil millones de dólares (USD) en 2024, con una proyección de crecimiento del 4.9 por ciento hasta 2034. Para 2025, se espera que el sector continúe su expansión, impulsado por el comercio electrónico y la creciente demanda de moda ética y segunda mano. 

La ropa popular es china o proveniente de talleres outsourcing que contratan El Palacio de Hierro, Liverpool o Sears, empresas que reciben ropa cortada por diseñadores, con telas importadas y confección pagada a precios irrisorios, informan Eduardo Díaz, Alejandra Martínez y Manuel Fuentes.

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Historias

Una de las características que definió a la industria que ya tiene más de un siglo de vida, fueron los talleres familiares. En 1985, la mitad de la producción se hacía en estos talleres, ubicados en el Estado de México, hoy en Tlaxcala y en los alrededores de la ciudad de México y de otras capitales, los patrones se ahorran millones de pesos en impuestos.

Para las costureras del Distrito Federal, pese a la reducción de la industria por la competencia internacional, la situación actual es semejante a la de esa época.

Una descripción detallada de lo que sucedía en las pequeñas fábricas se lee en un estudio realizado por la Secretaría del Trabajo en octubre de 1985. En el documento sin firma, el anónimo autor señalaba:

“A medida que los medios de comunicación se adentraban en el caso de las costureras, salían a la luz las terribles condiciones de trabajo con que operaba la industria en general y la casi total inexistencia de protección sindical. Así, se supo que las costureras trabajaban jornadas de más de ocho horas diarias, ya que se le pagaban a destajo, lo que las forzaba a cumplir con cargas de trabajo muy altas; que a menudo había sanciones muy rigurosas por retardos y faltas, y que, dado que existía abundancia de mano de obra disponible, las amenazas de despido resultaban frecuentes y los salarios que se pagaban en muchos casos eran menores que el mínimo. También se supo que muchas veces los empresarios firmaban contratos por una semana con sus trabajadoras para evitar así registrarlas en el Seguro Social.

“Para evitar robos en las empresas, se afirmó que en algunos talleres las trabajadoras eran sometidas a rigurosas revisiones y, en algunos casos, los dueños cerraban con llave los accesos a los talleres mientras las obreras estaban trabajando. Varias versiones de personas presentes durante el sismo sostenían que por esa razón muchas trabajadoras no habían podido salvar sus vidas.

“Estas denuncias provocaron serios reclamos a las organizaciones obreras y a las autoridades del trabajo. El líder de la CTM, Fidel Velázquez, afirmó que la industria textil, principalmente en el rubro de la confección de ropa, era uno de los ramos más incontrolables desde el punto de vista sindical, pues se manejaba en la clandestinidad desde hacía varios años en talleres escondidos con una marcada explotación de la mano de obra, en los que no se pagaba ni el salario mínimo y se negaban prestaciones sociales. Por su parte, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria Textil, afiliado a la CTM, Adolfo Gott Trujillo, indicó que la mayoría de los trabajadores que laboraban en los talleres donde se confeccionaba ropa no estaban afiliados a ningún sindicato. Sólo una minoría estaba organizada en pequeños sindicatos desconocidos.

Esta realidad hizo nacer al Sindicato, cuya vida se extinguió.

SEM/sl/sj

Analizan significación del 19 de septiembre de 1985 en la historia social de la CDMX

  • En conversatorio la UNAM señalan que hoy tenemos una nueva lectura de los desastres naturales
  • Lucha de las mujeres, columna vertebral de la reconstrucción

Redacción

SemMéxico, Ciudad de México, 19 de septiembre, 2025.- La lectura que tenemos en 2025 sobre los fenómenos naturales y los desastres es distinta a la que se tenía en 1985. Hoy se sabe que los desastres son multifactoriales y están vinculados con las condiciones de vulnerabilidad de las poblaciones y los asentamientos humanos, manifestó el coordinador de Humanidades de la UNAM, Miguel Armando López Leyva.

“Desde esta lógica, los desastres son construcciones sociales convirtiéndose los fenómenos naturales en amplificadores de realidades existentes”, afirmó al participar en la inauguración del conversatorio “La significación del 19 de septiembre de 1985 en la historia social de la Ciudad de México”.

De acuerdo con una encuesta realizada por el área de Población de esta entidad académica y otras dependencias, más de la mitad de las 30 mil personas damnificadas que se refugiaron en albergues y campamentos en 1985 tomaron esa opción porque provenían de vecindades de colonias aledañas al Centro Histórico de la Ciudad de México donde rentaban viviendas a bajo costo, pero en inmuebles deteriorados que carecían de mantenimiento, dijo en su intervención en el auditorio “Pablo González Casanova”, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS).

La encuesta captó el hacinamiento, el uso de viviendas como talleres, por lo que al perder estas hubo quienes también se quedaron sin sus medios de subsistencia.

Acompañado por la secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, Tamara Martínez Ruiz, el coordinador señaló que este conversatorio es un ejercicio de rememoración colectiva, pero también un momento para pensar en la construcción de un mejor futuro para las siguientes generaciones.

La conmemoración por los 40 años de los sismos de 1985 en la Ciudad de México obliga a pensar en el presente y en el futuro de las urbes desde el desarrollo sostenible, lo cual supone metrópolis con viviendas y servicios básicos adecuados, sistema de transportes seguros, planificación y gestión participativas, reducción de muertes por desastres, disminución del impacto ambiental, añadió.

La UNAM al servicio de la sociedad

Tamara Martínez coincidió en que los terremotos de 1985 evidenciaron las vulnerabilidades sociales acumuladas por décadas de desigualdad, abandono, corrupción y precariedad, y fueron el gran catalizador que permitió que surgiera la ciudadanía, colectiva, organizada y plural y que se apropiara del espacio público.

Destacó que desde los primeros momentos los universitarios -estudiantes, docentes, personal administrativo y académicos- formaron brigadas de rescate, atención médica, evaluación de daños y de organización de la ayuda. Además, se demostró que la producción y divulgación del conocimiento, así como los valores universitarios son, y seguirán siendo, un compromiso al servicio de la sociedad y de todas sus comunidades.

Ese compromiso se transformó en un motor de conocimiento, pues se avanzó a pasos agigantados en campos científicos como la sismología, el urbanismo, ingeniería y protección civil, al mismo tiempo que las humanidades y las ciencias sociales documentaron y analizaron el despertar de la sociedad civil.

“Se estudió a fondo la vulnerabilidad, no como un hecho natural, sino como una construcción social. Y fue esta capacidad de integrar el análisis geofísico con el estudio de los procesos sociales, urbanos y políticos lo que consolidó a la UNAM como un referente internacional en la comprensión integral de los riesgos socioambientales”, acotó.

Lucha de las mujeres, columna vertebral de la reconstrucción

Martínez Ruiz también subrayó: “Ellas removieron escombros, fueron las primeras en organizar albergues, comedores, guarderías y encabezaron los cuidados colectivos. Hicieron en la arena pública lo que ya hacían en la privada: tejieron redes de solidaridad y denuncia. Enfrentaron trabajos extenuantes, exclusiones y dobles jornadas, y no se rindieron”.

Remarcó el papel de las costureras que, en medio de su duelo, encarnaron la dignidad laboral de quienes en décadas no habían tenido seguridad social, salario y reconocimiento frente a la precariedad y la opacidad de los empresarios y las autoridades. Marcharon, exigieron y fundaron el “Sindicato 19 de Septiembre”, la primera organización independiente reconocida. “La lucha y resistencia de las mujeres fue columna vertebral de la reconstrucción, y su liderazgo transformó para siempre la vida pública de la ciudad y del país”, resaltó.

Previamente, la directora del IIS, Marcela Amaro Rosales, dio la bienvenida al conversatorio sobre el fenómeno natural de hace cuatro décadas que, estimó, significa un parteaguas en la historia reciente de México y en particular de su capital.

En ese momento y en los años posteriores, rememoró, la UNAM abrió sus espacios para albergar a damnificados, movilizó a su comunidad académica y estudiantil en labores de apoyo y aportó investigación crítica y conocimiento riguroso desde una perspectiva multidisciplinaria para comprender lo ocurrido.

“En las facultades e institutos se documentó la emergencia, se reflexionó sobre la respuesta social y se propusieron nuevas formas de pensar la planeación urbana y la gestión de riesgo”, apuntó.

A la inauguración asistieron las directoras del Instituto de Geografía y de la Escuela Nacional de Trabajo Social, María Teresa Sánchez Salazar y Carmen Casas Ratia, respectivamente; así como el titular del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad, José Gasca Zamora, entre otras autoridades.

Siempre al servicio de la sociedad

En el coloquio conmemorativo “40 años del sismo de 1985. Evolución del conocimiento”, organizado por el Instituto de Geofísica (IGEF) de la UNAM, la coordinadora de la Investigación Científica, María Soledad Funes Argüello, externó que esta actividad académica “es una oportunidad para renovar nuestra convicción de que la ciencia y la Universidad deben estar siempre al servicio de la sociedad”.

El temblor marcó para siempre la historia de nuestro país, pero también fue un punto de quiebre en la manera en que entendemos y enfrentamos los riesgos sísmicos, enfatizó al inaugurar el evento.

En el auditorio Tlayolotl-Ismael Herrera Revilla del IGEF, recordó que el 19 de septiembre de aquel año nos dejó pérdidas irreparables y profundas lecciones. Nos mostró con crudeza la vulnerabilidad de nuestra ciudad, pero también la solidaridad y la capacidad de respuesta de la sociedad mexicana.

“La Universidad Nacional Autónoma de México asumió con plena responsabilidad el reto de encabezar desde la ciencia, las humanidades y la cultura la construcción de un país más preparado, más informado y capaz de sobreponerse”.

Esta casa de estudios abundó, fue fundamental en la creación del Centro Nacional de Prevención de Desastres y en la consolidación del Sistema Nacional de Protección Civil, instituciones que hoy son referencia obligada en la gestión del riesgo.

El personal académico ha contribuido en el desarrollo de los reglamentos de construcción, sustentados en estudios de campo, modelos numéricos y analíticos que permitieron entender cómo se comportan las estructuras ante los sismos.

Los grupos universitarios han avanzado en el estudio de la fuente sísmica, el movimiento de terreno y la respuesta sísmica, investigaciones que han sido referentes a nivel mundial. A ello se suman metodologías para cimentaciones, análisis de vulnerabilidad, resiliencia estructural, monitoreo de salud e infraestructura y estudios sobre el comportamiento dinámico de suelos. El liderazgo de la UNAM en este campo se refleja también en la historia del Servicio Sismológico Nacional (SSN) que desde 1929 está bajo la tutela de esta casa de estudios.

Al hacer uso de la palabra, el director del IGEF, José Luis Macías Vázquez, compartió: “En ese entonces, el papel del director del Instituto de Geofísica, Ismael Herrera Revilla (presente en el evento), fue fundamental en la respuesta científica a la emergencia”.

En un contexto marcado por la incomunicación y la precariedad tecnológica, organizó un equipo para desplegar aparatos portátiles y recurrió a antiguos sismógrafos mecánicos para registrar las réplicas y recopilar información indispensable. Apoyó a varios de nuestros sismólogos, entre otros Cinna Lomnitz, quien fue también una pieza clave en la instalación de la Red Sísmica de Apertura Continental, la cual en 1986 aumentó la capacidad del Monitoreo Sísmico y del SSN, prosiguió.

Una nueva visión

A decir del director general del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), Enrique Guevara Ortiz, a partir de la lección del sismo hubo una nueva visión. El Estado mexicano creó el Sistema Nacional de Protección Civil y dos años después el Centro Nacional de Prevención de Desastres, con el apoyo de la UNAM, la cooperación internacional y el compromiso del gobierno federal.

“Esa alianza entre ciencia, instituciones y sociedad nos permitió dar un paso histórico hacia un modelo más sólido de prevención y de gestión del riesgo.

Gracias a ese respaldo se consolidó la red sísmica mexicana, que hoy es base para la vigilancia de nuestra sismicidad y el Sistema Nacional de Alerta de Tsunamis, que contribuye a proteger a millones de personas en zonas costeras”, describió.

Consideró que, 40 años después, debemos reafirmar que los desastres no son naturales, son la materialización de riesgos que nosotros mismos construimos a través de nuestras decisiones y de la manera en cómo ocupamos el territorio con las condiciones sociales y económicas que generan vulnerabilidades.

En el CENAPRED, aclaró, seguimos firmes en esa ruta, porque prevenir no es opcional. Es un acto de justicia social, de amor a la vida y de responsabilidad con las próximas generaciones”.

En su oportunidad, Ana Laura Peniche Montfort, coordinadora de la Hemeroteca Nacional (adscrita al Instituto de Investigaciones Bibliográficas), subrayó el papel de la prensa luego de los sucesos. “En medio del caos y la incertidumbre, cuando las estructuras cayeron y las comunicaciones se interrumpieron, los medios de comunicación se convirtieron en la única ventana a la realidad para millones de personas. Sin redes sociales, ni internet, periodistas, fotógrafos y camarógrafos asumieron la enorme responsabilidad de informar”.

Documentaron la destrucción y se constituyeron en el puente entre las autoridades y la ciudadanía; y entre las familias desesperadas que buscaban a sus seres queridos. La cobertura de la prensa no fue simplemente un registro de los hechos, fue un acto de servicio, un testimonio de la solidaridad y la resiliencia de una ciudad que se negaba a rendirse.

“Las publicaciones periódicas de aquellos días, impresas en papel, son mucho más que simples reportes noticiosos, son el testimonio tangible de nuestra historia colectiva”, concluyó

A esta actividad acudieron: Arturo Iglesias Mendoza, jefe del SSN; los investigadores eméritos Ismael Herrera Revilla y Gerardo Suárez Reynoso; además de exdirectores del IGEF, entre otras personalidades.

SEM/sj

Dos sismos

  • “Pasados los años de ambas tragedias, siento que algo me ha faltado en la vida; como un hueco, un vacío, una especie de culpa por no haber compartido físicamente con los demás habitantes de nuestra ciudad dos de los episodios más dolorosos de su historia…”

Francisco Ortiz Pinchetti

SemMéxico, Ciudad de México, 19 de septiembre, 2025.- En dos ocasiones –para bien y para mal— la vida me ha negado la experiencia de padecer un movimiento telúrico de gran intensidad en mi ciudad. Condiciones un tanto fortuitas me hicieron estar ausente mientras millones de mexicanos enfrentaban la tragedia. La primera vez fue justo este viernes hace 40 años, el 19 de septiembre de 1985. La segunda, el 19 de septiembre de 2017, hace apenas ocho años.

En el 85 había viajado a Monterrey como enviado del semanario Proceso para hacer una crónica sobre el otorgamiento del doctorado Honoris Causa por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo León –aunque usted no lo crea– a Alfonso Martínez Domínguez, “don Halconso”. Sí, el exregente capitalino responsable junto con el Presidente Luis Echeverría Álvarez de la masacre del 10 de junio de 1971, que acababa de dejar la gubernatura neolonesa.  

De ese modo me salvé de sentir el horror de un terremoto de 8.1 grados Richter, a cambio de muchas horas de angustia ante la incomunicación total que me impedía tener noticias de mi familia. Recuerdo todavía con sobresalto las escenas matutinas, sin audio, que transmitía la televisión, en las que veíamos una ciudad devastada, como bombardeada, como incendiada, pero sin saber lo que realmente ocurría en el entonces Distrito Federal. Gracias a la hospitalidad solidaria –que siempre agradeceré–, de Ramón Alberto Garza, entonces flamante director editorial de El Norte, logramos finalmente desde su oficina en la capital regiomontana tener ambos alguna información inicial, y yo la posibilidad de comunicarme a la Ciudad de México.

De alguna manera logré treparme en un avión y regresar a mi ciudad esa misma tarde-noche para constatar la destrucción física y el horror anímico de sus habitantes. Y el viernes 20, en nuestras oficinas de Fresas 13, en la colonia Del Valle, compartí con mis compañeros el pánico de la réplica de 7.6 grados.

Tras incorporarme de inmediato a la redacción, tres episodios notables de aquella pesadilla que cumple cuatro décadas me tocaron vivir como reportero de Proceso. El primero, las labores nocturnas de rescate en un enorme edificio de departamentos de la calle Niños Héroes, en la colonia Doctores. Potentes reflectores iluminaban el montón de escombros en los que como hormigas, entre una nube de polvo, decenas de voluntarios se afanaban en localizar y salvar sobrevivientes. 

No olvido el estruendo de las compresoras ni el rostro cenizo, cansado y angustiado de los rescatistas. Tampoco sus gritos desesperados. Recuerdo una escena en particular: la llegada de un convoy de vehículos en el que venía, rodeado por todo un aparato logístico del Estado Mayor Presidencial, el presidente Miguel de la Madrid Hurtado. Vestido con una chamarra caqui, desencajado, el mandatario intentaba primero informarse y luego dar instrucciones para agilizar los trabajos. Era patético, porque nadie, ni los propios soldados, bomberos o policías que ahí estaban, le hacían caso. No lo pelaban, sin más, a pesar de sus ademanes. La gente se afanaba sin mirarlo en el retiro de mano a mano de piedras y trozos de concreto.

Mi segunda cobertura inolvidable de aquellos días trágicos fue la de un entierro colectivo en el panteón civil de San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa, al Oriente de la capital. Abiertos a pico y pala, una tras otra, más de cincuenta fosas formaban una tétrica hilera en espera de los cadáveres de otras tantas personas fallecidas y no identificadas. Tras una espera que pareció interminable, al anochecer, los cuerpos de los desconocidos fueron llevados hasta ahí en camiones de redilas y literalmente arrojados como fardos, uno tras otro, en cada una de las zanjas abiertas en el piso calizo, gris. Una escena absolutamente sobrecogedora, que me causó a la vez que compasión enorme, una rabia –inútil, por supuesto— ante la manera de tratar a esos cadáveres. Tal vez no había otra forma, pienso ahora.

Finalmente, y con especial emoción, recuerdo mi recorrido de varios días y noches junto con el fotógrafo Juan Miranda, unas semanas después de los sismos, por las devastadas calles de la colonia Roma. Inolvidable el impacto que me causaron las numerosas construcciones que yo recordaba en aquel barrio entrañable y que estaban abatidas. Inolvidable la desolación que se percibía en una zona donde según cifras oficiales se colapsaron 472 construcciones y un millar más quedaron dañadas irremediablemente. Sin embargo, lo que me marcó de manera particular fue un sentimiento de soledad y abandono. En mi reportaje escribí:

La Roma se quebró. Primero fue el caos; luego la angustia, el horror. Ahora es la soledad. Si a los tepiteños les bastaron dos semanas para recomponer su vida cotidiana; si en Tlatelolco los damnificados permanecen en lucha por sus derechos, en la colonia Roma el signo dominante es el abandono: la gente se fue. Lo sabe Margarita Hernández viuda de Tena, cuya tintorería casi cincuentenaria de la calle de Mérida está atiborrada de ropa que nadie reclama. Lo sabe el encuadernador Francisco G. Ordorica, que durante diez días estuvo ante el mostrador de su negocio, en Puebla y Frontera, sin que llegara un solo cliente. Lo sabe el jesuita Fernando Suárez, vicario de la parroquia de la Sagrada Familia, en Orizaba y Puebla, que ha visto reducida a la mitad la asistencia de fieles a las misas. Lo sabe el tapicero Julio Martínez, que en su local de Córdoba 118, lleno de palos viejos, comenta entre susurros: “Esto va a ser como volver a empezar. La clientela de 30 años se acabó, se fue”.

La única realidad tangible era la desolación. La ausencia. Recuerdo la voz de un anciano que bastón en mano repetía sin cesar: «nunca más la colonia volverá a vivir, nunca más». Estaba sentado en una banca de fierro frente a la estatua de David, en la plaza Río de Janeiro. Durante horas y horas, todos los días, el viejo contemplaba el desastre del barrio que lo cobijó a lo largo de toda su vida. “Nunca más», repetía.

La destrucción física de la colonia aturdía, impactaba, confundía. Prácticamente no había una manzana que estuviera sana, sin algún derrumbe. Desde muchas de sus esquinas –Guanajuato y San Luis Potosí, Orizaba y Zacatecas, Medellín y Puebla, Monterrey y Yucatán– podían verse derrumbes hacia los cuatro puntos cardinales. El ambiente de devastación –subrayado por el polvo blancuzco que lo envolvía todo, que cubría las copas de los árboles, que enturbiaba el aire– se sentía tétrico ante los «jardines» improvisados por el entonces Departamento del Distrito Federal en algunos lotes donde hacía apenas cuatro semanas se levantaban edificios.

Mi segunda no experiencia sísmica, como mencioné, ocurrió el martes 19 de septiembre de 2017, en la fatal coincidencia de esta fecha.  Aterrizaba en el aeropuerto de Belgrado unos minutos después de la una de la tarde, justo en el momento en que un terremoto de 7.8 grados sacudía a la capital mexicana y otros estados cercanos como Puebla, México, Morelos y Tlaxcala. 

Becky, mi inolvidable compañera y yo, habíamos viajado a la capital de Serbia para visitar a su hermano, el hoy Embajador emérito guanajuatense José Humberto Castro Villalobos, entonces adscrito a la Embajada de México en la antigua Yugoslavia. Por él nos enteramos de lo ocurrido, apenas nos abrazó en el aeropuerto. Y en la televisión de su casa, junto con Mayela su mujer, seguimos en los noticieros internacionales las informaciones sobre lo ocurrido durante los siguientes días. Con telefonía celular ya, me fue fácil y rápida la comunicación con mis familiares, todos sin novedad.

Esa vez, mi regreso a México ocurrió tres semanas después, tras un recorrido por países de la Europa Central. En nuestro periódico y portal Libre en el Sur habíamos podido rescatar –gracias al extraordinario trabajo de Francisco Ortiz Pardo, mi hijo, encargado de nuestro medio informativo–, las escenas de horror y los testimonios en torno al sismo que esta vez afectó de manera especial a varias colonias de la Alcaldía Benito Juárez, como Portales, Narvarte y Del Valle. 

También documentó detalladamente, desde su óptica comunitaria y cercana y a través de crónicas y entrevistas, los colapsos y daños en edificios específicos –como el de Zapata 56, en Portales Sur, y el de Escocia y Gabriel Mancera, en Del Valle Sur–, recogió relatos sobrecogedores de vecinos y brigadistas que narraron la angustia, la solidaridad y la auto organización comunitaria, y siguió de cerca las fases posteriores al sismo, incluyendo las complejidades de la reconstrucción y las demandas de los damnificados ante las autoridades. 

Con mucha antelación al devastador terremoto, nuestro medio había dado a conocer estudios inéditos, elaborados por científicos especializados de la UNAM, sobre los elevados riesgos sísmicos de la Alcaldía Benito Juárez. En la edición inmediata después del sismo, Libre en el Sur cabeceó en su portada, sobre una foto desgarradora de Cuartoscuro: “¡…y no hicieron caso!”. 

Pasados los años de ambas tragedias, siento que algo me ha faltado en la vida; como un hueco, un vacío, una especie de culpa por no haber compartido físicamente con los demás habitantes de nuestra ciudad dos de los episodios más dolorosos de su historia. Válgame.

@fopinchetti

Guarda la Cámara de Diputados minuto de silencio por Andrea Tamara

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  • Fue encontrada sin vida en comandancia de Salina Cruz, Oaxaca
  • Es el segundo caso ocurrido en los separos de la policía municipal

Redacción

SemMéxico, Ciudad de México, 19 de septiembre, 2025.- El Pleno de la Cámara de Diputados, en sesión presencial, guardó un minuto de silencio en memoria de Andrea Tamara Balderas Alegría, fallecida al interior de la comandancia municipal de Salina Cruz, Oaxaca.

Desde su curul, la diputada Margarita García García (PT) pidió un minuto de silencio para Andrea Tamara, que fue localizada sin vida en los separos de la Comandancia Municipal de Salina Cruz, Oaxaca, el pasado 13 de septiembre.

Relató que la Fiscalía General de Oaxaca abrió una carpeta de investigación y citó a declarar al menos a diez elementos de la policía municipal, “pero este no es el único caso. Este es el segundo caso similar registrado en la actual administración municipal: en agosto del 2022 otra mujer, de nombre Abigail Hay, falleció en los separos de este mismo municipio”.

García García afirmó que no se puede permitir que esto siga porque tiene conocimiento de que no son los únicos casos de policías, y hay varias organizaciones civiles que señalan que hay otros reportes de abusos policíacos y muertes bajo custodia en Salina Cruz. “Las mujeres oaxaqueñas estamos preocupadas por lo que está sucediendo en los separos municipales. En el Partido del Trabajo condenamos este tipo de actos y no vamos a tolerar ni permitir estas pérdidas humanas”.

El minuto fue concedido por la presidenta de la Mesa Directiva, diputada Kenia López Rabadán, quien dijo: “Esta Presidencia registra su denuncia y su preocupación. Yo les solicitaría respetuosamente puedan ponerse de pie para llevar a cabo el minuto de silencio”.

Posteriormente, López Rabadán señaló que en términos de lo dispuesto por los artículos 100 y 102 del Reglamento de la Cámara de Diputados, las iniciativas y las proposiciones contenidas en el orden del día serán enviadas a las comisiones que correspondan, publicándose el turno en la Gaceta Parlamentaria.

Levantó la sesión ordinaria y pidió a las diputadas y diputados, permanecer en sus curules para dar inicio a la sesión solemne para conmemorar el Día Nacional del Charro.

SEM/sj

Hilo| 1985: El día que desapareció la capital de México

Gerardo Arreola

SemMéxico, Cuidad de México, 19 de septiembre, 2025.- Durante algunas horas de la mañana del 19 de septiembre de 1985, el mundo creyó que había desaparecido la capital de México.

El terremoto destruyó la infraestructura de comunicaciones de la ciudad, con impacto en gran parte del país.

Toda la telefonía quedó suspendida de inmediato en la zona metropolitana, igual que la telegrafía y el servicio de microondas. En los estados vecinos quedaron inactivos la larga distancia.

Ni las embajadas, ni los organismos internacionales ni los corresponsales de medios extranjeros podían reportar a sus respectivas sedes lo que realmente estaba pasando.

El sismo también provocó destrucciones en estados de la costa del Pacífico y dañó severamente carreteras, vías férreas, puertos y aeropuertos de la zona afectados. Hubo derrumbes en la sede principal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

El satélite mexicano Morelos I, que apenas había sido puesto en órbita en junio del mismo año, permitió mantener al aire la televisión estatal.

Las oficinas de varias agencias internacionales de prensa estaban en una zona del centro de la ciudad fuertemente dañada, en el Paseo de la Reforma y sus cercanías. Los destrozos en los edificios también eran un obstáculo para el trabajo.

Para decenas de reporteros de medios extranjeros no quedaba más remedio que buscar alguna posibilidad de transmisión en el Club de Corresponsales, un lugar accesible, cerca de Reforma.

El local era una vieja casa de tres pisos, bien acondicionada, con teléfonos y una sala de télex, lo que entonces eran las ventanas al mundo.

El télex era un sistema de comunicaciones de punto a punto a través de señales binarias similares al telégrafo. Cada usuario tenía una terminal con un teclado. El texto que se transmitía aparecía de inmediato en un rollo de papel que avanzaba y se podía leer en una pantalla luminosa.

Pero aquella mañana también en el Club de Corresponsales los teléfonos y las máquinas de télex estaban inservibles. Era una crisis encima de la otra: la infinita y devastadora realidad que había que reportar y la nula posibilidad de hacerlo.

Serían pasadas las 10 de la mañana cuando el tumulto de corresponsales de pronto se concentró en un rincón, en el que parecía funcionar uno solo de los télex.

Sobre los gritos y empujones se impuso la voz de un veterano colega yugoslavo que dijo lo único sensato en ese momento: hacer una fila, que cada quien haga tres intentos. Y si al tercer intento no entra la conexión, pasa el siguiente. Sin tiempo ni ánimos para discutir variantes, todos acataron y se iniciaron los ensayos.

Al fin funcionó una conexión. El afortunado corresponsal que logró un enlace a La Habana tuvo que improvisar su despacho ahí mismo, tratando de recordar, para escribir con cierta coherencia, todo lo que había visto en un recorrido a pie por las calles destruidas de la ciudad.

Como si fuera una obra coral, los colegas se asomaban al texto y le gritaban, casi le ordenaban al corresponsal, que pusiera lo que le falltaba: que si no hay cifras, que el daño es incalculable, que no hay una versión oficial, que el derrumbe del hotel Regis, que se cayó las comunicaciones…

Poco a poco hubo otros intentos y, por fin, el mundo pudo enterarse a trazos horribles de lo que pasaba en México, Distrito Federal, en uno de los desastres naturales que más hondo han calado en la historia reciente del país.

A falta de opciones para transmitir desde alguna ciudad cercana, la agencia Associated Press y la cadena televisiva CBS pudieron alquilar un vuelo privado a Texas y desde ahí enviar al exterior, con más holgura, relatos más amplios de aquel terrible amanecer.

Pero en todas las horas previas, desde que cesaron las comunicaciones, apenas ocurrió el sismo a las 7:19, en el mundo circuló la versión de que la antigua Tenochtitlán había desaparecido.

Al día siguiente, 20 de septiembre de 1985, la comunicación mejoraba. Funcionaba un teléfono a larga distancia en el Club de Corresponsales y eventualmente alguna de las terminales de télex.

Por la tarde acudió al Club el subsecretario de Gobernación, Fernando Pérez Correa, para ofrecer la parte oficial hasta ese momento: los datos, las cifras, la ayuda exterior, los aeropuertos, el mensaje del gobierno…

Pasaban las 7 de la noche y Pérez Correa contestaba preguntas, cuando la escalera de madera de la vieja casa de la calle Pánuco empezó a crujir y las lámparas y el piso se movían. Vino un apagón y los autos de un estacionamiento vecino se estrellaban entre sí.

Un segundo sismo hizo que la sala de conferencias, repleta de corresponsales, de pronto quedara vacía. Todo el mundo salió en tropel a la calle, a la oscuridad y a la desazón.

Minutos más tarde, muchos hacían de nueva la fila ante el único teléfono del Club que todavía funcionaba…

X: @GerardoArreola

Hilos: garreola89