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Libros para ampliar el boom

Redacción El País

SemMéxico/El País. 28 de octubre 2019.- Trece escritoras escogen trece libros de autoras de los siglos XX y XXI para elaborar un nuevo canon de la literatura latinoamericana.

Conocí esta novela siendo estudiante, como parte de las lecturas obligatorias. En un contexto en el que se me enseñaba una literatura chilena exclusivamente escrita por hombres, con un registro muy realista, de pronto apareció una voz que jugaba con lo fantástico. Una muerta narraba su propio funeral y su historia desde el ataúd. El relato rompía las lógicas racionales y temporales de la causa y del efecto, cuestionando lo real, haciendo empeño por narrar el enigma, por enunciarlo, por tocar lo invisible. Ana María, la protagonista, es una mujer que debió responder a códigos femeninos estereotipados y conservadores. Como todas las heroínas de la Bombal, encarna matrimonios y maternidades mediocres, vidas llenas de frustración, escindidas entre lo que deben ser y lo que desean ser. Hay algo ingobernable en estas mujeres que no encaja con lo que se les exige socialmente. La grieta de lo fantástico, de lo onírico, de lo irreal, es una vía de escape para tratar de sobrevivir. Es como si esos cuerpos femeninos fuesen una especie de cárcel para esas mujeres fantasmagóricas de sus escritos. En La amortajada, Ana María parece decirnos que solo muerta, con su cuerpo a punto de ser enterrado, puede hacer una real reflexión de su vida. Como si antes hubiera estado secuestrada. Fuera de sí misma. La lectura de género es, sin duda, un punto de enfoque y de reactualización para leer esta gran novela.

La amortajada (1938).

María Luisa Bombal Conocí esta novela siendo estudiante, como parte de las lecturas obligatorias. En un contexto en el que se me enseñaba una literatura chilena exclusivamente escrita por hombres, con un registro muy realista, de pronto apareció una voz que jugaba con lo fantástico. Una muerta narraba su propio funeral y su historia desde el ataúd. El relato rompía las lógicas racionales y temporales de la causa y del efecto, cuestionando lo real, haciendo empeño por narrar el enigma, por enunciarlo, por tocar lo invisible.

Ana María, la protagonista, es una mujer que debió responder a códigos femeninos estereotipados y conservadores. Como todas las heroínas de la Bombal, encarna matrimonios y maternidades mediocres, vidas llenas de frustración, escindidas entre lo que deben ser y lo que desean ser. Hay algo ingobernable en estas mujeres que no encaja con lo que se les exige socialmente.

La grieta de lo fantástico, de lo onírico, de lo irreal, es una vía de escape para tratar de sobrevivir. Es como si esos cuerpos femeninos fuesen una especie de cárcel para esas mujeres fantasmagóricas de sus escritos. En La amortajada, Ana María parece decirnos que solo muerta, con su cuerpo a punto de ser enterrado, puede hacer una real reflexión de su vida. Como si antes hubiera estado secuestrada. Fuera de sí misma. La lectura de género es, sin duda, un punto de enfoque y de reactualización para leer esta gran novela. 

POR NONA FERNÁNDEZ SILANES. CHILE. AUTORA DE LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA

Cuando tenía 14 años, mi maestra me puso este libro en las manos. No sabía yo que me iniciaba en la lectura de un libro que cambió de manera radical mi vida y los rumbos de la literatura escrita por mujeres en todo el hemisferio de las Américas. Publicado por Julia de Burgos (poeta, ensayista, 1914-1953) a los 25 años, el poemario causó revuelos en todo el Caribe. Primero, porque con dicho libro De Burgos se convirtió en la primera mujer puertorriqueña en ganar el Premio Nacional de Literatura. Segundo, porque los poemas que componían el libro eran y todavía son una exploración profunda e íntima de las luchas superpuestas que confronta una mujer que se aleja del proyecto “doméstico” para incursionar en la literatura y en “el mundo político”. En Canción de la verdad sencilla, le da voz a esta marginalidad yuxta­puesta en poemas tales como ‘Yo misma fui mi ruta’, ‘Ay, ay, ay de la grifa negra’ y ‘A Julia de Burgos’. En muchos de sus textos, Julia propone un discurso que se quiebra en un yo dividido entre la mujer social y la mujer “natural”, la mujer sexual, la racializada y la mujer política. También muestra el conflicto de cómo se da el amor en un mundo patriarcal, pero desde la cosmovisión, ética y estética de una mujer. Junto a Gabriela Mistral, quien fue su maestra mientras Julia de Burgos estudió en la Universidad de Puerto Rico, ambas poetas y sus obras abrieron las puertas para todas las otras escritoras de todos los géneros en Latinoamérica. Ciertamente, la abrió para mí. Canción de la verdad sencilla es lectura obligada para todos aquellos que quieren explorar a fondo cómo se arma bloque a bloque un canon de literatura latinoamericana inclusivo, justo. Y si quieren oírla cantada, busquen las musicalizaciones de muchos de los poemas de Julia que La Discreta ha hecho desde España.

2. Canción de la verdad sencilla (1939).

Julia de Burgos Cuando tenía 14 años, mi maestra me puso este libro en las manos. No sabía yo que me iniciaba en la lectura de un libro que cambió de manera radical mi vida y los rumbos de la literatura escrita por mujeres en todo el hemisferio de las Américas. Publicado por Julia de Burgos (poeta, ensayista, 1914-1953) a los 25 años, el poemario causó revuelos en todo el Caribe. Primero, porque con dicho libro De Burgos se convirtió en la primera mujer puertorriqueña en ganar el Premio Nacional de Literatura. Segundo, porque los poemas que componían el libro eran y todavía son una exploración profunda e íntima de las luchas superpuestas que confronta una mujer que se aleja del proyecto “doméstico” para incursionar en la literatura y en “el mundo político”. En Canción de la verdad sencilla, le da voz a esta marginalidad yuxta­puesta en poemas tales como ‘Yo misma fui mi ruta’, ‘Ay, ay, ay de la grifa negra’ y ‘A Julia de Burgos’. En muchos de sus textos, Julia propone un discurso que se quiebra en un yo dividido entre la mujer social y la mujer “natural”, la mujer sexual, la racializada y la mujer política. También muestra el conflicto de cómo se da el amor en un mundo patriarcal, pero desde la cosmovisión, ética y estética de una mujer. Junto a Gabriela Mistral, quien fue su maestra mientras Julia de Burgos estudió en la Universidad de Puerto Rico, ambas poetas y sus obras abrieron las puertas para todas las otras escritoras de todos los géneros en Latinoamérica. Ciertamente, la abrió para mí. Canción de la verdad sencilla es lectura obligada para todos aquellos que quieren explorar a fondo cómo se arma bloque a bloque un canon de literatura latinoamericana inclusivo, justo. Y si quieren oírla cantada, busquen las musicalizaciones de muchos de los poemas de Julia que La Discreta ha hecho desde España. 

POR MAYRA SANTOS-FEBRES. PUERTO RICO. AUTORA DE NUESTRA SEÑORA DE LA NOCHE.

La mujer desnuda es una novela deslumbrante, no sólo por su exquisita y a la vez rara prosa, sino por su capacidad de conjugar lo fantástico con una perspectiva feminista y filosófica en torno al eros. Tenemos a una protagonista, Rebeca Linke, que se despierta en su cumpleaños número 30, se arranca la cabeza, se la vuelve a poner, y se interna desnuda en el bosque. Esta mujer irá encontrándose hombres, poblados, violencia, deseo, hambre, en una historia apoteósica, publicada en 1950, que roza el delirio. Muy adelantada a su tiempo, algunos la encontraron obscena, no tanto por su tratamiento de la sexualidad como por la rabiosa crítica social que se hace a través de los tabús. La escritura poética de Somers creó una atmósfera de exploración, miedo y emancipación. Rebeca se decapita para cortar con las ideas sobre sí misma y su cuerpo impuestas por otros, y se la coloca otra vez, pero asumiendo la dislocación y la cicatriz. Luego se desnuda para entrar en lo primitivo y original, para desprenderse del traje de la civilización, pero también de la vergüenza atávica por el cuerpo; para quitarse “el velo de gracia” y ver su desnudez no como un castigo, sino como una posibilidad de descubrimiento y reconocimiento: “Ven, toca, estoy desnuda. Tomé mi libertad y salí. He dejado los códigos atrás, las zarzas me arañaron por eso. (…) Y yo quisiera saber cómo soy, cómo seríamos en ti las mujeres intactas que me habitan”. Somers es una de las grandes escritoras latino­americanas del siglo XX que fueron pasadas por alto o, mejor dicho, ignoradas por el mundillo literario. Al final de su vida pudo encontrar lectores fieles y buenas críticas, pero recién ahora su obra está traduciéndose y valorándose por lo que realmente es: original, desafiante, experimental, poética y plástica. Hay que leerla. Lo digo sin miedo: es un clásico a descubrir.

3. La mujer desnuda (1950).

Armonía Somers La mujer desnuda es una novela deslumbrante, no sólo por su exquisita y a la vez rara prosa, sino por su capacidad de conjugar lo fantástico con una perspectiva feminista y filosófica en torno al eros. Tenemos a una protagonista, Rebeca Linke, que se despierta en su cumpleaños número 30, se arranca la cabeza, se la vuelve a poner, y se interna desnuda en el bosque.

Esta mujer irá encontrándose hombres, poblados, violencia, deseo, hambre, en una historia apoteósica, publicada en 1950, que roza el delirio. Muy adelantada a su tiempo, algunos la encontraron obscena, no tanto por su tratamiento de la sexualidad como por la rabiosa crítica social que se hace a través de los tabús. La escritura poética de Somers creó una atmósfera de exploración, miedo y emancipación. Rebeca se decapita para cortar con las ideas sobre sí misma y su cuerpo impuestas por otros, y se la coloca otra vez, pero asumiendo la dislocación y la cicatriz. Luego se desnuda para entrar en lo primitivo y original, para desprenderse del traje de la civilización, pero también de la vergüenza atávica por el cuerpo; para quitarse “el velo de gracia” y ver su desnudez no como un castigo, sino como una posibilidad de descubrimiento y reconocimiento: “Ven, toca, estoy desnuda. Tomé mi libertad y salí. He dejado los códigos atrás, las zarzas me arañaron por eso. (…)

Y yo quisiera saber cómo soy, cómo seríamos en ti las mujeres intactas que me habitan”. Somers es una de las grandes escritoras latino­americanas del siglo XX que fueron pasadas por alto o, mejor dicho, ignoradas por el mundillo literario. Al final de su vida pudo encontrar lectores fieles y buenas críticas, pero recién ahora su obra está traduciéndose y valorándose por lo que realmente es: original, desafiante, experimental, poética y plástica. Hay que leerla. Lo digo sin miedo: es un clásico a descubrir. 

POR MÓNICA OJEDA. ECUADOR. AUTORA DE MANDÍBULA

Bárbara pegó su cara pálida a los barrotes de hierro y miró a través de ellos. Automóviles pintados de verde y amarillo, hombres afeitados y mujeres sonrientes, pasaban muy cerca, en un claro desfile cortado a iguales tramos por el entrecruzamiento de lanzas de la reja. Al fondo estaba el mar”. Jardín, la extraordinaria novela de Dulce María Loynaz, escrita entre 1928 y 1935 en su mansión de la calle Línea, El Vedado, describe lo que pocos han sabido narrar, los filosos y complejos contornos interiores, enrejados y silenciados de una Habana que este noviembre cumple 500 años. La casona de amplísimos patios con capilla familiar y las fuentes naturales humedeciendo el caluroso escenario de la novela, La Habana posando, siempre en segundo plano, haciéndonos quedar mal cuando contamos que algo de este luminoso Caribe nos duele o nos molesta. ¿Qué puede aquejar a esa Bárbara inadaptada que todo lo tiene? El paraíso visto como cárcel, una trama centrada en sucesos empalmados en la cabeza delirante de una mujer aislada, en un exilio interior que en ella duró toda la vida y en muchas autoras cubanas parecería eternizarse. El epistolario de amor entre Bárbara, Enrique de Quesada y Pablo Cañas, publicado por Ediciones Aguilar, España, en 1951 y en Cuba por Letras Cubanas, 1993, devela en clave de prosa poética la misteriosa intimidad de Dulce María Loynaz, quien solo salió de su jardín tres décadas más tarde, para recibir en Madrid el Premio Cervantes de Literatura de 1992.

4. Jardín (1951).

Dulce María Loynaz Bárbara pegó su cara pálida a los barrotes de hierro y miró a través de ellos. Automóviles pintados de verde y amarillo, hombres afeitados y mujeres sonrientes, pasaban muy cerca, en un claro desfile cortado a iguales tramos por el entrecruzamiento de lanzas de la reja. Al fondo estaba el mar”. Jardín, la extraordinaria novela de Dulce María Loynaz, escrita entre 1928 y 1935 en su mansión de la calle Línea, El Vedado, describe lo que pocos han sabido narrar, los filosos y complejos contornos interiores, enrejados y silenciados de una Habana que este noviembre cumple 500 años.

La casona de amplísimos patios con capilla familiar y las fuentes naturales humedeciendo el caluroso escenario de la novela, La Habana posando, siempre en segundo plano, haciéndonos quedar mal cuando contamos que algo de este luminoso Caribe nos duele o nos molesta. ¿Qué puede aquejar a esa Bárbara inadaptada que todo lo tiene? El paraíso visto como cárcel, una trama centrada en sucesos empalmados en la cabeza delirante de una mujer aislada, en un exilio interior que en ella duró toda la vida y en muchas autoras cubanas parecería eternizarse.

El epistolario de amor entre Bárbara, Enrique de Quesada y Pablo Cañas, publicado por Ediciones Aguilar, España, en 1951 y en Cuba por Letras Cubanas, 1993, devela en clave de prosa poética la misteriosa intimidad de Dulce María Loynaz, quien solo salió de su jardín tres décadas más tarde, para recibir en Madrid el Premio Cervantes de Literatura de 1992. 

POR WENDY GUERRA. CUBA. AUTORA DE NUNCA FUI PRIMERA DAMA

No es casualidad que Balún Canán haya sido reconocida por la crítica como una obra fundamental de la literatura latinoamericana, pues reúne todas las características que harían triunfar a otras novelas dentro de la corriente del boom latinoamericano. Sin embargo, publicada a finales de la década de los cincuenta, y además por una mujer, no corrió la misma suerte en el mercado editorial que las obras de García Márquez y Vargas Llosa. El hecho de haber debutado como poeta, y luego pasado a la narrativa con esta novela de tintes autobiográficos, le permitió a Rosario Castellanos crear una atmósfera colmada de metáforas, en la que confluyen elementos que no pierden vigencia: el poder, la muerte, la soledad, la culpa, entretejidos magistralmente con la cosmogonía indígena y los conflictos sociales, incluyendo el patriarcado. Balún Canán es una historia de opuestos: lo indígena y lo blanco, la infancia y la adultez, el sometimiento y la opresión, pero también es una historia de lo no dicho, lo silenciado, lo invisible, desde la protagonista misma, que a los ojos de los demás es “un grano de anís”. Creo firmemente que Balún Canán tiene mucha responsabilidad en que yo de niña haya comenzado a escribir historias. Porque leyéndola pude decir: “He conocido el viento”. Parte o no del boom, Rosario Castellanos logró con esta novela recuperar lo que en las primeras líneas el personaje de la nana refiere como despojo: “La palabra, que es el arca de la memoria”.

5. Balún Canán (1957).

Rosario Castellanos No es casualidad que Balún Canán haya sido reconocida por la crítica como una obra fundamental de la literatura latinoamericana, pues reúne todas las características que harían triunfar a otras novelas dentro de la corriente del boom latinoamericano. Sin embargo, publicada a finales de la década de los cincuenta, y además por una mujer, no corrió la misma suerte en el mercado editorial que las obras de García Márquez y Vargas Llosa.

El hecho de haber debutado como poeta, y luego pasado a la narrativa con esta novela de tintes autobiográficos, le permitió a Rosario Castellanos crear una atmósfera colmada de metáforas, en la que confluyen elementos que no pierden vigencia: el poder, la muerte, la soledad, la culpa, entretejidos magistralmente con la cosmogonía indígena y los conflictos sociales, incluyendo el patriarcado.

Balún Canán es una historia de opuestos: lo indígena y lo blanco, la infancia y la adultez, el sometimiento y la opresión, pero también es una historia de lo no dicho, lo silenciado, lo invisible, desde la protagonista misma, que a los ojos de los demás es “un grano de anís”. Creo firmemente que Balún Canán tiene mucha responsabilidad en que yo de niña haya comenzado a escribir historias. Porque leyéndola pude decir: “He conocido el viento”. Parte o no del boom, Rosario Castellanos logró con esta novela recuperar lo que en las primeras líneas el personaje de la nana refiere como despojo: “La palabra, que es el arca de la memoria”. 

POR MARÍA EUGENIA RAMOS. HONDURAS. AUTORA DE UNA CIERTA NOSTALGIA

Casada antes de cumplir la mayoría de edad con un poeta egocéntrico, Elena Garro padeció muchas inseguridades y con frecuencia destruyó sus manuscritos. Debemos a la hermana de la autora, quien la rescató de las llamas, la gran suerte de poder leer Los recuerdos del porvenir. Dentro de los temas más interesantes que aborda esta novela (junto con el abuso de poder, la circularidad de la historia, la lucha entre el pueblo y el Estado) está la situación de las mujeres. La novela retrata con minuciosidad la desigualdad de género y la violencia doméstica, los feminicidios y la violación como forma de reprimir y humillar a toda una comunidad. Isabel Moncada, la protagonista de esta historia, es una mujer inconforme, que toda su vida deseó haber nacido varón para poder ser libre como sus hermanos, estudiar, trabajar y no tener que casarse. Le interesaban el teatro, la política y las luchas sociales. Sin embargo, esos anhelos se vieron muy pronto truncados por las costumbres de su pueblo y los valores de su familia. Los personajes masculinos luchan por convertir a las mujeres en objetos de su propiedad, por controlar sus acciones y sus pensamientos, pero ellas constantemente se liberan del yugo, aunque eso les cueste la vida. Garro fue feminista antes de asumirse como tal. Debido también a su identificación con los marginales, durante muchos años se le atribuyó una supuesta locura y se la trató con un desprecio infinito. Los recuerdos del porvenir, junto con Pedro Páramo, es probablemente la mejor novela mexicana escrita en el siglo XX. Sin embargo, la historia de la literatura no ha dado aún a la obra de Elena Garro el reconocimiento que le corresponde. Su brillo seguirá emergiendo como lo ha hecho hasta ahora, paulatinamente.

6. Los recuerdos del porvenir (1963).

Elena Garro Casada antes de cumplir la mayoría de edad con un poeta egocéntrico, Elena Garro padeció muchas inseguridades y con frecuencia destruyó sus manuscritos. Debemos a la hermana de la autora, quien la rescató de las llamas, la gran suerte de poder leer Los recuerdos del porvenir. Dentro de los temas más interesantes que aborda esta novela (junto con el abuso de poder, la circularidad de la historia, la lucha entre el pueblo y el Estado) está la situación de las mujeres.

La novela retrata con minuciosidad la desigualdad de género y la violencia doméstica, los feminicidios y la violación como forma de reprimir y humillar a toda una comunidad. Isabel Moncada, la protagonista de esta historia, es una mujer inconforme, que toda su vida deseó haber nacido varón para poder ser libre como sus hermanos, estudiar, trabajar y no tener que casarse. Le interesaban el teatro, la política y las luchas sociales.

Sin embargo, esos anhelos se vieron muy pronto truncados por las costumbres de su pueblo y los valores de su familia. Los personajes masculinos luchan por convertir a las mujeres en objetos de su propiedad, por controlar sus acciones y sus pensamientos, pero ellas constantemente se liberan del yugo, aunque eso les cueste la vida. Garro fue feminista antes de asumirse como tal.

Debido también a su identificación con los marginales, durante muchos años se le atribuyó una supuesta locura y se la trató con un desprecio infinito. Los recuerdos del porvenir, junto con Pedro Páramo, es probablemente la mejor novela mexicana escrita en el siglo XX. Sin embargo, la historia de la literatura no ha dado aún a la obra de Elena Garro el reconocimiento que le corresponde. Su brillo seguirá emergiendo como lo ha hecho hasta ahora, paulatinamente. 

POR GUADALUPE NETTEL. MÉXICO. AUTORA DE DESPUÉS DEL INVIERNO

Eisejuaz (1971) es una novela escrita en estado de gracia. Sara Gallardo se instala en las fisuras del lenguaje para crear a Eisejuaz, uno de los personajes más enigmáticos e inolvidables de la literatura latinoamericana: un indio mataco (wichí) que escucha la voz de Dios en una lagartija y que renuncia a todo para seguir un llamado de consecuencias desastrosas para su comunidad. Es una novela fronteriza en más de un sentido: se sumerge en el paisaje del norte argentino y en el mundo indígena arrasado por el extractivismo, y evade los lugares comunes del regionalismo a través de la creación de una lengua fascinante y llena de alteraciones gramaticales (“No se comemos”, “nadie no me contestó”). Eisejuaz “barbariza” el cristianismo con su cosmovisión indígena en la que Dios tiene rostro animal; su yo es curiosamente descentrado y está compuesto por muchos otros, pues “un animal demasiado solitario se come a sí mismo”.  Gallardo se inspiró en un viaje a Salta en 1967, al que partió buscando historias para su columna en un semanario. En un hotel de Embarcación —a un costado del río Bermejo— conoció al cacique wichí Lisandro Vega, con quien pasó horas conversando y que le sirvió de modelo para Eisejuaz. Resulta inexplicable que esta novela haya sido olvidada durante tantas décadas; afortunadamente, esa injusticia ha sido reparada en los últimos años a partir de la reedición de los libros de Gallardo y del renovado interés por su obra. Eisejuaz me impresionó de tal modo que fue el libro por el que me hice editora.

7. Eisejuaz (1971).

Sara Gallardo Eisejuaz (1971) es una novela escrita en estado de gracia. Sara Gallardo se instala en las fisuras del lenguaje para crear a Eisejuaz, uno de los personajes más enigmáticos e inolvidables de la literatura latinoamericana: un indio mataco (wichí) que escucha la voz de Dios en una lagartija y que renuncia a todo para seguir un llamado de consecuencias desastrosas para su comunidad.

Es una novela fronteriza en más de un sentido: se sumerge en el paisaje del norte argentino y en el mundo indígena arrasado por el extractivismo, y evade los lugares comunes del regionalismo a través de la creación de una lengua fascinante y llena de alteraciones gramaticales (“No se comemos”, “nadie no me contestó”).

Eisejuaz “barbariza” el cristianismo con su cosmovisión indígena en la que Dios tiene rostro animal; su yo es curiosamente descentrado y está compuesto por muchos otros, pues “un animal demasiado solitario se come a sí mismo”. Gallardo se inspiró en un viaje a Salta en 1967, al que partió buscando historias para su columna en un semanario.

En un hotel de Embarcación —a un costado del río Bermejo— conoció al cacique wichí Lisandro Vega, con quien pasó horas conversando y que le sirvió de modelo para Eisejuaz. Resulta inexplicable que esta novela haya sido olvidada durante tantas décadas; afortunadamente, esa injusticia ha sido reparada en los últimos años a partir de la reedición de los libros de Gallardo y del renovado interés por su obra. Eisejuaz me impresionó de tal modo que fue el libro por el que me hice editora. 

POR LILIANA COLANZI. BOLIVIA. AUTORA DE NUESTRO MUNDO MUERTO

Cuando la puertorriqueña Rosario Ferré escribió Papeles de Pandora, pensó un subtítulo provisional para la obra: Puta y señora. La primera edición de su obra, sin embargo, se quedó sin ese sonoro apellido al aparecer publicada en 1976 gracias a una editorial de México. Si lo pensamos bien, el subtítulo es lo de menos, la obra ya es transgresora de por sí en cuanto a fondo y forma. Aunque puede leerse como novela — una esencialmente sobre las hipocresías de la clase burguesa—, también es una antología de poemas, de cuentos o de relatos más extensos, escritos con desparpajo, con humor, con ira, y, hay que decirlo, con una lengua un poco cabrona. Quiero pensar que a Ferré no le importaría que yo la llame cabrona. A lo que me refiero es a su inteligencia: a su capacidad de burlarse de quienes a menudo machacan a las clases obreras, a su manera de señalar los comportamientos misóginos de la sociedad en la que creció, y también a su ritmo delirante a la hora de trabajar el lenguaje, rompiendo también el español, quizá en su gesto más transgresor. En España, por cierto, hemos tenido que esperar hasta 2018 para que una de las obras más interesantes de la literatura latinoamericana llegara a nuestras librerías de la mano de La Navaja Suiza. Diría eso de que “la espera ha valido la pena”, pero no quiero que nadie piense que la deliberada misoginia con la que se había ocultado a Ferré del canon merece ovación.

8. Papeles de Pandora (1976).

Rosario Ferré Cuando la puertorriqueña Rosario Ferré escribió Papeles de Pandora, pensó un subtítulo provisional para la obra: Puta y señora. La primera edición de su obra, sin embargo, se quedó sin ese sonoro apellido al aparecer publicada en 1976 gracias a una editorial de México.

Si lo pensamos bien, el subtítulo es lo de menos, la obra ya es transgresora de por sí en cuanto a fondo y forma. Aunque puede leerse como novela — una esencialmente sobre las hipocresías de la clase burguesa—, también es una antología de poemas, de cuentos o de relatos más extensos, escritos con desparpajo, con humor, con ira, y, hay que decirlo, con una lengua un poco cabrona. Quiero pensar que a Ferré no le importaría que yo la llame cabrona.

A lo que me refiero es a su inteligencia: a su capacidad de burlarse de quienes a menudo machacan a las clases obreras, a su manera de señalar los comportamientos misóginos de la sociedad en la que creció, y también a su ritmo delirante a la hora de trabajar el lenguaje, rompiendo también el español, quizá en su gesto más transgresor.

En España, por cierto, hemos tenido que esperar hasta 2018 para que una de las obras más interesantes de la literatura latinoamericana llegara a nuestras librerías de la mano de La Navaja Suiza. Diría eso de que “la espera ha valido la pena”, pero no quiero que nadie piense que la deliberada misoginia con la que se había ocultado a Ferré del canon merece ovación. 

POR LUNA MIGUEL. ESPAÑA. AUTORA DE EL COLOQUIO DE LAS PERRAS

Quizá inventara el existencial femenino (o feminista) a base de soltar ante el espejo abyecciones sobre sus orgasmos, sus vaciados uterinos y el movimiento de sus intestinos, mientras se empeñaba en retorcer la tradición, la vanguardia, la hegemonía, la norma sexual y moral, y en flagelar a un puñado de contemporáneos, teóricos del ser y la nada, para fundar una lengua maldita como se funda una habitación propia, o el nuevo mundo: “Algunos sufren su phatos lo acarician lubrican con él  ¿El amoniaco de los pañales no es la lírica del orín?”. Cuando un libro lo trasciende todo, lo transgrede todo, las que vendrán, las que leerán, se habrán salvado, por lo menos, de la trivialidad. Eso fuees Noches de adrenalina (1981) para una generación de mujeres en Perú, la rebeldía de la desnudez absoluta, la posibilidad del discurso y del poder: “¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema del ser o no ser gorda  pequeña  imberbe  velluda  transparente  raquítica  ojerosa…?”. La poeta sudaca Carmen Ollé había limpiado demasiado baños parisienses para cuando encontró que podía meter palabras como se mete la carne en una picadora. La carne era su cuerpo y en esa consciencia desmenuzada, en esa identidad naciente, brota la mística y la política del yo íntimo en su radical impureza. Como chutes de adrenalina, hormona y neurotransmisor que alerta del peligro, las noches de escritura son ejercicios indudables para la autodefensa. Porque en esos lugares donde “todo se confabula para que otros hablen de nuestro deseo”, ya no íbamos a ser más las “inválidas”, “presas fáciles” o “encantadoras hadas”. Estaba hace mucho declarada la guerra a las que se miran, a las que hablan de sí mismas, pero quedan todavía otros tantos campos minados por delante que solo podremos sortear con la adrenalina de Ollé recorriéndonos enteras.

9. Noches de adrenalina (1981).

Carmen Ollé Quizá inventara el existencial femenino (o feminista) a base de soltar ante el espejo abyecciones sobre sus orgasmos, sus vaciados uterinos y el movimiento de sus intestinos, mientras se empeñaba en retorcer la tradición, la vanguardia, la hegemonía, la norma sexual y moral, y en flagelar a un puñado de contemporáneos, teóricos del ser y la nada, para fundar una lengua maldita como se funda una habitación propia, o el nuevo mundo: “Algunos sufren su phatos lo acarician lubrican con él / ¿El amoniaco de los pañales no es la lírica del orín?”.

Cuando un libro lo trasciende todo, lo transgrede todo, las que vendrán, las que leerán, se habrán salvado, por lo menos, de la trivialidad. Eso fue/es Noches de adrenalina (1981) para una generación de mujeres en Perú, la rebeldía de la desnudez absoluta, la posibilidad del discurso y del poder: “¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema del ser o no ser gorda / pequeña / imberbe / velluda / transparente / raquítica / ojerosa…?”. La poeta sudaca Carmen Ollé había limpiado demasiado baños parisienses para cuando encontró que podía meter palabras como se mete la carne en una picadora.

La carne era su cuerpo y en esa consciencia desmenuzada, en esa identidad naciente, brota la mística y la política del yo íntimo en su radical impureza. Como chutes de adrenalina, hormona y neurotransmisor que alerta del peligro, las noches de escritura son ejercicios indudables para la autodefensa. Porque en esos lugares donde “todo se confabula para que otros hablen de nuestro deseo”, ya no íbamos a ser más las “inválidas”, “presas fáciles” o “encantadoras hadas”. Estaba hace mucho declarada la guerra a las que se miran, a las que hablan de sí mismas, pero quedan todavía otros tantos campos minados por delante que solo podremos sortear con la adrenalina de Ollé recorriéndonos enteras. 

POR GABRIELA WIENER. PERÚ. AUTORA DE DICEN DE MÍ

Amenudo se nos olvida que Latinoamérica empieza no en el río Bravo, sino por ahí donde los bosques de Nuevo Hampshire, y que Estados Unidos es en número de hablantes del español el segundo país del mundo; en él viven más de 60 millones de hispanoparlantes. La mayoría de esos hispanos son bilingües, y quizá trilingües, si consideramos la convergencia del español y del inglés como el principio quizá de una nueva derivación de la lengua. ¿A qué idioma pertenece la frase “Se frizó la wata” (Se congeló el agua) o las palabras clecha, chorra, hyna, güacha, yonka, safo?  Sobre esa lengua y desde esa lengua escribe la poeta y ensayista chicana Gloria Anzaldúa, cuyo obra Borderlands  La frontera (1987, publicado en 2016 por Capitán Swing) es un libro poco leído en español, aunque mucho más rico y complejo que, por ejemplo, El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, que habla también de la identidad híbrida de los mexicanos que viven “del otro lado”. Borderlands  La frontera es un ensayo híbrido, compuesto de pedacería: poemas, citas y una prosa a ratos llena de rabia, a ratos nostálgica, a ratos llena de humor.

10. La frontera (1987).

Gloria Anzaldúa Amenudo se nos olvida que Latinoamérica empieza no en el río Bravo, sino por ahí donde los bosques de Nuevo Hampshire, y que Estados Unidos es en número de hablantes del español el segundo país del mundo; en él viven más de 60 millones de hispanoparlantes. La mayoría de esos hispanos son bilingües, y quizá trilingües, si consideramos la convergencia del español y del inglés como el principio quizá de una nueva derivación de la lengua.

¿A qué idioma pertenece la frase “Se frizó la wata” (Se congeló el agua) o las palabras clecha, chorra, hyna, güacha, yonka, safo? Sobre esa lengua y desde esa lengua escribe la poeta y ensayista chicana Gloria Anzaldúa, cuyo obra Borderlands / La frontera (1987, publicado en 2016 por Capitán Swing) es un libro poco leído en español, aunque mucho más rico y complejo que, por ejemplo, El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, que habla también de la identidad híbrida de los mexicanos que viven “del otro lado”.

Borderlands / La frontera es un ensayo híbrido, compuesto de pedacería: poemas, citas y una prosa a ratos llena de rabia, a ratos nostálgica, a ratos llena de humor. 

POR VALERIA LUISELLI. MÉXICO. AUTORA DE DESIERTO SONORO

Qué es escribir si no esa disrupción de la experiencia, ese ir y venir entre lenguas, esos cortes en el tiempo. Qué es escribir si no ese dar cuenta musicalmente de la experiencia del destierro, de la experiencia de la infancia, de la experiencia del deseo. Molloy escribe ese sujeto imposible con esa identidad imposible que portamos todos como el saco de un condenado. Vivir entre lenguas, relato autobiográfico escrito no en español sino desde el español, no rinde culto al plurilingüismo, ni es condescendiente con los plurihablantes y el cosmopolitismo, este libro no adopta la pose que conviene al ojo de la época aunque parezca un libro muy contemporáneo. Vivir entre lenguas habita los desvíos lingüísticos, los efectos catastróficos y paliativos de quien vive varias lenguas a la vez desde la intimidad, porque escribir es siempre algo vergonzante (¿honteux diría Molloy?). Este libro y toda la obra de Molloy me parece fundamental porque da cuenta de la elección radical y definitiva que tiene que hacer todo escritor: en qué lengua va a escribir, allí donde hierve toda la verdad y toda la falsedad de la que es capaz, ahí donde sella su destino. Este libro, como si desarmara un piano en medio de una sonata para ver qué misterio hay ahí dentro, interroga cómo puede ser que algo como las palabras y los fonemas, cómo puede ser que las estructuras gramaticales y los neologismos nos permitan traer de nuevo a los muertos y tener otra vez siete años.

11. Vivir entre lenguas (2016).

Sylvia Molloy Qué es escribir si no esa disrupción de la experiencia, ese ir y venir entre lenguas, esos cortes en el tiempo. Qué es escribir si no ese dar cuenta musicalmente de la experiencia del destierro, de la experiencia de la infancia, de la experiencia del deseo. Molloy escribe ese sujeto imposible con esa identidad imposible que portamos todos como el saco de un condenado.

Vivir entre lenguas, relato autobiográfico escrito no en español sino desde el español, no rinde culto al plurilingüismo, ni es condescendiente con los plurihablantes y el cosmopolitismo, este libro no adopta la pose que conviene al ojo de la época aunque parezca un libro muy contemporáneo. Vivir entre lenguas habita los desvíos lingüísticos, los efectos catastróficos y paliativos de quien vive varias lenguas a la vez desde la intimidad, porque escribir es siempre algo vergonzante (¿honteux diría Molloy?). Este libro y toda la obra de Molloy me parece fundamental porque da cuenta de la elección radical y definitiva que tiene que hacer todo escritor: en qué lengua va a escribir, allí donde hierve toda la verdad y toda la falsedad de la que es capaz, ahí donde sella su destino.

Este libro, como si desarmara un piano en medio de una sonata para ver qué misterio hay ahí dentro, interroga cómo puede ser que algo como las palabras y los fonemas, cómo puede ser que las estructuras gramaticales y los neologismos nos permitan traer de nuevo a los muertos y tener otra vez siete años. 

POR ARIANA HARWICZ. ARGENTINA. AUTORA DE DEGENERADO

Recomiendo Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez, porque me parece la autora contemporánea más original y sólida. Mariana leyó todo lo que hay que leer para ser una maestra de ese género en el que se mueve con solvencia, pero que, en su caso, no es estrictamente el terror ni lo fantástico, sino el horror tan característico de esta parte del mundo que — llevado a un borde que a veces es imperceptible— desem­boca en un territorio que se le escapa al raciocinio y entonces se lo llama “sobrenatural”. En este libro hay historias, escenarios, personajes que puedo reconocer incluso cuando tocan ese borde difuso. Para mí Mariana es una escritora supremamente realista que se vale de un género y un lenguaje que domina a la perfección para hablar de temas que le son muy cercanos. Una de las virtudes que más respeto en un escritor es la de usar su oficio para dar cuenta del tiempo que transita, y Mariana hace eso fabulosamente.  Sin atajos, sin exagerar, con sofisticación y simpleza nos habla de su tiempo, o mejor todavía: nos habla del estado mental de su tiempo. Por eso (y por tanto más) merece un lugar privilegiado en el canon de la literatura latinoamericana actual, y en el de cualquier otra literatura.

12. Recomiendo Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez, porque me parece la autora contemporánea más original y sólida. Mariana leyó todo lo que hay que leer para ser una maestra de ese género en el que se mueve con solvencia, pero que, en su caso, no es estrictamente el terror ni lo fantástico, sino el horror tan característico de esta parte del mundo que — llevado a un borde que a veces es imperceptible— desem­boca en un territorio que se le escapa al raciocinio y entonces se lo llama “sobrenatural”.

En este libro hay historias, escenarios, personajes que puedo reconocer incluso cuando tocan ese borde difuso. Para mí Mariana es una escritora supremamente realista que se vale de un género y un lenguaje que domina a la perfección para hablar de temas que le son muy cercanos. Una de las virtudes que más respeto en un escritor es la de usar su oficio para dar cuenta del tiempo que transita, y Mariana hace eso fabulosamente.

Sin atajos, sin exagerar, con sofisticación y simpleza nos habla de su tiempo, o mejor todavía: nos habla del estado mental de su tiempo. Por eso (y por tanto más) merece un lugar privilegiado en el canon de la literatura latinoamericana actual, y en el de cualquier otra literatura. 

POR MARGARITA GARCÍA ROBAYO. COLOMBIA. AUTORA DE PRIMERA PERSONA

Dice Brecht que “el que se ríe no ha escuchado todavía las terribles noticias”, y por eso en la novela Mandíbula, de Mónica Ojeda, nadie se ríe o, al menos, nadie lo hace sin mostrar dientes canallas que brillan de amenazas.  Ojeda tiene colmillos en los ojos. No se explica de otro modo una forma de ver el mundo —y escribirlo— tan cargada de intimidación. Los personajes de Mandíbula, larvas violentas de mujeres violentas, tienen una capacidad de espeluznar que radica precisamente en que son humanas y no monstruos (ah, el monstruo humano, señor de las criaturas dañadas y dañinas).  Ojeda tiene colmillos en las manos. No se explica de otro modo que agarre a dentelladas lo más terrorífico de la poesía: la sugerencia, bruma blanca que esconde todas las perversidades, y lo mezcle con una narrativa que, de Mary Shelley a Lovecraft, pasando por Mariana Enríquez y Stephen King, ya ha demostrado que apuñala donde hay que apuñalar. Lo que se entrevé da más miedo que lo que se ve y las fronteras siempre son más espeluznantes que los centros.  Ojeda tiene colmillos en la boca y los usa con brillantez. Roe poco a poco para que no nos demos cuenta de que de la epidermis ya pasó al músculo y ha llegado al hueso, al tuétano del hueso, a lo blando de lo impenetrable: su historia de jovencitas de un colegio de élite haciendo y haciéndose daño en honor al Dios Blanco marca la carne como un mordisco. Ese culto que inventan las niñas, digo, y que termina siendo terror sadomasoquista (secuestro a profesora incluido, guiño a Misery), pasará a la historia de la literatura latinoamericana como una de sus mejores novelas de terror.

13. Mandíbula (2018).

Mónica Ojeda Dice Brecht que “el que se ríe no ha escuchado todavía las terribles noticias”, y por eso en la novela Mandíbula, de Mónica Ojeda, nadie se ríe o, al menos, nadie lo hace sin mostrar dientes canallas que brillan de amenazas. Ojeda tiene colmillos en los ojos. No se explica de otro modo una forma de ver el mundo —y escribirlo— tan cargada de intimidación. Los personajes de Mandíbula, larvas violentas de mujeres violentas, tienen una capacidad de espeluznar que radica precisamente en que son humanas y no monstruos (ah, el monstruo humano, señor de las criaturas dañadas y dañinas).

Ojeda tiene colmillos en las manos. No se explica de otro modo que agarre a dentelladas lo más terrorífico de la poesía: la sugerencia, bruma blanca que esconde todas las perversidades, y lo mezcle con una narrativa que, de Mary Shelley a Lovecraft, pasando por Mariana Enríquez y Stephen King, ya ha demostrado que apuñala donde hay que apuñalar. Lo que se entrevé da más miedo que lo que se ve y las fronteras siempre son más espeluznantes que los centros.

Ojeda tiene colmillos en la boca y los usa con brillantez. Roe poco a poco para que no nos demos cuenta de que de la epidermis ya pasó al músculo y ha llegado al hueso, al tuétano del hueso, a lo blando de lo impenetrable: su historia de jovencitas de un colegio de élite haciendo y haciéndose daño en honor al Dios Blanco marca la carne como un mordisco.

Ese culto que inventan las niñas, digo, y que termina siendo terror sadomasoquista (secuestro a profesora incluido, guiño a Misery), pasará a la historia de la literatura latinoamericana como una de sus mejores novelas de terror. 

POR MARÍA FERNANDA AMPUERO. ECUADOR. AUTORA DE PELEA DE GALLOS

SEM/El País

Mujer y Poder

¿Pobres los Indígenas de Punta Chueca?

  • Gobiernos neoliberales no se olvidaron de los pueblos indígenas

Natalia Vidales Rodríguez

SemMéxico, 28 octubre 2019.- Por supuesto que, como lo afirmó este domingo el presidente López Obrador en el poblado de Punta Chueca -donde cerró su periplo de tres días por Sonora en sus Diálogos con los pueblos originarios- las comunidades indígenas son las más pobres de México…pero no todas.

Y menos tratándose de la nación Comca´ac (término yaqui que significa hombre de la arena, más conocida como Seri, en virtud de hablar ese dialecto).  

El presidente se refirió a esa pobreza en, paradójicamente, la etnia más acomodada del país, aunque a simple vista no lo parezca porque, ciertamente, sus costumbres los hacen vivir como si fuesen realmente pobres (salvo su gusto por los autos de modelos recientes, muchos de ellos robados, pero las autoridades no los molestan por ello). El gobierno les construyó casas de hormigón y amianto en los años 70, pero muchos de ellos siguen viviendo en paravientos de ocotillo doblado y amarrado que utilizan en sus fiestas tradicionales.

Actualmente los Seris no suman más de mil personas asentadas en dos poblados: Punta Chueca, del Municipio de Hermosillo y el Desemboque en el Municipio de Pitiquito. Sí,hasta allá llegan sus terrenos, y están perfectamente organizados y explotan suficientemente sus vastas propiedades que incluyen la Isla del Tiburón, la más grande del país,  y la de San Esteban, y la zona costera que suman una extensión de 211  mil hectáreas bajo el régimen ejidal y comunal (el más grande de México y que significa aproximadamente el 1.2 % de la superficie de Sonora). Así, su riqueza per cápita es envidiable.

Durante la época de Echeverría (como bien lo dijo AMLO en Punta Chueca) los indígenas de la República en general fueron apoyados por el gobierno revolucionario, y a los Seris se les concedió una zona costera de más de 100 kilómetros de pesca  exclusiva, incluyendo el rico estrecho de El Infiernillo donde se capturan toneladas cada año del famoso callo de hacha, cuya variedad de más calidad, el callo “riñón”, rebasa actualmente los 700 pesos por kilo (ni la mejor carne del Estado alcanza ese precio), independientemente de la captura de toda clase de pescados y mariscos en sus diversas temporadas; jaiba, langosta, caracol, cultivo de ostión y demás. Y durante todo el año comercializadores de la República y del extranjero llegan por productos del mar a esas playas.

AMLO exagera cuando dice que los gobiernos neoliberales se olvidaron de los indígenas, cuando menos no de los Seris, siendo en el sexenio pasado  que se pavimentó el tramo de 35 kilómetros  Bahía de Kino-Punta Chueca, y fue en la época de Miguel de la Madrid cuando se introdujo la corriente eléctrica a ese poblado (cuyos recibos, además, no pagan y no se les corta el servicio; como tampoco cubren el del agua  que se potabiliza en el poblado o que se surte al tinaco general de sus poblados).

Los pescadores que llegan de otros lugares (incluso de otros Estados dada la riqueza del lugar) que deseen bucear o tirar sus redes en su extensa zona exclusiva pagan rentas que les representan varios millones de pesos al año (que, desde luego, nadie fiscaliza ni pagan impuestos) y los barcos camaroneros pagan, también, cuotas por la captura del crustáceo en esa zona. Y los vendedores que entran a los poblados a ofrecer frutas, verduras, carnes y demás han de pagar, desde luego, por hacerlo.

Más aún: en la zona montañosa los Seris cuentan con minas que explota la Comisión Federal de Electricidad en onerosos contratos de extracción para su planta en Puerto Libertad, que colinda con sus propiedades; así como la producción de carbón vegetal; y tienen varios ranchos cinegéticos en el litoral y en sus islas que les reportan miles de dólares anuales de norteamericanos y canadienses por la caza del preciado borrego cimarrón, el venado bura y el cola blanca, así como los jabalíes (más el llamado turismo de aventura, para no mencionar el turismo cotidiano  que adquiere sus figuras de palo fierro y demás vistosas artesanías que no son poca cosa).  

La mayoría de las familias Seris cuentan, además, con varias “pangas” pescadoras a motores de gasolina (subsidiada), y toda clase de artes de captura que el gobierno les provee generalmente a fondo perdido y, desde luego, no pagan derechos por los permisos de pesca.  

Por supuesto que están en su derecho (sobre todo si recordamos que, durante muchos años, desde la Colonia, se procuró su exterminio al no lograr jamás colonizarlos ni evangelizarlos), pero eso de que son pobres no es cierto.

Tampoco los Yaquis son ningunos “pobrecitos”. Pero esa es otra historia.

Propone el PT que mujeres realicen servicio militar obligatorio

  • La propuesta de Lucero Olivas fue turnada a comisiones
  • Su incorporación, dice, permitirá incrementar la fuerza militar

Elda Montiel

SemMéxico, Cd. de México, 28 octubre 2019.- El Partido del Trabajo propuso reformar la Ley del Servicio Militar en materia de equidad de género para que las mujeres sean incluidas en la obligación de realizar el servicio militar, como una actividad para toda la población mexicana, apegada a derechos humanos, sin discriminar, que inculque valores y que ofrezca el mismo trato y las mismas oportunidades a hombres y mujeres.

El senador Miguel Ángel Lucero Olivas, presentó la propuesta ante el pleno del Senado misma que ya fue turnada a las comisiones unidas de Defensa Nacional, Para la Igualdad de Género y de Estudios Legislativos, para su análisis y posterior dictamen.

Con esta reforma, dijo, se busca que México se reafirme como un país progresista, el cual está dispuesto a adaptarse a la evolución de la sociedad mexicana y tomar todas las medidas necesarias para que todos los mexicanos y mexicanas sean incluidas respetando los derechos humanos y la equidad de género”.

El legislador petista, indica que existen antecedentes en varios países del mundo en los que el servicio militar para mujeres es obligatorio como son el caso de Israel, Suecia y Noruega.

En diversos países de Europa se decidió modificar el servicio militar obligatorio principalmente porque consideraban necesario plantear nuevas estrategias para fomentar la paz y el orden social.

Destacó que, con esta reforma, la incorporación de las mujeres permitirá incrementar la fuerza militar y estar preparados ante cualquier amenaza en igualdad de condiciones y sin que exista ningún tipo de discriminación.

El objetivo es que toda la ciudadanía pueda servir al país, recibir instrucción militar y adiestramiento de armas, formación y capacitación en actividades de protección civil, planes de auxilio a la población en casos de emergencias y desastres, actividades de servicio medioambientales, actividades comunitarias y mejoramiento de espacios públicos e inculcar amor a la patria, afirmó el senador Lucero Olivas.

Reitero que es necesario trabajar en el libre desarrollo de las personas y para lograr ese objetivo es primordial inculcar a la sociedad mexicana, hombres y mujeres, que todos tienen las mismas oportunidades, que dijo es el tema de esta reforma.

La participación de la mujer en el programa de adiestramiento militar les permitirá desarrollar habilidades, valores y virtudes a fin de contribuir a la regeneración de un tejido social sano y el espíritu de comunidad, necesario para fortalecer las comunidades a lo largo y ancho del territorio nacional.

La propuesta busca reformar los artículos 1, 3, 4, 5, 5 Bis, 6, 8, 11, 13, 14, 15, 16, 19, 24, 25, 26, 39, 41, 42, 46, 48, 49, 50, 51, 53, 55, 56, 63 de la Ley del Servicio Militar en materia de equidad de género para que las mujeres sean incluidas en la obligación de realizar el servicio militar.

SEM/em/sj

Puesta en escena homenaje a Belisario Domínguez, en el Senado

  • Belisario Domínguez. Fragmento de un discurso vital
  • A 106 aniversario de su asesinato

Redacción

SemMéxico, Cd. de México, 28 octubre 2019.- Como un homenaje al legado del médico y legislador chiapaneco, la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado de la República, que preside el senador Ricardo Monreal Ávila, se presentará la puesta en escena “Belisario Domínguez. Fragmento de un discurso vital”, a las 17:00 horas en la Sala de Prensa de la planta baja del Senado.

Con este evento se conmemora el 106 aniversario de su asesinato, como parte del proyecto Casa Nuestra que tiene el propósito de hacer de la Cámara Alta un espacio vivo con manifestaciones artísticas y culturales gratuitas.

La obra es de Vicente Quirarte, representada por Sergio Rüed (Belisario Domínguez) y Yun Flores (entrevistadora), con la dirección de Eduardo Ruiz Saviñón.

En la imaginación de Vicente Quirarte se invoca la presencia del senador Belisario Domínguez, quien le dice a su entrevistadora:

– “He vuelto para contar mi historia, para que usted cuente mi historia, para que usted reconstruya la historia de la historia que me tocó vivir. ¿Es así?”-.

A través de esta conversación se relata la vida y obra del nacido del legislador nacido en Comitán de las Flores. Habla sobre su vida, sus estudios, su profesión de médico, y su labor como legislador en una de las etapas más duras de la historia mexicana: la dictadura de Victoriano Huerta y la Decena Trágica.

El punto culminante de la historia se manifiesta cuando Belisario Domínguez relata los acontecimientos alrededor del memorable discurso del 23 de septiembre que le costó la vida.

SEM/em/sj

Cuba: El cuidado, obstáculo para aprovechar el trabajo de las mujeres

  • Tareas domésticas obstáculo para el empoderamiento femenino
  • El contexto patriarcal sigue permeando en la vida de ellas

Dixie Edith

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 28 octubre 2019.- Las tareas del cuidado, culturalmente depositadas en las familias y en particular sobre los hombros de las mujeres, constituyen hoy un obstáculo para el empoderamiento femenino, coincidieron expertas cubanas.


Por ejemplo, en Santiago de Cuba, a más de 850 kilómetros al este de La Habana, «existe una reserva laboral femenina cuyo aprovechamiento contribuiría a disminuir la relación de dependencia en la población», en una sociedad muy envejecida, explicó la doctora Iliana Benítez, durante el VII Taller de Trabajo, Empleo y Relaciones Laborales, que sesionó del 22 al 25 de octubre en la capital cubana.


Sin embargo, en «un contexto cultural patriarcal que asigna a las mujeres el rol de cuidadoras y principales responsables de la crianza y educación de los hijos o de otras personas», ese potencial laboral se está desaprovechando, precisó Benítez, socióloga y profesora de la Universidad de Oriente.


Con esta investigadora coincide la también socióloga Magela Romero Almodóvar, quien considera importante analizar qué valor se le otorga en la sociedad al trabajo que realizan las mujeres, a tareas como las del cuidado, que están feminizadas, explicó.


«Ese análisis permitiría un cambio de las relaciones de poder que esa distribución sexual del trabajo trae, un cambio en los estereotipos», precisó Almodóvar, doctora en ciencias y profesora de la Universidad de La Habana.


El VII Taller de Trabajo, Empleo y Relaciones Laborales sesionó como parte del Simposio Internacional CIPS 2019 «Emancipación social vs. Dominación en el contexto latinoamericano y caribeño: Contribuciones desde las ciencias sociales», y aportó miradas críticas sobre los retos del mercado laboral en la Cuba actual, desde la óptica de las desigualdades sociales.


Según Benítez, si bien muchas mujeres santiagueras aún incluyen el trabajo entre sus aspiraciones personales, existen otras «que no identifican su incorporación a la actividad laboral como proyecto de vida».


Para la experta, los principales dilemas que enfrentan estas mujeres para incorporarse al trabajo remunerado ser relacionan, en primer lugar, con conflictos derivados de su dedicación al rol de madre o cuidadora.


Igualmente, el estudio en Santiago de Cuba identificó «estrategias individuales y familiares» en las que las mujeres optan por no trabajar fuera de casa, o por «la búsqueda de empleos que les permitan el desempeño de ambos roles», precisó Benítez.


La investigación también encontró contradicciones entre las aspiraciones de tener un desempeño laboral exitoso y las decisiones sobre cuántos hijos e hijas tener y en qué momento de sus vidas, agregó la profesora santiaguera.


La necesidad de políticas específicas para el cuidado emerge como un tema esencial, en un momento en que están ocurriendo ajustes al modelo económico cubano y se toman medidas para atender una dinámica demográfica, donde cada vez nacen menos personas y muchas más llegan a las edades finales de la vida.


Para Romero, una contradicción evidente es que la generalidad de los mecanismos que se establecen en este camino no tiene en cuenta el enfoque de familia o de género, pues casi siempre implican permisos y concesiones solo para las mujeres.


Según su criterio, se sigue pensando en el hombre proveedor, se fomentan mecanismos para aliviar las cargas de las mujeres, como potenciar círculos infantiles o casa de abuelos, por solo citar un ejemplo, pero no para que los roles domésticos y del cuidado se distribuyan de manera equitativa.


«Esto, si bien ha sido muy provechoso para ellas, en tanto les alivia de la sobrecarga de estas funciones, resulta para algunos casos en medidas de imposición forzosa de roles poco negociables con los hombres que les rodean», aseveró la experta.

SEM-SEMlac/de

Cuba: Niñas y niños, brechas de cara a la tecnología

  • Investigación evidencia la poderosa influencia ideológica y cultural de  audiovisuales para la infancia
  • La desigualdad se da en el acceso a las tecnologías, como en la manera en que estas son utilizadas

Dixie Edith

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 28 octubre 2019.- El desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs), ocurrido en los últimos tiempos en Cuba, ha llegado acompañado de la reproducción de patrones machistas que generan desigualdades desde la infancia, coinciden especialistas locales.


Para la psicóloga Nilza González Peña, estas diferencias pueden apreciarse en las maneras en que niñas y niños utilizan los videojuegos, explicó en los debates de la comisión sobre «procesos comunicacionales en la era digital», durante el VII Encuentro Internacional de Infancias y Juventudes, celebrado del 23 al 25 de octubre en La Habana.


Parte del Simposio Internacional CIPS 2019 «Emancipación social vs. dominación en el contexto latinoamericano y caribeño: Contribuciones desde las ciencias sociales»; el VII Encuentro puso también la mirada en otras desigualdades sociales, como las generadas por la raza o las clases, y en las políticas públicas dirigidas a la infancia, la adolescencia y la juventud.


El CIPS, Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, adscrito al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, suma ya 35 años investigando problemas de la realidad cubana, con una perspectiva orientada a su transformación social.


Dirigida a evaluar el papel mediador de los maestros en el consumo infantil de videojuegos, la ponencia de González, psicóloga de los Estudios de Animación, del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), llamó a estudiar las desigualdades asociadas al uso de las tecnologías para poder prevenirlas, tanto desde la escuela, como desde la familia.


«En el caso de los videojuegos, por ejemplo, se confirma que las niñas juegan mucho más con los de las muñecas barbies y los varones con los llamados juegos de estrategia o de batallas», detalló González.


Investigaciones previas de esta experta, dirigidas al consumo de dibujos animados, confirman patrones similares de consumo en el caso de los audiovisuales dirigidos a las primeras edades.


Por ejemplo, los rasgos físicos y psicológicos atribuidos por las niñas a sus personajes femeninos ideales incluyen que sean rubias y tengan ojos verdes o azules, alas y cola de sirena; y que sean inteligentes, honestas, buenas y juguetonas.


Los varones, por su parte, al imaginar a su personaje masculino ideal, lo pensaron hombre, veloz, valiente, de pelo rubio o negro, tamaño mediano o grande, cómico y bueno, abunda la psicóloga en su artículo «Ver, oír, pensar… desde el consumo infantil de animados», parte del libro Identidad, cultura y juventud, publicado por el Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello.


«Estos resultados ponen en evidencia la poderosa influencia ideológica y cultural que poseen los audiovisuales para la infancia y cómo desde las primeras edades se comienzan a atribuir determinados comportamientos, valores y rasgos propios de lo que se considera socialmente ‘femenino’ y ‘masculino'», reflexiona González en su texto.


Pero «la desigualdad se da tanto en el acceso a las tecnologías, como en la manera en que estas son utilizadas», precisó a SEMlac la también psicóloga Celia Elizabeth Cadaval, investigadora del CIPS.


Para Cadaval, estas diferencias tienen mucho que ver con la reproducción acrítica de patrones de consumo cultural en el entorno familiar, que están muy vinculados con estereotipos de género patriarcales. Estudios internacionales respaldan los hallazgos de esta psicóloga.


Indagaciones publicadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indican que generalmente los niños se inician en el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs) a través de los videojuegos.


Esto no ocurre de igual manera con las niñas, ya que los juegos más populares no suelen ser tan atractivos para ellas, por las temáticas que abordan.
Los estereotipos también tienden a crear la percepción de que las habilidades y destrezas en las TICs son adquiridas con mayor facilidad por los varones.


Así, «el ingreso a la sociedad de la información se ve permeado por cuestiones simbólicas y culturales que alimentan el imaginario de la niñez y construyen actitudes y apropiaciones disímiles», alertaba ya en 2011 una publicación de CEPAL sobre TICs y género.


«Para ellos son los juegos y aplicaciones que exigen destreza, habilidad, creatividad, astucia y concentración, mientras que para ellas queda la sensación de que la tecnología es un adorno más», agregaba la mencionada publicación.


Esta diferenciación se va acentuando a través de la vida y se mantiene en la adultez, incluso en esta nación caribeña, donde tanto muchachas como muchachos acceden a la educación media y superior en igualdad de condiciones y se habla de una universidad feminizada.


Si no se toman medidas para remediarlo, se calcula que la brecha de género en relación con Internet podría ascender a unos 350 millones en el plazo de tres o cuatro años, asegura un estudio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y ONU Mujeres, divulgado en 2017.


Por solo citar un ejemplo, en Cuba la proporción de mujeres que cursan las llamadas carreras TIC (Ciencias de la computación y las ingenierías Informática, Automática y en Telecomunicaciones) no sobrepasa, en ningún caso, el 40 por ciento, según datos de la doctora Caridad Anias Calderón, profesora de la Universidad Tecnológica de la Habana (CUJAE).


Publicados en el portal digital Cubahora en 2018, en el artículo «TIC’s: el mundo necesita de más mujeres», esos datos respaldan un llamado a tomar conciencia de la necesidad de cerrar esa brecha digital de género, una urgencia que compartieron quienes participaron en el VII Encuentro Internacional de Infancias y Juventudes organizado por el CIPS.

SEM-SEMlac/ed

Cuba: Activismo LGBTI debate retos comunes en la región

  • Mujeres Trans, un grupo muy vulnerable
  • Niñez LGBTI, una cuenta pendiente

Redacción

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 28 octubre 2019.- Lograr sensibilizar a las sociedades y empoderarlas en el conocimiento de los derechos de las personas con sexualidades no heteronormativas es un objetivo y a la vez el mayor desafío para el activismo LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersex) en la región.


En ello coincidieron participantes de la I Escuela Internacional de Postgrado «Género, Sexualidades y Derechos», organizada por Clacso – Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), durante el Taller sobre activismo político, abogacía de derechos sexuales en Cuba y el trabajo de las redes sociales comunitarias, celebrado el jueves 24 de octubre en la sede del Cenesex.


Manuel Vázquez Seijido, subdirector del Cenesex, se refirió al trabajo de grupos que, en el caso particular de Cuba y en contraste con otros contextos, se han organizado en conexión con el Estado, han sostenido un diálogo continuo con este a través de esta institución y coexisten con otros modos de hacer activismo en la nación caribeña.


Es una forma de visibilizar las realidades de la población LGBTI, desde redes como HxD: Humanidad por la diversidad; Transcuba: red de personas trans, parejas y familias; Alma Azul: red de trans masculinos de Cuba; Red de mujeres lesbianas y bisexuales y la Red de trabajo social por la educación integral de la sexualidad, entre otros espacios, dijo el jurista.


Las mujeres lesbianas y bisexuales en Cuba colocan sus principales demandas en el acceso a la reproducción asistida y en la eliminación de brechas en la atención en los servicios de salud pública, «donde los profesionales con frecuencia las asumen como heterosexuales e incluso indican procederes en algunos casos invasivos para su sexualidad, y por eso deciden no visitar a especialistas», apuntó Niurka Gavilanez, vicecoordinadora nacional de la Red de mujeres lesbianas y bisexuales.


«El Programa de Atención a la Pareja Infértil, que lleva a cabo el Ministerio de Salud Pública, tiene varias limitaciones, no solo para las personas LGBTI, sino para las mujeres heterosexuales que han decidido ser madres no unidas a un hombre, quienes también encuentran barreras para acceder. Esta realidad esperamos que cambie con la aprobación del nuevo Código de las Familias-que se llevará a referéndum antes de 2021, según dispone la recién aprobada Carta Magna, pues la constitución reconoce la filiación a partir de la reproducción asistida», apuntó Vázquez Seijido.


Desde los participantes foráneos, varias preocupaciones en torno a la realidad de las mujeres lesbianas se centraron en la articulación entre este grupo y los movimientos feministas; pues en ocasiones son invisibilizadas al interior de estos, lo cual se traduce en doble discriminación y violencia. Asimismo, la necesidad de derribar mitos como que entre las mujeres lesbianas no hay infecciones de transmisión sexual, y comenzar a estudiar y mostrar la violencia entre las parejas de mujeres, ocupó parte del debate.


Delia Rosa Suárez, especialista del Cenesex, insistió en un aspecto cultural, que trasciende las relaciones heterosexuales: la idea de que entre «marido y mujer nadie se puede meter». Desgraciadamente, esos mismos imaginarios se extrapolan a las relaciones entre mujeres lesbianas, con un velo además de invisibilidad, no solo desde la violencia, sino desde el vínculo afectivo entre estas personas, dijo.


«Es muy común que en nuestro contexto se presenten denuncias que luego se retiran, aunque no tenemos un récord de cómo trascurre entre parejas LGTBI. Sin embargo, en las experiencia que tenemos de los últimos talleres con la red dedicados a la violencia, hemos podido constatar la preponderancia de las violencias económicas, patrimoniales, sicológicas, con el tema de la prostitución», explicó.


Para Flavia Massenzio, de la Federación Argentina LGBT, es un reto común para todos los países que se entienda el lenguaje de género como una herramienta de cambio social. Es desde ese mismo trabajo en redes que podremos trabajar por una Latinoamérica más profunda y consciente de los derechos humanos en relación con la población LGBTI, refirió.


La activista Ana Pérez Declercq, secretaria de Infancias y Adolescentes Trans y sus familias de la de la Federación Argentina LGBT, opinó que es momento de dejar de hablar de fobias, porque las fobias implican tratamiento psiquiátrico. «La persona que odia a otra por su identidad de género u orientación sexual no tiene fobia, es odio, es discriminatorio y tiene una raíz social», apuntó.

Mujeres Trans, un grupo muy vulnerable


De la realidad de las mujeres trans habló Malú Cano Valladares, Coordinadora Nacional de TransCuba, quien subrayó que esta red apuesta por un cambio desde las personas. «Nuestra intención es hacerle entender a la sociedad que somos parte de ella y que estamos aquí para incorporarnos plenamente».


La experiencia de 17 años de trabajo nos ha llevado no solo a trabajar por disminuir las enfermedades de transmisión sexual en este grupo tan vulnerable, sino a reconocer otros elementos hacia los cuales dirigir la atención, como el hecho de que las personas trans son mucho más rechazadas, comenzando desde los ambientes familiares, con los disímiles costos que ello implica en la vida futura de esta persona.


«En nuestro caso tenemos una tercera edad mucho más adelantada que otros grupos, porque quemamos etapas, la vida nos da golpes mucho más fuertes y envejecemos mucho más rápido», dijo la activista.


Cano refirió que, en Latinoamérica, la edad promedio de muerte de una persona trans es de 25 a 40 años. «No llegamos mucho más lejos y esto tiene varios factores: la sociedad, la familia, el Estado», dijo la activista.


Subrayó que, generalmente, las personas trans se ven conducidas a la prostitución desde tempranas edades, pierden la adolescencia y la niñez que debían disfrutar como el resto de las personas y están más expuestas al VIH, otro elemento para acortar su vida y calidad de vida.


«La gran mayoría no logra acceder a unos estudios dignos. Cuando sacan las estadísticas a niveles internacionales de cuáles son las trans que llegan a la universidad, somos muy poquitas y no porque no queramos, sino porque nos lo ha prohibido de alguna manera la sociedad, que ha puesto numerosos obstáculos», ejemplificó Cano Valladares.


La activista trans argentina Patricia Enmanuele señaló que la muerte de mujeres trans a edades muy jóvenes en el mundo guarda una relación grande con sus necesidades afectivas en su entorno más inmediato. «Es fundamental el apoyo emocional que deben tener y las relaciones con otras comunidades que le brindan a la persona el apoyo y la aceptación», sostuvo.


Para la cubana Angie Castillo, aún hay mucho que hacer para lograr una plena articulación entre los diferentes grupos de la comunidad LGBTI, no exenta de discriminaciones hacia lo interno.

Niñez LGBTI, una cuenta pendiente


Los derechos de las personas que tienen una orientación sexual distinta desde la infancia, la adolescencia y la juventud fue otra de las inquietudes compartidas por activistas.
Raúl Valdés, profesor de la Universidad de la Habana, de la Facultad de Biología y miembro del grupo Humanidad por la Diversidad, comentó que el bullying escolar continúa siendo una preocupación; sobre todo «hacia esos niños que empiezan a dar signos de tener un comportamiento que no está de acuerdo a su sexo biológico, lo cual se agrava en quienes desde muy pequeños empiezan a manifestar rasgos más femeninos», recalcó.


«Esos niños se sienten amenazados en las escuelas por otros niños y algunas veces por los profesores, que son los que deberían darles apoyo y los rechazan y apartan en numerosas ocasiones».


La preparación y educación de las familias es un pendiente común en la región. «Tal vez nos agrupamos para visibilizarnos en la marcha, entender lo que nos pasa a cada uno y una, pero esa organización tendría que tener un impacto en ese segundo hogar que es la escuela y que es una institución tan difícil de transformar», reflexionó la activista colombiana Francy Franco.


A su juicio, es preciso «dirigir acciones hacia ese escenario que posibilite no solo garantizar nuestros derechos, sino que nos reconozcamos en nuestra dimensión humana, diversa, desde el ámbito escolar, para poder también superar esa experiencia traumática que una vez tuvimos a la hora de asumir nuestras identidades», dijo.

SEM-SEMlac

“La Defensa, por la Libertad” de Pilar Pérez Solano, memoria del franquismo

  • “Un proyecto interesante que llega en unos momentos de confusión, desorden e inestabilidad política en España»
  • Se agradece siempre una vuelta de tuerca más a la memoria

Mercedes Arancibia

SemMéxico/PeriodistasenEspañol, 28 octubre 2019.- “La defensa, por la libertad”, documental sobre la lucha de la abogacía española por la democracia desde mediados de los años sesenta hasta  1978, está dirigido por Pilar Pérez Solano, ganadora de un Goya por su anterior producción, “Las maestras de la República”.

A pesar de que ya conocíamos la mayoría de las situaciones que nos cuenta esta película, con imágenes y testimonios de reconocidos profesionales de la abogacía española, se agradece siempre una vuelta de tuerca más a la memoria, ese fantasma que la derecha más recalcitrante –en fase de crecimiento exponencial- quiere destruir para seguir escribiendo la historia con los renglones torcidos de sus manipulaciones y mentiras.

Muchos de los abogados y abogadas progresistas, que en tiempos de la dictadura aparcaron sus diferencias ideológicas para defender a opositores al régimen y a trabajadores discriminados, expedientados y encarcelados, también conocieron la represión, persecución y detención en sus propias carnes.

Por el único delito de ejercer su profesión dignamente y defender los derechos fundamentales; algunos sufrieron tortura e incluso fueron asesinados (un momento de recuerdo a “los abogados de Atocha”, salvajemente agredidos y aniquilados por una extrema derecha con nombres y apellidos directamente relacionados con las esferas de poder de la dictadura, que ya llevaba unos años desaparecida oficialmente).

Junto con el resto de profesionales, trabajadores, estudiantes e intelectuales, los abogados –individualmente y como cuerpo colegiado- aportaron su grano de arena a la lucha para acabar con la dictadura franquista, conseguir la democracia y recuperar los derechos y libertades perdidos durante cuarenta años.

SEM-PeE/ma

Botella al Mar

Misoginia

  • Cuestionamientos

Martha Canseco González.

SemMéxico, 28 octubre 2019.- Hace un buen rato que no iba a las comparecencias de los Secretarios de Gobierno por la glosa del informe del Gobernador. Y dejé de ir porque eran literalmente, cuando estaba la aplanadora priísta en el Congreso, eventos insulsos y de aplaudómetro, donde se tragaban todas las mentiras.

Y digo mentiras porque si hubieran sido verdaderas todas esas acciones y cifras que se manejaron en gobiernos anteriores, Hidalgo no estaría en el foso del desarrollo nacional como lo sigue estando.

En el Congreso, las cosas han cambiado ahora que la bancada morenista es mayoría, los secretarios están siendo cuestionados tanto en las cifras como en los datos que están proporcionando y ahí es donde se les hace bolas el engrudo.

Hay una anécdota familiar que platica mi hermana menor. Cuando sus hijas gemelas eran pequeñas y las llevaba a la escuela, iban escuchando en el auto las noticias, entonces mi hermana volteaba hacia el asiento de atrás y les preguntaba ¿Bueno y ustedes que opinan de la caída del índice Nikkei?, ¡las mujeres deben opinar!, les decía. Las niñas de párvulos contestaban ¡un perrito, un gatito!

Así los secretarios de la actual administración en las comparecencias.

El jueves pasado compareció el Secretario de Cultura Olaf Hernández Sánchez, dio cifras increíbles. Mire, por ejemplo, muy orondo señaló que este año la Feria del Libro Infantil y Juvenil superó la asistencia y llegó a las 98 mil personas y también una cifra récord que se aplicó en dicho evento. Cinco millones de pesos, tres los puso la Federación y dos el gobierno local. Esto quiere decir que el costo de la feria per cápita, (número de asistentes) fue de más de cinco mil pesos, ¿dónde quedó la bolita, ¿dónde quedó la bolita?

Se le cuestionó por supuesto, contestó ¡una ranita un sapito!

El Diputado Ricardo Baptista le llamó la atención y le dijo que no ofendiera la inteligencia de las y los Diputados, él siguió como si nada.

También mencionó que en el año se aplicaron cinco mil pesotes para las acciones de la agenda de género que cada Secretaría debe cumplir, dejó ver así el enorme desprecio que tiene por las mujeres, no sólo por sus compañeras de trabajo sino por todas las hidalguenses.

Cuando se le preguntó la razón, señalo, ¡Hay que economizar! Y así se siguió, hasta que le tocó el turno a la Diputada Corina Martínez, presidenta de la Comisión de Cultura. Ahí salió por completo el misógino que lo domina. Entre otras cosas, la Diputada le cuestionó la razón por la cual fue un particular que no es proveedor de gobierno ni tiene ninguna liga con la Secretaría, quién expidió cheque para pagar a varios artistas hidalguenses y la razón por la cual tiene contratado a su cuñado como Director de Patrimonio.

Lo primero que hizo fue tildar a la Diputada de mentirosa y dijo que los artistas no están dados de alta en Hacienda, sobre su cuñado no respondió. Resulta que los artistas a quienes se les debía dinero desde hace meses sí tienen registro y su cuñado sí es el Director de Patrimonio.

La sesión se dio por terminada ante la falta de respeto del funcionario y no sólo fue grosero con ella, sino con todas y todos los Diputados, mientras los representantes populares siempre se dirigieron a él de usted, el les hablaba de tú en una muestra más del desdén que tiene ante esta Legislatura, en política, la forma es fondo.

Yo me sigo preguntando ¿por qué Omar Fayad lo mantiene en el puesto? Un hombre que nunca ha estado ligado a la cultura, que violenta constantemente a decenas de mujeres que están bajo su mando en la Secretaría, que no puede transparentar el uso de los recursos públicos, que evidentemente es corrupto.

Pues qué no dijo Omar Fayad no hace mucho tiempo ¡No robar, no mentir, no traicionar al pueblo!, se me hace que ya se dieron cuenta allá en Palacio Nacional.

botellalmar2017@gmail.com

Reciben cinco mujeres reconocimientos al Mérito Ciudadano en Guerrero

  • Como parte del 170 aniversario de ese estado del sureste mexicano
  • Se les reconoce en artes, ciencias, juventud, igualdad de género y energía

Josefina Aguilar Pastor

SemMéxico, Chilpancingo, Gro., 28 octubre 2019.- Cinco mujeres recibieron premios al Mérito Civil de un total de 18 que otorgó el gobierno del Estado, como parte de las actividades conmemorativas del 170 aniversario de la creación de esa entidad.

De estos, solo cinco correspondieron a mujeres: al Mérito Civil Juan Ruiz de Alarcón, en literatura, a la cronista municipal de Coyuca de Benítez, Graciela Guinto Palacios; el Plácido García Reynoso, en desarrollo de las ciencias económicas, a la doctora en Economía de la Universidad de California, Diana Alarcón González; el José Azueta por sus labores destacadas entre los jóvenes fue para el dúo artístico las hermanas Celia Alitzel y Laura Diana García, originarias de Ometepec.

El Mérito Civil Antonia Nava de Catalán, en Igualdad de género, promoción y protección de los derechos de las mujeres se le entregó a la directora ejecutiva y representante de la Asociación Guerrerense Contra la Violencia contra las Mujeres, Marina Reyna Aguilar. El Wilfrido Álvarez Sotelo por Aportes a la Ecología se le otorgó a la responsable y fundadora del Programa de Sustentabilidad en la UAGro (2013), Guadalupe Díaz Salazar. El resto, tres condecoraciones y 10 premios al mérito civil fueron otorgados a hombres.

Las condecoraciones son tres: Vicente Guerrero, a quienes por sus méritos, conducta o trayectoria ejemplar, se hayan destacado en actos relevantes o históricos en beneficio del Estado; Juan Álvarez para reconocer los méritos por servicios prestados a favor del Estado y de sus habitantes, por parte de una o un ciudadano mexicano. Ignacio Manuel Altamirano, para extranjeros que hayan prestado servicios prominentes al Estado y corresponde por cortesía a las distinciones de que sean objeto los guerrerenses.

Los Premios al Mérito Civil son 15. Defensa de los Derechos Humanos Nicolás Bravo, a quienes se distingan por la promoción y defensa de los derechos humanos. Indigenista, Cuauhtémoc, a quienes se distingan en la defensa social en el estudio o promoción de las estructuras o de manifestaciones intelectuales, artísticas o folclóricas de los grupos indígenas. Municipal y Desarrollo Comunitario, Moisés Ochoa Campos, a quienes, en forma desatacada a través del estudio de la realización o promisión de acciones, impulsen el desarrollo económico, político, social y cultural del municipio. Desarrollo Rural, Manuel Meza Andraca, a quienes con su ejemplar pensamiento y acción colaboren al desarrollo rural a través de incrementar la productividad del campo, así como la vigencia de la justicia en el municipio.

Político, José Francisco Ruiz Massieu, a quienes con su acción pública contribuyan a establecer una ética política que dignifiquen el servicio público y la defensa de los intereses superiores de la colectividad. Cívico “Eduardo Neri”, a quienes constituyan en su comunidad, respetables ejemplos de comportamiento cívico, por su diligente cumplimiento a la ley. Asistencia Social y Salud Pública.

Eva Sámano de López Mateos, a quienes de manera ejemplar realicen labores que contribuyan al incremento o mejoría de los servicios de asistencia social y salud pública en beneficio de la comunidad. Ciencia y Tecnología, Guillermo Soberón, a quienes sobresalgan en el campo de la investigación científica o tecnológica. Literatura y Bellas Artes, Juan Ruiz de Alarcón, a quienes por sus producciones o trabajo docente, de investigación o divulgación contribuyan a enriquecer el acervo cultural del Estado, al progreso de la literatura y las bellas artes.

Educación y Humanidades, Ignacio Chávez, a quienes, a través de actividades o trabajos de investigación o docencia, contribuyan a mejorar el sistema educativo y la formación humanística. Economía-Política, Plácido García Reynoso, a quienes en el desempeño de sus actividades o mediante la realización de estudios e investigaciones, hagan aportaciones sobresalientes al estudio y aplicación de la economía. Deportivo, Apolonio Castillo, por destacar, fomentar, proteger o impulso practicar un deporte.

Juvenil, José Azueta, a jóvenes menores de 21 años, cuya conducta o dedicación al trabajo, al estudio, a la vida cívica, cause admiración entre sus contemporáneos y pueda considerarse ejemplo estimulante para crear y desarrollar motivo de superación o progreso a la comunidad.

De la Mujer, Antonia Nava de Catalán, a mujeres ejemplares cuya conducta, dedicación a la familia, al estudio, al trabajo a la comunidad, cause el reconocimiento y respeto entre la sociedad. Ecológico, Wilfrido Álvarez Sotelo, a quienes con su destacado trabajo, desempeño y dedicación realicen en o hayan realizado acciones notables a favor de la defensa, conservación, protección y restauración del medio ambiente, así como el uso sustentable de los recursos naturales del Estado.

SEM/jap/sj

Miradas de reportero

Periodistas, para entender a López Obrador propongo la cartilla ética de Dussel

Rogelio Hernández López

SemMéxico, 28 octubre 2019.- Confieso que llevo meses buscando un método que ayude a entender los parámetros políticos de Andrés Manuel López Obrador en su función presidencial para poder explicar como periodista la intención de sus decisiones. Igual no he podido ubicar a suficientes periodistas-analistas sinceros y con métodos aceptables en sus análisis porque tropiezo más con prejuicios y propaganda de filias y fobias. Métodos y estilos anacrónicos para examinar lo nuevo son tóxicos o sirven poco para diferenciar este gobierno con los que hemos visto en México durante seis sexenios.

Contra mi desconcierto recibí una sorpresa alentadora el lunes 21 de octubre: el texto más reciente de Enrique Dussel que se llama: Hacia una nueva Cartilla Ético Política, fechada en 2019. Ahí, el filósofo e historiador impugna el anacronismo de la Cartilla Moral de Alfonso Reyes; ubica los principios necesarios para el cambio ético de México (de gobernantes y gobernados) y, (lo que me admiró) refleja la influencia que tiene este pensador argentino-mexicano en Andrés Manuel López Obrador, tanto en sus diagnósticos de México como en las acciones políticas desde antes que fuera electo presidente.

Tres principios

El ensayo de Enrique Domingo Dussel Ambrosini, en 33 páginas, muestra un método distinto a las corrientes sociológicas conocidas. Es producto articulado de una cátedra que en diez sesiones impartió en la Escuela de Formación Política Carlos Ometochtzin, ligada a Morena.

Las elaboraciones del filósofo sobre tres principios éticos coinciden con lo que defiende el presidente de la República, a quien ubica como un político resultado de los movimientos de la izquierda mexicana:

La defensa de la vida, en primer lugar, de los pobres … “aunque haya que demoler el orden institucional injusto” …

el consenso de los gobernantes con la gente “más allá de la democracia representativa” para hacer “que participen” … “aunque haya que crear nuevas instituciones” …

la factibilidad, o sea hacer los cambios que son posibles… sin violencia… apresurando etapas… enfrentar la resistencia de la ultraizquierda y los conservadores… hasta dejar atrás al régimen de dominación anterior y arribar al régimen “obedencial” de mandar obedeciendo.

Cartilla anacrónica

Uno de los ejes de la reflexión del historiador y filósofo es la reivindicación de los orígenes y cultura de los mexicanos para poder plantear principios éticos acordes a los tiempos de hoy, muy distintos a la época en que se redactó la cartilla moral de Alfonso Reyes.

“…la situación ha cambiado radicalmente al poder definirnos hoy como una cultura autónoma, ni puramente occidental europea ni solo moderna, que culmina en los últimos decenios en el neoliberalismo. En el presente nos enfrentamos a la decadencia de Europa (y del eurocentrismo cultural). Se agrega a esto el que ha desaparecido la Unión Soviética y se ha desactivado la antigua ´guerra fría´. Estados Unidos va perdiendo la hegemonía que ostentaba después de la posguerra del 1945, y compite hoy con el mundo asiático liderado por una potencia ya antigua pero ahora renovada, como es la presencia creciente de la civilización china. El espectro geopolítico entonces se ha modificado fundamentalmente de aquel que reinaba a mediados del siglo XX…”

Imposible prever triunfo de la 4T

Dussel examina las tres transformaciones de México y su contexto internacional. En todos los casos asegura que fueron fallidas y un factor que las malogró fue la corrupción. Sobre la Cuarta Transformación que “muchos opinan se ha iniciado en México” asegura que hoy no es posible prever sus resultados, entre otras cosas por las inercias del ciclo anterior.

La Tercera transformación sigue aquí —dice–: “La elite triunfante de la Revolución evolucionará de un nacionalismo popular a un neoliberalismo completamente dependiente de la voluntad del Imperio norteamericano, y del corporativismo más vulgar que corromperá todas las estructuras del Estado que había perdido su ruta. El charrismo sindical, una burguesía rentista y no creadora industrial, el continuo fraude electoral, la explotación y robo de los bienes comunes del pueblo que había acumulado un Estado de bienestar y de crecimiento sostenido del standard de vida, será dilapidado desde el 1968 (con la decisión de usar la violencia contra el movimiento estudiantil y popular), siendo un proceso de deceleración creciente desde el 1988 con el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, desmantelando lo poco que quedaba del proyecto incipiente de autonomía nacional que lentamente había surgido en la Revolución. Es el fin de la tercera transformación hundida en la corrupción y la crisis generalizada.

“[13] La cuarta transformación surgió de la corrupción de la tercera, y alentada por un pueblo hundido en la desesperación, la violencia, siendo víctima de la corrupción de todas las instituciones del Estado y por él de la sociedad civil, asediada por la inseguridad, la pobreza y la impunidad…. Ante esta situación la izquierda sufre un proceso de unificación hasta originar con Heberto Castillo y otros líderes de izquierda el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), que posteriormente desde la llamada “corriente democrática” del PRI Cuauhtémoc Cárdenas (1934- ) reorganizará como Partido de la Revolución Democrática (PRD, 1989). En estas luchas surge un joven militante, de temprana experiencia, de continuo contacto directo con los movimientos campesinos y populares, y “tempranero” como Juárez, Andrés Manuel López Obrador (1953- ), que lentamente ante la burocratización del PRD inicia la organización de un nuevo partido movimiento denominado Movimiento de Regeneración Nacional (Morena, 2011), que arrasa en las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2018. Muchos opinan que con este triunfo electoral comienza una cuarta transformación en la historia republicana de México, cuyo desarrollo es imposible anticipar. La historia tiene caminos secretos que solo a posteriori descubren su sentido”.

Larga etapa de transición

Uno de los capítulos ampliamente explicado por el filósofo, es su teoría sobre las transiciones en los Estados. El las llama constelaciones diacrónicas: el paso de una elite dominante (A), a una ruptura liberadora (B) y a la creación de un nuevo orden con un poder obedencial (C).

Como él entiende el cambio actual en México lo expone así:

“[30] En el momento de la tercera constelación se trata de la creación de un nuevo sistema más justo. La cuarta transformación mexicana del 2018 debe atenerse a las exigencias de ese momento. Ni es ya un sistema vigente corrupto (el final la tercera transformación), ni es tampoco solo la crítica negativa de ese tercer momento. Ahora toca la responsabilidad de crear un nuevo tipo de Estado, de logar una nueva cultura política en la subjetividad popular. Es una tarea positiva, creativa, constructiva. Ética”

Colegas, propongo que se acerquen a este trabajo y quizá lo adopten como modo de analizar y que, más allá de prejuicios y estilos diacrónicos, nos impida ser maniqueos al mirar a los políticos como individuos voluntaristas, buenos o malos, pendejos o brillantes sin contextos ni pertenencia cultural. La sociedad mexicana no merece el ruidero actual.

https://www.escuelaformacionpolitica.com/uploads/6/6/7/0/66702859/nueva_cartilla_Ética._apéndice.pdf

Acusan a catedrático de la UAEM por acoso sexual y escolar

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  • “Es una venganza académica”, responde Bazán Ramírez
  • Hay más víctimas, algunas son trabajadoras de la UAEM 

Estrella Pedroza

SmMéxico, Cuernavaca, Mor., 28 octubre 2019.- Erika Barrios y Daniela Olivares, alumna y ex alumna de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), denunciaron ser víctimas de acoso escolar y sexual por parte de Aldo Bazán Ramírez, académico de dicha instancia.

En redes sociales, el pasado miércoles 23 de octubre, las jóvenes difundieron dos videos, en el que cada una narra la situación que enfrentaron al tener como tutor de tesis o sinodal a Bazán Ramírez y denuncian que a pesar de las pruebas presentadas, una red de protección -integrada por académicos y autoridades universitarias- lo han mantenido a flote sin sanción, sin importar que ha sido reincidente en este tipo de denuncias.

Erika Barrios es estudiante de Doctorado en el Centro de Investigación Trasndisciplinar en Psicología (CITPSI) que inició en 2015, en entrevista exclusiva aseguró que recibió maltrato y humillaciones por parte de su sinodal, luego de negarse el 8 de enero de este año  a sacar de su tesis el proyecto de Semillero de Investigaciones, a pesar de que era el punto más importante de su tesis doctoral.

“Dijo que ese proyecto él pensaba desarrollarlo mejor, cuando me negué a declinar empezó el acoso escolar”, dijo.

Violencia psicológica, con expresiones como por ejemplo “No sé cómo me te atreves a enseñar a investigar si no sabes hacer investigación”, desestimaba el trabajo de Erika en público y ante el propio Comité Tutoral, la ofendía y llegó a los gritos acompañado de manotazos en el escritorio, entre muchas otras acciones inapropiadas.

E 25 de enero de enero, cuando el maltrato fue insoportable, inició un proceso para denunciarlo, defender sus derechos como estudiante y solicitar cambió de sinodal, pero se topó con pared debido a que “todo mundo o en la UAEM lo defendía”, añadió, la joven.

Por ejemplo, presentó una queja por hostigamiento ante la Coordinación de Posgrado y la repuesta fue que no la recibirían a menos que presentara argumentos académicos, acudió a la Procuraduría de Derechos Académicos, donde le reciben la queja y la envían con el secretario académico Mario Ordoñez Palacios y la directora de investigación y postgrado, Patricia Mussali Galante.

“En cuanto les expuse mi situación y mostré pruebas, tanto Ordoñez Palacios como Mussalu Galante, me intimidaron diciendo que si continuaba con el proceso yo iba a salir perdiendo”, recordó la estudiante.

Erika, continuó su camino de defensa (de cada paso mostró evidencia en documentos sellados) y buscó ser escuchada en CONACYT debido a que Bazán Ramírez la habría amenazado con quitarle su beca.

En CONACYT respondieron que por respeto a la autonomía de la UAEM no podía intervenir.

Eso molestó en demasía a Bazán Ramírez y hecho mano de su red de protección, se ausentó de la última evaluación tutoral y los otros integrantes del comité calificador optaron por reprobarla.

Para Daniela Olivares, ex alumna de maestría en psicología en la UAEM en 2010, fue víctima de acoso sexual “al ingresar a la maestría el profesor Bazán Ramírez se dedicó a enviarle mensajes inapropiados, a los cueles por supuesto no accedí”.

Al negarse a las insinuaciones de su tutor sobrevino un acoso académico “Se dedicó a desestimar mi trabajo, a hacerme sentir que como estudiante no valía nada, me quitó toda la seguridad en misma, se dedicó a hacerme bullying en redes sociales y era secundado por otros académicos”.

En su momento, Daniela Olivares presentó su denuncia por acoso sexual en la Procuraduría de Derechos Académicos, pero se negaron a recibirla y le informaron que solo podían recibir si se trataba de asuntos escolares.

Bazán Ramírez conoció de su visita a la Procuraduría y para evitar otra denuncia más le firmó su renuncia como tutor

En venganza, a días  de  su defensa de grado de su tesis todos los miembros de Comité Tutoral renunciaron en cascada amenazando su posibilidad de titularse.  

Erika y Daniela, lamentan que a pesar de estas y otras denuncias en el mismo sentido contra el catedrático, la  UAEM no haya  tomado acciones, ni sanciones contundentes como ha  ocurrido en otros casos en la misma  comunidad universitaria.

“Nosotras somos solo dos de las víctimas de este profesor, pero hay más casos, a raíz de que denunciamos en redes otras tantas se han acercado a nosotras pero no todas están en posibilidad de denunciarlo y dar la cara porque algunas están fuera del país y otras son trabajadoras de la UAEM”, dijo Erika Barrios.

Detallaron que en agosto del 2015 miembros del Consejo Técnico recibieron una denuncian por parte de una alumna y optaron por mandarlo de año sabático.

Para las jóvenes es claro que dentro de la UAEM “las alumnas y alumnos están solos porque las instancias que existen son conciliadoras pero pocas veces aplican una sanción y si no se lavan las manos”.

Por ello, piden a Gustavo Urquiza, rector de la máxima casa de estudios, la destitución de Aldo Bazán, que se investigue y desarticule la red de protección que existe “todos se cubren entre todos, se hacen favores y se apoyan entre sí”, dijo Daniela Olivares.

Bazán Ramírez dice que es “venganza académica”

“Es falso, es una venganza académica, no he recibido ninguna queja de los años que ellas mencionan, hasta ahora no hay ninguna queja ni internamente en la universidad ni de autoridades externas, estas denuncias tienen otro fin, tiene que ver con una incomodidad académica”, dijo en entrevista Aldo Bazán Ramírez, profesor investigador de la UAEM.    

Respecto a la denuncia realizadas por Erika Barrios señaló que se debe a que “yo fui miembro de su comité tutorial por tres años y medio y enero de este año ella consideró que el Comité le hizo observaciones que no le gustaron y a partir de ahí encabezó actos que van a difamarme, ella me acosa y ofende mediante cartas y diciendo falsedades diciendo que yo le grité y por ciento yo no tengo una voz alta”.

Indicó que las instancias académicas, entre ellas el Comité Tutoral, la Comisión Académica, la Procuraduría de Derechos Académicos y hasta CONACYT, se manifestaron y no consideraron la existencia de algún acto inadecuando.

Mientras que en el caso de Daniela “ella hizo un escrito a CONACYT en el mes de marzo, seguido a este (el de Erika), ahí menciona sobre algunas acusaciones y yo respondí y se atendió el caso y no es cierto, pues”, dijo.

Para él académico, estas denuncias son una simple acción mediática para afectar su imagen y a su familia, “si dicen que están este tipo de acciones o denuncias, ¿dónde están? ¿Porque lo dicen hasta ahora?”.

Además, negó que exista y tenga una red de protección académica “Yo no podría influir en cuatro o cinco académicos, por favor, decirlo es demeritar a mis compañeros”.

Indicó que en 2015 se fue de año sabático “ese es un derecho, cada seis años, no es un premio o castigo”.

El investigador aseguró estar dispuesto a comparecer ante las autoridades académicas correspondientes a fin de aclarar esta situación y dijo que evalúa la posibilidad de presentar una denuncia por difamación.

UAEM se pronuncia 24 horas después

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) guardo silenció por más de 24 horas, fue hasta la noche del jueves que emitió un pronunciamiento en que expresa disposición para atender cualquier queja o denuncia de integrantes de la comunidad universitaria.

También informó que se activa el Protocolo de Actuación para la Prevención y Atención Temprana de Casos de Violencia en la UAEM” y se detalla que la Unidad de Atención de Víctimas de Violencia se instalara por tres días consecutivos en el tercer piso de la Facultad de Psicología.

Lo anterior, a pesar de que en el propio Protocolo establece en el Artículo que las quejas pueden presentarse de forma escrita, oral, telefónica, correo electrónico o por cualquier medio idóneo.

“Y si bien establece en el Artículo 16 que no se atenderá ninguna denuncia anónima, las denuncias de Erika y Daniela fueron vía redes sociales, lo que aplica como otro medio idóneo y  no son anónimas  por lo que la Unidad  debió haber iniciado ya las  investigaciones”, explicaron académicos  de la  UAEM. 

SEM/ep/sj

Conmemoran Día Internacional de la Corrección de Estilo

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  • Entre 70 y 80 por ciento, la participación de mujeres: Ana Lilia Arias
  • “Meterse con los textos ajenos”, una forma de vida: Carlos López

Guadalupe López García

SemMéxico, Ciudad de México, 26 de octubre de 2019.- La Asociación Mexicana de Profesionales de la Edición, AC (PEAC) conmemoró el Día Internacional de la Corrección de Estilo, impulsado cada 27 de octubre, desde 2006, por la Fundación Litterae, de Argentina, con el fin de reconocer la importancia de ese trabajo, difundirlo, documentarlo y promover su profesionalización.

En su intervención en el acto conmemorativo, efectuado este día en la sede de PEAC, su presidenta Ana Lilia Arias retomó al lingüista, redactor, corrector y editor Fernando Carbajal Orihuela, quien decía en aquella época, que esa actividad se realiza casi de manera anónima y es mal pagada: monetaria y moralmente.

Orihuela lamentaba que las grandes editoriales midan sus costos basados más en la cantidad de marketing —“mercadotécnica, insiste el corrector, aunque ni caso le hagan”, ironizó— a invertir en la calidad del texto, expuso Arias. 

La igualmente fundadora de PEAC comentó que en Argentina y España se denominó esa fecha como Día del Corrector, en memoria del natalicio del filósofo renacentista Erasmo de Róterdam, pero en México —que se unió a esa conmemoración en 2007— se quiso retomar la actividad y no a las personas.

En su alocución, al igual que quienes tomaron la palabra, destacó que la corrección es un trabajo que se hace de forma aislada, en solitario. “Meterse con los textos ajenos” es una actividad que se convierte en un hábito, una forma de vida, subrayó el corrector y escritor Carlos López, autor de Redacción en movimiento. Herramientas para el cultivo de la palabra.

Arias recordó que en 2011 en Argentina se efectuó el Primer Congreso Internacional de Correctores de Texto. A partir de ese momento, se intensificó la organización las y los correctores, con grupos como la Unión de Correctores y la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (España), la Asociación de Correctores de Textos del Perú, la Asociación Colombiana de Correctores de Estilo, la Asociación de Correctores de Texto del Ecuador, la Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo, Profesionales de la lengua correcta de la Argentina y la Asociación Española de Editores; esta última, en Estados Unidos.

También destacó las iniciativas personales, en especial las de las mujeres, como las páginas de Facebook Correctores de Ortotipografía y Estilo, de Ricardo Tavares (Venezuela) y Profesionales de la Edición de Uruguay, de Pilar Chargoñia, quien impulsó, además, la tecnicatura universitaria en corrección de estilo. Silvia Senz lanzó el Manifiesto de los Correctores de Español.

En meses pasados, al término del Curso Fundamentos de la Corrección de Textos que impartió (en donde de diez participantes, nueve eran mujeres), Ana Lilia Arias afirmó que tanto en las capacitaciones como en el trabajo siempre hay más mujeres: entre el 70 u 80 por ciento, pero era una cifra difícil de calcular, por las características de la actividad.

SEM/glg

La fuga de Elena Garro

Elena Garro, su exilio y el movimiento estudiantil de 1968 conforman «Debo olvidar que existí», el libro de Rafael Cabrera sobre la escritora que más arrebatos ha generado entre la comunidad intelectual de México.

Rafael Cabrera

SemMéxico/Gatopardo. Ciudad de México. 25 de octubre 2019.- La puerta del cuartucho1 se abrió de golpe y María Collado entró furiosa y arrojó un fajo de periódicos sobre el catre donde dormían Elena Garro y su hija, Helena Paz. Era la mañana del domingo 6 de octubre de 1968. Elena tomó los diarios y vio su nombre impreso en las primeras planas. Excélsior publicó: “Señalan a Madrazo y Humberto Romero como instigadores. También acusan a Elena Garro”. Su nombre también aparecía en la portada de El Universal. En El Heraldo de México aparecía su foto arriba del cabezal: Elena miraba de perfil, con el cabello rubio en los hombros, envuelta en un abrigo claro. La nota de ocho de la prensa decía: “Prueba de complot”.

En la Ciudad de México había miedo. Cuatro días antes, el 2 de octubre, un mitin del Movimiento Estudiantil, convocado por el Consejo Nacional de Huelga, fue reprimido a disparos por soldados y agentes encubiertos en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. El número de muertos era incalculable y los detenidos se contaban por decenas.

Elena leyó los periódicos de ese domingo: la noche previa, durante una conferencia de prensa desde la prisión del Campo Militar Número Uno, Sócrates Amado Campos Lemus, uno de los dirigentes del Consejo, la acusó a ella y al político Carlos Madrazo, entre otros, de estar detrás del Movimiento Estudiantil con el oscuro propósito de derrocar al gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz. “El complot comunista para derrocar al gobierno por medio de la violencia y la agitación…”, empezaba la nota de primera plana de El Heraldo de México. La investigación era encabezada por el procurador general de la República Julio Sánchez Vargas.

Elena Garro tenía 51 años, era una mujer de mundo y había conseguido un lugar en las letras con su novela Los recuerdos del porvenir, publicada en 1963, galardonada con el Premio Xavier Villaurrutia, además del volumen de cuentos La semana de colores (1964) y el compendio de teatro Un hogar sólido (1957). También había escrito guiones de cine y artículos periodísticos. Y ahora estaba ahí, escondida en ese cuartucho, sin dinero y lejos de su casa. Helena Paz, su hija de 28 años, lloraba a su lado. El cuarto deprimía a Garro: en ese mismo espacio, el Día de los Inocentes de 1954, su primo Boni, su compañero de juegos de la infancia, se suicidó. La atmósfera era sórdida.

Afuera del cuarto, María Collado lanzaba maldiciones. Estaba arrepentida de tener escondidas, desde una semana atrás, a esas dos mujeres en su departamento en el segundo piso de Lisboa 17, en el centro de la Ciudad de México. Madre e hija estaban seguras de que habían intentado matarlas en la casona que rentaban en Lomas de Virreyes, a orillas del Bosque de Chapultepec. Elena y su hija llegaron a pie a la casa de Collado la madrugada del 29 de septiembre, clamando por asilo. Comenzaba a amanecer cuando María las metió con sigilo al cuartucho y les ordenó que se callaran. María subarrendaba la vivienda como pensión para españoles pobres que trabajaban como zapateros y sastres, y ninguno debía escucharlas. Elena Garro y Collado se conocían de décadas atrás. Elena la llamaba su “nana”: le daba vergüenza decir que, en realidad, era su tía política.2

Ese domingo, Garro y su hija dejaron los periódicos y, contra las instrucciones de María, salieron del cuartucho para usar el teléfono del departamento. Elena marcó a la Secretaría de Gobernación. Le contestó un barrendero: “No hay nadie”. Colgó. Marcó a la Dirección Federal de Seguridad (DFS). Otro barrendero le dijo lo mismo: era domingo, nadie trabajaba. Decidió llamar a la casa de Carlos Madrazo, su amigo, y con quien estaba acusada de conspirar contra el gobierno mexicano. Él era un político experimentado. En 1965 fue designado presidente del PRI, el partido oficial. Una de sus primeras acciones fue iniciar una cruzada para democratizar la elección del candidato presidencial del PRI, con miras a los comicios de 1970. Pero en ese tiempo la decisión del candidato era una facultad cedida al presidente del país para elegir a su sucesor. Madrazo encontró tal resistencia, incluso del presidente Gustavo Díaz Ordaz, que dimitió antes de cumplir un año en el cargo y comenzó a trabajar en la creación de un partido político de oposición: Patria Nueva.

Elena Garro: su exilio y el movimiento estudiantil de 1968

Cuando hablaron por teléfono, Madrazo y Garro acordaron responder a las acusaciones a través de la prensa. “Hable usted primero, yo no conozco a Sócrates”, dijo Carlos a Elena. Pero su caso era similar: ella apenas si conocía a Campos Lemus, el joven que los acusaba de conspirar contra el gobierno mexicano. Garro llegó a contar que una noche de agosto del 68, cuando el Movimiento Estudiantil estaba en plena efervescencia, un grupo de jóvenes armados llegó a medianoche a su casa en las Lomas: querían que los acompañara a conocer al dirigente estudiantil. No era una invitación, era una orden. Sócrates tenía fama de ser el más radical entre todas las cabezas visibles del movimiento y Elena no opuso resistencia. La subieron a un Valiant rojo que la condujo hasta el exterior del cine Chapultepec, en Paseo de la Reforma, donde a inicios del siglo xxi se erigiría la Torre Mayor. Era una de las clásicas noches de verano en la Ciudad de México, oscura y húmeda. Discutieron en el interior del auto. El Movimiento Estudiantil, espetó Elena, era un pleito entre políticos del PRI e intelectuales, y los jóvenes con ideas de izquierda estaban siendo usados como carne de cañón.

—Tienes tu marxismo —le respondió Sócrates— muy mal fundamentado.

—Y tú lo tienes muy mal digerido.3

Se hicieron de palabras. Garro le dijo: era muy valiente o estaba vendido. Sócrates, ofendido, le respondió con una majadería y la calificó de “pequeñoburguesa”. Siguieron discutiendo y en algún momento, uno de los dos mencionó el nombre de Carlos Madrazo. Cada uno contaría, más tarde, su versión del encuentro. La versión que dio Sócrates ante la prensa, en el Campo Militar, fue que Garro le recomendó que si el movimiento quería triunfar, necesitaba un líder social visible y fuerte, y ese jefe debía ser Madrazo. Pero Elena diría más tarde que Campos Lemus fue quien sugirió que Madrazo debía convertirse en la cabeza del movimiento y le pidió que le comunicara su idea.

Afuera del edificio de Lisboa 17 había actividad inusual. Teresa, la ayudante de María Collado, les advirtió que un grupo de autos con policías estaban rodeando el condominio, una construcción de inicios de 1900 bautizada como Edificio Prim. Elena y su hija se sintieron atrapadas. Les aconsejaron huir. Pero Elena fue irreductible. Ella no era culpable y tenía miedo de que la policía les aplicara la “ley fuga”. Estaban tan aturdidas que al poco rato cambiaron de parecer y planearon su huida con una idea estúpida: madre e hija —dos mujeres rubias, delgadas y altas— se pintarían el cabello de negro y se vestirían “como indias” —faldas largas, rebozos cubriendo sus cabezas—, para escapar por la puerta trasera del edificio, donde creían que no habría policías. Helena Paz pidió a la ayudante de María que corriera a comprar el tinte —terciopelo negro, marca Miss Clairol—, y cuando lo tuvo en sus manos, se lo aplicaron apresuradas en el baño. Las dos mujeres, con la cabellera oscurecida, se veían pálidas; no les iba nada bien el color, tenían caras de espanto.

Adentro del departamento todo era caos. Un huésped desayunaba cuando se le aparecieron Elena y su hija, con el pelo escurriendo gotas de tintura azabache y envueltas en dos enormes batas de María.

—Usted es testigo —le dijo Helena Paz— de que hemos estado aquí toda la semana.

—Yo a usted no la he visto nunca —dijo el hombre.

—Veo que en España ha muerto Don Quijote —le reviró la joven, molesta por la respuesta—. Sólo quedan Sanchos Panzas.

Uno de los huéspedes, de apellido Echauri, recomendó a Elena que saliera a refutar a Campos Lemus: “El Sócrates es un agente provocador. Debes atacarlo”, le dijo. En medio de la conversación sonó el teléfono y María tomó la llamada. Una voz con acento extranjero emitió una amenaza seca: “Usted tiene ahí a esas dos cabronas. Las vamos a volar”. A María casi le dio un colapso nervioso.

“¡Que se me va la boca…!”, exclamó con su vozarrón de acento español.

María ordenó a las Garro que se largaran del departamento. Pero ellas la ignoraron y volvieron al plan pactado con Madrazo: llamarían a los periódicos para dar su versión. Pasaba el mediodía cuando Helena Paz llamó a la redacción de Novedades para que enviaran a un periodista a su escondite.

Recibieron al reportero y al fotógrafo de Novedades en el comedor del departamento. Madre e hija aún traían el pelo mojado tras haberse aplicado el tinte; las mechas negras, húmedas, se escurrían sobre sus caras. Parecían recién bañadas y así las captaron en las fotografías que les tomaron. Helena Paz abrió una cerveza para aplacar sus nervios y su madre no dejaba de fumar. Garro desmintió a Sócrates y pidió tener un careo con él. Al poco tiempo los periodistas de Novedades se marcharon. No fueron los únicos: todos los huéspedes españoles de la pensión huyeron del departamento por temor de que las autoridades los deportaran por inmiscuirse en asuntos políticos. El famoso artículo 33 de la Constitución que se usa para expulsar a extranjeros que se meten en asuntos internos del país. María se encerró en su cuarto. Elena Garro y Helena Paz eran dos extrañas en un departamento extraño.

Hacia la tarde decidieron llamar a las redacciones de todos los periódicos. En los siguientes minutos, el desvencijado departamento de María Collado se convirtió en la sede de una improvisada rueda de prensa. Llegaron los periodistas de El UniversalExcélsiorLa Prensa y más diarios nacionales. Madre e hija estaban molestas con la línea editorial de El Heraldo de México, y decidieron no invitar a ningún periodista de esa casa editorial.

Elena Garro: su exilio y el movimiento estudiantil de 1968

Esa tarde, Elena llevaba un vestido blanco de manga larga que, con la cabellera negra vaporosa, la hacía ver flaquísima y pálida. Los reporteros fueron incisivos, querían que Garro dijera los nombres de los estudiantes que conocía, como si lo dicho por Campos Lemus fuera cierto y ella sí fuera la jefa de la conjura comunista.

“Ese muchacho está loco. Estoy dispuesta a carearme con él para ver si me sostiene lo que ha afirmado”, dijo Garro, de acuerdo con la nota de El Universal.

Las fotografías tomadas durante la entrevista captaron a Elena sobre una silla colocada en una esquina del departamento de María. Los periodistas se sentaron alrededor de ella y no cedieron en sus preguntas hasta que les dijera quiénes eran responsables del movimiento.

Y entonces, Elena Garro habló y habló, y de su boca emergió un estruendo, un terremoto, una tormenta, un eclipse, y nunca nada volvió a ser igual. Durante los años, décadas siguientes, la escritora repasó muchas veces en su memoria aquella tarde de otoño de 1968, cuando estuvo sentada en una silla de madera, rodeada por un grupo de reporteros ansiosos en el departamento de María Collado, en la que exclamó: “Los intelectuales son los culpables. Yo culpo a los intelectuales de ser los verdaderos responsables de cuanto ha ocurrido. Esos intelectuales de extrema izquierda que lanzaron a los estudiantes a una loca aventura, que ha costado vidas y provocado dolor en muchos hogares mexicanos. Ahora como cobardes, pues son unos cobardes, se esconden…”.4

Pero a los periodistas no les bastó. Insaciables, querían los nombres de los señalados. Elena siempre aseguró que no dio nombres y, de manera general, responsabilizó a quienes habían firmado desplegados y marchado.

“Todos los intelectuales desfilaban con carteles diciendo ‘abajo el gobierno’, yo nunca. ¿Cómo pueden decir que yo soy la culpable? Que hablen ellos, los que lanzaron a los estudiantes a la calle. Ahora se murieron los muchachos y ellos están escondidos debajo de la cama. Ahí están todos los que firmaban los manifiestos de los periódicos…”, respondió Elena.5

Juan Nieto Martínez, reportero de La Prensa, le dijo: “Qué valiente es usted”. Pero Elena no entendía nada. Más tarde, escribió que sentía que un rayo la había fulminado. Garro contó a los periodistas que esa mañana llamó a Gobernación y a la DFS para que fueran a detenerla pues, a su juicio, estaría más segura en una celda. Los periodistas no creyeron que hubiera llamado, les parecía ilógico que pidiera su detención. Y como si la hubieran desafiado, marcó para pedir, otra vez, que fueran a detenerla. Primero intentó buscar a Luis Echeverría, secretario de Gobernación. Le dijeron que no estaba, así que marcó a la DFS. El Universal reprodujo sus palabras al teléfono: “Habla Elena Garro. Insisto en que vengan a aprehenderme. Que me fusilen si soy culpable… ¿No está el jefe? Pues que lo llamen. Aquí estoy esperando. Tengo menos miedo del gobierno que de los terroristas…”

Los fotógrafos la capturaron con el auricular en la mano y con gestos dramáticos. Su rostro quedó retratado en una mueca de espanto, y así salió en las páginas de los diarios del día siguiente. Al poco rato los periodistas corrieron a las redacciones para escribir sus notas. Las declaraciones de Elena Garro habían sido sensacionales.

La noche cayó aquel domingo 6 de octubre y adentro del departamento quedaron, solas, Elena Garro y Helena Paz, María Collado y Teresa, su ayudante. María suplicó, otra vez, a madre e hija que se fueran de su casa. Pero ellas la ignoraron, no tenían adónde ir. Era casi medianoche y creían que en cualquier momento entrarían a asesinarlas. De pronto tocaron la puerta del departamento. Abrieron. Un hombre alto, recio, de piel morena y vestido de uniforme se presentó: era el capitán Salazar, un militar. Helena Paz, años después, contó la escena a la revista Proceso:6

—Vengo a ver si están aquí la señora Garro y su hija.

—Yo soy la señora Garro.

—Mucho gusto —respondió el militar—. Caray, qué pantalones tiene usted. La felicito.

Elena le ofreció un café y lo invitó a pasar a la cocina del departamento. Madre e hija se sentaron con el militar y se pusieron a platicar. Fumaban de manera compulsiva. Estaban seguras de que lo habían enviado para llevarlas detenidas. Helena Paz le dijo al militar que ella no estaba a favor del Movimiento Estudiantil. “Es un movimiento antimexicano”, aseguró la joven y el militar, feliz, aprobó sus palabras. Elena Garro estaba desesperada y le exigió que la llevara detenida. Pero Elena y su hija, instruyó el militar, debían permanecer en el departamento. Garro insistió tanto en que se la llevaran detenida que el militar hizo una llamada, pero le ordenaron lo mismo: Elena y su hija no debían moverse de la casa de María Collado. Harta, Elena le arrebató el teléfono al capitán Salazar y escuchó que, del otro lado del teléfono, alguien la tildaba de loca. La frase la enojó tanto que la escribió más tarde en sus apuntes.

—…esa señora padece delirio persecutorio…

Con el humor negrísimo que la caracterizaba, Elena respondió a su interlocutor.

—Usted debería estar en Viena, en el instituto psiquiátrico, pues nunca me ha visto y hace ese diagnóstico tan acertado.

Colgó el teléfono. El calificativo le pareció el colmo: ese día había aparecido en todos los periódicos acusada de ser una de las cabezas de la conjura comunista y la acusaban de padecer “delirio persecutorio”. El capitán Salazar se despidió. “Me ha caído usted muy bien”. Y como una cortesía, el militar le ofreció su pistola de cargo para que ella y su hija se protegieran.

—Usted la necesita más que yo —le respondió Elena—. Sólo tiene a todo al Ejército y a la policía de su lado.

Antes de salir del departamento, el capitán Salazar se detuvo un instante y le dijo:

—Señora, huya. Está perdida.

Madre e hija durmieron atribuladas. Esperaban lo peor.

* * *

Elena Garro: su exilio y el movimiento estudiantil de 1968

La mañana del lunes 7 de octubre Elena Garro y Helena Paz revisaron los periódicos. La escritora aparecía, otra vez, en la mayoría de las portadas de los diarios nacionales. La primera plana de El Universal era un escándalo atroz: “Culpa Elena Garro a 500 intelectuales”. El artículo, firmado por el periodista Óscar del Rivero, enlistaba a un grupo de intelectuales y artistas como si Elena los hubiera nombrado de manera explícita: los filósofos y profesores de la unam, Luis Villoro, Ricardo Guerra y Leopoldo Zea; el político Jesús Silva Herzog; los escritores Rosario Castellanos y Carlos Monsiváis; y los pintores José Luis Cuevas y Leonora Carrington, entre muchos más, eran los supuestos responsables de haber arengado a los jóvenes a salir a las calles a manifestarse contra el gobierno mexicano.

El tono de la nota de Excélsior era menos estridente: “Niegan cargos los cinco señalados”. Novedades tituló su nota: “Rechaza Elena Garro acusaciones”. La Prensa publicó en interiores una foto de ella con el título: “Cargos de Elena Garro”. El único nombre que este diario citaba era el del rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, a quien Garro señaló como supuesto responsable del movimiento. El Heraldo de México, que no fue invitado a la rueda de prensa, no publicó ni una nota y, en cambio, incluyó en su edición una caricatura de la escritora con un agente del Ministerio Público que miraba su cuerpo de forma lasciva, al tiempo que pensaba: “A ver si con Elena A-garro”. Otra notas citaban al procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas, quien aseguraba que había evidencias para llamar a declarar a Madrazo, Garro y el resto de supuestos conjurados.

Elena siempre aseguró que El Universal inventó la cifra de “500 intelectuales” y puso los nombres como si hubieran salido de su boca. Tras la publicación de sus declaraciones, la escritora pasó, de un día a otro, de ser supuesta delatada a delatora de los intelectuales del Movimiento Estudiantil.

Al poco rato llegó al departamento un grupo de la prensa extranjera para entrevistarlas. Los periodistas habían llegado a México para reportar los Juegos Olímpicos que serían inaugurados en unos días, exactamente el 12 de octubre, en la Ciudad de México: los primeros, y hasta ahora únicos, que México ha organizado. Pero el trabajo de los periodistas dio un giro abrupto cuando ocurrió la matanza de Tlatelolco y comenzaron a correr las acusaciones sobre los responsables. Los reporteros intentaron hablar esa mañana con Helena Paz, pero la joven rompió en un llanto tan incontrolable que apenas le permitió pedirles ayuda. “Non piangere, bambina, non piangere…”, recordó que la consolaban los periodistas italianos. Elena repitió la versión que un día antes dio a los periodistas nacionales: ella no estaba detrás del movimiento.

Casi al mismo tiempo, en otro punto de la Ciudad de México, Carlos Madrazo salió a aclarar las acusaciones de Sócrates. El político convocó a la prensa en su despacho en la calle de Miguel Laurent, en la colonia Del Valle, una zona de clase media de la capital. Ahí leyó un comunicado, en el que no dijo ni una sola palabra sobre las declaraciones que un día antes hizo Elena Garro sobre los intelectuales:

“En ningún momento he tenido contacto con el Movimiento Estudiantil. Estoy al margen de este problema… He repudiado siempre la violencia como sistema y la fuerza como punto de apoyo de ningún plan social…”7

En Lisboa 17, apenas se retiraron los reporteros extranjeros del departamento, un par de agentes de la DFS llegó buscando a Elena Garro. Se apellidaban Soberón y Mayorga, según anotó Elena, y estaban ahí para llevarla detenida. Helena Paz describió a Proceso, años después, la escena:

—¿Por qué se llevan a mi mamá?

—Es por su protección, porque los comunistas la quieren matar. ¿No han visto El Universal?

Elena no opuso resistencia y fue llevada a las oficinas de la DFS, ubicada en una de las esquinas de la explanada del Monumento a la Revolución. El edificio era un enorme cubo gris de color cemento de cuatro niveles. Los agentes condujeron a Elena al despacho del director. Ella lo conocía bien: era el capitán Fernando Gutiérrez Barrios. La DFS, en la historia de México, fue sinónimo de corrupción, espionaje, tortura, desapariciones y homicidios extrajudiciales. Gutiérrez Barrios fue un hombre clave para el PRI: hizo del espionaje político un arma para controlar a la oposición. Fue un hombre del sistema, pues además de encabezar la DFS, fue gobernador, secretario de Gobernación durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari y falleció, en octubre del 2000, siendo senador. Qué tanto supo y qué tanto hizo, sólo él estuvo al tanto. Fernando Gutiérrez Barrios fue un hombre que, hasta el final, optó por el silencio.

Alguna vez, en el verano de 1967, la situación fue opuesta: Elena Garro recibió a don Fernando en su casa de Lomas de Virreyes. Helena Paz llegó a contar que, cuando ella y su madre lo vieron en el pórtico, le pidieron que les mostrara su placa para que comprobara ser jefe de la policía secreta8. Ambas imaginaban a un policía mexicano como un hombre panzón, moreno y bigotudo. Pero ante ellas estaba parado un hombre apuesto, de tez clara, delgado, no muy alto, de bigote recortado con meticulosidad, copete abultado y patillas pobladas. Después de tratarlo, Elena y su hija estuvieron seguras de que Gutiérrez Barrios, con su inteligencia perversa y formación militar, era el equivalente mexicano de Fouché, el francés que introdujo en el siglo xix el arte del espionaje en el juego político.

Elena Garro: su exilio y el movimiento estudiantil de 1968

Esa mañana, cuando Elena cruzó la puerta del despacho del director de la DFS, fue recibida con una carcajada estruendosa de don Fernando. El capitán sufrió un ataque de risa apenas la vio con el cabello oscurecido. A Elena no le sentaba nada bien la tintura azabache. Ella lo sabía. María Collado ya le había dicho que ella y Helena se veían rarísimas después de que tuvieron la estúpida idea de pintarse la cabellera. Se sintió ridícula parada frente a ese hombre poderoso que se reía a carcajadas de ella.

Cuando Helena Paz se quedó sola en el departamento de Lisboa 17, María Collado le pidió que se fuera. No quería más líos con ese par de mujeres problemáticas que habían llevado a su hogar una horda de periodistas y policías. Helena buscó en su agenda a alguien que pudiera esconderla y marcó esperando tener suerte. Al poco rato, afuera del edificio se estacionó un sedán Volkswagen que llevaba un grupo de jóvenes universitarios. Eran Federico Hernández Zamora y Ruperto Patiño Manffer, entre otros. Los había conocido tiempo atrás en la oficina de Norberto Aguirre Palancares, jefe del Departamento Agrario, quien era muy amigo de Elena Garro. Helena les contó que la DFS se había llevado a su madre y les rogó que la ayudaran a esconderse.

Primero se les ocurrió llevarla a los edificios del multifamiliar Miguel Alemán, al sur de la ciudad, donde tenían conocidos que podían esconderla. Pero cuando llegaron, vieron que la policía tenía rodeada la unidad habitacional y había departamentos atravesados por cintas amarillas para impedir el paso. Aún continuaba la cacería de detenidos después de Tlatelolco. Helena pensó en esconderse en la casa de su abuela paterna, Josefina Lozano. Manejaron hasta Porfirio Díaz 15, a un costado del Parque Hundido. Tampoco tuvo suerte.

“Yo aquí no te recibo, sinvergüenza comunista”, le habría dicho a Helena.

La joven se resignó y no vio más alternativa que pedir a sus amigos que la llevaran a la Secretaría de Gobernación para pedir a Luis Echeverría que la reuniera con su madre. Era mejor estar detenidas juntas, que sola. Helena Paz nunca dio detalles del encuentro, pero al parecer fue fácil para ella acceder al secretario de Gobernación y preguntarle dónde estaba su madre.

“Está protegida por nuestra policía secreta”, dijo Echeverría, según Helena Paz, y ordenó que la llevaran con Garro.

Una vez que madre e hija estuvieron juntas, le suplicaron al jefe de la policía secreta que las dejara recoger a sus gatos y a su perra Agripina, que se habían quedado solos en su casa desde una semana atrás. También para que empacaran algo de ropa. Don Fernando, escribió Garro, ordenó que las llevaran a su casa en Fernando Alencastre 220, en Lomas de Virreyes. Cuando llegaron, vieron a los gatos Juan Lanas y Humitos Madrazo, bautizado así por su amigo Carlos, asomados en una ventana de la cocina con caras de asustados. La perra Agripina estaba en el patio, echada ante la entrada de la casa, con la cara trágica y los ojos abandonados. Cuando las vio, se levantó feliz, agitó la cola y se paró en dos patas para lamerles la cara. Les dio gusto ver que alguien le había puesto comida y agua al can. La casona estaba quieta en el interior, casi todo estaba idéntico a la tarde del sábado 28 de septiembre, cuando salieron huyendo seguras de que iban a matarlas después de que Elena contestó el teléfono y escuchó una voz que le escupió una amenaza:

“¿Elena Garro? Cabrona, hija de la chingada. Sabes muy bien quién soy, no te hagas la pendeja. Ahora sí no te escapas, porque te hemos puesto una bomba que va a volar tu casa y te vas a morir con todo y tu hija…”.9

El tiempo, no obstante, había dejado su huella en el interior de la casa. Sobre la mesa de la cocina, dos tazas con café que Elena sirvió poco antes de huir estaban cubiertas por una nata de hongos verdes. El bote de basura hedía. Subieron a sus recámaras. Hicieron maletas bajo la mirada de los agentes de la DFS. En esa casa, Elena Garro y su hija dejaron sus libros, sus manuscritos, los cuadros que le habían hecho sus amigos pintores. Todo. Nunca más regresaron a esa casa.

Madre e hija fueron llevadas por los agentes de la DFS a dejar a Juan Lanas y Humitos con María, a pesar de que ella y su ayudante miraron con recelo a los gatos. María, según Garro, prometió que le rentaría una jaula a Agripina en la Sociedad Protectora de Animales. Se despidieron de ellos. Garro siempre recordaría los ojos desconsolados de la perra Agripina cuando la dejaron. Los custodios las llevaron otra vez a la dfs y más tarde las condujeron a un edificio lujoso, de fachada blanca y grandes puertas de vidrio, en la calle La Fragua.

Era el hotel Casa Blanca, justo a espaldas del edificio de la DFS.

NOTAS:

Esta reconstrucción se basa en la relatoría de hechos del “Memorándum”, escrito por Elena Garro, y que forma parte del archivo de la escritora en la Universidad de Princeton.

La ficha migratoria de María Collado, conservada en el AGN, comprueba que fue la segunda esposa de Bonifacio Garro, hermano de José Antonio Garro, padre de Elena.

Los diálogos corresponden a la narración que hizo Elena Garro sobre el encuentro, durante la entrevista “En las garras de las dos Elenas”, publicada en la revista Siempre!, en 1980.

Declaraciones reproducidas por El Universal.

Garro siempre insistió en que ella nunca dio nombres específicos. Así lo repitió en entrevista con Carlos Landeros publicada por Siempre!, en 1980, de donde se toma la frase.

“Elena Garro en el 68, por Helena Paz”, Proceso, México, 16 de julio de 2006.

Transcripción de las declaraciones de Madrazo, conservadas en la versión pública del político entregada por el AGN.

“Elena Garro en el 68, por Helena Paz”, op. cit.

Luis Enrique Ramírez, La muela del juicio, Conaculta, México, 1994.

La Comisión de Igualdad de Género analizó PEF-2020 con representantes de la Secretaría de Bienestar

Redacción 

SemMéxico. Cd. de México. 25 de octubre de 2019 .- La Comisión de Igualdad de Género, presidida por la diputada Wendy Briceño Zuloaga (Morena), analizó con representantes de la Secretaría de Bienestar, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación PPEF-2020, en lo relacionado con las erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres.

En la Mesa Interinstitucional para el Presupuesto 2020, Briceño Zuloaga, destacó la importancia de conocer los mecanismos y las acciones para garantizar que el ejercicio presupuestal de estos programas impacte en la disminución de las brechas de desigualdad entre mujeres y hombres y propuso indicadores de seguimiento para observar si se está cumpliendo con lo establecido.

Respecto del programa Sembrando Vida, apuntó, está etiquetado con más de 7 mil millones de pesos, uno de los montos más importantes de este Anexo. “Entendemos que es prioritario del gobierno, por ello nos interesa saber cómo se prevé incorporar el enfoque de género en las evaluaciones, diseño y planeación correspondientes”.

Sobre los otros dos programas citados, Briceño Zuloaga expresó que es preocupante la visión de la integralidad respecto al acceso a otro tipo de servicios, así como la protección y bienestar de los infantes. “Queremos saber qué tipo de monitoreo se hace para garantizar que las y los niños estén protegidos, y cómo está impactando la implementación de estos programas en las mujeres en mayor pobreza”.

Rocío Villarauz Martínez (Morena) mencionó que en muchos estados las mujeres no son propietarias de un terreno y cuestionó si tienen contemplado algún lineamiento para que tengan oportunidad de ser dueñas. Asimismo, preguntó por qué no se ha avanzado en las reglas de operación.

Respecto del programa de Adultos Mayores cuestionó si se prevé cuál será el impacto en el bienestar de la vida de las mujeres adultas, porque sucede que al ser tuteladas por sus familias, a veces son víctimas de violencia.

Marta Dekker Gómez (PT) subrayó que las mujeres del campo y las indígenas no son dueñas de la tierra; “nos gustaría saber si tienen programado hacer estudios de suelo en las áreas donde implementarán el programa”. En el tema de adultos mayores expresó que hay fallas en el pago y cuestionó si se contempla implementar otro sistema para agilizar la entrega.

Carmen Palma Olvera (Morena) puntualizó que la tenencia de la tierra no favorece a las mujeres, por lo que es importante replantear las reglas al respecto. “La mujer campesina es la más desprotegida”.

Es urgente, agregó, otorgar derechos plenos a las mujeres para que en esa igualdad de participación no se marquen diferencias que repercutan en niños que dependen de ellas.

De la misma fracción parlamentaria, Mildred Ávila Vera dijo que se deben generar condiciones que garanticen cumplir con lo etiquetado a fortalecer la participación e integración.

En cuanto a las estancias infantiles pidió información sobre qué estrategias se están planteando para garantizar los primeros cuidados.

La directora general de Políticas Sociales de la Subsecretaría de Desarrollo Social, Karina Rodríguez Ramos, habló del programa de Apoyo para el Bienestar de Niñas y Niños, hijos de Madres Trabajadoras y del Programa de Pensión.

Informó que con la entrada en vigor del ejercicio fiscal se cambió la modalidad a fin de transitar en un esquema de apoyos directos para madres trabajadoras. Este programa tuvo aproximadamente dos mil 200 millones de pesos.

“Las estancias infantiles siguen operando, el cambio de modalidad significa el reconocimiento del derecho que tiene el padre con respecto a la guarda y custodia de los hijos”.

Estudios realizados señalan que 85 por ciento de madres trabajadoras continúan llevando a sus hijos a las estancias infantiles y ellas entregan el apoyo a la instancia de su preferencia o a quien cuide al infante.

Adelantó que para los que optan por la modalidad de cuidados en casa, el próximo año se implementará el modelo de inclusión “cuidados cariñosos y fraternos”, el cual tiene por objetivo capacitar a los cuidadores.

La población objetivo son las madres que trabajan, buscan empleo o están en un proceso de capacitación; tienen 15 años e hijos entre 1 y 4 años; en el caso de niños con discapacidad es de 1 a 6 años. En esta nueva modalidad se tomó en cuenta a las que ya estaban inscritas en el 2018.

Detalló que este programa da continuidad a la garantía de acceder a un programa social de cuidado de las y los niños. Los apoyos se otorgan bimestralmente, se entregan mil 600 pesos y para niños con discapacidad, tres mil 600. Pueden acceder hasta tres niños por familia y en caso de embarazos múltiples se considera como uno.

Respecto al programa de Adultos Mayores, indicó que la pensión tiene por objetivo alcanzar cobertura universal. Se benefician comunidades indígenas que están en un sector de vulnerabilidad mayor, en edad de 65 a 68 años.

La aportación es de mil 275 pesos bimestrales tanto para los de 68 años de zonas urbanas como los de 65 en áreas indígenas. La población con discapacidad permanente recibe la misma cantidad. Impacta en niños que van de cero a 29 años de edad cumplidos y en adultos, de 30 a 67 años.

Todos los programas se entregan directamente al beneficiario, tanto a hombres como mujeres. Adultos mayores beneficia a cuatro millones 500 mil 428 mujeres; el de personas con discapacidad, a 364 mil, y el de niñas y niños, 173 mil 895.

El programa de niñas y niños ha impactado principalmente a mujeres que no tienen la prestación de cuidados infantiles.

Al hablar de Sembrando Vida, el director general de Seguimiento y Logística para el Desarrollo Rural de la Subsecretaría de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional, Anuar Valdés Dagdud, puntualizó que es un programa integral que incluye el desarrollo sustentable de las comunidades para generar su bienestar con ingresos mayores y producción de alimentación.

Mencionó que 31 por ciento de mujeres y 69 por ciento de hombres se benefician de este programa; es decir, se presupuestó para mujeres, tres mil 353,358 millones de pesos este año y siete mil 686,506 millones para hombres. “Aunque tenemos sólo un 30 por ciento, el objetivo es aumentar el porcentaje de mujeres beneficiarias a corto plazo”.

Consideró que para el año 2020 se llegue a una meta de 40 por ciento de beneficiarios, que de los 170 mil sujetos de derecho, 68 mil sean mujeres y 102 mil hombres, “hablando de un monto presupuestado considerado de tres mil 740 para mujeres y cinco mil 610 a varones; éste es en el sentido de lo que vamos a ampliar”.

Sobre la tenencia de la tierra para mujeres expresó que los lineamientos del programa contemplan cubrir este apartado a través de un contrato de aparcería para que aquellas que no tienen la tenencia pueden celebrar dicho contrato con otro propietario y “con esto son sujetas de elegibilidad”.