Mano dura de Amlo con los que están al frente de los chingadazos
+ Con la Guardia Nacional, ¿para qué el Ejército y la Marina?
Martha Elba Torres Martínez
SemMéxico. 4 de julio 2019.- Apenas el domingo 30 de junio –la víspera del “bailongo” en el Zócalo-, cómo el presidente López Obrador no iba a reconfirmar todas esas representaciones mentales que tiene del México en cambio verdadero. Vio un “Campo Marte” esplendoroso, con esa gallardía y compromiso de 10 mil elementos presentes, de los 70 mil, con que arranca formalmente la Guardia Nacional.
Bueno, por lo menos hasta las 72 horas después.
Les tomó protesta a esos hombres y mujeres dispuestos a
garantizar la paz y la seguridad en el país. “Vengo en nombre de la patria,
aquí comenzará su valor y patriotismo y estricta disciplina a esta bandera que
simboliza su independencia, sus instituciones, la integridad de su territorio y
su honor”, dijo el mandatario al tomar protesta, a todos los soldados, marinos
y policías federales, disfrazados de guardias nacionales.
Pero el miércoles 3, ya se caía el teatrito que le montó el
domingo su gabinete de seguridad. Inició la rebelión de los policías federales
que no quieren ser militares y menos perder sus derechos laborales en la
institución para la que trabajaban, la renacida Secretaría de Seguridad Pública.
E iniciaron movilizaciones al estilo CNTE, y que el presidente López Obrador
tanto tolera y es tan condescendiente.
Con los policías, mano dura. Sí, con esos que están todos
los días en los chingadazos contra las bandas criminales y no saben si volverán
a ver a sus familias, no fue indulgente y desde Palacio Nacional lanzó el
contraataque: son corruptos, están podridos y tienen “mano negra”. Si se
quieren ir que se vayan… ahí les conseguirán un trabajo de cuidapuertas.
Entonces, una cosa son las representaciones que recrea el
mandatario sobre su “realidad” y otra, la realidad real. Aunque me juzguen que
uso mal el término.
El caso que es un tema de percepciones.
Todos percibimos la realidad, de acuerdo a nuestros sistemas,
entorno y experiencias. Por eso me voy a permitir, también recrear, una de esas
reuniones a las 6 de la mañana, del Presidente con su gabinete de seguridad.
-¿Cómo va lo de los
policías federales?
-¡Ya nos los
chingamos! Es mafia, el líder es un ex secuestrador y Felipe Calderón tiene la
mano metida… por eso lo mencionaron para ser su representante. ¡Vea nomás!
¡Señor Presidente!
-¿Y en qué va a parar?
-¡Que se vayan! En fin
tenemos a todos los soldados y marinos. Les estamos poniendo el uniforme de la
Guardia y con eso se van al interior del país. Mediáticamente todo sigue su
curso. ¿Quién les va a preguntar si son militares o marinos?
-No les digo. Son
corruptos. ¿Qué tal que matamos dos gansos de un tiro?… digo: ¡pájaros! Nos
deshacemos de la Policía Federal y de una vez del Ejército, si ya son guardias
nacionales. Los generales que mejor pasen a retiro y ya.
¿Cómo puede el Presidente de la República distinguir entre
sus fantasías y la realidad, si el lunes pasado, con todo y lluvia, ve la
plancha del Zócalo con unos 80 mil seguidores vitoreándolo? Sí, son muchos.
Pero no los 160 mil que reunió el 1 de diciembre de 2018, y que entonces sí,
los medios citadinos se atrevieron a revelar la cifra y por eso está
registrada.
A López Obrador, nadie con valor, fue para decirle que
tuvieron que recurrir a las viejas prácticas de los autobuses, la torta y el
refresco, porque si tienen que pagar, no van. Y por eso, apenas se ufanó que no
hubo acarreo, y la memetiza en las redes.
Tampoco nadie tiene los arrojos para explicarle que esos 113
mil millones de pesos que dice tiene ahorrados, están malditos por el
sufrimiento de miles y miles de familias afectadas por los despidos masivos;
que están salados por las lágrimas de los niños con cáncer, los que se quedaron
sin su estancia infantil, las mujeres violentadas sin refugio, los pacientes
VIH; de la frustración de los jóvenes emprendedores y de los talentos
deportivos que prefieren nacionalizarse en otros país para seguir preparándose.
A todos estos damnificados de la austeridad republicana,
ahora se les suman las familias de los 36 mil policías federales, que según
Alfonso Durazo, nada más son 90 los que están en resistencia. E insisto, son
los hombres y mujeres que están en los putazos –como dice mi nieta adolescente-,
con el crimen organizado.
A ver, ¿cuántos ninís se reclutaron de la convocatoria que
lanzada desde enero, para integrar la GN? ¿Pa´qué? Si por 3 mil 600 pesos hacen
como que trabajan.
Y qué bueno que el contraataque contra el movimiento de los
PF haya incluido la revelación de los sueldos para restarles apoyo ciudadano, porque
el salario más alto de un policía, es de 22 mil pesos, mientras que un guardia
nacional gana 18 mil pesos. Además, la antigüedad es un derecho laboral, y si,
como dice Amlo, en 18 meses iba a desaparecer la Secretaría de Seguridad
Pública, tienen que ser liquidado e incorporados a la nueva corporación. Así
las cosas, ¿tienen razón o no en protestar?
Creamos y recreamos realidades en función de nuestras
percepciones. Ahí tenemos la más reciente encuesta de Mitofsky: 54 por ciento
“cree” –y esta es la palabra clave- que su situación económica mejoró con López
Obrador y 48 por ciento que empeoró.
¿López Obrador es un realista ingenuo? Esta corriente
filosófica tan despreciada por los cientificistas, planteaba que las cosas
existen independientemente de la conciencia, y que son exactamente tal como
nosotros las pensamos. Este realismo es propio del niño y del hombre común que
ni siquiera se plantea la posibilidad del error en sus conocimientos. Otros
teóricos le llaman idealista: existe, solo lo que está en mi cabeza.
Y en la cabeza del Presidente de México solo hay pobres y
corrupción. Pero ni todos somos pobres para mendigar un “apoyo” social, y mucho
menos todos corruptos…
***
Hasta que le escuché algo sensato a Olga Sánchez Cordero,
titular de Segob, ayer que le preguntaron de quién podría ser la “mano negra”,
a la que se refirió López Obrador:
“Detrás de una manifestación siempre hay intereses legítimos
y otros que no son tan legítimos. Yo no puedo decir quién, porque no me consta.
Yo fui juzgadora muchos años y como juzgadora yo no puedo prejuzgar, yo
necesito las evidencias y necesito la garantía de audiencia y presunción de
inocencia antes de poderme pronunciar”.
Y ni el Presidente ni Durazo mostraron una sola prueba
contra Felipe Calderón, ni contra el policía federal señalado de ex
secuestrador.
Otro elemento de defensa inusitada a los PFs por parte de la
secretaria, fue declarar a los medios que el gran problema en la corporación,
es el estado de salud de los elementos. ¿Pues cómo los quieren? ¿Cómo los
gringos y europeos: altos y con cuerpazo?
¿Cómo diantres un o una policía que arriesga todos los días
su vida en los patrullajes u operativos, no padecen enfermedades a consecuencia
del estrés como la hipertensión y la diabetes? Tragan donde pueden y lo que
pueden, y todavía el pesado uniforme. ¡No manchen! Ni que fueran Robocops…
***
LA COMIDILLA
El desaseo del proceso de selección para el cargo de Auditor
Superior de Michoacán. Las y los diputados locales siguen usufructuando los
cargos a favor de sus intereses personales y de grupos. Dos aspirantes que
valía la pena considerar –porque los conozco y se de su honorabilidad- ya se
retiraron: Ramiro Nepita y ayer, Moisés Pardo. Ambos, muy talentosos
profesionistas y honestos. Que pena. Y dice López Obrador que la corrupción ya
se acabó. Si, cómo no…
De los 100 compromisos, en siete meses, cumplidos 78. ¡Wow!
(a)