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Tras la puerta del poder| AMLO va otra vez por fideicomisos Judiciales para continuar en la distracción 

Roberto Vizcaíno 

SemMéxico, Ciudad de México, 8 de mayo, 2024.- Cómo el escandaloso e inviable caso vs María Amparo Casar le duró apenas un par de días para distraer a los mexicanos de los temas relevantes de su administración, así  el presidente Andrés Manuel López Obrador retomó ayer su intentona de apoderarse de los ahorros de la Corte y del Poder Judicial para, afirma, depositarlos en el recién creado Fondo de Pensiones del Bienestar creado con el asalto legislativo de Morena a las Afores.

Lo hace a sabiendas de que la Corte ya invalidó ese intento y de que los empleados del Poder Judicial se fueron a las calles y plazas a defender sus horros.

Esa bolsa, insiste, quedaría integrada entonces con 40 mil millones de las afores de trabajadores mayores de 70 años que no han reclamado esos  ahorros y unos 14 o 16 mil millones de pesos de los Fondos de Ahorro de trabajadores y cuadros, jueces y magistrados que forman el Poder Judicial, desde la Suprema Corte, el Tribunal Electoral y la red de tribunales y jueces y ministros distribuidos por todo el país.

Esa nueva intentona la realiza AMLO sabedor de que los afectados reaccionarán y se movilizarán para detenerlo. Y eso provocará escándalo que ocupará espacios en los medios y las redes sociales y así la mayoría de los mexicanos volveremos a caer en el engaño de la distracción.

AMLO busca con estas argucias que medios, redes y ciudadanos dejen de hablar del hundimiento electoral de Claudia Sheinbaum y del resto de los candidatos de Morena, en especial de Clarita en la CDMX, Rocío Nahale en Veracruz, de Alejandro Armenta en Puebla y los de Morelos, Jalisco, Chiapas y Tabasco.

Del desastre creciente de inseguridad y muerte por todos lados.

Pero sobre todo no quiere que se hable del crecimiento de los opositores muy en especial del empate logrado ya por Xóchitl Gálvez y su rebase a Claudia Sheinbaum.

Todo es pues, una maniobra más de distracción.

CONDENA EL SENADO LA INCURSIÓN EN RAFAH

Ana Lilia Rivera, presidenta del Senado Mexicano, al igual que lo hiciera el gobierno de EU y otros de Europa, protestó severamente ayer por la incursión militar israelí en Rafah, y llamó al cese inmediato de las hostilidades.

Como los otros gobiernos y países, indicó que el cierre del paso fronterizo entre Gaza y Egipto impide el acceso esencial de ayuda humanitaria a Gaza y exacerba la grave situación de hambruna que ya enfrenta la región.

“Urgimos el cese inmediato de las hostilidades, además de la reapertura de éste y otros pasos fronterizos, fundamentales para garantizar el suministro de alimentos, agua y medicinas a la población civil, que son quienes más lo necesitan”, indicó.

ALARMAN A AMLO LOS NÚMEROS ROJOS EN PEMEX

Quienes le conocen, advierten que el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene días que no está contento. ¿La causa? Lo que pasa en Pemex.

Su amigo querido Octavio Oropeza, director de la paraestatal, simplemente apunta a dejarle un desastre. Ni es cierto lo que le dice que produce y exporta, ni han disminuido las importaciones.

No ha logrado bajarle al 80 por ciento de las compras de gas en EU ni al 60 por ciento de las importaciones de gasolinas.

Dos Bocas no produce todavía nada y la deuda sigue en 106 mil millones de dólares junto con una virtual moratoria en el pago a proveedores, que ha  generado cierre de empresas.

Y en medio de todo eso, ni siquiera AMLO ha podido parar el pleitazo entre Oropeza y Rogelio Ramírez de la O, secretario de Hacienda.

En esta confrontación, que es un dolor permanente de cabeza para AMLO intervienen alegremente el director administrativo de Pemex, Marco Herrería, y el director de finanzas, Alberto Vázquez, quien la lleva pésimo con analistas bursátiles de en Nueva York.

El eje de la disputa, en términos generales, es la inexistencia de un plan de negocios en Pemex, por más que lo ha exigido hacienda para poder inyectarle recursos.

Otra cuestión de esta crisis es que ni el director ni su administrador ni el de finanzas, en Pemex, atiende a los contratistas y proveedores a los que no se le ha pagado desde hace meses, o sólo se les cubren parcialidades.

Ni siquiera parecen dispuestos a escuchar a los directivos de Perforadora Latina -su más importante contratista de plataformas marítimas- a quienes se comenta les adeudan casi un año de renta de dos plataformas.

“Si Pemex tiene dinero para pagar a sus proveedores, que lo paguen”, reviran desde Hacienda.

Sin embargo, la falta de pago a proveedores en ambas áreas, además de llevar a una quiebra en cadena de empresas y de regiones económicas del sureste, también amaga con detonar con problemas de seguridad industrial pues los contratos de conservación y mantenimiento son cubiertos de manera parcial por la falta de los pagos requeridos para la compra de materiales, insumos y contratación de personal especializados.

Así que la solución deberá ser consistente y profunda. Y no será de corte ideológica -tendría que ser más pragmática que la que aplicó en su momento Ernesto Zedillo tras “el error de diciembre” en el próximo gobierno, ya sea que lo encabeza Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez, afirman.

Así el agrónomo Octavio Romero entrega los resultados más ruinosos para la más importante paraestatal al heredar una deuda con un crecimiento inercial imparable y la más fuerte reducción productiva en décadas. Una cosa es lo que diga en una mañanera, otra lo que se vive día a día.

En este contexto, que hará quien gane la presidencia de México el 2 de junio. ¿Llevará ante la justicia a estos directivos de Pemex? ¿Oropeza y Herrería serán investigados, y colocados bajo una auditoría para evitar que se vayan impunes? ¿O seguirá el manto protector para ellos y para la familia del actual presidente dado que Herrería es hermano de la esposa de un López Obrador?

Ya veremos en qué termina este desastre.

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Los Capitales| Expectación por la decisión de Banxico en política monetaria

 Edgar González Martínez

SemMéxico, Ciudad de México, 8 de mayo, 2024.- Analistas financieros se preguntan hacia dónde van las tasas bancarias con un Banco de México, cuyos consejeros están totalmente divididos, y que libran en lo privado, una batalla para bajar las tasas de fondeo o dejarlas sin cambios. Pero la angustia de los analistas bancarios y para el público en general, se acaba después de la reunión que los integrantes del banco central tendrán el próximo jueves.

La autoridad monetaria se juega mucho en esta decisión, y no va a ser fácil satisfacer a todos los intereses financieros en juego: los que están a favor de una baja programada de costo del dinero para reactivar la economía y los que quieren congelar la actividad, para reducir las presiones inflacionarias. Y también están los cambistas, los que apuestan a favor o en contra del peso, esto es, los que quieren la estabilidad de la moneda o los que buscan beneficiarse de una política donde la moneda mexicana no tenga ni dirección ni rumbo fijo para convertir esta actividad en una especia de casino.

Para el CIBanco, la autoridad monetaria está ciertamente en una encrucijada. La decisión de recortar en su encuentro de marzo estuvo muy forzada, sin argumentos contundentes para hacerlo. En ese entonces, la junta de Gobierno reconoció el proceso desinflacionario desde la última vez que se ajustó la tasa de referencia, no obstante, consideró que persisten retos y riesgos que ameritan continuar con un manejo prudente de la política monetaria. Esto llevaría a que la inflación podría descender más lentamente de lo previsto.

La autoridad tomó la decisión con una inflación anual de 4.48% y una subyacente de 4.69%. en ambos casos muy por arriba de la meta del 3.0%. Banxico optó por el recorte a pesar del riesgo de que se interprete como que existe tolerancia inflacionaria.

Ahora, con el dato más reciente que es el de los precios durante la primera quincena de abril, la inflación general se ubica en 4.63%, mientras la subyacente en 4.39%. En sentido estricto, la parte subyacente, que es la más relevante y es donde la política monetaria tiene injerencia, está en una mejor posición que en marzo.

Si Banxico quisiera ser consistente y no generar ruido en su comunicación sobre el sentido de su política monetaria, y de esta manera fortalecer la credibilidad de su mandato, debería volver a bajar en otros 25 puntos base su tasa de interés en la reunión de esta semana.

Sin seguro los afectados por Otis, en Acapulco

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), sólo al corte del primer trimestre de 2024 se recibieron 25 mil 134 reclamaciones de seguros de los 55 mil 800 hoteles, viviendas y negocios afectados por el huracán Otis, debido a que en su mayoría los clientes no contaban con pólizas que cubrieran desastres naturales. A seis meses de que Otis golpeó Acapulco, con una intensidad de categoría 5, la AMIS reporta un desembolso de 11 mil 205 millones de pesos de los 47 mil 60 millones de pesos que estiman que se necesita para la reconstrucción del puerto.

Sólo cuatro por ciento del millón 300 de personas que vivían en los municipios de Coyuya de Benítez y Acapulco, los más afectados por el huracán, propietarios de casas, departamentos, negocios, hoteles, autos o yates, tenía una póliza, de las cuales apenas uno por ciento estaba protegida contra riesgos ambientales, aseguró Adrián Ramón, gerente Máster en Autos y Hogar de AARCO, agente de seguros y de Fianzas en México.

“Las personas, especialmente los residenciados en condominios de lujo, contrataron pólizas que no cubrían fenómenos hidrometeorológicos. Y ahora la reconstrucción es un costo que tienen que asumir o perder su patrimonio”, explicó Guadalupe Rincón, directora de Siniestros de AARCO.

Sin embargo, hubo empresas aseguradoras que, a pesar de que las pólizas contratadas no cubrían el siniestro causado por Otis, decidieron hacer efectivas las coberturas o, al menos, una parte de ellas, reconoció Ramón. “Esto permitió que aproximadamente el tres por ciento de los asegurados tuviesen un respaldo de su compañía de seguros”, indicó.

En el sector automotriz, la situación fue diferente. Al cierre del tercer trimestre de 2024, detalló Rincón, la AMIS recibió 15 mil reclamaciones, 39 por ciento de los usuarios afectados. “Las pólizas de automóviles son muy nobles en este sentido. Si una persona está amparada contra robo total, pero no tenía una cobertura de daños materiales, al contar con cobertura limitada, la póliza cubre los daños por el huracán”, detalló la especialista en siniestros. 

Rincón recomienda que cuando se contrate una póliza para una vivienda, un negocio o un hotel, la cobertura considere los riesgos del lugar en la que está ubicado, y si está en zona de alto riesgo de huracanes o de terremotos, con mayor urgencia.

loscapitales@yahoo.com.mx

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Bellas y Airosas| 9 DE MAYO, DÍA DE MI MADRE

Elvira Hernández Carballido

Mi mamá me enseñó a no celebrar nada el 10 de mayo Esta decisión materna no es de feminista ni de rebelde furibunda, lo que pasa es que un día antes es su cumpleaños, por eso siempre festejamos el 9 de mayo. 

Sí, ese fue el día en que ella nació, pero también fue el día en que la mujer que le dio la vida perdió la suya. Nadie le detalló que pasó en el momento de su nacimiento, yo le he inventado una historia buscando también respuestas, tratando de regalarle un recuerdo. Una sola vez estuve al frente de la tumba de mi abuela. Me impresionó leer la fecha de su nacimiento y muerte: 1915-1929. Posiblemente esa ausencia materna provocó en mi mamá una extraña personalidad que inspira a quererla por siempre y otras a preferir alejarme con prudencia filial. 

Nunca nos ha dejado hacer ninguna tarea doméstica en casa, pero fue terriblemente exigente para imponer una disciplina escolar con la fuerza de su chancla. Diez o nada era su consigna, así nos volvimos niñas nerd por siempre. Cuando me titulé en el doctorado dijo que de haber sabido que nos íbamos a apasionar tanto no habría sido tan exigente.

Complaciente al elegir la comida del día, nunca nos forzó a comer nada que no nos gustara, pero si cualquier galán se nos acercaba podía correrlo a escobazos, interrogarlo hasta la tortura o maldecirlo desde el fondo de su alma. ¿Quieren tener novio? Primero me entregan su título, amenazaba.   Durante toda nuestra infancia nos repetía ese tipo de frases que con el paso del tiempo ya son inolvidables y, sin duda, marcaron nuestro futuro. Todavía escucho su voz al decirnos “estudien para que solamente dependen de ustedes mismas” o “en una de ustedes debe caber la prudencia”. 

Prefirió irle al Atlante que al equipo de futbol América, aunque nunca peleó por eso con mi papá, hasta la fecha discuten como todo matrimonio, pero se quieren con todas sus virtudes y rarezas por eso llevan juntos más de 70 años.

Naturalmente generosa, me heredó esa virtud. Es la mejor vendedora del mundo y teje más que la misma Penélope.

Todavía me gusta escuchar algunas aventuras de su infancia. Nunca deja de evocar ese gran amor que le tuvo a su tío Arturo, esposo de mi tía Elvira quien fue hermana de mi abuelita y adoptó a mi mamá. Él le decía “Gato” porque mi mamá se trepaba hasta la parte más alta de cualquier mueble y se dormía en cualquier rinconcito.

Le fascinaba estar en el Amasijo, así le decían al lugar donde se preparaban los biscochos y bolillos de la panadería de mis tías. Asegura que en las mañanas se escuchaba como si estuvieran preparando las bolas de masa, pero ya no había nadie en ese lugar.

Mis tías le decían que los caireles de mi abuela parecían largas serpentinas de infinitos laberintos. Por eso, jura y perjura que una noche, entre los maizales, sus ojos de niña vieron a una hermosa mujer de cabello muy chino y que con señas le pedía se acercara a ella. Se asustó mucho, pero al mismo tiempo sintió un gran embeleso, pensó que podía ser su mamá. El tío Arturo prefirió echar balazos al aire antes de averiguar si se trataba de una aparición.

A esa niña que fue mi madre cuando iba de visita al panteón le gustaba jugar a brincar las tumbas. Dejó de hacerlo cuando cruzó sobre una que estaba abierta y vio que al fondo dormía plácidamente una joven dama, más bien parecía una virgen, que tenía entre sus manos un ramo de violetas. Otra vez, creyó que era su madre.

Tuvo tres grandes aliadas durante su niñez: la tía Conchita, Elina y su prima a la que le decían La Viche. Cuando se reunían ya mayores me gustaba escucharlas platicar llenas de alegría y sus risas de sirenas felices fácilmente se contagiaban.

Después, mi mamá dejó Oaxaca y se fue al D.F., ahí hizo una gran amistad con Marina y Lucha. No olvido una vez que las sorprendí bailando alrededor de un bote de tamales para que no fueran a salirles crudos. Ya más grande, mi mamá se daba tiempo para hacer ejercicio con un gran grupo de amigas, su preferida era doña Laura, y organizaban inolvidables desayunos.

Tal vez para justificar la diferencia de edades entre ella y mi papá, él contaba que mi mamá se lo robó a la salida del jardín de niños mientras le ofrecía un dulce. Nunca me preocupó saber quién de los dos era mayor o menor, prefería espiarlos mientras bailaban alguna pieza romántica de la Sonora Santanera. Sí, se aman, repetía emocionada al contemplarlos.  Me gustaba escucharla cantar: “Cariño santo, mira cómo ando, toda la culpa la tienes tú” mientras tallaba y tallaba la ropa cada lunes que se ponía a lavar.

Cuando me fui a tomar la foto para mi título de doctorado se puso a llorar al verme con el cabello tan bien acomodado y totalmente alaciado con gen: “así lucías cuando te peinaba antes de irte a la primaria”, musitó limpiándose las lágrimas. Se burla todavía de mí al recordar cuando me sacaron dos muelas y yo le mandaba recaditos de mi puño y letra porque pensé que no podía volver a hablar.

Fui la primera de sus hijas en embarazarse. Me acompañaba al ginecólogo y lloró conmigo cuando distinguimos la carita de mi hijo en el ultrasonido. Me bañó durante 40 días después de mi cesárea. Gracias a ella, siempre pude dejar a mi pequeño en un lugar seguro mientras me iba a reportear o hice mi posgrado.

Sé que soy la oveja negra de la familia. Ella ya se ha resignado a aceptarlo.

Comprendo que el tiempo no sea solidario al mirar las arrugas de su rostro y su andar pausado. Cuando la visito me gusta que regrese al ayer para reiterar que nunca fue más feliz como cuando éramos unas niñas.

Por todo esto y más, siempre celebraré el 9 de mayo.

AMLO fracasó en sus 6 compromisos para la igualdad de género

Foto: Comunicación Social de Gobierno de México

Las mujeres tuvieron retrocesos o estancamiento en materia de salud, participación laboral, seguridad, entre otros aspectos.

Se vació el anexo 13 del presupuesto; aumentaron los cánceres femeninos, y no hubo avance ni en paridad, ni en trabajo digno para las mujeres: feministas

Ana Alicia Osorio*

SemMéxico, Ciudad de México, 8 de mayo, 2024.-  El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador le falló a las mujeres. Fracasó al incumplir el acuerdo para la igualdad de género que él mismo firmó  en 2019, y con el que se había comprometido a cerrar la brecha entre mujeres y hombres.

Los avances fueron mínimos, e incluso, hubo retrocesos en algunos rubros.

Salud, economía, seguridad, entre otros temas, están en el Acuerdo por la Igualdad entre Hombres y Mujeres, firmado por el presidente mexicano el 21 de noviembre de 2019. Incluye seis compromisos puntuales con los que presuntamente iba a mejorar la situación de las mujeres en el país.

Pero esos compromisos no se cumplieron. Lo demuestran las estadísticas. Por ejemplo, el acceso a guarderías no tuvo avances sustanciales. En 2018, el 80.83 por ciento  de las mujeres trabajadoras carecían de acceso a guarderías para sus hijas e hijos, y para 2023 la cifra era 79.49 por ciento. Es decir, hubo una mejora de apenas 1.34 puntos porcentuales.

En 2018, hubo 19.79 muertes por cáncer de mama por cada 100 mil mujeres, y para 2020 se registró la cifra más alta desde 2012, que fue 20.54. Y aunque en 2022 hubo una disminución a 19.86 muertes, la cifra es más alta que en cualquier año del sexenio anterior, de acuerdo con el Sistema de Indicadores de Salud del Instituto Nacional de las Mujeres.

Activistas y personas de la sociedad civil, entrevistadas por la periodista, señalaron que el actual gobierno federal incumplió y mantiene muchos pendientes en materia de igualdad de género. Incluso reprobaron a la administración federal, al calificar el nivel de logro de cada uno de los seis compromisos.

En 2019, AMLO firmó el Acuerdo por la Igualdad entre Hombres y Mujeres, en un acto público. Foto: Comunicación Social del Gobierno de México

“Por lo que a nosotros corresponde, no va a haber en este gobierno discriminación. No vamos nosotros a apostar por la desigualdad, vamos a garantizar derechos como están establecidos en las leyes, en la Constitución y no habrá machismo”, señaló Andrés Manuel López Obrador aquel 21 de noviembre de 2019.

La directora del Observatorio Ciudadano Nacional por el Feminicidio, María Luz Estrada, mencionó que cuando el actual gobierno centró su política en la entrega de recursos directos a las personas, incluidas las mujeres, a través de diversos programas sociales, esperaba disminuir la problemática de bajos ingresos económicos.

Pero no fue así, dijo Estrada. Señaló que hizo falta una estrategia que atendiera de manera integral a las mujeres; que resolviera no solo la falta de recursos, sino todos los problemas que les impactan como menor acceso a trabajo formal, salud o seguridad.

Mónica Mendoza, integrante de la Red Nacional de Mujeres Defensoras de la Paridad en Todo, afirmó que el gobierno dio un uso político a las causas que persigue el feminismo, al aparentar que ha habido mejoras, pero sin cambios reales de fondo.

“A mí me parece que, en general, ha habido, como nunca antes, un uso político de la causa feminista para intentar legitimarse […] la atención integral a la violencia tiene que dejar de ser entendida como un elemento para el golpeteo político y comprenderla como un derecho que tenemos las mujeres a vivir sin violencia”, indicó.

La salud de las mujeres, la gran deuda

«Para que se procure una mejor atención a la salud de las mujeres a lo largo de su vida»

Éste era uno de los puntos con los que pretendía señalar que la situación que enfrentan las mujeres mejoraría en este sexenio. Pero de acuerdo con las cifras estuvo muy lejos de cumplirse.

Por ejemplo, el número de muertes se incrementó o, en el mejor de los casos, se mantuvo sin variación en tres padecimientos, aun habiendo campañas de atención.

La tasa de muertes por cáncer de mama aumentó en este sexenio de forma significativa. Las cifras para los años 2018-2022, correspondientes a este sexenio, son superiores a las del gobierno inmediato anterior (2012-2017), de acuerdo con las estadísticas disponibles en el Sistema de Indicadores de Salud del Instituto Nacional de las Mujeres.

Organizaciones civiles como Fucam han señalado que el aumento de las muertes relacionadas con el cáncer de mama se debió a retrasos y cancelaciones de cirugías como resultado de cambios administrativos en las dependencias de salud que impactaron en la operación de esas instituciones. Por ejemplo, el Seguro Popular desapareció y se creó el Instituto de Salud para el Bienestar.

Otro motivo, señalado por la organización fue la falta de detección oportuna debido a la pandemia del COVID-19. La prioridad pasó a ser la atención a la crisis sanitaria del coronavirus y con ello, otras áreas de salud fueron descuidadas. Además, hubo escasez de medicamentos y de mastógrafos, así como de recursos económicos para atender el padecimiento. Sobre esto, incluso, se hicieron denuncias.

Tan solo en octubre de 2023, un grupo de mujeres con cáncer de mama dio a conocer una denuncia contra la Secretaría de Salud por la falta de medicamentos. El grupo alertó que muchas mujeres han muerto en espera de recibir las quimioterapias y radioterapias que necesitaban.

Pero el escenario de cáncer de mama no es único. Las tasas de muerte por cáncer cervicouterino se mantuvieron en los mismos niveles en comparación con el gobierno anterior liderado por Enrique Peña Nieto. Es decir, no hubo mejora, de acuerdo con el Sistema de Indicadores de Salud del Instituto Nacional de las Mujeres.

La razón de mortalidad materna también tuvo un repunte importante en este sexenio; especialmente en el año 2020, cuando inició la pandemia de COVID-19. La cifra pasó de 34.16 muertes de mujeres por cada 100 mil nacimientos vivos registrados en 2019 a 53.24 en 2020.

Esto también fue denunciado por asociaciones civiles que indicaron que la atención se estaba enfocando a la pandemia, dejando de lado otros temas de salud como la muerte durante el embarazo, parto puerperio.

Mónica Mendoza afirmó que la salud fue uno de los más grandes pendientes para este gobierno. Señaló que la falta de medicamentos y de atención médica ha sido uno de los problemas que han afectado a las personas y han provocado un incremento en la muerte de mujeres con padecimientos específicos.

“Ha sido una de las más grandes tragedias de este sexenio, el resquebrajamiento del sistema de salud que ya existía con dependencias gubernamentales que brindaban un servicio que hoy no se brinda, y que dotaban de medicamentos que hoy no existen y que hoy hay un muy grave desabasto”, sentenció Mendoza.

Trabajo formal y cuidados compartidos, la gran herencia al siguiente gobierno

“Para que haya más trabajo formal, mejores condiciones y más derechos para las mujeres”

Es otro compromiso que forma parte del acuerdo firmado por el mandatario mexicano y aunque tuvo ciertos avances, son insuficientes.

En la actualidad, una mayor cantidad de mujeres laboran en el campo formal, pero el incremento fue débil. Por otra parte, aumentó el número de mujeres tanto en el trabajo informal como en la población no económicamente activa, es decir, que no están disponibles para trabajar debido a que realizan otras actividades.

Fernanda García, directora de Sociedad Incluyente del Instituto Mexicano para la Competitividad, indicó que en este sexenio no hubo avances importantes para incrementar el trabajo formal entre las mujeres y con ello mejorar las condiciones laborales que enfrentan.

Dijo que esta situación se ha repetido con diversos gobiernos porque no existe una política pública real enfocada a cerrar estas brechas.

“Si lo analizamos en los últimos 20 años, que es el registro comparable que tiene el INEGI, los cambios son muy pocos. Si vemos el registro de mujeres en edad laboral, cuántas tienen un empleo o están buscando uno […], el avance o la inclusión de mujeres en el mercado laboral no ha cambiado prácticamente, ni en el sexenio ni en los últimos 20 años”, detalló en entrevista.

Señaló que otro problema es que las mujeres que ingresan al mercado de trabajo lo hacen mayormente en el sector informal. El motivo principal es que el mercado no toma en cuenta que las mujeres continúan siendo las principales cuidadoras en la sociedad y, por lo tanto, no considera las dificultades que afrontan para poder laborar. Bajo la informalidad las mujeres quedan vulnerables, sostuvo, porque no reciben las prestaciones de ley como seguridad social ni con un ingreso económico fijo.

Se ve bastante estancado el tema (de igualdad laboral). Por poner otro ejemplo, brecha salarial: hoy las mujeres tienden a ganar 15% menos que los hombres. Bueno, si nos vamos a inicios del sexenio era igual, de 15%. Y si nos vamos a 2006, era de 19 por ciento. Entonces, de nuevo vemos esta misma tendencia, que por más que analicemos el sexenio o los últimos 20 años, los cambios son poco alentadores.

Fernanda García, directora de Sociedad Incluyente del Imco.

El ingreso evidencia que la situación laboral de las mujeres en México no ha mejorado. Al inicio de este sexenio, es decir, en diciembre de 2018, 3 de cada 10 mujeres, que tenían un trabajo, recibían un ingreso de hasta dos salarios mínimos. Ahora la cifra asciende a 7 de cada 10.

Esto se debe a que incrementó la cantidad de mujeres que gana hasta un salario mínimo, pues 4 de cada 10 percibe este salario.

“Para que las familias y centros de trabajo compartan los trabajos de cuidado y las mujeres tengan más tiempo propio”

A decir de la directora de Sociedad Incluyente del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Fernanda García, la falta de un Sistema Nacional de Cuidados es la razón por la cual no hubo avance alguno en la materia.

El compromiso del Acuerdo por la Igualdad era que los trabajos de cuidado no remunerados fueran distribuidos entre los distintos actores sociales con el fin de que dejara de recaer totalmente en las mujeres. Esto no sucedió. De hecho, el Sistema Nacional de Cuidados ha sido un proyecto impulsado desde la sociedad civil y aunque hubo avances legislativos, no fue aprobado y menos consolidado.

En 2020, la Cámara de Diputados aprobó incluir en la Constitución el derecho al cuidado; sin embargo, la propuesta sigue pendiente para ser votada en el Senado de la República. También están pendientes los mecanismos que permitirían la creación del Sistema Nacional de Cuidados para que éstos se conviertan en una obligación compartida entre el Estado, empresas y sociedad.

Esto no sólo deja a infancias, personas adultas mayores, personas con discapacidad y personas enfermas entre otras, sin el derecho a ser cuidadas, también continúa dejando que las mujeres asuman totalmente esos trabajos no remunerados, afirmó García.

“Los hombres siguen siendo los proveedores, tienen empleos, etcétera, y las mujeres son las principales cuidadoras. México demanda cuidados y eso va a pasar en este sexenio, pasó en los anteriores, y eso es algo que va a seguir pasando; es algo que no se va a ir. El tema es quién está realizando estos cuidados”, indicó.

Durante la pandemia, cuando las infancias tuvieron que tomar clases a distancia, fueron principalmente las mujeres quienes abandonaron el mundo laboral para dedicarse a los cuidados. Estos trabajos impactan negativamente en las mujeres, pues esas tareas les impiden incorporarse al trabajo remunerado o, si logran incorporarse, lo hacen en la economía informal, que les permite seguir asignando tiempo al cuidado de otras personas.

“Vemos un diferenciador de género. Las mujeres que no realizan cuidados tienen una participación económica de 71 por ciento , y cae al 51 por ciento  cuando sí realizan cuidados. En los hombres que sí los realizan, su tasa de participación económica se mantiene en 80 por ciento.

Vemos cómo los cuidados afectan a las mujeres en cuanto a su participación económica. Nueve de cada 10 personas que salen del mercado laboral por razones de cuidados son mujeres”, aseguró la directora de Sociedad Incluyente del Imco.

Las mujeres son las principales cuidadoras y enfrentan un mercado laboral que no responde a estas necesidades, que no ha cambiado en el tiempo, que demanda altos niveles de presencialidad, estar disponibles constantemente y eso no es compatible con una persona que tiene prácticamente la totalidad de estas responsabilidades de cuidado

Por lo tanto, las mujeres mantienen una doble jornada de trabajo, dedicando parte de su tiempo al trabajo remunerado y otra parte al no remunerado.

En 2019, las mujeres dedicaban en promedio 39.7 horas a la semana al trabajo no remunerado contra 15.2 horas que utilizaban los hombres. En cambio, para el trabajo remunerado las mujeres utilizaban 37.9 horas semanales, mientras que los hombres dedicaban 47.7 horas. Esto, de acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INEGI.

Dado que la siguiente encuesta se realizará apenas este 2024, es imposible saber por ahora si hubo alguna variación a lo largo del sexenio.

Pero lo que sí es posible conocer es cuánto vale ese tiempo de trabajo, aunque no sea remunerado. Para ello, El INEGI elabora una cuenta satélite del Producto Interno Bruto (PIB) en la cual estima lo producido por los trabajos de cuidado. El PIB es el valor de todos los bienes y servicios que produce una economía en un periodo específico. En la cuenta satélite puede observarse claramente que en el sexenio aumentó la cantidad de recursos que producen las tareas de cuidados no remuneradas.

En 2018, al inicio del sexenio, los trabajos de labores domésticas y de cuidados representaban el 23.5 por ciento  del PIB anual. Para 2022 (la última cuenta realizada) representó el 24.3 por ciento.

Es un alza con respecto al inició de este gobierno. 72.2 por ciento de ese valor es producido por las mujeres.

Durante los seis años de este gobierno federal, los trabajos de cuidados como porcentaje del PIB alcanzaron su punto más alto en 2020 debido a la pandemia. El dato se disparó a 27.6 por ciento  de la economía nacional. Sin embargo, en términos brutos, la cantidad de dinero producida por estos trabajos mantiene un incremento constante.

Este sexenio, además, estuvo enmarcado por la desaparición de los programas de Escuelas de Tiempo Completo y Estancias Infantiles, una acción que fue muy criticada porque según activistas eran espacios de cuidado y con su eliminación, la tarea que realizaban volvió a asignarse a las mujeres.

El programa Escuelas de Tiempo Completo no fue reemplazado. Y tras la eliminación de la Estancias Infantiles, la administración federal creó el Programa para el Bienestar de Niñas y Niños Hijos de Madres Trabajadoras, a través del cual entregó mil 600 pesos bimestrales de manera directa a las familias para que pudieran pagar un servicio de cuidados que ellas mismas tenían que buscar. Este esquema ha sido señalado de carecer de objetivos y protocolos, así como de opacidad sobre las personas beneficiarias.

Seguridad, el compromiso que se convirtió en el grito de las mujeres

“Para garantizar mayor bienestar en la vida de mujeres y niñas, con educación para todas, respeto, no violencia paz y seguridad”

Pero la realidad es que las estadísticas de feminicidio, la mayor expresión de violencia contra las mujeres, son mayores que en el sexenio anterior, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Estas cifras han provocado desencuentros entre AMLO y grupos feministas. Estos últimos han reclamado el incremento de casos. Ante ello, las respuestas del presidente han variado desde justificar su estrategia contra la violencia, hasta señalar que el aumento se debe a que la clasificación de feminicidio apenas comenzó con su gobierno.

“Antes no se consideraban feminicidios, eran homicidios. Esta clasificación comienza prácticamente con nosotros [su actual administración]. Por eso también hay un aumento de este delito porque antes asesinaban a las mujeres y no se consideraba como feminicidio”, sostuvo en marzo de 2021. Para nada es así.

A nivel federal el feminicidio está reconocido desde 2012. El estado de Guerrero lo incorporó desde 2007 y a partir de ese momento todos los estados comenzaron a adoptar ese tipo penal.

La directora del Observatorio Nacional del Feminicidio, María Luz Estrada, afirmó que ha habido una carencia de estrategias integrales de prevención de la violencia por parte del gobierno federal como de los estados. Mencionó también que aunque la administración actual ha implementado algunos programas de atención, como el dirigido a la niñez en orfandad por feminicidio o las mesas de revisión de casos a nivel estatal, todavía falta que se rindan cuentas sobre sus resultados.

Se ha mantenido la violencia, se han buscado formas [de atacarla], pero éstas tienen que ser mucho más radicales, más cambios estructurales; y también entiendo que son de larga data, pero me parece que hay que ser claros que hace falta, más allá de militarizar al país, generar las políticas integrales para prevenir esta violencia que va más allá de los ámbitos domésticos, ámbitos comunitarios.

María de la Luz Estrada del OCNF

Los presupuestos también impactaron en este ámbito. En reiteradas ocasiones la Red Nacional de Refugios denunció que no se estaba brindando dinero suficiente para atender estos espacios, que representan una vía para evitar feminicidios, pues allí consiguen albergue las mujeres que están en riesgo por ser víctimas de delitos de género y no contar con una red de apoyo. Por ejemplo, para este 2024, únicamente el 0.01 por ciento  de los recursos destinados a la igualdad de género (el llamado Anexo 13 del Presupuesto de Egresos de la Federación) se destinó a los refugios.

De hecho, la manera en que la administración ha asignado recursos para atender la violencia de género ha sido muy criticada. El Anexo 13 denominado Erogaciones para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (la forma en que se analiza cuánto recurso del Presupuesto de Egresos corresponde al ámbito de igualdad) ha tenido un incremento en su presupuesto; no obstante, los montos se concentran en los programas prioritarios del gobierno federal, que son los sociales. Esto programas han sido señalados por las organizaciones civiles de no contar con perspectiva de género y de no ayudar a disminuir la violencia contra las mujeres.

Este 2024, el 89 por ciento  de los 419 mil 430 millones de pesos que componen el Anexo 13, serán destinados a 17 programas sociales como becas a estudiantes, Sembrando Vida, pensión para personas adultas mayores, entre otros. Sin embargo, únicamente 0.81 por ciento  del anexo será para cuatro programas que buscan combatir la violencia de género, como atención y prevención, instancias de mujeres en las entidades, refugios, salud materna y sexual.

Ciertamente, para 2024 sigue sin incorporarse una perspectiva de género y feminista, pues 89 por ciento  del presupuesto se dirigirá hacia programas sociales prioritarios que no inciden directamente en la reducción de brechas de desigualdad ni en la incidencia de la violencia contra las mujeres […]; la asignación presupuestaria para las dependencias encargadas de operar la política de igualdad de género y combate a la violencia contra las mujeres sigue sin ser progresiva.

Informe Sin Recursos no hay Derechos, Análisis del Paquete Económico 2024, realizado por la organización Fundar

“Los programas sociales que son otorgados, por ejemplo, ni siquiera se sabe cuál es su estadística de impacto diferenciado por razón de sexo […]; cuánto de ello impacta en la mejora de su calidad de vida y la mejora de las brechas existentes”, afirmó Mónica Mendoza, integrante de la Red Nacional de Mujeres Defensoras de la Paridad.

La carencia de recursos públicos se traduce en más incrementos de feminicidios, afirmó, y de otras problemáticas como violencia sexual y embarazos infantiles y adolescentes, por ejemplo.

¿Mujeres al centro?

“Para que las mujeres y niñas más pobres y discriminadas estén siempre en el centro de la Cuarta Transformación y del desarrollo de México”

Mendoza afirmó que es obvio que el compromiso de colocar a las mujeres al centro no se cumplió. Queda más que claro desde la manera en que se han distribuido los recursos específicos para las mujeres en cada Presupuesto de Egresos. Como ya se ha explicado, el dinero se ha estado asignando a los programas sociales insignia del gobierno en turno, los cuales carecen de enfoque de género.

“En ningún gobierno federal como en éste, se había generado una desatención al 50 por ciento  de la población, que significamos las mujeres y las niñas, tan grande como ésta; comenzando por la parte presupuestal, desde la cual se generaron recortes que afectaron la atención prioritaria a estos sectores poblacionales; programas de atención que existían y, desde luego, insumos con los cuales se brinda la atención”, aseguró.

En otro tenor y respecto a la bandera que ha enarbolado el mandatario Andrés Manuel López Obrador sobre contar con el primer gabinete paritario en la historia, es cierto que la mayor parte del tiempo las secretarías de Estado han estado lideradas por ocho mujeres y ocho hombres, con todo y movimientos políticos que, en cierto momentos, han desestabilizado esa paridad en favor de la representación masculina.

En esas cifras no se contemplan la Secretaría de Defensa Nacional, la Secretaría de Marina ni la Secretaría de Seguridad Ciudadana, ya que aunque forman parte del gabinete no se contabilizan al estar relacionadas con seguridad. Únicamente la última es ocupada por una mujer.

Mujeres de la 4t

Por otra parte, a pesar de que las mujeres dirigen secretarías, esto no se refleja en que a nivel directivo en esas dependencias también exista paridad. La investigación del Instituto Mexicano para la Competitividad denominada Mujeres en las Secretarías de Estado 2023, señala que, aunque el 49 por ciento  de las personas que trabajan en el gobierno federal son mujeres, en realidad se encuentran principalmente en los puestos más bajos.

En los puestos de entrada, ellas representan el 47 por ciento , pero esa cifra disminuye hacia los puestos más altos. Del total de mandos medios, 45 por ciento  son ocupados por mujeres; en mandos superiores representan el 33 por ciento , en subsecretarías 30 por ciento , en jefaturas de unidad 28 por ciento y direcciones generales 34 por ciento.

Además, la misma investigación indica que en el gobierno federal, por cada 100 pesos que ganan los hombres, las mujeres ganan 89 pesos. Es decir, existe una brecha salarial de 11 pesos.

“A pesar de los avances hacia la igualdad de género en las secretarías de Estado, no han sido suficientes para ver un cambio sustantivo en la representación de las mujeres al interior de las secretarías”, señaló el Imco en su informe.

De esa manera, a pesar del compromiso presidencial, en el gobierno federal se repiten los problemas de techos de cristal y brechas salariales.

“Para trabajar juntas y juntos por una nueva cultura nacional basada en los valores y principios de gobierno, la igualdad de derechos y oportunidades para mujeres y niñas”

Éste último compromiso no cuenta siquiera con elementos que permitan medir su avance. Sin embargo, Mendoza mencionó que un factor que sustenta la afirmación de que no se ha avanzado es precisamente la existencia de las brechas al interior de las propias secretarías y que esos mismos problemas se repiten en la iniciativa privada.

Las diferentes representantes de la sociedad civil organizada consultadas por Dalia Empower aseguraron que el actual gobierno tuvo algunos avances y aciertos en el trabajo hacia la igualdad entre hombres y mujeres, pero también muchas fallas y retrocesos que heredará al próximo gobierno de México de 2024 a 2030. Y quien vaya a encabezar ese gobierno, sea mujer o sea hombre, deberá no solo poner como prioridad de su administración el combate a la desigualdad, sino ejecutar acciones reales y efectivas.

Ana Alicia Osorio es colaboradora de SemMéxico desde 2016, e investigadora de Dalia Empower que  es una organización global cuya misión es cerrar la brecha de género, transformando organizaciones, personas y liderazgos a través de educación especializada en habilidades de vida o life skills, como creatividad, comunicación, empatía, pensamiento crítico o resolución de problemas. Todo con perspectiva de género, diversidad e inclusión.

Estudian los desafíos de la criminología frente a la hegemonía punitiva

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La  violencia contra las mujeres ha llevado al constante cuestionamiento de la utilidad de la legislación penal

Advierten de cómo se desarrolla y la tendencia punible: Lucía Núñez, del CIEG

Redacción

SemMéxico, Ciudad de México, 8 de mayo, 2024.-  Los gobiernos de derechas y de izquierdas en América Latina y el Caribe ofrecen soluciones penales punitivistas o medidas de castigo para atender los conflictos sociales.

La violencia contra las mujeres ha sido un problema que considera lo penal como herramienta de obtención de justicia. Sin embargo, esto genera violaciones graves a los derechos de las personas víctimas e imputadas, consideró Lucía Núñez, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), en la presentación del libro Los desafíos de la criminología frente a la hegemonía punitiva (2024).

La publicación, coordinada por Pedro Peñaloza y Klaudia Hernández, coeditada por la Facultad de Derecho de la UNAM y Tirant Lo Blanch México, fue presentada en el Auditorio Mario de la Cueva de Ciudad Universitaria como parte de las actividades académicas de Lucía Núñez.

En ella, la especialista de la línea de investigación Crítica jurídico penal, Derechos Humanos y Violencias de Género, del CIEG, publicó el capítulo “La imposibilidad de una criminología crítica sin una perspectiva feminista crítica. ¿Criminología crítica latinoamericana feminista?”, en el que mapea las criminologías feministas en América Latina y el Caribe, y busca  hacer visible el reto que supone construir una criminología crítica, o mejor, una sociología jurídico penal con perspectiva de género en países de los sures globales.

En su relación con el movimiento feminista, la criminología crítica está obligada a reconocer las relaciones de género y analizarlas desde esa postura para entenderlas como problemas anclados en un contexto social y con las relaciones de poder. Esto en contraste con la criminología positivista, que “había sido ciega a las relaciones desiguales entre los sexos, el contexto social, económico, así como político”.

Breve recuento

En su capítulo, Lucía Núñez realiza un recorrido histórico del desarrollo de la criminología y describe la manera en que ésta analizaba los delitos como acciones determinadas por la naturaleza humana. Es decir, asumía una estrecha relación entre las hormonas masculinas y la agresividad. Después, con la injerencia de la perspectiva de género en la práctica criminológica, seguía –y sigue– existiendo una tendencia que asume a las mujeres como esencialmente víctimas de hombres guiados por su naturaleza violenta.

A pesar de que la llamada nueva criminología comenzó a considerar las relaciones de poder dadas por la raza y clase, seguía sin considerar a la variable de género, ignorando los aportes del movimiento feminista. A inicios de los 90 las criminólogas críticas comenzaron a posicionarse en torno a la opresión y violencia ejecutada en razón de género. En México, la situación de violencia contra las mujeres ha llevado al constante cuestionamiento de la utilidad de la legislación penal actual y la manera en la que se efectúa.

Las autoras y los autores del libro coincidieron durante la presentación en la necesidad de pensar la criminología crítica como aliada de los movimientos sociales y como actora directa de cambio. “La criminología crítica si quiere ser crítica no se puede desprender de un activismo”, recalcó la investigadora del CIEG.

Otras miradas

A la presentación del libro asistieron Klaudia Hernández Rivera y Pedro Peñaloza, además de coordinadoras del libro y coautoras de la introducción y del capítulo X (“Criminología para sí: una ruptura con las propuestas cosméticas”), en el que analizan la violencia ejercida por el Estado y desglosan el avance de la criminología a través de los años.

Enrique Zúñiga, autor del capítulo XV (“Criminología y Ciencia ficción: Abordajes al estado de vigilancia”), indagó en la forma en que la hegemonía punitiva se acerca cada vez más a historias formadas y recuperadas en contenidos de ciencia ficción, como la recolección digital de datos personales.

La grabación de la presentación del libro se puede consultar en el canal de YouTube del CIEG-UNAM.

Comprender la complejidad social de la trata de personas para combatirla

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Alethia Fernández de la Reguera Ahedo aseveró que hay esfuerzos y recursos que se invierten en su persecución, pero no ha disminuido

La opinión y aportaciones de jueces y magistrados es fundamental: Mario Luis Fuentes Alcalá

 Redacción

SemMéxico, Ciudad de México,         7 de mayo, 2024.- Aunque hay avances en el marco jurídico para prevenir, proteger y perseguir la trata de personas, los esfuerzos siguen siendo insuficientes por lo que es necesario abordar esta problemática a partir de los diferentes contextos sociales de las poblaciones más vulnerables, consideró la profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Alethia Fernández de la Reguera Ahedo.

Durante el Seminario Permanente sobre Violaciones Graves a los Derechos Humanos: Diálogos en torno al Manual sobre Trata de Personas, la especialista presentó el capítulo de su autoría Una mirada al delito y sus fines de explotación desde la sociología jurídica.

Nunca había habido tantos programas y acciones políticas para prevenir ese delito, pero los números sobre la incidencia siguen siendo altos, enfatizó ante el titular de la Catedra Extraordinaria Trata de Personas de la UNAM, Mario Luis Fuentes Alcalá.

De lo que estamos hablando es que existe la falta de comprensión estructural de los procesos y de la complejidad social del delito. La trata de personas se debe pensar y analizar considerando la serie de violencias estructurales que la acompañan, las cuales no están siendo visibilizadas, comprendidas o identificadas como elementos fundamentales de prevención y protección, argumentó Fernández de la Reguera.

De acuerdo con la experta, aún existen retos importantes para garantizar la justicia y generar condiciones de igualdad en el acceso a los derechos humanos de las víctimas.  

La investigadora apuntó que no se debe perder de vista que en el incremento de este fenómeno existe una determinante de género que es importante entender, especialmente cuando se habla de trata con fines de explotación sexual o laboral, siendo un problema que afecta mayoritariamente a mujeres y niñas.

Agregó que se pueden identificar algunos grupos que están en mayor riesgo, entre ellos el de mujeres migrantes, en particular las que no hablan español; empleadas domésticas y de la maquila; personas indígenas y afrodescendientes; y trabajadoras sexuales.  

Otro problema asociado, puntualizó, es la llamada securitización fronteriza que ha llevado a la militarización con lo cual han aumentado, de manera significativa, los riesgos para las personas migrantes. 

Si bien es cierto que este asunto no necesariamente está vinculado al cruce fronterizo y que el proceso de enganche, traslado y explotación se puede realizar sin cambiar de país o de ciudad, existe relación con la migración internacional en donde los riesgos aumentan cuando se aplica una política que criminaliza a las personas migrantes, explicó.

Ante la aplicación de esta medida punitivista y de persecución, varias de ellas, para no ser descubiertas o detenidas, evitan quedarse en albergues y prefieren trasladarse con traficantes de seres humanos, razón por la cual eventualmente son víctimas de trata, detalló.

Fernández de la Reguera Ahedo subrayó que hay esfuerzos y recursos que se invierten en la persecución de este delito, que no necesariamente se manifiestan en el número de investigaciones, de casos procesados o en las sentencias y, por lo tanto, no hay disminución del problema.

Lo que sí sabemos es que quienes acaban con frecuencia en la cárcel porque fueron detenidas en operativos antitrata, son las poblaciones extremadamente vulnerables. Hay casos de mujeres indígenas, migrantes, trabajadoras domésticas y sexuales o afanadoras de los hoteles, que son detenidas y acusadas de este flagelo.

La experta del IIJ comentó que el Manual sobre la Trata de Personas, puesto a consideración del Poder Judicial, abre la oportunidad de discutir en torno a una nueva política integral de prevención y de protección de las víctimas y también de persecución del delito. Incluye la diversidad de contextos y prácticas que se realizan en donde se presenta este fenómeno social y su relación con los problemas clave de la agenda nacional.

Al respecto, Mario Luis Fuentes recordó que ese documento se elaboró por encargo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la UNAM, el cual debe considerarse abierto al diálogo, a la discusión y la reflexión. 

Indicó que el análisis de esta problemática debe acompañarse con el debate y el diálogo en donde la opinión y las aportaciones de jueces y magistrados es fundamental, toda vez que ellos son el objeto principal de ese Manual.

Fuentes Alcalá adelantó que como parte de las acciones de la Catedra Extraordinaria sobre Trata, a partir del próximo 6 de junio se impartirá, en la Facultad de Psicología, un taller en materia de desafíos para identificación, atención y asistencia a víctimas de violencias con enfoques sensible al trauma.

Además, este año, a petición del gobierno de Belice, la UNAM, a través de la Catedra, diseñará un diplomado en línea sobre la trata de personas y el trabajo forzoso, en el marco de la Conferencia Regional de Migración, con el fin de reflexionar a nivel regional junto con los países centroamericanos y del Caribe.

Tribunal Electoral revoca candidatura a candidata a diputada

Martín Martínez Olvera

SemMéxico/Ceprovysa, Chilpancingo, Guerrero.,   7 de mayo, 2024.- Por unanimidad Magistradas y Magistrados del Tribunal Electoral del Estado, TEE, revoca la candidatura a diputada local del Distrito 02 de Diana Bernabé Vega.
Bajo el principio de que “los diputados elegidos por mayoría relativa sólo pueden participar en reelección por el mismo distrito que los eligió” fue que la votación, por unanimidad no favoreció esta propuesta de la coalición Juntos Haremos Historia que integran los partidos MORENA- PT -PVEM.

Durante la sesión de este día, este órgano electoral escuchó el razonamiento de la posición que rechazaba la propuesta de reelección, en voz de la Magistrada Hilda Rosa Delgado Brito que señaló que Diana Bernabé Vega es diputada por el distrito 01 y busca la reelección por el distrito 02, lo que hace indebido su registro, por lo que su partido debe hacer registro de quien la sustituya en la contienda en desarrollo.
La impugnación a esta candidatura fue interpuesta por Silvia Alemán Mundo, militante de MORENA y ex candidata a la alcaldía de Chilpancingo por ese partido.

El INE comenzó a distribuir los 317 millones de boletas para el voto del 2 de junio  

Se han integrado 50 mil de los 53 mil paquetes electorales postales para el extranjero

Micaela Márquez 

SemMéxico, Ciudad de México. 7 de mayo 2024.- El proceso electoral marcha en orden y conforme a lo previsto para dar  tranquilidad, certeza y confianza a las y los ciudadano para el proceso electoral del 2 de junio, aseguró la presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei Zavala al dar el banderazo de inicio a la distribución de los 317 millones de boletas electorales hacia todo el país, en 24 rutas de distribución resguardadas por las fuerzas armadas. 

Precisó que las y los ciudadanos podrán acudir a las casillas que les corresponde y ejercer en paz el derecho que tienen de emitir su sufragio, en el Centro Logístico de Distribución en el municipio mexiquense.  

Detalló que las características de todos los elementos de la documentación electoral (boletas, actas y tinta indeleble, entre otros) ha hecho posible que nuestra democracia sea reconocida también internacionalmente.

El Consejero Martín Faz Mora, presidente de la Comisión de Capacitación y Organización Electoral, informó que a partir de hoy, y hasta el 17 de mayo, se han establecido 24 rutas de distribución de la documentación electoral, con la custodia a cargo de las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina, así como de la Guardia Nacional.

Se trata de una cadena de custodia con permanente cuidado y vigilancia por diversas instancias del Estado mexicano hasta que se entrega a las manos de las y los ciudadanos que se apropian de esta forma y muchas otras del proceso electoral, porque las elecciones las realiza la ciudadanía.

La documentación electoral será recibida en las sedes de los 300 Consejos Distritales y se resguardará en sus bodegas electorales, conforme a procedimientos garantes de su protección y vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad. Allí se armarán los paquetes comiciales, que finalmente serán entregados a las presidencias de las Mesas Directivas de Casilla (MDC), entre el lunes y el viernes de la semana previa a la Jornada Electoral.

También informó que de un total de 1.5 millones de personas que se han requerido para la integración de las casillas, se tiene un avance del 76.23 por ciento. 

Después del acto se realizó la verificación y sellado de seguridad de los vehículos y se efectuó un recorrido por el Centro Logístico de Distribución, para finalmente cortar el listón de paso de salida al primer convoy custodiado, para la distribución de la documentación electoral con emblemas.

Estuvieron el general Ernesto José Zapata Pérez, Comandante de la Primera Región Militar, en representación del Secretario de la Defensa Nacional, General Luis Crescencio Sandoval González; por el Vicealmirante Alfredo Ramón Enríquez Delgado, en representación del Secretario de Marina, Almirante José Rafael Ojeda Durán, y por la Encargada del Despacho de la Secretaría Ejecutiva del INE, Claudia Edith Suárez Ojeda.

Avanza la integración de paquetes electorales para el voto postal en el extranjero 

Hasta el día de hoy se han enviado cerca de 50 mil paquetes electorales postales de un total de 53 mil, para la implementación del voto en el extranjero, correspondientes a las entidades de Oaxaca (2,519) y Estado de México (2,469), los cuales serán enviados a todo el mundo para las y los mexicanos inscritos en la modalidad.  

En conferencia de prensa, celebrada en la bodega del INE en Tláhuac, el consejero electoral Arturo Castillo Loza, presidente de la Comisión Temporal del Voto de las Mexicanas y los Mexicanos Residentes en el Extranjero, exhortó a quienes viven fuera y se inscribieron para votar bajo alguna de las tres modalidades que el INE pone a su disposición (postal, electrónica por Internet y presencial) a votar y estar al pendiente de las fechas que rigen cada una de las modalidades.

El Director Ejecutivo del Registro Federal de Electores, Alejandro Sosa Durán, detalló las etapas que conforman el Voto Postal. Explicó las 5 etapas; la primera consiste en la recepción de la documentación electoral a cargo de los Organismos Públicos Locales. La segunda, corresponde a la integración de los Paquetes Electorales conforme al tipo de elección a la que tengan derecho a participar las y los mexicanos residentes en el extranjero, según su entidad de referencia.

Cabe señalar que todos los Paquetes incluyen las boletas para votar por los cargos de Presidencia de la República y senadurías, mientras que las boletas para votar por gubernatura y diputaciones locales, se envían exclusivamente a las personas de entidades en las que se celebran dichas elecciones y cuya legislación permite el voto extraterritorial.

En la tercera etapa se entregan los Paquetes a la empresa de mensajería, para proceder con el envío de los paquetes a cada ciudadana y ciudadano, para lo cual se implementan diversas medidas de seguridad como la supervisión de la Guardia Nacional y el sellado del vehículo que los transporta. Como referencia, la llegada de los Paquetes a Estados Unidos, donde se concentra más del 90 por ciento de la diáspora migrante mexicana, toma alrededor de cuatro días, mientras que, para el caso de Europa son cinco días, aproximadamente.

Una vez que las y los connacionales emiten sus votos y los envían de vuelta a México, con base en el instructivo que se incluye en el propio paquete y sin costo alguno, éstos son resguardados por el Instituto, y custodiados por la Guardia Nacional hasta el 2 de junio, día en que serán trasladados al Local Único, ubicado en las instalaciones del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, para su escrutinio y cómputo.

Cabe destacar que todo este proceso se realiza bajo la supervisión de la Oficialía Electoral del INE y de las representaciones de los partidos políticos.

Inspiran bordados de San Antonino diseños de joyería en plata 

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El taller de mujeres es la continuación de una tradición heredada de abuelas a madres y de madres a hijas

La puntada se llama “hazme si puedes” y su nombre lo dice todo

Patricia Briseño

SemMéxico, Oaxaca, 7 de mayo, 2024.- La sobresaliente labor del taller liderado por Teresa Adelima Canseco Campos y sus compañeras de la comunidad de San Antonino Castillo Velasco inspiró a la marca mexicana de joyería Tane, en la colección Bordados, reconocido como el Mejor Diseño en Plata por su brazalete con detalles únicos que simbolizan el trabajo de las maestras artesanas de esta comunidad.

En San Antonino Castillo Velasco, localidad ubicada en la región de los Valles Centrales de Oaxaca, el amor por los bordados se hereda de generación en generación. A bordar se aprende desde muy temprana edad. Teresita, proviene de una familia cuyo linaje de bordadoras comenzó con su abuela, después ella continúo su formación en el arte del bordado, mismo que ha enseñado a las jóvenes de la comunidad zapoteca.

Con el paso del tiempo, hizo realidad su sueño de tener su propio taller junto a otras mujeres de la comunidad. En el taller, sus compañeras provistas de telas y multitud de hilos se encargan de bordar los coloridos diseños y, mientras dan forma a las flores, otro grupo hace el deshilado.

A la par, otras mujeres tejen a ganchillo las orillas de las piezas. Ya reunidas todas las partes, se cosen para formar las prendas, que se lavan y se planchan antes de ponerlas a la venta. La elaborada confección de estas piezas representa varios meses de trabajo.

El propósito de las mujeres es rescatar los detalles florales y las aves en vuelo, componentes iconográficos del bordado de San Antonino Castillo Velasco, sin perder de vista la técnica del plisado y deshilado previa al bordado que adorna las pecheras, llamado en la localidad como “hazme si puedes” que con el nombre dice todo.

Las tutoras del patrimonio cultural inmaterial, además de huipiles, vestidos y blusas, emprenden en nuevos diseños, que refrendan la esencia del bordado colorido.

SEM/pb/sj

Saharasia, una lección para remontar calamidades

Presenta Nellely Tello su segunda obra poética

La poesía escrita por mujeres tiene en este momento una revitalización en Oaxaca: Tamara León

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Oaxaca, 7 de mayo, 2024.- En Saharasia (Almácigo Ediciones, 2024) tocar el azul profundo del Mar Rojo es tocar el frío con aire caliente que cuece los pulmones y seca la boca. El viento trae olores que se mezclan justo a la mitad roja. Arenas del Sahara y de Arabia se mezclan con perfumes, el viento que empuja al ferry nos lanza hacia El Cairo. Ahí nos espera con los hombres azules del desierto Nallely Tello con sus palabras.     

Tamara León escritora crítica de arte y promotora cultural, resume de esta manera el libro de Nallely Tello -Nallely Guadalupe Tello Méndez- quien presentó Saharasia donde la poeta “evoca laceraciones constantes”, asimismo, “celebra la serenidad en contrapunto a la sostenida confirmación de que en el dolor/nos disponemos a la vida”, escribe en el prólogo el escritor Jorge Pech Casanova, quien esta vez tomó el papel de “presentador” de sus colegas poetas reunidos en la Jícara para festejar las letras, los versos, los poemas de Saharasia.

Pech sostiene que el libro sorprende por la valoración de situaciones y circunstancias fragosas, convirtiéndolas en lección para remontar calamidades dentro de un orden secreto que afirma la vida más allá de los quebrantos. No es plano el que enderece, sino ponderación serena de avatares.

Tamara León celebra también cuando dice que la poesía escrita por mujeres tiene en este momento una revitalización en Oaxaca, donde “hay un largo camino por andar, pues aún la literatura está dominada por los escritores masculinos”, donde las mujeres enfrentan “el deber ser” impuesto, la maternidad y el matrimonio.

Más adelante afirma que, sin embargo, las mujeres utilizamos nuestros propios recursos poéticos anclados a estados y atmósferas. Esa es nuestra aportación, una poesía plural, con aportes temáticos y de nuestra lengua desde nuestras propias historias. 

León sostiene que la construcción de la identidad de la poesía oaxaqueña escrita por mujeres es un poco tardía con respecto a los demás estados de la república, luego cuestiona que el dinero del Estado se vaya en mayor cantidad a las artes gráficas, mientras las publicaciones son para “los escritores”. 

Ahí tan las mujeres, como Nallely Tello que mira la historia familiar; aunque ninguna familia es perfecta, la de cada uno de nosotros tiene las “perfecciones” que nos atan a ella y sus imperfecciones que nos alejan para no regresar, por lo menos, emocionalmente.  

“Aquí entra la poesía que siempre salva, y yo tratando de evitar el lugar común, sabemos que los versos llegan a nosotras en los momentos precisos y por lo menos, con ellos intentamos curarnos, como los animales, lamiendo nuestra herida poniéndole palabras”.

Jessica Santiago Guzmán, también escritora y poeta, afirmó que el libro de Nallely Tello, Saharasia le regaló una primera imagen: la de un hogar que se desmorona, no es que el paso del tiempo ha estragos es más bien yo que soy mi casa como dijo aquella undécima musa. 

“Presenciar la llegada de un libro de poesía a este discurrir de días aciago,s es una locura. Imaginar que aquí afuera existen seres, para quienes se escribe, lo es aún más”, dice la joven poeta.

“Me gusta pensar que soy una lectora que se lleva los versos de este libro de paseo al trabajo, a la calle, al insomnio. Porto los poemas, como objetos que se articulan con mi experiencia.

Jessica Santiago afirma que desde su primer libreo de Nallely Tello (La Tierra que nos Separa/2020) obsequia a quienes nos aventuramos en sus páginas, nos construye un hogar con delgados bloques de adobe.

“Cada poema juega a ser haiku en la mínima presencia de poemas con 657 versos hay una manifestación final una sentencia que nos muestra el paisaje, hay una primavera, hay un mar, hay pasto donde yace nuestro cuerpo”. Y cita el poema de la página 43:

De tanto pisar flores

reconozco el ardor 

de los talones expuestos al fríio,

la espina

o el dolor al golpear la piedra.

“Una edificación que, aunque va en ascenso regresa a la tierra de forma irremediable, la relación que la autora establece con las palabras es tan cordial que es muy fácil adoptar cada duelo del que se habla, o cuando se le habla a mamá para que vuelva, o cuando se habla de la estufa donde se prepara el café. Presenciar la llegada de un libro de poesía a este discurrir de días aciagos es una locura imaginar que aquí afuera existen seres, para quienes escribe lo es aún más.

La también poeta, agradeció la insistencia, mucho la rebeldía y la locura que animan la concepción y manufactura de estos bellos objetos. “Cada uno de los poemas de Saharasia, por contrastante que parezca, llega como anuncio de cigarra, un canto que trae la lluvia”.

Alan Vargas, escritor editor y artista visual, Premio Nacional de Poesía Alejandro Aura 2015, subrayó que este segundo libro de Nallely Tello, Saharasia consolida una poética que se pregunta por el origen, la textura de la tierra y el seno de la madre, su lucha y, con ella, la resistencia de todo lo materno y lunar. Una delgada beta en el libro tienda al erotismo, a la conciencia del cuerpo y de la pérdida. 

Configura una mística que se sincretiza con las fuerzas que han habitado Mesoamérica desde el principio de los tiempos. Nínive navega sobre el mar de Tetis y podría ser el desierto de los Valles Centrales, Yagul, Lambiteco, el Patio de la Danza y la cultura mineral, “es el final y de nuevo tengo sed mi propia Saharacia expandiéndose, lamenta Tello.

Mientras el impulso a sobrevivir en el desierto es más fuerte que el silencio porque el cuerpo se lastima y se recupera del esqueje nace una planta de la misma forma que de la muerte, que la muerte pequeña traé alumbramiento, agregó.

“A mi tío le saldrán plumas”, dice la niña que no imagina la cara la de muerte y le han dicho que la gente va al cielo, una anécdota tan íntima que la sentimos nuestra, cita Alan Vargas.

En Sarahasia, Tello practica una voz que tiene la virtud de tejer un lenguaje privado conocido por todos, un yo lírico que se muestra al descubrimiento y, por eso, tiene un pie en el origen compartido por la humanidad desde el principio de los tiempos.

La autora Nayeli Guadalupe Tello Méndez, una mujer descrita por todo lo que la representa en su tarea cotidiana: poeta narradora, editora radialista y activista, es originaria de Santos Degollado, Oaxaca. Maestra en Sociología. Ha colaborado en el colectivo editorial radiofónico Pez en el Árbol, su primer libro fue La Tierra que nos Separa, también ha contribuido a las Antologías Como si estrechara tu cuerpo, poetas nacidos entre entre 1970 y 1989, una publicación en 2019 y en la Escribir es lo desconocido.

Ella leyó Saharasia, el poema que le da nombre a su nuevo libro:

Saharasia

comienzan en ti los males del mundo,

Pubis, 

arenas movedizas,

deseo.

Me ofreces tu humedad.

Oasis.

Sed.

Es el final

y de nuevo tengo sed: 

mi propia Saharasia 

expandiéndose. 

La guerra que me declaro de la cabeza a los pies: 

Culpa miedo reproche.

¿Dónde está la espada? ¿En qué lugar mi enemigo? 

SaharaSIA.

¿Dónde empiezo a revocar mi desierto?

SEM/sj

Reconstrucción del sistema de salud para que no haya gastos imprevistos: Xóchitl Gálvez Ruíz 

Propone tarjeta Mi Salud y atención incluso en hospitales privados  

Elda Montiel

SemMéxico. Ciudad de México. 7 de mayo 2024.- Reconstruir el sistema de salud en el país para que las y los mexicanos no tengan que caer en la pobreza por asumir gastos imprevistos de salud, es el objetivo del Plan de Salud 2024-2030 presentado por la candidata de Fuerza y Corazón por México (PRI-PAN-PRD), Xóchitl Gálvez Ruíz.

La estrategia consiste en la tarjeta Mi Salud con la que se podrá adquirir medicamentes y atención aun en hospitales privados y dejarse de robar el dinero para la salud, como esfumaron 60 mil millones de pesos de las instituciones de salud.      

En un encuentro en Celaya, Guanajuato, la ingeniera presentó su proyecto para recuperar en todo el país la atención médica de calidad, la entrega eficiente de medicamentos y el mejoramiento de infraestructura hospitalaria. Así como la capacitación y contratación de enfermeras y médicos, principalmente, en zonas rurales del país. 

Acompañada por Libia Dennise García, candidata por la gubernatura por Guanajuato, quien también presentó su Plan de Salud para la entidad, explicó que pondrá atención en la salud de niños, jóvenes, madres solteras, personas con discapacidad y personas de la tercera edad, cuya pensión iniciará a partir de los 60 años y además recibirán aparatos auditivos, prótesis dentales y operaciones de cataratas. “Me indigna que con el gobierno de Morena la población tenga miedo de caer en la pobreza por asumir gastos imprevistos en salud”, señaló.

La estrategia contempla combatir la corrupción haciendo transparentes todas las licitaciones en la compra de medicamentos y dejar de invertir en obras faraónicas como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas. La reconstrucción del sistema de salud se hará junto con los pacientes, comunidad médica, sociedad civil, el sector privado y las autoridades estatales.

Al referirse a la candidata oficialista, Claudia Sheinbaum Pardo, preguntó dónde estaba cuando le quitaron a mujeres y niñas y niños las vacunas, las cirugías y los estudios de laboratorios. Cuestionó ¿Porque no levantó la voz cuando pasaba todo esto? ¿Por qué no salió a defender a las mujeres que tenían hijos con cáncer, protestando afuera de su Palacio?.

Aseveró que la continuidad con Claudia Sheinbaum Pardo es quitarle dinero a la salud y quitarle a ti los medicamentos, las vacunas, las cirugías y los estudios de laboratorio para la consolidación de su proyecto político. Dice que puede resolver la salud, que puede resolver la seguridad ¿Por qué no lo hacen? 

Xóchitl Gálvez Ruíz expresó que la clave de su programa, expresó, será la entrega de la tarjeta Mi Salud, con la que los usuarios podrán adquirir en cualquier farmacia, de manera gratuita, los medicamentos que no se les entregue en los hospitales públicos y, si se les niega una consulta o una operación, la podrán realizar en hospitales privados sin ningún costo.

Agregó que es intolerable que desde el Gobierno Federal se roben el dinero para la salud, pues solamente en 2023 el Sector Salud sufrió una disminución criminal en los recursos públicos. En total se esfumaron 60 mil millones de pesos en el conjunto de instituciones de salud. Tan solo al programa de vacunación le quitaron 11 mil millones de pesos el año pasado. Gálvez Ruiz enfatizó que durante su sexenio en las áreas médicas se impulsará el uso de tecnología, principalmente, la telemedicina y las consultas por videollamada. 

Importantes reformas en la LXIV Y LXV Legislatura impulsó la Comisión para la Igualdad de Género en el Senado

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Ley 3 de 3, se especificó violencia política en razón de género, ley vicaria, y derecho de las trabajadoras del hogar, entre otras  

Elda Montiel

SemMéxico, Ciudad de México, 7 de mayo, 2024.- En el Informe de Labores 2018-2024 de la Comisión para la Igualdad de Género que preside la senadora Martha Lucía Micher se lograron avances importantes en el reconocimiento de los derechos humanos de las niñas, adolescentes y mujeres, pero aún falta un camino largo por recorrer, por lo que se construye un proyecto basado en la igualdad y no discriminación para lograr el acceso a una vida libre de violencias.  

En el Informe se hace un recuento de los logros durante la LXIV y LXV Legislaturas por parte de la Comisión que hace énfasis en que se enfocó el trabajo legislativo en impulsar los derechos de niñas, adolescentes y mujeres, erradicar la violencia en su contra y promover su empoderamiento en todos los espacios.

Destaca la aprobación de la llamada “Ley 3 de 3 contra la violencia hacia las mujeres”, una reforma a los artículos 38 y 102 de la Constitución Política, cuyo objetivo es suspender los derechos a las personas violentadoras y deudores alimentarios morosos, los cuales no podrán ser nombrados para ocupar un empleo, cargo, o comisión en el servicio público ni ser registrados para cargos de elección popular en los tres órdenes de gobierno.

Califica de trascendente la inclusión del principio de paridad de género en la Constitución, con el propósito de proteger y garantizar la igualdad sustantiva en aquellos espacios donde persisten desigualdades entre mujeres y hombres.

Se garantizó que la participación de las mujeres en la política en razón de género sea sin violencia antes, durante y después de los procesos electorales, así como en el desempeño de los cargos públicos y en todo tipo de participación o actuación en dicho ámbito.

También se modificó la Carta Magna para ampliar la prisión preventiva oficiosa, que incluye los delitos de abuso o violencia sexual contra menores, feminicidio, violación, secuestro, trata de personas, entre otros.

Destaca también importantes reformas en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia como órdenes de protección, violencia física con ácido, legítima defensa, y atender la violencia digital, entre otras. 

Precisa el Informe se logró las Órdenes de Protección para las mujeres víctimas de violencia; se reguló la violencia digital y mediática; se reformó el procedimiento para la declaración y seguimiento de la Alerta de Violencia de Género contra las mujeres, adolescentes y niñas, para que sea más eficiente y en beneficio de las comunidades que viven altos índices de violencia.

Se agregó como una forma de violencia física, los ataques con ácido y sustancias corrosivas, cáusticas, irritantes o inflamables. Se regularon los Centros de Justicia para las Mujeres, y se estableció la obligación de atender a las mujeres víctimas de violencia por medios digitales o remotos.

Asimismo, la Comisión para la Igualdad de Género impulsó la reforma para establecer la figura de la legítima defensa, para que se juzgue con perspectiva de género a las mujeres que responden a las violencias causadas por sus agresores.

Se aprobó la reforma que define violencia por interpósita persona, o mejor conocida como violencia vicaria, y establecieron programas con el fin de atender a mujeres víctimas de violencia económica.

En el Informe de este órgano legislativo se subraya que en la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social, se hizo el justo reconocimiento de los derechos de las personas trabajadoras del hogar. Y se reconoció la igualdad salarial, como una efectiva igualdad laboral en todos los centros de trabajo.

Escribir con el presente: archivos, fronteras y cuerpos

*Reproducimos el Discurso de Cristina Rivera Garza del 26 de agosto de 2023, cuando ingresó a El Colegio Nacional 

CRISTINA RIVERA GARZA*

SemMéxico, Ciudad de México, 8 de mayo, 2024.-Un poco después de 1901, una pareja de campesinos sin tierra emprendió la caminata desde el altiplano potosino hasta el norte de Coahuila, donde esperaban encontrar empleo en las minas de carbón entre Barroterán y Nueva Rosita, cerca de la frontera con Estados Unidos. Se dejaron guiar por las vías del tren, que desde 1888 pasaban ya junto a Venado, y por los rumores que se abalanzaban desde los caminos de tierra y se metían con el viento hasta sus casas: allá sí hay para comer, siempre hay trabajo, la paga es buena. Allá no es como aquí. Tal vez se echaron a andar una tarde de primavera, cuando se dieron cuenta de que ni el maíz ni el frijol se darían esta vez. Quizá arrancaron su larga caminata una mañana de verano, días después de otra cosecha ínfima, calculando que entonces las peripecias del clima no se sumarían a las amenazas propias de la travesía. Tal vez se siguieron por Real de Catorce para llegar, luego, a Estación Vanegas. O tal vez tomaron rumbo a Matehuala, por el Cedral. De cualquier manera, tendrían que atravesar la Gran Guachichila, esa extensión territorial de Aridoamérica por la que alguna vez habían cabalgado, libres y nómadas, las cabezas rojas de los guachichiles, y que ahora se abría en caminos que conducían hacia pueblos como Matehapil, San Juan del Retiro, San Juan De las Raíces, Huachichil, Saltillo. Una vez ahí, acaso avanzaron poco a poco, exhaustos y a tientas, durmiendo en cuevas y ofreciendo sus brazos en haciendas o estancias, antes de llegar a los minerales donde se asentarían por unos años.  

Las sequías constantes de fines de siglo XIX, especialmente la más terrible de 1896, los habían expulsado lenta pero inexorablemente de las regiones agrícolas que rodeaban a Venado para lanzarlos por temporadas completas hacia las minas de plata por Charcas y Real de Catorce. Sabían lo que era el hambre, la oscuridad de los tajos, el peligro del derrumbe. La inminencia de la asfixia. Habían visto morir a muchos y alejarse, para siempre, a tantos más. Tal vez habrían continuado así, pero se habían casado en el verano de 1898 y, un año más tarde, en el otoño de 1899, vieron nacer a su primer hijo. Apenas un mes después, entre vómitos y deshidratación, lo vieron morir también. Se lo había llevado la disentería, una enfermedad curable que, sin embargo, era una condena a muerte en la comunidad indígena a la que pertenecían. 

Los nombres de esa pareja de migrantes, que ahora podríamos denominar como refugiados climáticos, eran José María Rivera Doñez y María Asunción Vásques, mis abuelos paternos. Y Florentino era el nombre de su primer hijo, similar al del gobernador guachichil Felipe Florentino del barrio de San Jerónimo de Agua Hedionda quien, después de participar en el gran tumulto de 1767 contra la corona, fue condenado a la pena capital junto con doce rebeldes más. Ahorcado primero y decapitado después, la cabeza de Felipe Florentino fue colgada de una picota, la cual instalaron frente a su casa luego de derribarla y de salar la tierra donde se asentaba. Tanto su mujer como sus hijos fueron expulsados de su pueblo, y sus descendientes condenados a no regresar jamás.  

Habrán notado la gran cantidad de incertidumbre, materializada en la repetición de los “tal vez”, “quizá”, “acaso”, que se desprende de los párrafos anteriores. Todos estos años después de haber llevado a cabo la investigación que resultó en la escritura y eventual publicación Autobiografía del algodón, el libro en el que primero exploré estos sucesos, todavía dudo, todavía tengo que hacer una pausa y poner todo en cuestión. ¿Pero realmente fue así? ¿Estoy haciendo honor a la verdad u honor a la ficción, o deshonro a ambas, cuando produzco una escena de la que no fui parte y que reconstruyo a cuentagotas, laboriosamente, muy cerca del trabajo meticuloso de investigadores y archivistas, gracias a la existencia documentos añejos? ¿Hago bien en sugerir, a través de la repetición de un nombre propio, una conexión a través del tiempo y del espacio, bien anclada en la memoria colectiva, entre el destierro de la familia y descendientes de un guachichil tumultuario de finales del siglo XVIII y la destitución de mis antepasados a inicios del XX? Y, más al punto, ¿es posible, desde el siglo XXI, dar cuenta cabal de esa realidad que incluye el drama del territorio y el drama de la migración? ¿Es posible del todo organizar los vocablos, las oraciones, los signos de puntuación, los párrafos o los versos para que quepan ahí los cuerpos de los hombres y las mujeres pobres que, un buen día, emprenden un viaje sin retorno, y del territorio árido, siempre expansivo, sobre el que afincan sus pies, y los cultivos y minerales con los que entran en una relación carnal y asimétrica, y tantas veces cruel, que, sin embargo, les asegura un lugar sobre el planeta? 

Estas preguntas me han atareado y me han puesto simultáneamente en alerta por años enteros. A todas ellas, de una u otra manera, he respondido con un sonoro sí en Había mucha neblina o humo o no sé qué, Autobiografía del algodón, y El invencible verano de Liliana—libros que he publicado en lo que llevamos del siglo XXI, y que oscilan entre la ficción y la no ficción, valiéndose de la investigación de campo e investigación de archivo, de la entrevista y la rescritura, para aproximarse lo más cerca posible a experiencias de acumulación y de justicia que, que más que estar a punto de difuminarse, han quedado sedimentadas, materialmente, en las capas de tierra y en las capas de la atmósfera que me alientan a manifestarlas como preguntas en primer lugar.  

Se dicen fácil todos estos conceptos, pero cada uno de ellos—la ficción y no ficción, investigación y escritura, sedimento y acumulación, tierra y atmósfera, y archivo y materialidad—llevan dentro de sí discusiones largas. Vayamos por partes. 

LOS ARCHIVOS INCOMPLETOS 

José Revueltas tenía apenas 19 años cuando llegó, a caballo, hasta Estación Camarón, un poblado que quedaba a unos 15 kilómetros de la frontera con Estados Unidos donde había estallado una huelga que amenazaba la producción algodonera de toda la región. Era la primavera de 1934 y Revueltas, que era un militante comunista y todavía no el escritor que llegaría a ser, se emocionaba ante la posibilidad de una transformación radical de su entorno. Pronto, en las cartas que escribió a su familia, compartió sus andanzas en bailes y comidas, así como su febril entusiasmo por una movilización de trabajadores agrícolas que ponía en jaque al Sistema de Riego Número 4 y los bancos ejidales que “refaccionaban” a los agricultores, abriendo la posibilidad de un cambio radical. Aunque su función oficial era “organizar a las masas”, Revueltas se dedicó a hacer preguntas y a tomar copiosas notas sobre el curioso experimento estatal que consistía en extender los límites del desierto a través de la instauración de la agricultura, especialmente la producción de algodón, para lo cual distintos gobiernos postrevolucionarios habían invertido en infraestructura pesada, como la construcción de presas—especialmente en este caso la Presa Don Martín, inaugurada en 1927—así como en la reforma agraria, por medio de la dotación de tierra ejidal y de pequeña propiedad privada para migrantes del sur de México y deportados provenientes de los Estados Unidos. Con base en esas notas, y los recuerdos de la persecución de la que tanto él y sus amigos comunistas fueron objeto—una persecución que lo llevó por cárceles de Tamaulipas y Nuevo León, hasta terminar en el penal de las islas Marías—Revueltas escribió Los muros de agua, su primera novela, en 1941, así como El luto humano, publicada dos años más tarde, en 1943. 

Los análisis sobre El luto humano no son pocos en la historia literaria de México. Algunos estudiosos se han centrado, y con justa razón, en el carácter eminentemente político de la obra de Revueltas, mientras que otros le han puesto atención a la dimensión filosófica de su pensamiento acerca de la muerte, que lo empaña todo desde las escenas inaugurales de esta novela: ahí está, blanca, sobre la silla, lista para entrar bajo el mosquitero e introducirse en, Revueltas usa el verbo confundirse con, el cuerpo infantil de Chonita, quien respira trabajosamente bajo la mirada aturdida, “inteligente de pesar”, de Cecilia, su madre. No se ha hecho suficiente hincapié, sin embargo, en la experiencia personal de Revueltas en los campos algodoneros de la frontera norte de México aquella primavera de 1934, en lo que algunos denominarían ahora, desde distintas disciplinas, como su acción participativa o investigación de campo o, incluso, su práctica etnográfica. Los telegramas en los que quedó asentada la comunicación entre autoridades locales y estatales mientras se organizaban para responder a lo que consideraban como “amenaza comunista” no solo constituyen una prueba fehaciente de la presencia de Revueltas en el área sino también de la existencia misma de una huelga que, aunque según los activistas conminó a unos 5,000 trabajadores agrícolas, no aparece en los registros oficiales ahora albergados en distintos archivos de la región. 

Contrario al reconocimiento que ha generado a lo largo de los años, los primeros comentarios sobre El luto humano fueron circunspectos, sino es que francamente recelosos. Tanto Octavio Paz como José Luis Martínez y Juan José Arreola desconfiaban, entre otras cosas, de la pluralidad de géneros discursivos empleados en la narrativa. Algunos notaron la incorporación de largo párrafos explicativos, especialmente en lo referente a la estructuración del Sistema de Riego o al proceso de siembra y cosecha del algodón, como defectos asociados al talante político del autor, dispuesto a romper con el discurso propiamente literario con fragmentos más bien sociológicos, en lugar de apreciar, como lo hace desde el presente el investigador Antonio Cajero, “el carácter innovador… a caballo entre la poesía, el ensayo y la novela… [y la combinación de] discursos bíblicos, panfletarios, históricos” presentes en El luto humano. Me detengo aquí precisamente porque en esa colindancia crítica, a contracorriente de tradiciones y modas de su momento, se tocan e increpan la ficción y la no ficción creativa en modos que nos hablan directamente a nuestros días. Traigo a colación El luto humano aquí, pues, no sólo porque en este texto se registra la presencia de Revueltas en los campos de algodón donde, quiero creerlo así, se encontró con mis abuelos paternos y maternos que se asentaron ahí hasta 1937, sino también y sobre todo porque su participación personal en la huelga Ferrara incitó, ¿debería decir provocó?, un experimento literario que resulta especialmente significativo para las lecturas de hoy. 

El título original de El luto humano fue Las huellas habitadas, una frase contradictoria y fatídica al mismo tiempo porque, si las huellas por definición son seña de lo que no está, ¿en qué se convierten cuando vuelven a ofrecerse en habitación a otros? ¿Un territorio zombie? ¿Una llamada a la resurrección? Tal vez “El escritor y la tierra”, un texto de apenas un par de páginas que Revueltas leyó en una comida organizada por el PEN el 3 marzo de 1943, y que luego publicó en El Popular al día siguiente, y también años después, el 2 de febrero de 1947, en el suplemento cultural de El Nacional, nos pueda dar visos de la relación entre cuerpo, territorio y escritura en la obra revueltiana. Todo lo que tiene cuerpo tiene una ubicación sobre la tierra, nos recordaba Revueltas en este ensayo: la piedra, el pez, los árboles, nosotros mismos. Esa ubicación delata nuestra pertenencia a una tierra radical y estructuralmente compartida. No hay tabula rasa. Nuestros pies se acoplan, sabiéndolo o no, a las huellas producidas por otros: humanos y no humanos por igual. Siempre hubo alguien o algo antes aquí. La huella como resto, como seña de una presencia ahora ausente, genera de manera ineludible la pregunta sobre la pertenencia, volviéndola una “cuestión ardiente”, es decir, política. Desentrañar esa pertenencia, lanzarle interrogantes a esa pertenencia, es la misión de la escritora en tanto ser con cuerpo. Y aquí se mezcla la materialidad de la experiencia con la materialidad del lenguaje con el componente siempre explosivo de la imaginación. 

En la serie de ensayos sobre raza y escritura que la poeta norteamericana Claudia Rankine congregó en The Racial Imaginary argumenta que “nuestra imaginación es una criatura tan limitada como nosotros mismos. La imaginación no es un reino especial y sin filtros que trasciende las toscas realidades de nuestras vidas y mentes”. De hecho, pensar que “la imaginación no es parte de ´mí´, que no es creada por la misma red y matriz de historia y cultura que me hizo a ´mí´” equivale a decir que la imaginación es ahistórica e inmaterial, una utopía post-ideológica donde no cabe la refriega de los cuerpos en toda su compleja materialidad. La imaginación, quiero argumentar, no es un atributo de la ficción sino el rasgo intrínseco a toda práctica de escritura, es más: a toda práctica de lectura. Ni los relatos orales ni los documentos escritos saltan por sí solos de su soporte material, ingresando, incólumes, en el sistema de percepción humano, donde serían consumidos. Muy por el contrario, la imaginación juega un papel fundamental tanto en el contexto en el que ese contacto (escritura: lectura) se produce como en la memoria colectiva y personal que su presencia activa. En ese sentido toda escritura es escritura de la imaginación. Se trata, por supuesto, de una imaginación acuerpada que nace, se complica o desfallece gracias a, o en contra de, los mismos vectores de poder que estructuran nuestras vidas. 

Cada vez tiene menos sentido hablar de una separación estricta entre ficción y no ficción. Ya Josefina Ludmer, la crítica argentina, denominó como literaturas post-autónomas a aquellas que, partiendo de y acuerpando la realidadficción que nos constituye, se inscriben de manera ambivalente tanto dentro como fuera de lo literario. Menos preocupadas por asentir a las “leyes internas del campo” o a interrelacionarse con otras esferas, como lo económico y lo político, por ejemplo, como si se trataran de unidades discretas, son escrituras a las que poco les ha importado adquirir el epíteto de literarias y de las que no se puede decir con precisión si son ficción o recuento de los hechos. La función de esas escrituras era, y es, en cambio, producir presente. En muchos sentidos, estas literaturas pos-autónomas comparten el espíritu irreverente y combativo de los relatos que eligen “quedarse con el problema”, como lo enuncia la pensadora Donna Haraway al referirse al reto de construir una vida y una simpoiesis en cercana colaboración con entes humanos y no humanos con los que compartimos un planeta dañado.

Leída como una operación literaria en la que la ficción y la no ficción cumplen funciones igualmente cruciales, y en la que la ubicación, es decir, la pertenencia humana y no-humana a una tierra radicalmente compartida constituye una “cuestión ardiente”, El luto humano es menos política debido a la ideología de su autor en tanto militante comunista, y más por la red de relaciones materiales que expone y problematiza en grados de absoluta concreción. Como lo he discutido antes, tanto las alianzas como el encono entre los complejos personajes que atestiguan los estertores últimos de un pueblo otrora productivo corren el riesgo de volverse simples parapetos esencialistas o psicologizantes si no se toma en cuenta su relación orgánica con el drama material del desierto norteño a inicios del siglo XX: la lucha entre la tierra árida y la imposición de la agricultura, en tanto un proyecto de estado posrevolucionario; la lucha entre los trabajadores agrícolas y las nuevas formas de desigualdad generadas por el proceso de colonización; la lucha entre los que insistían en reproducir jerarquías del pasado y aquellos que avizoraban una sociedad más justa a través de la organización colectiva de la huelga. Esta exploración profunda de la ubicación como pertenencia, o de la política de la huella, tiene, por otra parte, la virtud de introducir a la novela en marco de la histórica de la literatura norteña, aún más: fronteriza, dentro del canon mexicano. Tal vez solo un testigo presencial, un observador puntual de las relaciones humanas, pudo distinguir con tanta sagacidad el sedimento indígena en los rostros y manos de los campesinos sin tierra y los deportados que coincidieron en uno de los proyectos económicos más fructíferos, y de consecuencias ecológicas más devastadoras, de inicios del siglo XX en México. 

Pero la novela así entendida no solo se detiene ahí, problematizando las condiciones de la pertenencia desde el punto de vista humano. Porque Revueltas le reconoce una ubicación concreta y precisa también a lo inerte y lo menudo, como la piedra, y a la estructura planetaria que sostiene la oscilación de la tierra misma, El Luto humano no pocas veces es visto y ve desde el ángulo de Urano o desde ese tiempo, que Revueltas define como tiempo denso, que se pervive antes y después de la muerte en cuanto tal. No sería descabellado incluir entonces a El luto humano como un ejemplo de las textualidades que, al decir del crítico catalán Jordi Carrión, ha ido generando el interés por y el contacto con la astrogeología, una disciplina que, por cierto, no le era extraña a ese joven José Revueltas que albergaba la ilusión brutal de escribir una historia material del mundo. 

LOS ARCHIVOS DE LA TIERRA DEL EN-MEDIO 

Al comienzo de Borderlands/La frontera. The New Mestiza, el libro que transformó la manera en que investigábamos, e incluso concebíamos, a la frontera entre México y Estados Unidos, la autora chicana Gloria Anzaldúa cuenta como, al igual que les aconteció a mis abuelos paternos, una sequía afectó radicalmente la historia migratoria de su núcleo familiar a inicios del siglo XX. Viuda y con 8 hijos, la abuela de Anzaldúa fue presa fácil de depredadores inmobiliarios quienes, aduciendo falta de pago de impuestos, confiscaron su tierra. La desposesión, narra Anzaldúa, fue social y no solo personal, aconteciendo de manera paralela a la creciente violencia, que incluía tanto persecuciones como los linchamientos contra méxico-americanos y chicanos que se sucedieron consuetudinariamente de California a Texas desde 1848, después del Tratado de Guadalupe, hasta inicios del siglo XX. Pronto, el sur de Texas pasó de ser una agricultura de temporal a una de riego, regida por grandes corporaciones que, además, contrataron como trabajadores asalariados o como sharecroppers a los agricultores ya sin tierra. Como la vida de tantas familias fronterizas, la historia de los Anzaldúa estuvo íntimamente ligada a los vaivenes del algodón, y fue ahí precisamente, en un campo de algodón, mientras ella “was chopping cotton”, que la joven Gloria Anzaldúa tuvo su primer encuentro con la mordida de la serpiente de la que, en su propia genealogía espiritual, provino su fuerza, su sentido de pertenencia y, en conjunto, su cambiante identidad física y cultural.  

Publicado en 1987, 45 años después de su nacimiento en 1942, Borderlands se convirtió poco a poco en un hito intelectual. Escrito en inglés y en español, y tocado también por algunas de las lenguas indóciles practicados en la frontera, a saber, inglés o español estándar, inglés en slang, español mexicano, español norteño, chicano, tex-mex y pachuco o caló, Borderlands maniobró así, por principio de cuentas, contra el terrorismo lingüístico que engendró una tradición monolingüe de silenciamiento a la que Anzaldúa aborrecía. El libro también intercalaba párrafos y versos libremente, citas de la alta teoría y pedazos de corridos o dichos, ofreciendo una serie de recuentos históricos, ensayos académicos, textos autobiográficos, así como reflexiones lingüísticas y apartados terapéuticos que, yuxtapuestos unos contra otros, en constante y ardua interacción, no se limitaban a explorar el tema de la frontera, sino que la encarnaban propiamente en el lenguaje mismo. Como lo ha propuesto la experimentalista Gertrude Stein, la escritura aquí era menos acerca de algo y más una manera de encarnar materialmente ese algo. Lo que hacía la diferencia tanto entonces como ahora era la composición y el sentido del tiempo, aún más, de su propio tiempo. 

Desde el inicio, pues, Borderlands fue menos un texto sobre la frontera y más un libro fronterizo en toda la extensión de la palabra. Se trata, sin duda, de un claro ejemplo que lo que he venido llamando escrituras colindantes: aquellas que utilizan estrategias asociadas a un género literario para interrogar, o de plano hacer explotar, los confines de otro. No son textos híbridos porque su afán último no es producir una mezcla armónica ni tampoco son textos inclasificables porque, con tantos a cuestas, ya constituyen en sí mismos una clasificación, pero siguen siendo escrituras incómodas que ponen en juego las narrativas establecidas para lanzar desde ahí las preguntas sobre la acumulación y la justicia. Se trata, incluso y también, de un ejemplo de lass escrituras que he denominado como geológicas debido al esfuerzo crítico y eminentemente material por identificar y examinar las capas de experiencia que se han superpuesto una sobre otra bajo nuestros pies o una sobre otra en el aire que respiramos hasta dar la apariencia de ser el orden natural de las cosas. Me queda claro que, tal como lo argumentaba la crítica Kathryn Yusoff, es necesario “poner al descubierto la vida social de la geología” —en tanto lenguaje y en tanto práctica de acumulación y racialización— “y sus gramáticas de violencia”. Es necesario, añadía, producir una “economía distinta de la descripción” y comprometerse con otro modo de escribir capaz de llegar “más allá de la objetividad de la materialidad geológica, para tocar sus dimensiones inhumanas y anti-humanas en tanto praxis material y condición subjetiva.” Para cuestionar al pasado en tanto pasado, para identificar lo que de pasado hay en el presente, e incluso en el futuro, utilizo, como Yusoff misma, el término desedimentación en tanto operación crítica. Por eso argumento que la escritura geológica de Gloria Anzaldúa en Borderlands, es, por principio de cuentas, una práctica desedimentativa. 

 Tal vez por eso no es tan extraño que la academia norteamericana le haya otorgado un doctorado a Anzaldúa sólo hasta después de su muerte, y que la crítica tanto local como mundial se comportara con algo de reticencia y otro tanto de suspicacia ante sus múltiples retos estéticos y políticos. Acaso también a eso se debe que la versión en español tardara tanto en llegar (la traducción de Carmen del Valle, publicada en la colección de ensayo de la editorial Capital Swing no apareció sino hasta en 2016, por ejemplo). Pero Borderlands se hizo de un público propio y leal entre feministas y migrantes, tránsfugas y activistas y demás lectores atentos, y a la larga se colocó en las inmediaciones de una tradición de creatividad bilingüe (o multilingüe) que, hasta el día de hoy, sigue generando “literatura latinoamericana” desde los Estados Unidos, a veces con textos escritos en español y, a veces también, en inglés. 

A la manera de Revueltas, Borderlands inicia descifrando la relevancia histórica y política, siempre mutante pero estructural, de una ubicación—que es a la vez material y espiritual—muy precisa. Esa ubicación, que constituía en sentido estricto su pertenencia, no era una tabula rasa sino un territorio radicalmente compartido con otros. Porque creció entre dos culturas, a Anzaldúa le interesaba el contacto, la colindancia, lo que queda en-medio, de ahí su reconfiguración de la frontera como una nueva Nepantla, un término que ella tomó del náhuatl y se llevó directamente a la línea que divide el suroeste de Estados Unidos, sobre todo el sur de Texas, y el norte de México, específicamente Tamaulipas, dando cuenta de la conexión material y cultural entre sociedad indígenas mesoamericanas, especialmente los aztecas, y nativos norteamericanos.  

Invocar al poderío azteca desde ahí, desde el territorio hostil donde Anzaldúa enfrentaba, en tanto persona y en tanto comunidad, los distintos terrorismos de la colonialidad, trastocaba inevitablemente lo invocado. Aunque podían parecer idénticos, ni su Coatlicue ni su Coaxihuitl, ni su tlapalli eran los mismos que el estado mexicano ha apropiado al contarse a sí mismo como la culminación de una continuidad surgida a partir de la fundación de Tenochtitlán. La apropiación estatal de la sociedad Mexica, su centralidad en conceptos de nación y jerarquizaciones señeras de raza, clase y género, ha dejado poco espacio para el trastocamiento que, desde la perspectiva de Anzaldúa, es concomitante al espacio fronterizo. La continuidad que acecha e invoca en Borderlands para datar, y así legitimar, la presencia de las comunidades chicanas en territorio norteamericano no deja der ser también un esfuerzo por testerear, algunos dirían queerizar, los bordes de los géneros, en las definiciones que les corresponde tanto a los textos como a los cuerpos. 

Preocupaciones similares por la huella y el presente de las comunidades indígenas en el suroeste de los Estados Unidos han conducido, en tiempos más recientes, a una revisión de la aparente necesidad de esa liga que conecta, o conectaría, el sur de Texas de modo directo con el centro de México, resaltando en cambio la presencia de una plétora de pueblos indígenas en ambos lados del río Bravo desde tiempos anteriores a la conquista. En Indígenas del Delta del Río Bravo, el historiador Martín Salinas Rivera ha recalcado ya, por ejemplo, la presencia de aproximadamente 40 pueblos indígenas en la región, los mismos que José de Escandón documentó en los reportes que le envió a la Corona Española entre 1747 y 1757. Según los cálculos que hizo desde su campamento base, que se encontraba cerca de lo que hoy es Matamoros, en el área existían unas 2,500 familias, es decir, unas 15,000 personas distribuidas en rancherías más o menos temporales en las riberas del río Bravo. Vivían, casi todos, de la caza, la pesca y la recolección, y habitaban en chozas de carrizo abiertas a los elementos. En las listas de pobladores indígenas elaboradas por Salinas Rivera, en lolo que hoy es el norte de Tamaulipas y Nuevo León vivieron comunidades que respondieron a los nombres: Como se llama. O los Anda en camino. O Los que viajan solos. Uno más, tal vez el más el pueblo más numeroso: los Comecrudo. 

Este tipo de argumentaciones y hallazgos han informado, a su vez, el trabajo crítico y creativo que se genera acerca de y en estos territorios fronterizos. Con base en materiales de archivo, artefactos arqueológicos y recreaciones actorales, la artista visual colombiana Carolina Caycedo elaboró en 2020 Las enseñanzas de las manos, un documental en el que la presencia y las palabras de Juan Mancias, el jefe de los Carrizo/Comecrudo de hoy, resulta central para entender los orígenes de la violencia ecológica de la zona, poniendo especial atención al  conocimiento y la larga tradición de luchas indígenas contra distintas formas de colonización actuales. Así, aunque a los empresarios del noreste mexicano todavía les guste soñar con un pasado libre de pueblos indígenas, o uno en que todos ellos fueron arrasados por enfermedades y violencia en los años inmediatos a la conquista, el trabajo tanto histórico como artístico sugiere una habitación en pugna continua hasta el día de hoy. 

Aunque caracterizada por la contradicción, la explotación e incluso el odio, la frontera de Anzaldúa también se dice, y eso desde el prólogo mismo, con una red de verbos que le añaden sutileza y complejidad. Vaivén. Las fronteras son lugares cambiantes, en los que, por ejemplo, los distintos no tanto se confrontan, sino que “they edge each other”. El espacio que resulta de tal interacción, que ella encapsula con el verbo “to touch”, “shrinks with intimacy”. Donde hay diferencia hay frontera; donde hay frontera, hay intimidad. Y es desde esa intimidad física de los cuerpos que Anzaldúa revisa con fiero ojo crítico las desigualdades de género que limitaban el quehacer de las mujeres en particular, y de los cuerpos no normativos en general, y que la cercaban a ella, de manera personal, en tanto mujer y lesbiana, activista e intelectual. La lista de sus quejas contra un régimen machista, anclado en el silenciamiento y la abnegación forzada, resultaba casi tan larga como su inventario de las resistencias y alianzas que posibilitarían la existencia de un mundo apto para lo que ella denominó como la nueva mestiza, una forma de lo que ahora se conocería como feminismo interseccional y queer. Que Anzaldúa haya cuestionado las jerarquías que cercan a los cuerpos en una sección que titula “Terrorismo íntimo: la vida en la frontera” no deja de mostrar el agudo filo de su visión. Las palabras, aseguraba Anzaldúa, “son hojas de hierba que crecen en la página. El espíritu de las palabras que transita por el cuerpo es tan concreto como la carne, y tan palpable también”. Tal vez ese entendimiento de la escritura como un acto a la vez sensual y sensorial, y su manera de interrogar al cuerpo y territorio como una dialéctica en conjunto, yuxtaponiendo siempre lo personal a lo social, y viceversa, la llevaron directamente a un término que, en el mundo contemporáneo, liga a la violencia de género con formas sistemáticas de coerción y de control al emplear el concepto de terrorismo, a su vez definido como actos de violencia ejecutados para crear terror e inseguridad entre los adversarios y en la población en su conjunto. Así como Revueltas concatenó de manera orgánica la vida emocional de sus personajes con el sustrato material de su pertenencia en El luto humano, Gloria Anzaldúa entrelaza aquí la dimensión íntima de la violencia territorial con las férreas jerarquías de género que simultáneamente generan y ocultan, normalizándola, la violencia contra el cuerpo, especialmente los cuerpos de las mujeres. 

EL ARCHIVO DE LOS AFECTOS

  El 16 de julio de 1990, Liliana Rivera Garza, mi hermana menor, fue víctima de feminicidio cuando ella tenía apenas 20 años y era estudiante de arquitectura en la UAM Azcapotzalco. Unos meses después del crimen, una jueza de la Ciudad de México encontró que tenía en su haber suficientes evidencias para levantar una orden de arresto contra Ángel González Ramos, su exnovio, quien de inmediato se dio a la fuga y quien, desde entonces, ha permanecido fuera del alcance de la ley. El invencible verano de Liliana, creció de los muchos años de silencio forzado y duelo solitario que siguieron a los hechos, años de ahogo compartido en que aquellos que amamos a Liliana nos quedamos a menudo sin palabras y sin aire. 

Por desgracia, tanto la impunidad como la historia en sí son numerosas en países como México y Honduras, donde las fuentes oficiales revelan que 11 mujeres son asesinadas diariamente por cuestiones de género (así lo enuncia el crimen de feminicidio, incorporado al Código Penal en el 2012), aunque también son comunes en países como Estados Unidos, donde sólo en el 2018, 3 mujeres fueron asesinadas por sus parejas íntimas cada día.

A fines de siglo XX, aunque también incluso ahora, muchas de estas historias se expresaron, cuando lograban escapar de la tradición de silenciamiento a la que hacía alusión Anzaldúa, a través de la narrativa del crimen pasional, una figura legal y cultural que intrínsecamente ha culpado a la víctima y exonerado al perpetrador. De acuerdo con las investigaciones de las historiadoras Lisette Griselda Rivera Reynaldos y Saydi Nuñez Medina, nociones compartidas del honor masculino, así como la creencia de que los hombres sobrepasados por emociones violentas no son responsables de sus actos, han influido en las decisiones de los jueces, quienes históricamente, al menos desde el siglo XIX, han dictado sentencias muy indulgentes, si es que lo han hecho del todo, contra los perpetradores de estos crímenes. Por otra parte, la narrativa de la chica muerta (the dead girl´s story), un género en sí mismo en Estados Unidos y otros países de habla inglesa, ha logrado aumentar la tolerancia ante la violencia contra las mujeres con narrativas que agrandan y glamourizan el papel de feminicida, presentándolo como un monstruo de psicología oscura cuyos actos escapan a explicación lógica alguna.  

Aunque la palabra femincidio se utilizó de vez en cuando desde el siglo XIX para indicar el asesinato de una mujer por ser mujer, los orígenes del término contemporáneo datan de la década de 1970, cuando la autora feminista Diana Russell lo enunció por primera vez en el foro público del Tribunal de Crímenes Contra las Mujeres, celebrado en Bruselas en 1976. La antropóloga Marcela Lagarde introdujo su uso en México más o menos durante las mismas fechas.  A diferencia del crimen pasional o la dead girl´s story, el concepto de feminicidio nos alerta ante la naturaleza estructural de la violencia que se ejerce contra las mujeres por razones de género, enfatizando la responsabilidad tanto del sistema patriarcal como de sus hijos obedientes. El término feminicidio ha dejado en claro, pues, que la violencia que a veces pudiera parecer extraordinaria, producto de irrupciones emocionales incontrolables o de oscuras maquinaciones de mentes dañadas o monstruosas, es en realidad concomitante a desigualdades que se originan en el proceso mismo de producción social, a través de la división sexual del trabajo, y que se multiplican en la esfera de los púbico y lo cultural. La impunidad rampante, que es la consecuencia de la falta de investigación y castigo para los que cometen estos delitos, solo ha contribuido a perpetuar, cuando no a aumentar, la incidencia de feminicidios en México, cosa a la que también contribuye la indiferencia, y hasta indolencia, frente al sufrimiento de las mujeres. 

Escribir sobre y contra la violencia nunca es fácil, especialmente cuando las narrativas hegemónicas, en este caso las narrativas patriarcales, han probado una y otra vez su eficacia para generar y luego justificar, cuando no absolver, las agresiones mismas. ¿Cómo escribir contra la violencia utilizando el lenguaje que le da pie y la normaliza? Escribir es una práctica fundamentalmente crítica. La escritura creativa tiene la capacidad de despertar y activar un lenguaje que, desde el poder y dentro de los parapetos del poder, se entumece y paraliza. Mi tarea como escritora en estos y otros materias es, luego entonces, explorar y desbrozar, subvertir y complicar esas narrativas que se presentan como cosa dada o como condición de existencia. Pero esto no es algo que se logra aisladamente. 

El invencible verano de Liliana debe en mucho su existencia al lenguaje generado por las movilizaciones de mujeres, feministas y no, que se han sucedido con fuerza creciente en las últimas décadas, tanto en México como en Sudamérica, donde movimientos como el de la Marea Verde han ganado importantes batallas en el terreno de los derechos reproductivos de las mujeres. Los libros no se escriben aisladamente. El lenguaje literario se genera y nutre del lenguaje que compartimos todos en calles y hogares. Si en 1990 ni mi hermana ni los que la quisimos y queremos dispusimos de las palabras precisas para identificar y luego entonces prevenir la insidiosa presencia de la violencia íntima de pareja, treinta años más tarde la situación ha cambiado drásticamente. Las mujeres han tomado la plaza pública y el lenguaje público por asalto, produciendo así consignas y términos, definiciones y conceptos que ahora nos permiten nombrar con claridad el peligro, así como también las fuentes de apoyo y de solidaridad. Y este no es un logro menor si tomamos en cuenta que, tal como lo asegura la periodista Rachel Snyder en No Visible Bruises. What We Don´t Know About Domestic Violence Can Kill Us, una de las características más insidiosas de la violencia íntima es que existe dentro del mismo campo semántico del amor romántico, de ahí la gran dificultad para detectarla a tiempo y actuar en consecuencia. Las movilizaciones de mujeres han generado también, y aún más, una escucha y una interlocución, un ecosistema propicio para las historias que se dicen por fuera o en contra de los discursos patriarcales. 

Antes de empezar a escribir El invencible verano de Liliana andaba en busca del expediente policial con el fin de reabrir el caso de mi hermana. Una empleada de la Procuraduría me informó, de la manera más casual, casi de pasada, que muchos de esos papeles terminan en la basura. No piense, ni por un minuto, que los documentos duran aquí para siempre. Entonces comprendí que, para salvaguardar la memoria de mi hermana, para “defender a mis muertos”, tendría que replicar ese expediente. Por esos días, gracias a una visita a la casa de la familia, pude abrir las cajas donde habíamos guardado las posesiones de Liliana, encontrando ahí una plétora de cartas, notas, postales, planos, y artefactos varios en los que había quedado inscrita la historia de mi hermana escrita por ella misma. Se trataba, sin duda, de un archivo que, en cuanto tal, ocupaba un espacio físico específico y cuya organización obedecía a un método que, en el caso de Liliana, privilegiaba la minucia y lo cotidiano, en corto, lo que Georges Perec ha llamado lo infraordinario. Lejos del alcance del Estado, incluso en directa contraposición a los documentos que nos otorgan identidad civil, así como derechos y deberes como ciudadanos, estos papeles apuntaban a y eran seña de la vida de sus afectos.  Escritos a mano o a máquina, llenos de colores y estampas, con frecuencia doblados con las instrucciones del origami, los documentos contenían las maneras que Liliana había afectado a y había sido afectada por otros. La sensación de la presencia material fue sobrecogedora. Liliana estaba ahí, en cada hoja que tocaba y leía, estremeciéndome, pero no solo de manera metafórica. La geología nos ha enseñado que nada desparece de inmediato, es decir, que toda sustancia tiene un tiempo variable de residencia en la tierra. ¿Podía ser que la materia de las yemas de sus dedos hubiera permanecido incólume durante esos treinta años sobre el mismo papel que yo estaba tocando ahora? Me respondí que sí. Y entonces supe que escribiría, por fin, el libro que tenía años deseando escribir. 

Pronto tomé dos decisiones para las que, paradójicamente, me había preparado mucho tiempo atrás. En primer lugar, más que escribir un libro sobre o acerca de Liliana, que enfatizara mi autoría, necesitaba escribir un libro con ella, en co-autoría con ella, admitiendo y dándole la bienvenida a sus escritos, tanto en contenido como en forma. Si el feminicida había intentado controlarla por completo, acallándola, dejándola literalmente sin aire, el libro constituiría ese espacio de aire donde su voz podría volver a reverberar otra vez. Lejos de apropiarse de la historia de Liliana, el libro trabajaría en sentido contrario, desapropiándose de ella, es decir, reconociéndola materialmente, incorporando sus palabras y sus sintaxis, en corto: su manera de estar en el mundo. En ese libro desapropiativo, Liliana no sería una víctima inerme porque ella no se había concebido a sí misma como tal: hasta el último de sus días, mi hermana escribió insistentemente sobre su autodeterminación y libertad, sobre una manera de amar que no reconocía limitaciones ni barreras preestablecidas. Llena de claroscuros, contradicciones, densidad, Liliana tendría que ser un personaje hondo y cambiante. En segundo lugar, el libro adoptaría, o trataría en todo caso de honrar, el efecto de presencia que tanto me había sobrecogido al tocar por primera vez los documentos de su archivo. Lo que quería logar, con la humildad y el poder de todas las herramientas de mi oficio, era compartir con otros esa experiencia material de su presencia siempre alerta ante, pero no supeditada al, momento de su muerte. Quería, pues, luego entonces, su vida: el enigma y la materialidad al mismo tiempo de una vida. Estas dos decisiones estructurantes, que eran fundamentalmente estéticas, es decir, que se movían en el terreno de mi trabajo con el lenguaje y las varias tradiciones literarias en las que se inscribe, respondían, también, irremediablemente, a mis preocupaciones por el mundo en el que habito. Las dos cosas al mismo tiempo. Las dos cosas revueltas. 

Una de las grandes potencias de la escritura es producir realidad. Y lo digo menos en el sentido grandielocuente de los libros que podrían o no cambiar al mundo, y más en relación con lo que acontece en los horizontes interiores, ahí donde lo íntimo y lo cotidiano se conectan con el conflicto y la destotalización. Los que han leído El invencible verano de Liliana y, después o mientras tanto, han marchado en la ciudad con su nombre a cuestas, los que han pintado murales con su rostro, los que la han incluido en su altar de muertos, los que conversan en salones de clase o charlas de café sobre su destino, tratándola como a una igual, como su ancestra o su descendiente al mismo tiempo, no sólo están comportándose como lectores generosos sino que también están participando de una realidad construida en estrecha relación con la escritura: la realidad, por ejemplo, de la comunidad de un luto ahora compartido con tantos otros y por tantas otras, lejos ya del silenciamiento y la soledad.    En todo caso, todavía ahora, todos estos años después, a la escritura le sigo pidiendo lo que único que vale la pena pedirle: que produzca realidad. A juzgar por el número de muchachas y muchachos que han llevado el nombre de Liliana Rivera Garza a marchas, y por los murales donde aparece su rostro junto con el de otras mujeres masacradas, y por las innumerables conversaciones donde se le trata como una de nuestras contemporáneas, la escritura me ha regalado lo que, en sus momentos más felices, está en plena capacidad de engendrar. 

EL PASADO SIEMPRE ESTÁ A PUNTO DE OCURRIR

El ansia por la materialidad que caracteriza a una era que se ha acostumbrado a la vida de las pantallas y la consecuente ausencia del cuerpo me ha lanzado en busca de estrategias de escritura que, en lugar de contar una historia, se proponen compartir una experiencia. La diferencia parece sutil, una mera argucia técnica, pero sus modos y consecuencias, tanto estéticas como políticas, son enormes. Puesto que concibo a la escritura como una práctica del cuerpo, que se lleva a cabo en relaciones tensas, a menudo desiguales, con otros cuerpos en territorios específicos, me ha resultado necesario invocar, y convocar, las materialidades de esa experiencia. A eso, en otros sitios, le he denominado desapropiación, una estética o un modo de aproximarme al lenguaje en tanto práctica que, como la tierra de Revueltas, es radicalmente compartida. La que desapropia trabaja de cerca con las capas de experiencia que otros han dejado tras de sí o que traen consigo en un mundo en que intervenimos juntos. Ahí donde algunos aconsejan “no mostrar las costuras” para honrar la autonomía de la ficción, la desapropiación dice: hay que traer a colación, materialmente, esos otros textos que nos preceden y que, con suerte, nos sucederán. Hay que trabajar de cerca con las tradiciones en las que nos inscribimos, en mi caso con el afán de subvertirlas, de darles la vuelta, de recomponerlas o yuxtaponerlas de tal manera que puedan activar, en el presente, ese pasado que siempre está a punto de ocurrir.

De ahí la importancia de la investigación en general y del archivo en particular. Me refiero aquí a la investigación en el sentido más amplio del término, como una forma básica de la curiosidad, por ejemplo. Incluyo a la investigación así llamada académica, ciertamente, a la que no hay que tenerle miedo, pero también a la investigación que consiste en observar con disposición y apertura lo que nos sucede dentro y alrededor. Meditar es también una forma de la investigación. Ver el techo. Y qué decir de vivir. Desde Nadie me verá llorar, mi primera novela, hasta los tres libros más recientes, he aprovechado mi entrenamiento como historiadora y mi familiaridad con una gran variedad de archivos—institucionales, locales, de los afectos, terráqueos, del cuerpo mismo—para tener acceso a los documentos en que han quedado las huellas de los locos, los migrantes, los deportados, las mujeres, los iletrados, algunos cultivos, la tierra misma. Se trata de repositorios inevitablemente incompletos, puesto que no son el mundo, signados por la porosidad y, en muchos casos, el quiebre y la ausencia. Se trata más de trampolines hacia la producción de mundos otros, que de una simple confirmación de esta o aquella versión de los hechos. Cuando la crítica Saidya Hartman se enfrentó a la ausencia de archivo al tratar de escribir la historia de sus ancestros esclavos recurrió a lo que ha llamado “fabulación crítica” como un método para cerrar la brecha entre la investigación y el desconocimiento que la cerca. Yo he recurrido a la teoría del género como anfitrión, un sistema más enfocado en la forma que incluye la configuración de una cierta forma de géneros colindantes en el que uno de ellos, por ejemplo la no ficción creativa, se convierte en el anfitrión de múltiples modos de escritura que a la vez abraza e interpela. 

Ya la crítica y artista visual Arielle Azoulay ha argumentado a favor de una concepción material del archivo orientado hacia elo presente, en tanto práctica generalizada entre la población y en tanto derecho que hay que hacer valer frente al poder del Estado y de las corporaciones. Todos archivamos. La tierra en sí es, tal vez, el primer gran archivo, sus capas geológicas constancia de lo que, habiendo sido interrumpido o desterrado, puedo ser reactivado otra vez. El cuerpo, con sus múltiples maneras de enunciarse y de decaer, también produce archivos como el de la respiración, que queda indefinidamente en los textos. Ya sea bajo la protección de instituciones oficiales, pero también en las repisas de las casas más diversas, organizados de acuerdo a métodos que hay que descifrar en cada caso, estos múltiples archivos nos permiten aproximarnos tanto como vamos a poder hacerlo, en ese casi es a la vez demencial y certero, a la experiencia misma. Con su materialidad a cuestas, el archivo obstruye con frecuencia el quehacer lineal de la narración, problematizando su desarrollo, lanzando preguntas que son precisamente las de su propia producción. El archivo, así, ralentiza, desvía, reverbera, generando experiencias que apelan más al oído, para el que la simultaneidad es un hecho dado, que a la vista secuencial; más al tacto, en este sentido, o al olfato. El archivo así entendido invoca formas de escritura que, como la de José Revueltas o la de Gloria Anzaldúa, aludidas apenas aquí entre tantas otras, complican la historia literaria y, además, se comunican con sus varios presentes con la plenitud incendiaria de su energía crítica, desobediente, a veces, incluso, relajienta.

Empecé estas notas que ahora comparto con la historia de mis abuelos migrantes y la concluí, más bien debería decir pausé, con la de feminicidio mi hermana, porque son experiencias profundamente personales que han cuestionado de múltiples formas mi tarea como escritora y porque son, también, por desgracia, experiencias que comparto con muchos otros en un mundo signado por una guerra sin cuartel contra las mujeres y contra los migrantes por igual. No creo en una literatura autónoma, en su propia torre de marfil, y sí, junto con Josefina Ludmer entre tantos otros, en escrituras capaces de producir presente y, aun más, con el presente. Aunque los trabajos que he examinado aquí parecen apuntar o venir del pasado, me anima, sin embargo, una urgencia que reconozco en mi entorno. Los enigmas que me impulsan a colocarme una y otra vez frente a la pantalla de la computadora vienen de mi presente y aquejan tanto a mi intuición como a mi intelecto. Yo no escribo de lo que sé, como reza el dictum, sino para saber y, aún más, para complicar lo que se presenta como sabido o como resuelto. Lejos de ofrecer un viaje hacia un pasado que se ostenta como estable o ya hecho, un contexto en el que se suceden acontecimientos específicos, todos estos artefactos o ejercicios se proponen un recorrido y una relación contraria: desde y hacia el presente, en las inmediaciones de la presentidad del pasado mismo, e incluso del futuro, en una relación dinámica, de reactivación en todo caso, con las fuerzas vivas que otras más poderosas o más perversas interrumpieron o acallaron. Solo así, argumentaba el filósofo Jalal Touffic, podremos enfrentarnos al desastre insuperable, ese que no solo ataca la infraestructura y la vida material, sino también el legado inmaterial de su fuerza crítica. Walter Benjamin lo llamaba redención; yo lo llamo seguir aquí, insistentemente, testarudamente, incómodamente, en la comunidad que es toda ubicación y toda pertenencia.

Y seguimos. 

Pioneras del periodismo: 6 mujeres que han dejado su huella en la historia

Cary Grant y Rosalind Russell en ‘Luna nueva’, una sátira sobre el oficio del periodismo con la guerra de sexos de fondo.

Jugaron un papel crucial en la lucha por la igualdad de género y en la expansión del rol de la mujer en los medios

Candela Navarro

SemMéxico/MásMujeres, Ciudad de México, 7 de mayo, 2024.- Hace unos días conocimos el fallecimiento, a los 75 años, de Victoria Prego, una de las grandes cronistas de la Transición y referente del periodismo español de las últimas décadas. Desde que comenzara su carrera en TVE, a mediados de los setenta, y después desde El Mundo o El Independiente, Prego contribuyó a normalizar la presencia de las mujeres al frente de programas de televisión, de radio y de periódicos. Como antes de ella hicieron también muchas profesionales que, dentro y fuera de nuestras fronteras, consiguieron abrirse paso en una profesión dominada por hombres, allanando de paso el camino para las que vendrían después. Estas pioneras jugaron un papel crucial en la lucha por la igualdad de género y en la expansión del rol de la mujer en los medios. Por eso, todas estamos en deuda con ellas.

Carmen de Burgos

Conocida como Colombine, es considerada la primera periodista profesional en España. Nacida en 1867, comenzó su carrera como escritora y periodista en la revista La Alborada, donde escribía sobre temas sociales y culturales. Durante casi treinta años fue redactora del Diario Universal, con una columna diaria, colaboró asiduamente con El Heraldo, el ABC y con otras publicaciones españolas, europeas y americanas. Se convirtió en la primera corresponsal en Europa de un diario español y la primera corresponsal de guerra de nuestro país, cubriendo conflictos como la Guerra de Marruecos. También fue una firme defensora de los derechos de las mujeres. En sus escritos, abogaba por la educación femenina, el derecho al voto y la igualdad de oportunidades. Fue una de las primeras feministas españolas en abordar públicamente temas como la violencia de género y la discriminación en el lugar de trabajo. Además de su trabajo en el periodismo, Carmen de Burgos fue una prolífica escritora de novelas, ensayos y obras de teatro.

Lo + leído

Nellie Bly

Su verdadero nombre era Elizabeth Cochran Seaman y fue una de las periodistas más famosas del siglo XIX. Nacida en 1864 en Pensilvania, Bly es considerada la primera reportera de investigación y pionera del periodismo gonzo. Su trabajo más famoso, Diez días en un manicomio, la llevó a infiltrarse en un hospital psiquiátrico para exponer las terribles condiciones a las que estaban sometidos los pacientes. Este reportaje llevó a importantes reformas en el sistema de salud mental en Estados Unidos. También trabajó como corresponsal de guerra y retó al editor del diario en el que trabajaba en 1888, The New York World, a que sería capaz de emular la hazaña del protagonista de la novela La vuelta al mundo en 80 días, pero en menos días. Ella lo hizo en 72.

Ida B. Wells

Ida B. Wells fue una periodista y activista afroamericana nacida en 1862, conocida especialmente por su lucha contra la injusticia racial y la violencia. A través de su trabajo en el Memphis Free Speech, denunció públicamente los linchamientos de personas negras en el sur de Estados Unidos, arriesgando su vida en el proceso. Hace cuatro años, los Premios Pulitzer le otorgaron una mención especial “por su excelente y valerosa investigación de la horrible y despiadada violencia contra los afroamericanos durante la era de los linchamientos”. Wells también formó parte del movimiento sufragista y fue cofundadora de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color.

Katherine Graham

Como editora del Washington Post, Katherine Graham fue una de las figuras más influyentes en el mundo del periodismo del siglo XX. Después de la muerte de su marido, asumió el control del periódico, a pesar de las muchas voces que dentro de la compañía cuestionaban su capacidad de gestión y liderazgo. Con ella al frente, el Post se convirtió en una de las cabeceras más importantes de Estados Unidos. Desafió al gobierno en asuntos como el escándalo de Watergate o la publicación del estudio secreto sobre la Guerra de Vietnam elaborado por la administración Nixon.

Carmen Rico Godoy

Carmen Rico Godoy es reconocida por su trabajo en el periodismo de investigación y su defensa de la libertad de expresión. A lo largo de su carrera expuso la corrupción y los abusos de poder en España. Durante el régimen franquista se enfrentó a muchos obstáculos y a la censura, especialmente en su etapa como fundadora de la revista Cambio 16. También escribió numerosas novelas, entre las que destaca Cómo ser mujer y no morir en el intento.

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Margaret Bourke-White 

Está considera como la primera mujer corresponsal de guerra de la historia. Nacida en 1904 en el Bronx (Nueva York), Bourke-White fue pionera en muchos sentidos: fue la primera fotógrafa que trabajó para la revista Life, la primera en entrar en el campo de concentración nazi de Buchenwald y la primera en trabajar en zona de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. También fue la primera persona a la que se le permitió la entrada en la Unión Soviética durante la era estalinista y tras la Segunda Guerra Mundial viajó a la India para cubrir los conflictos generados por la partición India-Paquistán.

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