- Un tablero de estadísticas en tiempo real acapara la atención informativa
- Brinda la posibilidad para derivar análisis o previsiones de las cifras
Dixie Edith
SemMéxico/SEMlac,
La Habana, 25 de mayo, 2019.- Un tablero de estadísticas realizado
en tiempo record, a partir de la alianza entre la prensa y la academia, ha
acaparado la atención informativa en los últimos dos meses en Cuba, tras los
primeros casos positivos a la Covid-19.
«Tomado
de Covid-19 Cuba Data» o «con datos de Covid-19 Cuba Data»,
resultan referencias frecuentes en estos tiempos, lo mismo en la prensa, el
boletín noticioso de un centro científico o una información publicada por
organizaciones internacionales.
Pero muchas
personas quizás no sepan que detrás de todo ese procesamiento estadístico, que
actualiza prácticamente en tiempo real las cifras de la pandemia en Cuba, se
esconden también los quehaceres de una mujer periodista, apasionada por la
ciencia y las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías de la
información y las comunicaciones.
Iramis
Alonso Porro, desde 2007 directora de la revista Juventud
Técnica (JT) de la Casa Editora Abril, conversó con SEMlac acerca
de este proyecto que, insiste, «está hecho por muchas manos».
Desde el
inicio, una interrogante llamó la atención de no pocos colegas. ¿Por qué
tomarse el trabajo de crear una aplicación de estadísticas, si el Ministerio de
Salud Pública (Minsap) divulga, diariamente, los datos del avance de la
enfermedad?
Para Alonso
Porro, el motivo inicial fue básicamente organizativo: «Desde el inicio de
la Covid-19, a partir del seguimiento de su evolución en el mundo, en la
revista comprendimos que uno de los puntos más complejos para la cobertura
periodística serían datos y estadísticas, por el volumen que podría generarse y
la capacidad real para seguirlos», relató.
A juicio de
la también profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La
Habana, el reto no solo estaba en el procesamiento numérico propiamente, sino
también en la posibilidad para derivar análisis o previsiones de las cifras.
«No es
lo mismo extraer datos de los partes diarios, que tenerlos organizados de
manera que te permita filtrarlos y mostrar gráficos interactivos», precisó
a SEMlac la periodista de 51 años.
En ese afán
de contar con bases de información para poder hacer un periodismo más
interpretativo, Alonso Porro contó con el apoyo de otro colega, Ernesto Guerra,
jefe de redacción de JT y con experiencia en el trabajo con el periodismo de
datos.
Juntos se
acercaron al doctor Yudivián Almeida, de la Facultad de Matemática y
Computación de la Universidad de La Habana, quien organizó el proceso y
permitió generar lo que él mismo llama un «ecosistema de desarrollo»,
que incluye un sitio web, una aplicación
para móviles con sistema Android y un bot de
Telegram (@Covid19cubadata_bot).
«Así
podemos tener, en paralelo, una visión global de la pandemia en el mundo y en
Cuba, también a nivel municipal. Los datos desagregados pueden ser útiles a
colegas e investigadores. Además, el formato Json en que está construida la
base de datos permite compartirla de forma abierta, por lo que puede descargarse
y usarse libremente para otros proyectos», valoró Alonso Porro.
A juicio de
esta colega, uno de los valores fundamentales del proyecto es el trabajo en
equipo, compartido por programadores, periodistas y estudiantes, que
constantemente sugieren nuevos cruces de información, también a partir de
sugerencias y de las búsquedas de la ciudadanía.
«Somos
alrededor de 17 personas vinculadas a JT, al proyecto infocomunicativo Postdata.club y a
la Facultad
de Matemática y Computación, de la Universidad de
La Habana. Pero también trabaja un muchacho de la Universidad de Oriente y los
equipos Cusobu y Daxlab (dos microempresas que desarrollan sistemas
informáticos). De ellos, cuatro somos mujeres: tres periodistas y una
diseñadora», precisó Alonso Porro.
«En el
proyecto no hay jerarquías. Se trabaja de manera horizontal, aunque Yudivián
Almeida funciona como coordinador, por su experiencia como programador y
profesor», agregó.
La rutina
es ardua. Periodistas de JT y Postdata alimentan manualmente los datos del
sistema cada día, en la mañana, cuando el Minsap libera
su parte. Esos datos se comprueban para que no haya errores, algo que al inicio
hacían de manera manual, pero poco a poco también se fue automatizando.
Luego le toca el turno a la programación y más tarde se actualizan todos los
canales y se comparte el resultado en redes sociales.
«Además,
el bot de Telegram incluye mensajes de bien público y otros materiales. La
diseñadora, por supuesto, es clave, porque generó toda la propuesta gráfica, la
paleta de colores, los banners e ideogramas para los diferentes formatos y
sigue generando, día a día, a pedido, según las necesidades del equipo»
detalla a Iramis.
¿Han
identificado claves, buenas prácticas para la comunicación de una contingencia
sanitaria?
«Lo primero, desde mi experiencia, es comprender que estamos ante un
proceso, que vivimos en una circunstancia rodeada de incertidumbre y que eso
implica ser muy transparente y riguroso, contrastar la información todo lo que
se pueda, sobre todo con fuentes especializadas, científicas, para evitar las
noticias falsas.
«Pero
también implica dar un margen al error, porque estamos construyendo en la
medida en que suceden los hechos y se está generando nuevo conocimiento sobre
la enfermedad de manera acelerada. En ese sentido, la honestidad y rectificar
cuando proceda son claves para no perder la credibilidad.
«Luego,
es importante ser coherente con el perfil editorial y escuchar al público: qué
le inquieta, cuáles son los vacíos informativos; no subvalorar ninguna
reflexión o pregunta y comprender también que los lectores, agobiados por la
propia circunstancia que viven, en algún momento lo estarán por la información
constante que se emite.
«Por
tanto, nos toca diversificar los formatos en que se presenta la información,
las propuestas de contenido y esforzarnos por seguir abordando otras temáticas.
Y no olvidarnos de mirar con lupa a los grupos que están en mayor
vulnerabilidad: mujeres o personas mayores, entre otros, que suelen pasar
inadvertidos ante situaciones de emergencia como esta».
El desafío
del tiempo
Antes de llegar a JT, Alonso Porro fue parte de los equipos de investigación
del periódico Juventud Rebelde, en la
pasada década de los noventa y, a inicios de los 2000, en la revista Bohemia.
En esas
publicaciones se especializó en las coberturas científico técnicas y de
desastres, experiencias que llevó a los libros A mal tiempo, Periodismo.
Cobertura de huracanes en Cuba (2010), junto a los colegas Bárbara Avendaño y
Mario Antonio Pradas, y Mujeres científicas en las Américas. Sus historias
inspiradoras (2012), también como parte de un colectivo de autores, entre otras
publicaciones.
Con
vocación feminista, Alonso Porro también ha trabajado temas de género como la
violencia, el acoso y la salud sexual y reproductiva.
Entrenada
por las rutinas de una profesión como el periodismo, que no tiene horarios,
esta colega reconoce, no obstante, que en tiempos de pandemia la conciliación entre
su trabajo y las responsabilidades domésticas «es el verdadero desafío
cotidiano, porque han desaparecido los horarios».
«Aunque
parezca increíble, ahora descanso menos que antes y tengo menos tiempo para
distraerme. Mi día termina casi siempre sobre las dos de la madrugada»,
aseveró a este servicio.
El trabajo
en JT implica organizar un equipo para el teletrabajo, teniendo en cuenta que
no todas las personas tienen condiciones adecuadas para conectarse y las
dificultades para acceder a fuentes de información en una circunstancia tan
compleja como la actual, donde muchas personas trabajan en sus casas o dedican
mucho tiempo al enfrentamiento a la enfermedad.
«Todo
eso hay que hacerlo sin descuidar el perfil de la publicación, tratando de
innovar en un contexto donde somos muchos profesionales reportando sobre un
mismo asunto, en un periodo de tiempo que se alarga», detalló la
periodista.
Aunque
Alonso Porro dirige la revista, a su la labor habitual de planificación y
edición has sumado entonces una parte de la gestión de redes sociales. «El
ritmo es intenso y a tiempo completo. La mayor parte de mi día la paso detrás
de la computadora o con el celular en la mano», precisó.
Según esta
periodista, las labores domésticas «entran» en los intervalos entre
la conferencia de prensa y la Mesa Redonda, dos espacios informativos clave que
transmite la televisión en estos días de pandemia. Madre dos veces –de un
estudiante universitario y una de «pre» (bachillerato)–, explica que
las tareas, por suerte, son compartidas con el resto de la familia.
«A
cada cual le toca suyo, si bien la cocina es mi reino, pues la disfruto y me
relaja», confiesa.
¿Te
consideras una mujer emprendedora?
«Todo el tiempo. No hay un minuto de mi vida que no esté cocinando una
idea nueva, casi siempre en la revista, pero también buscando oportunidades
para desarrollar otros proyectos relacionados con la gestión inclusiva de
riesgos de desastres, un asunto que me apasiona.
«Dentro
del periodismo científico especializado, que es lo que más he hecho, transité
por diferentes medios de prensa hasta encontrar aquel donde podía concretar la
idea que tenía de cómo debía ser una revista afiliada a ese concepto.
«Para
hacerlo, he debido tomar algunos riesgos y ser flexible también. Más allá de
eso, difícilmente dejo escapar oportunidades para mi crecimiento personal y
profesional, sobre todo aquellas que implican un desafío. La vida es un
aprendizaje permanente y me gusta experimentar y formar equipo»
SEM-SEMlac/de