* América Latina es la única región del mundo donde no se han
registrado descensos significativos en los últimos diez años en medidas contra
el matrimonio infantil y las uniones tempranas
Redacción
SemMéxico/Periodistas en Español. 11 de julio 2019.- Un
estudio del Fondo de Población y la organización Plan internacional que analiza
las causas profundas que empujan a las niñas y jóvenes al matrimonio infantil y
las llamadas uniones infantiles y forzadas en América Latina sostiene que las
normas de género establecidas desde sus propias familias, la doble moral sexual
y el control de la sexualidad de las niñas, entre otras expresiones de
desigualdad de género, las obliga a entrar en este tipo de relaciones.
América Latina es la única región del mundo donde no se han
registrado descensos significativos en los últimos diez años en medidas contra
el matrimonio infantil y las uniones tempranas: en toda la región en 2017, el
23 % de las mujeres de veinte a veinticuatro años ya había estado casada o en
unión a los dieciocho años, y el 5 % a los quince años.
El nuevo estudio del Fondo de Población y la ONG Plan
internacional hecho en Bolivia, Brasil, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Perú,
República Dominicana y Guatemala analiza cualitativamente algunas de las causas
que impulsan a las niñas y jóvenes a las uniones y matrimonios tempranos, y
asegura que las normativas y la desigualdad de género están al centro de la
problemática.
1. Para escapar de la
violencia
De acuerdo con el informe, muchas veces las niñas ingresan
en uniones tempranas o se casan para escapar del abuso y la violencia en sus
casas, pero a menudo terminan enfrentándose a la violencia, el abuso y el
control de sus parejas, que muchas veces no les permiten trabajar, estudiar o
salir solas.
Un crimen que además puede llegar a considerarse aceptado
socialmente y no es reportado a las autoridades: “los casos que se podrían
calificar claramente de abuso físico o sexual de menores bajo la ley no se
presentan judicialmente, como tampoco sucede con aquellos de violencia contra
la infancia o la violencia de pareja. El sexo con niñas es consentido o
tolerado por la comunidad. Los propios hombres declararon que usan la violencia
y el control con sus esposas adolescentes, y que dominan en la toma de
decisiones”, se lee en el documento.
2. Para huir de la
pobreza
Las niñas también establecen uniones como una estrategia
para escapar de la pobreza, pero pierden su autonomía económica en el proceso.
Varias encuestadas declararon haberse ofrecido
voluntariamente para el matrimonio y las uniones infantiles con el fin de
evitar que sus familias tengan una boca más que alimentar, sintiendo que así
podrían ayudar mejor a sus madres.
Sin embargo, las niñas atrapadas en este tipo de relaciones
generalmente no cuentan con autonomía en materia económica, ya sea por falta de
escolaridad o por el rol de cuidado infantil que cumplen.
3. Por la doble moral
sexual
De acuerdo con el estudio, las normas de género definen lo
que las niñas pueden y no pueden hacer, antes y dentro de las uniones.
Desde la primera infancia se les inculca normas de género no
equitativas. Los niños son más valorados y se les da más libertades, mientras
que las niñas deben equilibrar las tareas domésticas con la escolarización.
Una doble moral sexual y el control de la sexualidad de las
niñas las obliga a entrar en uniones tempranas.
“Los padres que temen
que sus hijas puedan ser sexualmente activas responden limitándoles la
movilidad y sus interacciones con niños y hombres, en lugar de brindar
educación sexual o alentar la toma de decisiones de ellas. Las niñas idealizan
el amor romántico, pero carecen de autonomía para decidir cuándo y bajo qué
circunstancias mantener relaciones sexuales, y dialogar sobre sexo se considera
algo vergonzoso. Los padres que descubren que sus hijas tienen relaciones
sexuales presionan a los compañeros masculinos para que se casen con sus hijas,
y así salvar el honor de la familia”, describe el informe.
En general las uniones tempranas se convierten en un reflejo
de opiniones adultas sobre la sexualidad de los adolescentes y sobre cómo esta
se debe gestionar y sancionar. El hecho de no educar a los jóvenes sobre el
sexo y la sexualidad y no proteger a las niñas del sexo coaccionado y del
embarazo no deseado, refleja valores patriarcales y discriminatorios
4. Por las normas
masculinas dominantes
El hecho de que las normas masculinas dominantes empujen a
los hombres a unirse a las jóvenes refuerza las ventajas de poder que estos
tienen en el matrimonio infantil.
Según el Fondo de Población, las niñas afrontan roles
injustos de género en la unión, a veces carecen de derechos y libertades
básicas, como vestirse con ropa específica o salir de sus propias casas sin
permiso.
Además, existen grandes disparidades entre los hombres y las
adolescentes que exacerban las desigualdades de género.
“Los hombres también
se sienten validados –especialmente por otros hombres– en el matrimonio con
niñas. Muchas niñas y sus parejas en los ocho países de estudio ven que los
‘verdaderos hombres’ son los que tienen dinero, pueden ayudarlas económicamente
y tienen medios de transporte”, dicen los expertos.
5. Por sus propios
padres
El informe recalca que los padres y las madres a menudo
consienten el matrimonio o las uniones tempranas de sus hijas.
“La toma de
decisiones por parte de padres y madres es indiscutible, ya que el embarazo en
la adolescencia y el matrimonio y unión temprano y forzado se considera un
asunto familiar privado”, se lee en el reporte, que asegura que, en algunos
contextos, las uniones son hasta organizadas por el padre de la niña y las
autoridades de la comunidad”, describe.
A pesar de esto,
entre los encuestados si hay madres y padres que luchan arduamente por evitar
que sus hijas queden atrapadas en este tipo de relación.
6. Por la falta de
educación
A menudo las normas de género estipulan que la escuela es
más importante para los niños que para las niñas, ya que éstas tienen “menos
probabilidades de realizar un trabajo futuro que les exija una educación”.
Además, las tareas domésticas de las niñas compiten con su
escolarización, aunque en el caso de las zonas rurales, tanto las niñas como
los niños abandonan la escuela por el trabajo agrícola.
Otro factor es que a pesar de que hay leyes que garantizan
el derecho de las niñas embarazadas a asistir a la escuela, muchas veces son
expulsadas o retiradas al ser consideradas un “ejemplo vergonzoso” para otras
jóvenes.
Asimismo, el acceso a la información y a servicios de salud
sexual y reproductiva en los países del estudio es extremadamente limitado. A
pesar de que el embarazo adolescente es cada vez más reconocido como un
problema que requiere una acción estatal, las medidas puestas en marcha en
materia de educación sexual no han sido suficientes para mejorar las opciones
de vida de las niñas.
“El acceso de las
niñas a la anticoncepción es extremadamente limitado. Los protocolos son
inconsistentes y no hay suficientes proveedores de atención médica capacitados,
particularmente para adolescentes muy jóvenes. Los niños y los hombres están
también desatendidos en lo que respecta a la divulgación sobre salud sexual y
reproductiva, y no consideran que la prevención del embarazo o la crianza sean
su responsabilidad. Una vez que quedan embarazadas, las niñas casi no tienen
acceso a servicios médicos ni a un aborto seguro en los lugares donde es
legal”, asegura la investigación.
Además, la educación sexual es pobre, algo refleja normas
culturales y temores sobre la sexualidad. Incluso cuando los Ministerios de
Educación exigen que se dicte este tipo de educación en las escuelas, los
presupuestos para entrenar a los maestros no se asignan, o los mismos docentes
son reacios a enseñarla creyendo erróneamente que esto estimulará la actividad
sexual.
Muchos padres y madres se oponen a la educación sexual por
la misma razón, a pesar de las decenas de miles jóvenes y niñas que dan a luz en
todos los países del estudio.
7. Por leyes débiles
Cambios legislativos recientes han elevado la edad mínima
para el matrimonio a los 18 años o más, conforme a los acuerdos internacionales
de los cuales hacen parte la mayoría de los países de la región.
Sin embargo, las leyes a menudo establecen excepciones en
las que padres, madres, tutores, jueces o juezas pueden permitir el matrimonio
antes de los 18 años, y su implementación y cumplimiento siguen siendo débiles
y permiten estrategias para evitarlas.
“Las uniones
informales permanecen a menudo fuera del ámbito administrativo de las agencias
gubernamentales, creando grandes vacíos para evitar tanto las sanciones
oficiales como los servicios de apoyo”, dice el estudio.
Los investigadores encontraron que en general los
profesionales jurídicos no están relacionados con el tema y las autoridades
políticas o líderes de la comunidad lo ven como un asunto “privado”. Además,
poco se hace para prevenir el matrimonio infantil, sólo hay sanciones para
aquellos que ya están en las uniones.
“Los gobiernos no
están actuando con suficientemente determinación para prevenir o responder al
abuso sexual infantil, la violación y otras formas de violencia de género (…)
En muchos entornos, los/as menores no pueden por sí mismos/as buscar protección
del gobierno y las leyes. Y en la mayoría de los entornos, no hay coordinación
entre los servicios de salud y el sistema judicial en casos de violación”,
asegura el informe.
Según el Fondo de Población
y el Plan Internacional, ninguno de los países en el estudio documentó
sistemas efectivos de protección social o de seguridad para niñas, incluyendo
mecanismos para ayudarlas a acceder al apoyo para los hijos nacidos de sus
parejas.
Recomendaciones para
erradicar el matrimonio infantil
El estudio propone varias recomendaciones a los países para
combatir este flagelo entre las que se encuentran:
Trabajar para cambiar las normas comunitarias sobre el
potencial y los roles de las niñas en la vida
Fortalecer las voces de las niñas como agentes de cambio
para que ellas hablen por sí mismas y por los demás y expresen su opinión en
contra del matrimonio infantil
Involucrar a los medios de comunicación para abordar,
contrarrestar y transformar las normas que dan forma a los roles de género
tradicionales y limitan las oportunidades de las niñas
Trabajar con líderes comunitarios para reducir la tolerancia
social a estas uniones
Permitir y alentar a las niñas a completar la escuela
secundaria, y fortalecer los sistemas educativos que lo hacen posible
Incluir medidas que aborden la pobreza e incentivos
económicos
Fortalecer las oportunidades de autonomía económica de las
niñas, fomentar la solidaridad intergeneracional y fortalecer a las familias,
brindándoles a padres y madres las habilidades y la información para implicarse
y proteger a sus hijos
Ampliar el acceso equitativo a servicios de salud sexual y
reproductiva de calidad, asequibles, sensibles al género, y adaptados a las
necesidades de adolescentes y jóvenes
Desarrollar y hacer cumplir un sólido marco legal en contra
del matrimonio infantil que armonice las leyes pertinentes.