* En 2019, repuntaron defunciones antes, durante y
después del parto
* Por COVID 19, reducirá el personal de obstetricia
en 35 %
Sara Lovera
SemMéxico, Cd. de México,
6 de abril, 2020.- Miles de mujeres embarazadas podrían correr riesgo a falta
de una estrategia de atención de parto, post parto y eventuales complicaciones,
denunciaron el Comité Promotor por una Maternidad Segura en México, CPMS, así
como diversas organizaciones sociales y de parteras. La Secretaría de Salud no
tiene una respuesta, mientras lo prioritario es la emergencia del COVID19.
La situación se agrava si
se considera que el deteriorado sistema de salud “desde hace muchos años” y los
cambios en la nueva administración, generaron el aumento de la muerte materna
en tres por ciento, luego de 15 años de baja continua.
Si no se actúa rápido se
repetirá la historia de 2009, durante la pandemia de influenza H1N1 cuando
murieron al menos 300 mujeres antes, durante o después del parto, dijo a
SemMéxico, David Meléndez Navarro, Secretario Técnico del CPMS. Hoy se sabe que
en México las clínicas y hospitales de ginecología y obstetricia se quedarán
con menos del 35 por ciento del personal y no habrá camas para atender partos.
Meléndez Navarro urgió a
las autoridades para tomar una decisión inmediata, afirmó que el Comité,
formado por 60 organizaciones civiles, funcionarios gubernamentales y
representantes de Organismos Internacionales ya entregó a las autoridades de
Salud todos los antecedentes y un paquete de propuestas para evitar que las
mujeres mueran o se arriesguen.
Hace una semana, cuatro
de los hospitales que atendían mujeres embarazadas en la zona de Iztapalapa
fueron destinados para recibir pacientes con COVID 19. Lo mismo sucede en otras
ciudades y zonas del país.
Claudia tiene una semana
recorriendo hospitales donde programen a su hija que en unos días podría
iniciar su parto, tanto en el Estado de México, como en la capital del país. Y
la respuesta es la misma: la emergencia del COVID 19, obliga a retardar
agendas, planes de atención y hospitalarios.
El Centro de
Investigación Materno Infantil del Grupo de Estudios al Nacimiento CIMIGEN
informó que ahora mismo se están recibiendo a muchas embarazadas en ese centro,
pero dijo que cientos de mujeres se han quedado sin lugar donde parir. Aclaró
que muchas de ellas están en situación de vulnerabilidad.
CIMIGEN es una
institución sin fines de lucro y las cuotas de recuperación en este momento son
insuficientes para poder cubrir el costo de insumos.
Mientras el Comité
Promotor por una Maternidad Segura ha hecho consultas con países y
especialistas, donde ya viven la fase 3 de la Pandemia COVID 19, por lo que
saben que se está dando prioridad al personal médico en riesgo, en tanto que
los hospitales de salud sexual y reproductiva, las maternidades, han quedado
sin personal.
Una alternativa viable es
escuchar las propuestas de grupos y asociaciones de parteras que en el país han
enviado ya propuestas al sector salud, alternativas para atender partos en las
casas de las futuras madres, en espacios específicos que muy fácilmente pueden
adaptarse e, incluso, en los hoteles que ahora están vacíos, dijo Meléndez,
luego de señalar que se sabe hace tiempo, es mejor parir en las casas, que en
los hospitales y ahora no correrían riesgos, ni aglomeraciones.
El entrevistado dijo que
a partir de las lecciones que se están aprendiendo de Italia, Inglaterra o
Estados Unidos, se sabe que se han adaptado escuelas, también vacías, y hoteles
donde sería muy sencillo atenderlas, ahí hay lo fundamental, baño y agua.
La Comisión Nacional de Equidad de Género de la
Secretaría de Salud lo sabe muy bien, es parte del Comité. Lo que también sabe
que la estrategia es urgente y existe factibilidad.
El
Comité lanzó un pronunciamiento para sensibilizar a las autoridades, un comité
que tiene 25 años de experiencia. Desde que nació como Comité Promotor por una
Maternidad sin Riesgos.
Este
organismo interinstitucional logró que durante 15 años las estadísticas de
mortalidad antes, durante y después del parto fueron disminuyendo y bajaron
sistemáticamente por ese tiempo. Aunque hubo dos repuntes, el de 2009, en que
murieron cerca o más de 300 mujeres, y el de 2019, año en que repuntó la muerte
materna en tres por ciento, ante los cambios de la presente administración, la
escasez de medicamentos y la desaparición del Seguro Popular.
Personal médico en peligro y el servicio desbordado
Para el Movimiento de Parteras de Chiapas Nich Ixim, con sede en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, dentro o de unos cuantos días, la rápida multiplicación de infecciones por el COVID19 generará un incremento exponencial de la demanda por servicios médicos hospitalarios.
No obstante, los esfuerzos que
los gobiernos federales y estatales están haciendo para hacer frente a esta
situación muy probablemente serán insuficientes para evitar que la demanda se
desborde.
Las parteras
agregan que, como está ocurriendo en otros lugares del mundo, el personal
médico, paramédico, administrativo y de limpieza de los hospitales, además del
incremento significativo de su trabajo, estará expuesto a contraer este virus.
Los hospitales
serán los epicentros de atención en esta pandemia y, por tanto, tiene qué
evitarse por, sobre todo, que se conviertan en centros de diseminación de la
infección, principalmente en contextos interculturales como el de muchas
regiones de Chiapas y otras entidades de población indígena, en el que los
pacientes acuden a los hospitales acompañados de múltiples familiares o carecen
de redes locales.
A pesar de que la
literatura médica internacional sugiere que las infecciones por COVID-19 no
constituyen un riesgo significativo para las embarazadas y recién nacidos
lactando y que, de acuerdo con la evidencia científica disponible, no existe
una transmisión vertical de la madre al recién nacido, ni un riesgo adicional
en el alojamiento conjunto, el Comité
Promotor por una Maternidad Segura y Voluntaria de Chiapas (CPMSVCH) y el
Observatorio de Mortalidad Materna en México (OMM) recomiendan que es urgente
instrumentar medidas que eviten el riesgo de las mujeres parturientas:
1. Que
tanto las consultas prenatales como la atención del parto sin complicaciones,
sean atendidas exclusivamente en el primer nivel de atención, para evitar los
siguientes problemas: La atención hospitalaria del parto normal, conlleva un
alto riesgo de contraer infecciones por el COVID-19 para las mujeres que acuden
a la atención prenatal y a la atención del parto, así como a sus acompañantes.
El transporte de las mujeres embarazadas hacia los hospitales incrementa
también el riesgo de diseminación de la infección, y lo es en ambos sentidos,
al desplazarse y al salir del nosocomio.
2. Existirán
grandes presiones por la demanda de personal, camas, equipo e insumos en las
unidades hospitalarias. Por lo que la atención del parto en el primer nivel
aliviaría la demanda recursos y disminuiría la congestión hospitalaria. Existe
evidencia internacional que la atención no hospitalaria del parto puede
desarrollarse sin riesgos adicionales para las mujeres y neonatos, además de
que son unidades médicas más numerosas y cercanas a las mujeres.
3. Inevitablemente
los hospitales son la única opción para la atención de las urgencias
obstétricas. Sin embargo, la atención del parto normal, que constituye por lo
menos el cincuenta por ciento de la demanda de atención, puede ser
desconcentrada a los servicios de atención primaria y a la atención por parte
las parteras tradicionales y profesionales sin que se incrementen los riesgos
maternos y neonatales.
4. La operación de las Casas Maternas, la
rápida rehabilitación de las condiciones para atender partos normales en
centros de salud estratégicamente situados y la atención domiciliaria por
parteras son la mejor alternativa y de fácil instrumentación. Así como la
reanimación de las redes, claramente establecidas, para la derivación.
SEM/sl/sj